Lluis Bassets

La urgencia de esperar

Por: | 22 de julio de 2013

Tienen prisa. No quieren esperar más. Se han hartado de la marcha cansina de la historia. De esa patria lenta que nunca termina de despertar. Están convencidos de que es ahora o nunca. Creen que las condiciones actuales son únicas y quizás irrepetibles: crisis económica, quiebra institucional, hundimiento de los grandes partidos... Es la ventana de oportunidad que surge en toda crisis.

Siguen un dictum ya clásico: no dejes de aprovechar una buena crisis. Sirve para todo, ganar las elecciones o reducir plantillas, lanzar una aventura independentista o imponer el proyecto neocentralista que tan bien representan José María Aznar y Faes con su proyecto de reforma del Estado autonómico.

Estas dos ventanas, perfectamente opuestas, tienen la extraña virtud de que se retroalimentan. Nada sirve mejor a la propaganda para la consulta que los recortes del autogobierno anunciados un día sí y otro también. Nada justifica mejor los proyectos recentralizadores que los desafíos secesionistas jaleados o encabezados por el Gobierno catalán.

El encontronazo entre el proceso soberanista y la realidad de una autonomía bajo amenaza no puede ser más sorprendente. Mientras los poderes públicos catalanes lideran la marcha hacia los nuevos horizontes patrióticos, con declaraciones de soberanía, consejos y pactos para la llamada transición nacional, celebraciones históricas solemnes y la dosis correspondiente de almíbar nacionalista, Montoro, Wert y Soraya Saénz de Santamaría avanzan sin vacilar sus peones, siempre con el grifo de la liquidez como amenaza ante los comportamientos del gobierno catalán.

Las dificultades para celebrar una consulta independentista no pueden ser mayores, incluida la nula comprensión internacional que suscita, pero todas ellas quedan compensadas ante la opinión catalana por la oferta que está dibujando el gobierno de Rajoy con un horizonte de reducción todavía mayor de la autonomía realmente existente. Si no quieres caldo, dos tazas. Quienes abominan del actual Estatut interpretado y recortado por el Constitucional tendrán que tragar con la autonomía recortada por mor de la reducción del déficit.

Y sin embargo, es el horizonte más estimulante para los que tienen prisa. Se entiende que cualquier fórmula intermedia sea objeto de mofa y rechazada con un manotazo de desprecio. Para los apresurados el federalismo es peor que el neocentralismo, Rubalcaba que Rajoy, Pere Navarro que Sánchez Camacho e incluso Rajoy que Aznar.

Los riesgos de una apuesta tan elevada son enormes. El mayor, que pase 2014, se cierre la ventana y al final lo único que quede sea el retroceso autonómico que está poniendo en práctica del Partido Popular. El capital político que representa el ensanchamiento del campo soberanista requiere una cuidadosa gestión guiada más por el realismo político que por la pasión nacionalista, algo probablemente fuera del control racional de los principales actores y que viene azuzado por el desplazamiento de CiU como fuerza hegemónica en favor de ERC.

Nadie ignora en Cataluña, aunque pocos lo reconozcan, que la urgencia no es la consulta, sino enfrentarse a la crisis y frenar la ofensiva del PP contra el autogobierno. Y que todavía hay otras urgencias más graves y mayores que la consulta, como negociar un nuevo acuerdo de financiación, resolver el déficit de infraestructuras o pacificar la política lingüística para terminar de una vez con los bochornosos ataques que sufre la lengua catalana en Aragón, País Valenciano y Baleares.

Si Cataluña tuviera Gobierno —que no lo tiene, puesto que no gobierna el que hay, salvo alguna consejería excepcional y excéntrica— y tuviera oposición —que tampoco tiene, puesto que ERC es el perro del hortelano, que no come ni deja comer—, a la urgencia de la consulta se opondría la urgencia de esperar. Y, en vez de dedicar las energías a una gimnasia soberanista que simula el movimiento sin salir del gimnasio, se propondría a todo el parlamento el plan de trabajo que se desprende por su propio peso de las necesidades de los ciudadanos y de un consenso mucho mayor que el que suscitan la consulta y por supuesto el indescifrable objetivo de esa independencia apresurada.

Hay 8 Comentarios

Mucha prisa, si, y ya sabemos a lo que conduce tanta velocidad. Más vale que reduzcan si no quieren descarrilar.

"Los españoles son como son porque España es como es, o España es como es porque los españoles son como son" Esta es la pregunta de los 47 millones.

Según Lambda (no me suena Sr. Lambda, perdón) quien dice: "la idiosincracia heredada del franquismo", pareciera decir que España "hace" a los españoles.

Yo creo que los españoles hacemos a España y, por lo tanto, los españoles inspiramos al franquismo y como consecuencia, los españoles hacemos a España.

Si se desea que cambie España, hay que comenzar cambiando a los españoles. Al final de todo, somos nosotros los culpables de lo que sucede. ¿No te parece, Lambda?

...y sigo pensando que una república regenerada, exnovo, que diese jubilase a la actual clase política y diese oportunidad a políticos jóvenes ( Felipe llegó a presidente con 35 años) sería una gran baza. El Estado Autonómico se ha revelado mucho más impreciso y menos definido que un estado federal con un sistema de "check & balances" mejor planteado. Esto, y la idiosincracia heredada del franquismo, ha favorecido la corrupción.

...y mientras tanto el pais partiendose a pedazos, sus politicos discutiendo cosas sin sentido, la mitad de los jovenes en paro, un corrupcion y una caspa comparable con la italia de berlusconi y los peridositas inflando mas nacionalismos absurdos y sin sentido..no importa mas una regenacion de toda la clase politica, que los bancos paguen por sus errores, que los peridositas de verdad hablen de las cosas que de verdad importan..no, distraer es lo mejor en estos tiempos de colera, veremos cuando aguanta este tinglado de memeces sin sentido..

Estoy bastante de acuerdo con el análisis del Sr Bassets, pero sospecho que una vez rotas muchas de las complicidades que el nacionalismo catalán tenía en el resto de España (v.g., a alguien como yo que en BUP no dudada en cantar L'Estaca con todos sus compañeros de clase durante la transición en Madrid y que encendíamos mecheros escuchando a Raimon en el palacio de los deportes de pronto me ha empezado a molestar que silben el himno de España, un himno que nunca me había emocionado) y a la vista de la crisis del PP y de la desorientación del PSOE en este asunto -que rema contra corriente, lo que en política no suele ser aconsejable-, no hay que descartar que un futuro próximo el gobierno de España pase por pactar con UPYD , un partido claramente antiautonomista. Ese es el verdadero peligro de recentralización, que su impulso lo dirija un partido al que no sea fácil acusar de fascista y de ser un residuo del franquismo. En mi opinión es la desafeccion de los votantes de izquierda y de centro a la causa autonomista el mayor peligro de recentralización y no el PP. Ya digo, yo mismo empiezo a pensar que los dirigentes actuales del nacionalimo catalán son unos impresentables y muchos de ellos tienen resabios racistas hacia lo español,, lo que empieza a no hacerme gracia, y yo no robo a nadie ni soy un fascista y, además, pago el mismo IVA, el mismo IRPF y recibiría el mismo paro y la misma pensión que cualquier catalán. En fin. Veremos

¿Qué leyes se guardan en la manga los populares para "desmantelar" el estado autonómico- Hemos visto el camino que llevan en otros aspectos de la vida nacional y la pérdida de derechos qué ello está suponiendo para los ciudadanos ¿extrañan entonces las prisas? " Ya estais tardando" es esta conocida frase de un humorista la que me viene a la cabeza.

La política está regida, desde siempre, por la economía. Lo que ignoran los políticos de turno es el viejo lema... el que siembra vientos, recoge tempestades. ¿Qué pintan los pequeños estados de la antigua Yugoslavia?. ¡Nada, son simples vasallos de los grandes poderes que controlan a Europa¡ Sus opiniones no cuentan, están obligados a obedecer a sus amos imperiales.

Pues yo creo que el problema real de Cataluña es simplemente económico y que les tiene el coco comido. Miren este artículo donde lo explica muy bien: http://xurl.es/dabzr

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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