Lluis Bassets

Maquiavelismo catalán

Por: | 29 de abril de 2013

El Príncipe es un hijo del exilio. Maquiavelo empezó a escribirlo ahora hace exactamente 500 años, en la casa de campo familiar de Sant'Andrea in Percussina, a diez kilómetros de Florencia. Todo ocurrió muy aprisa: el 16 de septiembre de 1512, el golpe de Estado con que los Medici recuperaban el poder; el 7 de noviembre su destitución como secretario; luego el confinamiento y la prohibición de entrar en el Palazzo Vecchio, que albergaba la institución republicana de la Señoría y donde ha trabajado toda su vida; desde entonces hasta el 10 de diciembre la indagación sobre su gestión; y al final, la cárcel, donde sufre la peor y más peligrosa experiencia de su vida: además de la miseria de un calabozo insalubre, tiene que enfrentar la tortura, un método judicial perfectamente acorde con los tiempos. Le atan las manos a la espalda y le suben y bajan con una polea hasta seis veces, en un tormento conocido como de la cuerda que suele producir dislocaciones. El 11 de marzo de 1513 el cónclave elige como nuevo papa a Giovanni di Lorenzo de Medici bajo el nombre de León X. Machiavelo queda en libertad y se encierra en el Albergaccio, su refugio campestre.

El aniversario que ahora se celebra no es de la publicación, que no se produjo hasta 1532, cinco años después de su muerte, sino de la escritura, fruto tanto de su experiencia política como de la nostalgia que sentía por la intervención en los asuntos públicos. Muy poco se puede añadir a estas alturas a la fortuna inmensa del célebre libro y de su autor, glosado y comentado, odiado y ensalzado en estos 500 años hasta fructificar muy pronto en un concepto y un adjetivo, maquiavelismo y maquiavélico, en el que se sintetizan la necesidad y la inmoralidad del realismo político. Por cierto, nadie entre los que mejor lo practican suele admitir su fiel adscripción a la doctrina maquiavélica.

Maquiavelo todavía molesta. Su aparente apología de la mentira es la mejor denuncia contra la mentira. Vale allí donde hay poder. De ahí que los políticos más maquiavélicos no tengan rebozo en mentir incluso a la hora de exteriorizar su admiración por el maestro. Pero no son los que merecen mayor atención, porque les conocemos de sobra. Les superan en maestría manipuladora quienes exhiben la innovación arcangélica de una política de corte totalmente nuevo y puro, ajena a la falsedad y al enmascaramiento, esos personajes que jamás incurren en el doble lenguaje, que dicen cumplir todo lo que prometen y se venden a sí mismos como inseparables compañeros de la verdad, el bien y el valor.

El secretario es taxativo en su libro respecto a las promesas políticas, de la que se derivan tantos falsos mandatos electorales: "Un señor prudente no puede, ni debe, mantener la palabra dada cuando tal cumplimiento se vuelva en su contra y hayan desaparecido los motivos que le obligaron a darla. Y si los hombres fuesen todos buenos, este precepto no lo sería, pero como son malos y no mantienen lo que prometen, tú tampoco tienes por qué mantenérselo a ellos. (…) Los hombres son tan crédulos y tan sumisos a las necesidades del momento que el que engaña encontrará siempre quien se deje engañar".

Maquiavelo empezó a escribir en Sant'Andrea después de un cambio de régimen y en pleno cambio de época, ideas ambas muy próximas a las que revolotean ahora sobre nuestras cabezas. Los dos personajes que inspiraron su libro de forma más destacada fueron César Borgia y Fernando el Católico, el primero arzobispo de Valencia y el segundo monarca de Aragón y por tanto de Cataluña. Ambos fueron decisivos en la escena internacional de la época, que todavía era estrictamente europea y casi del todo italiana. Los catalanes se quedaron sin sus ancestrales estructuras de Estado hace tres siglos, en 1714, pero no tenían príncipe propio desde mucho antes, al menos desde los tiempos en que Maquiavelo contó cómo deben comportarse los príncipes. Hasta aquel momento en que dos personajes de raíces bien catalanas inspiraban al secretario florentino hay que remontarse si se quiere desmentir rotundamente el tópico sobre la ineptitud catalana para el poder desnudo, tal como la codificó Vicens Vives bajo la figura mitológica del Minotauro.

Hay 12 Comentarios

Barcelona te un deficit del 13%, lleida un superavit del 8%.

Els de lleida son uns lladres, expoliadors y la lacra catalana.
Quan siguem independents seran el seguents que fotrem fora aquesta panda de parasits.

Lleida ens roba!

Lorenzo, Lambda, en la época se hacía poca distinción entre catalanes y valencianos, y ambos se denominaban "catalans" (catalanes, catalani) a sí mismos sin más problemas. La lengua también era la misma (como lo es ahora, aunque a algunos valencianos y españoles les pese). Lo cuál no quita que desde la perspectiva actual, considerar que los Borgia son de "raices catalanas" (término que actualmente excluye a los valencianos) sea un error.

Lorenzo, sobre Fernando, era "el catalanote" en Castilla, y eso cuando se hablaba mal de él. Que en Castilla hace siglos que el término "catalán" se usa despectivamente ya es sabido. Pero eso no hace que las raices del Trastámara sean catalanas.

a.ladino, las teorías históricas del sr. Bilbeny tendrán más o menos mérito histórico, pero él no las usa para hacer campaña política respecto a la Catalunya y España actuales. El sr. Bassets, en cambio, sí hace eso, con lo que sus errores históricos resultan aún más ridículos.

@Lorenzo,

La familia de Cesare Borgia era de origen valenciano.

En Roma, en tiempos del Papa Alejandro VI, los Borgia eran i catalani. Su epistolario familiar, en el que usan la lengua del país de origen, revela que no es un sobrenombre injustificado. A la muerte de Isabel de Castilla, su marido Fernando se convierte en el viejo catalanote. En los siglos anteriores los catalanes fueron temidos y denostados en todo el Mediterráneo (Dante incluido), luego solo denostados, ¿ahora temidos de nuevo? Yo no creo que lo merezcan, pero no lo ven así muchos castellanos.

Pero hay algún príncipe que lo sea por su propia virtud. Y algún 'maquiavelo' por su propio defecto.

Tienen razón los que critican el titular por no ajustarse al contenido, y los que dicen que parece una excusa para criticar, aunque sin decirlo directamente, la actual política catalana. Pero les recuerdo que un personaje tan conocido, al menos en la Cataluña nacionalista, como Jordi Bilbeny, habla de las supuestas raíces catalanas de Leonardo da Vinci con menos (y más imaginarios) motivos todavía, o que pretende que el Quijote o la Celestina fueron escritos en catalán basándose en el procedimiento de 1) Eliminar cuidadosamente todo conocimiento histórico que no conviene a sus prejuicios 2) Cuando encuentra algún motivo más o menos fundado para discutir ciertas tesis oficiales, inmediatamente concluye que son falsas, y que ocultan la verdadera catalanidad omitida o negada. Lo que sería algo así como demostrar (a él no le hace falta tanto, le basta con la mera sugerencia o sospecha, por remota que sea) que el agua no es un animal, y afirmar a continuación que queda demostrado que es un vegetal, porque a él los vegetales le son especialmente simpáticos. Y semejantes delirios tienen seguidores y apoyos institucionales varios, y hasta dan dinero.

Osea toda la tontería maquiavélica para un titular algo "acusica".¿Y si simplemente el titular hubiera llevado el nombre del persobnajillo? Vamos Lluis ¿qui es el maco que ta ajudat en aquest article tan tonto? Feste veural noi.

alnusur, la idea no la debería comprar nadie ni en la Catalunya actual ni en ningún lugar. Precisamente por lo que explicais tú y augustbecker: los personajes que a Bassets le da para utilizar como "de raíces bien catalanas" tienen escasas o nulas raíces catalanas.


Tampoco importa mucho. El artículo es una simple excusa erudita para decir que los políticos catalanes son malos. Supongo que como parte de la campaña del sr. Bassets contra la independencia de Catalunya, y pretendiendo que el lector deduzca que como los políticos catalanes son malos, los catalanes deberían renunciar a la independencia y dejarse gobernar... ¡por los políticos españoles!
Sí, es una tesis poco sólida (¿qué opinaría Maquiavelo de ZP, Rajoy, Aznar o Rubalcaba?), pero bueno, el sr. Bassets defiende el federalismo como alternativa a la independencia, así que no hay que esperar de él mucho realismo o solidez argumental. Erudición sí, pero solidez...

Cesar Borgia y Fernando "el católico mangante", ambos son productos de una fuerte indigestión política, una verdadera desgracia para la salud ibérica. Maquiavelo se quedó corto en su análsiis de la sed insaciable de poder y de riqueza que padece una parte de la humanidad, una enfermedad, al parecer, incurable. espero que esa lacra social llegue a su fin con un antibiótico adecuado.

A ver si lo entiendo. Un trastamara nacido en Aragón, y dueño de más tierras en Castilla que en su propio reino y un italiano de origen valenciano son prototipos de catalanidad. A mí me divierte la idea, pero creo que no la va a comprar nadie en la Cataluña actual

Muy interesante artículo. En dos detalles - que precisamente son los que justifican el título - no estoy de acuerdo. Fernando tenía muy poco de catalán, o casi nada. De la dinastía castellana de los Trastámara, nunca se consideró catalán (cierto que los monarcas eran mucho más de una familia que de una nación). En cuanto a los Borgia, originarios de Aragón y enraizados en Valencia... pregúntese a los valencianos.

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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