Lluis Bassets

El reto de España

Por: | 16 de septiembre de 2013

España ha superado, al menos, tres retos de suma dificultad en su historia reciente. Salir de una dictadura atroz, situarse entre las naciones que cuentan en el mundo y alcanzar el nivel de vida y bienestar de las otras naciones europeas. Después llegaron la burbuja, el vacío y el vértigo. Una parte de lo que se había construido se asentaba en arena, de forma que el terremoto de la crisis está afectando ahora mismo a la solidez y la integridad del edificio.

No hay peor consejera que la satisfacción excesiva con uno mismo, la autocomplacencia miope que pronto se convierte en arrogancia paralizante. Por ese camino ha derivado el espíritu de la España enriquecida con el ladrillo, gracias a una clase política incapaz de buscar otra salida que no sea seguir excavando en el agujero en dirección al centro de la tierra. Eso es lo que le aconsejan los reflejos constitutivos de la añeja nación centralista e intransigente, una en la lengua, la identidad y la cultura, e incluso en la religión hasta tiempos bien recientes.

El reto que tiene ahora España ante sí se llama Cataluña. Construir una España capaz de comprender a Cataluña es ahora el desafío histórico que se plantea a los españoles. Comprenderla en su doble sentido: con el significado de entenderla y reconocerla, empatizar con los catalanes e incluso simpatizar con sus pulsiones y sentimientos; y con el de seguir incluyéndola gracias a la construcción de una propuesta o proyecto en común.

No es un reto circunstancial, motivado por una súbita efervescencia nacionalista; es el reto histórico, un capítulo pendiente de la transición que afecta a la estructura del Estado; pero es también un reto de futuro: sin el concurso de los catalanes y de Cataluña el futuro de todos los españoles será más difícil: la segunda ciudad, el 18 por ciento del PIB, un contribuyente neto a las arcas del Estado, una imagen moderna y europea, la fuerza de sus profesionales, empresarios y creadores...

Se me dirá, y con poderosas razones, que el futuro de los catalanes sin España sería también muy difícil: sin duda, sobre todo en una separación traumática en la que todos perderían. Y lo sería sobre todo en los primeros y dificiles tiempos; pero a la larga Cataluña es perfectamente sostenible, y sostenibles serían los sacrificios, porque sarna con gusto no pica.

El mejor negocio que puede hacer ahora mismo España es darle la vuelta a esta crisis y convertirla en la oportunidad para hacer la reforma profunda del Estado que nos permita seguir viviendo juntos dando satisfacción a las aspiraciones legítimas de los catalanes. Esos manifestantes festivos y voluntariosos de la Via Catalana no tan solo merecen una respuesta satisfactoria y amistosa por parte del resto de sus conciudadanos, sino que conforman uno de los sectores más dinámicos de la sociedad catalana, cuya inclusión en un proyecto común solo puede producir beneficios para todos.

También cabe otra respuesta, naturalmente. Los diarios Abc y El Mundo la están pidiendo a gritos con sus dedos acusadores: secesión, golpe de Estado, traición. Los gatos al agua arañan y maúllan indignados. Sus columnistas y tertulianos vociferan y amenazan para que el Gobierno ponga a los catalanes en su sitio. Los descerebrados de la extrema derecha ya siguen sus indicaciones. Rajoy con su inmovilidad y sus apelaciones a la mayoría silenciosa remacha el clavo de esta España de siempre, irreconocible desde el ensueño ahora desvanecido de libertad y pluralidad españolas que hemos vivido en algún momento. Se frotan las manos, en cambio, los independentistas de piñón fijo: sin esa caspa, tan desagradable como peligrosa, el independentismo regresaría al rincón. ¡Qué sigan excavando hacia el centro de la tierra!

Déjenme terminar con un chiste adecuado a las circunstancias. Si la Assemblea Nacional Catalana hubiera tenido a su cargo la candidatura de Madrid 2020, ahora estaríamos festejando los Juegos Olímpicos para la capital de España; si los del café con leche en la plaza Mayor y el Gibraltar español hubieran organizado la Vía Catalana, no habrían unido ni siquiera los barrios de la periferia de Barcelona, ni proyectado con tanto éxito la imagen festiva y eufórica de la Diada en los medios internacionales.

Hay 25 Comentarios

Por lo visto el señor Bassets ha sido abducido también por los aires de superioridad del catalanismo más pueril. ¿Con qué argumentos técnicos más allá de los propios deseos personales presupone que a una Cataluña en solitario le iría mejor que a una España sin Cataluña?
Totalmente de acuerdo con el comentario que sugiere dejarles marchar antes de que se pierda todo aquello que tanto costó lograr. Este es un artículo de lo más ramplón frente a por ejemplo la propuesta inteligente de Cercas de hace un par de días en este mismo periódico.

Y pensar que el sr. Bassets sea el director adjunto de El País...La pluralidad de ideas es plausible y deseable en cualquier periódico que se precie, pero con un mínimo de nivel en la agumentación.

@Lambda:
Comparto casi todo su diagnóstico de la triste situación española actual: un régimen monárquico deslegitimado y dos partidos "nacionales" igualmente deslegitimados por su mala gestión e incapaces de ofrecer un proyecto ilusionante y regenerador de país. En cierto modo recuerda a la crisis del sistema de la restauración canovista y del "turno" de partidos de hace un siglo. Pero insisto en que plantear la secesión de una parte del territorio que tiene circunstancias y problemas similares a los del resto del país, o la degradación de España a la categoría históricamente calamitosa y fracasada de estado plurinacional/confederal, no resolvería ningún problema sino que los agravaría todos. En todo caso nos encaminamos al desastre mientras no aparezca alguna propuesta regeneradora e ilusionante para todos los españoles, cuya mejor inspiración sería el patriotismo republicano francés, unitario y laico.

Hola, amigos. La verdad es que no entendí dónde estaba el chiste del final, pero no importa. A mí me parece que hay una cuestión más urgente que reformar la Constitución para que Cataluña se sienta más cómoda, mejor tratata y bien comprendida, como debe ser. Es la de sanear éticamente un gobierno corrupto: los españoles no merecemos tener un jefe de gobierno impresentable moralmente. Hubo y hay mucho dinero en negro del cual se benefició el señor RAJOY. ¿Qué más motivos puede haber para dimitir? Sin esa condición, todo otro problema pasa a segundo plano, incluyendo el de Cataluña. Porque deja un mal sabor de boca que los catalanes aprovechen la confusión del gobierno de Madrid, para tratar de barrer para su casa. No. Esperemos a arreglar primero el problema ético (también el gobierno catalán tiene que arreglar este tipo de asuntos) y luego retornamos a lo de la España federal.

No. El desafío histórico que tiene España va a más allá de Cataluña. España tiene la obligación de construir un país decente de una vez por todas. En el que los políticos sientan que su obligación es servir a los ciudadanos. En el que se premie al empresario que crea puestos de trabajo y proyectos de verdad en lugar de pelotazos cuyo único mérito es conseguir financiación a bajo coste mientras devuelves el favor por otro lado. En el que los ciudadanos no esperemos servicios del estado mientras pedimos facturas sin IVA. Un país que se enorgullezca con justicia de la calidad de su democracia y de sus derechos civiles. Un país en el que las personas recogen de la calle la caca de sus perros, en lugar de amenazar con un guantazo si alguien les pide amablemente que lo hagan. En un país así la gran mayoría de los que se manifestaron el otro día querrían estar. Sin duda.

@eurorealista:

Me gustaría muchísimo creerle, pues también admiro a Francia. El problema, es que el partido gobernante actual en España parece que no comparte esos ideales que tanto Sísifo como usted admiran en el país vecino. Y, honestamente, creo que el PSOE, por sus actos, ha demostrado que tampoco tiene mucha fe o consideración por los ideales republicanos de laicidad completa del Estado, educación universal, seguridad del individuo como ciudadano dentro del Estado y una justicia clara e independiente. Ambos son partidos monárquicos por definición, en el sentido que sostienen a la monarquía actual. Son, pues, "juancarlistas" de momento, pero no por convicción, sino por mero oportunismo (y necesidad histórica).
Lo que quiero decirle, es que realmente no hay una opción republicana a escala nacional. Sólo los catalanes tienen esa opción con peso, en su Parlamento. No es que me fíe de ERC, pero es lo más parecido a un republicanismo con peso parlamentario. Y encima, independentista (lo cual, en pocas palabras, significa que la monarquía española no les apetece mucho).
De momento, la monarquía es una institución simbólica que sostiene el andamiaje legitimador del Estado y la noción de España (a la que se la vincula). Como se puede ver, perdura ahí por circunstancia histórica. El problema es que la historia contemporánea de España ha demostrado que es frágil. Sostiene un nexo de identificación y respeto que se puede deteriorar muy fácilmente, con sus "súbditos", a base de malas decisiones.
La noción francesa de ciudadanía es un pegote mucho más consistente, pero requiere de una gran adhesión, de un proyecto-país muy claro y conciso, además de que los ejercicios de responsabilidades y libertades civiles (sumando la expresión política) por parte de los ciudadanos sean espontáneamente asumidos.
No olvidemos que la forma del Estado-Nación que surge en el siglo XIX, nace de la identificación del ciudadano con la Nación. Es decir, es un esfuerzo que nace de la expresión civil, atravesando barreras de clase y poder adquisitivo. Ese es el tema de porqué el nacionalismo independentista y republicano catalán posee efecto llamada entre gente que a priori no estaba convencida.
El hecho que antiguos inmigrantes andaluces y gallegos se planteen integrarse y participar de ese "desafío" habla de las afinidades electivas que pueden darse.
¿Porqué un emigrante italiano, por ejemplo, podría desear nacionalizarse como norteamericano? Quizá porque no sólo lo concibe como oportunidad (beneficio, necesidad), sino porque también simpatiza con el ideario de ese país y desea hacerlo suyo.
He hablado, y he leído mucho desde que comenzó este "desafío" independentista. Y lo cierto, es que muchos me hablan de un cierto deseo regeneracionista, de reforma del modo en que se ejecuta la política. Pueden estar más o menos equivocados, e incluso chocar con mi interés e ideario político (yo querría una Confederación Ibérica republicana) pero reconozco que muchos contemplan algo que era evidente hace algunos años: la falta de transparencia en el desarrollo de la política española, desde la administración del estado y las CCAA, hasta el desempeño de los cargos políticos.
Perciben, sobre todo, que es muy difícil tumbar el "modus operandi" tan opaco del sistema actual, y que las expectativas de reforma "desde dentro" son escasas y llegan tarde, sin calado suficiente.
En ese sentido, puede entender que la perspectiva de empezar de cero, desde una independencia no sólo nominal, sino real, puede parecerles una salida atractiva. Esto, yo lo he notado con contertulios de diversa cultura e intereses, la mayoría de procedencia de ciudades de mediano tamaño y Barcelona, en Cataluña. No parece pues, un reflejo de un estrato social concreto, sino un pensamiento y una percepción que atraviesa varias capas sociales y se reparte por un marco geográfico más o menos evidente.
En mi humilde opinión, creo que la crisis y, también la falta de agudeza de el Gobierno Central (sorprendentemente sordo, incapaz de tomar el pulso a la sociedad española, y menos aún a la catalana) ayudan a que esta percepción de hastío, dejadez y sobre todo, de rechazo institucional, vaya calando lentamente en la sociedad catalana.
Es urgente no recurrir (sólo) a la mera negociación económica (objetivo obvio de CiU, aunque este partido está superado por las circunstancias, y ERC no hace más que recoger las frutas que caen en el cesto) sino a comprender, a dar razones, a seducir; qué hacer para que Cataluña pueda sentirse apreciada como algo importante para España, y que ambas se vean reflejadas y enriquecidas. A dar razones, no sólo a catalanes, sino también a los españoles. Deben ser soluciones públicas, transparentes, sin soliviantarse. Si no somos capaces de suscitar un esfuerzo recíproco de atracción, la partida estará perdida, y comenzará otra etapa política muy distinta de lo que los actores políticos creen que sucederá.

@sisifo:
Me alegra que también admire a Francia, país del que, desde luego, España lo tiene todo que aprender, pero hay que tener un poco de coherencia y no recurrir a prejuicios ofensivos e infundados. Porque Cataluña tiene los mismos problemas de corrupción que el resto de España (no hace falta que le recuerde todos los casos ¿verdad?), una tasa de paro más cercana a la media española que a la francesa, los mismos problemas de financiación en los mercados y unos dirigentes neoliberales cuyas políticas deshacen el sistema de protección social y la redistribución a un lado y otro del Ebro. Lo que es una miope falacia y revela aires de superioridad prejuiciosos es creer que la independencia de Cataluña o, peor aún, el estado plurinacional/confederal, van a resolver nuestros problemas. Seamos coherentes y aprendamos de Francia construyendo un estado sólido, unido, cohesionado, bien organizado y basado en la conciencia cívica y la protección social a los ciudadanos y no tirando piedras contra el propio tejado.

La crisis es una oportunidad. Ahora todos en España, o casi todos, pueden ver lo que cualquier extranjero olfateaba nada mas acercarse. Y que antes nadie queria ver. Se arreglara? seguiremos aplaudiendo cual ovejas y expulsando a las voces criticas dentro de un partido o seremos serios en exigir cuentas con la gestion del dinero publico? es serio un pais con fiscal nombrado por el poder de turno? (y todo lo que se ha visto supera a Mortadelo y Filemon por goleada). Cataluña independiente? lo raro, es que no se haga independiente Guarroman.

Esto esta llegando a un punto similar a cuando se mezcla el agua y el aceite: no terminan de casar bien.
Se suponía que era tarea de los políticos el evitar este extremo , pero ya es tarde. Haría falta un estadista muy inteligente y astuto en la Moncloa para manejar esta crisis. Lo que más me temo es que a falta de inteligencia, en España hemos usadola fuerza. Supongo que los propios partidos actuales borraron todo rastro de posibles aspirantes inteligentes. Se acuerdan de Borrell y como se le cerraron puertas? Se acuerdan del dedazo de Aznar? Pues bien, de ese rechazo a la inteligencia, que tan orgulloso habría hecho a Millán Astray, estamos ahora cosechando sus consecuencias.
En cierto modo, todos hemos sido borregos confiados. Los catalanes, vista la situación , han pensado: " Si hemos de ser borregos, seámoslo por nuestra cuenta y riesgo". ¿Porquė? Porque el resto de los españoles, con la que está cayendo, no decimos mú. La PAH, el 15-M, y otros movimientos apenas quitan el sueño a los políticos, que los ningunean frente a a apatía y abulia de muchos compatriotas. Sí, nos quejamos mucho en los cafés y en los foros, pero no movemos un dedo en consecuencia. En ese sentido, la presión independentistaes más coherente. Van en serio, tienen un objetivo concisoy están hartos de esperar a que sus políticos muevan ficha.

El articulo es muy emotivo, pero poco practico. Para empezar D. Lluis deberia explicarnos su formula de españa para incluir a los que desean fervientemente su separacion. Parece dificil Y no es cuestion de caspa o tolerancia como argumentan siempre desde el nacionalismo catalan moderado para justificarse. Se trata de una imposibilidad casi metafisica:

Ante la cerril,impositiva y embestidora España y sus fans estos artículos no ayudan a nadie, solo empreñat más al españolito heredero de un rancio régimen todavía presente en este desgobierno.Olvidemos el buenismo tontorrón que quiso funcionar en el pasado mediante el tripartit en Catalunya.¡Viva Catalunya libre y republicana!!

@Publicado por: eurorealista | 17/09/2013 0:58:24

Francia no es pais de corruptos.
Francisa no tien 27% de paro.
Francia no encuentra los problemas q tiene Espana para obtener la financiacion de los mercados.

En Francia la redistribucion no es una palabra en balde.

Comparar un ademocracia centralista como la francesa q lleva la centralizacion en su codigo genético con una Espana, carente de dignidad, de sentido del interés comun, de capacidad organizativa es una falacia y demuestra la ltura de miras de quien asi piensa.

Un pais como Espana q se ha debatido entre "defaults" y integracion territorial desde Felipe II (por empezar en la decadenci de los Austria) q nunca ha sido capaz de hacer un pais y q siempre ha sido un puzzle, releva de la miopia.

Compararse a Francia es como compara aun urro (Espana) con un leon.

Deme un sistema de proteccion social como el francés y luego compare. Deme un poblacion capaz de movilizarse ante la indecencia de sus politicos y le escucharé.

Por el momento solo veo un a casta corrupta q gobierna el pais y unos ciudadanos sometidos.

Lo demas es solo una reaccion de unos espanoles mosqueados porq Catalunya les ha puesto en evidencia.

Me sumo al rechazo a los topicazos catalanistas, antiespañoles y antimadrileños del artículo, aunque a mi no me sorprenden. Solo queda llamar a la reflexión a través de una serie de preguntas: ¿Es también Francia una "añeja nación centralista e intransigente, una en la lengua, la identidad y la cultura" a juicio del sr. Bassets? Porque en Francia los catalanes no tienen autonomía de ninguna clase y parece que están muy satisfechos, además del hecho de que si allí alguien plantease un desafío como el que sufrimos en España la reacción del Estado francés convertiría en blandengues a los articulistas de ABC o El Mundo. Otra pregunta: Cuando dice que los demás españoles debemos "empatizar con los catalanes e incluso simpatizar con sus pulsiones y sentimientos" ¿da por supuesto que todos los catalanes tienen las mismas pulsiones y sentimientos?. Y si el estatus de Cataluña no solo afecta a los catalanes sino a todos los españoles ¿los catalanes pueden decidir unilateralmente y los demás solo podemos agachar la cabeza y "comprenderles" sin rechistar aunque seamos parte afectada y perjudicada?. Para concluir: ¿es realmente un "buen negocio" para España retener Cataluña por la vía de ceder a todas las exigencias catalanistas, reduciendo la nación española sentida por la mayoría de ciudadanos a la condición de Estado plurinacional/confederal, que es un modelo desastroso y fracasado como muestra la historia de todo los estados donde se ha planteado? ¿O es buen negocio limitar la contribución de Cataluña a la solidaridad entre todos los españoles al tiempo que se beneficia de las ventajas del mercado español?. Yo diría que la independencia perjudica y empobrece a los catalanes y a todos los españoles, pero si el precio a pagar por retener a Cataluña es el plurinacionalismo, el confederalismo y el privilegio casposos y feudales la independencia resultaría el mal menor y la liberación de un fardo oprobioso. Ojalá y por el bien de todos haya políticos lúcidos y patriotas en España que sepan preservar la unidad del país sin reducirlo a un engendro plurinacional con ciudadanos de primera y de segunda como pretenden algunos catalanes a quienes va a la perfección el reproche del articulista sobre "la satisfacción excesiva con uno mismo, la autocomplacencia miope que pronto se convierte en arrogancia paralizante".

Ahora si, Lluis.
Como ya debe saber Vd., soy independentista y, obviamente, discreparia.
Pero es una vision centrada q resume bien la situacion actual.

Creo q nadie es consciente del "guirigay" q esta creando la negativa de los partidos de ambito nacional.

Europa ya habla de su inquietud.
Todos querran sacar partido de las declaraciones de la Comision. Pero, un perro viejo sabe q, lo importante es la inquietud q transmite.

Tan obsortos estan los extremistas e inmovilstas q ya ni se acuerdan de q en Espana hay un 27% de paro, q la economia esta intervenida y q una secesion a la brava, acabaria de hundir a Espana, q arrastraria a Europa en su caida.

Espana corre el riesgo con las opciones q esta tomando Rajoy de q ese choque de trenes implique q Espana no consiga financiacion en los mercados y Europa no podra sacar a Espana del agujero si se declara en "default".

Si eso llegara a suceder, cae la UE. Ese escenario del q ya se hablaba con Grecia.

La UE en algun momento va a dar un punetazo encima de la mesa. No para favorecer a unos o a otros sino para madarlos a todos a sus responsabilidades y a encontrar una solucion.

Lo mas absurdo de todo es q nadie sabe si ganaria el si. Ni siquiera quieren intentar convencer a los catalanes de q hay un encaje y q quieren un futuro comun. Solo saben imponer un: "Catalunya es Espana."

Demasiada incertidumbre para un pais paralizado y tan endeudado...
Un saludo muy cordial.

Sólo hay una solución, y no otra: dejarles ahogarse en su propia (mala) baba. Nuestra supervivencia como sociedad igualitaria y estable va en ello.

Albert Boadella: «Hay pocas terapias posibles para Cataluña».....-Dice en el libro sobre Cataluña: «El hecho diferencial en cuestión es el brote de fantasía exacerbada que se ha expandido por todo el territorio regional». O La pregunta inmediata es: ¿Qué es Cataluña hoy?
-Es una sociedad que ha entrado en una patología muy paranoica y eso la aleja de la realidad, que es algo que parece insólito en una región que se había caracterizado por lo que llamaban el seny, el sentido común básicamente. Con esa patología, puede suceder cualquier cosa, porque lo que haga el resto de los españoles para solucionar el problema será tomado como una agresión. Hay pocas terapias posibles.

Además, pocos catalanes estilo Boadella, hay, que no se sientan superiores al resto de españoles.

Otra sentimentalidad. No cabe duda...¡pero enfermiza!

¿Y cual es el reto de Cataluña? Desde el llano se lo dice un hombre vulgar: Cuando los catalanes dejen de mirar al norte de los Pirineos y comiencen a conocer y querer al sur del Ebro entonces podra haber empatia y no escucharemos lo que alguna vez dijo alguien en Catluña, entre un catalan y un andaluz hay mucha mas diferencia que entre un catalan y un centro europeo, tambien Cataluña tiene que cambiar su vision del resto de España, hay retos por ambas partes no en una sola direccion
Jose Luis Espargebra Meco un español desde Buenos Aires

Querido Bassets:

siento vergüenza ajena de su columna de hoy. De verdad. Desprende un impresentable desprecio hacia los españoles en general y los madrileños en particular. El chiste de los Juegos puede tener su gracia para los que hace años practican un autoodio sintomático frente a todo lo que significa España: ¿participa usted del programa de desinfección de lo español puesto en marcha por el nacionalismo catalán? Me parece perfecto. Solo quiero decirle algo: sí, Barcelona tuvo unos Juegos magníficos. Y sin la capacidad catalana para organizarlos habrían sido un desastre. No deje de recordar, en todo caso, que las olimpiadas de Barcelona las ganó para Cataluña y España un falangista: el señor Samaranch. Sí, un señor de la misma estirpe ideológica de los descerebrados que atacaron el otro día la sede de la Generalitat. Pero claro, era un falangista catalán, ¿no?

Qué triste es todo lo que ocurre. Al final, sí señor Bassets: fachas sí, pero tontos no.

Un afectuoso saludo

J.

Ese es el reto de España. Estoy de acuerdo Sr. Basset. Una asignatura anual desde la primaria en todos los colegios de España. "Lenguas de España". Cada trimestre se estudia una de las tres lenguas del país aparte del castellano: gallego, euskera, catalán. En las comunidades que ya son bilingües podrían estudiar las dos restantes.
Los jóvenes españoles nacerían con una gran cultura y un gran sentido de la pluralidad nacional.
Mi propuesta simpática para que no se independice Cataluña.
Estoy de acuerdo en la necesidad de cambios profundos. La inclusión de las lenguas en todos los territorios y pueblos de España ayudaría a la convivencia y el entendimiento entre todos nosotros.
España siempre fue un país grande cuando fue tolerante, abierto y respetuoso ante el otro. La historia lo dice. El fanatismo conservador siempre ha sido la tumba en esta península.
Que tomen nota Rajoy y Mas.
Con el tiempo vendrá el otro gran plebiscito que necesita el estado Español para su regeneración:
Monarquía o República.

El león de Esopo. Si no recuerdo mal Esopo enseñó cierto día a un león que hablaba un grabado en el que mostraba a un hombre matando a un León y luego le preguntó qué opinaba. El león dijo que en su opinión aquello lo había pintado un hombre. Si leyera su artículo Sr. Bassets en el que dice que si los alegres catalanes hubieran organizado la candidatura a los juegos olímpicos la hubieran conseguido, el león diría sin duda que el artículo lo había escrito un catalán. Un catalán que no sabe bien cómo funcionan las cosas, pues probablemente si Madrid no tiene los juegos es por la crisis, por el dopaje (de esto saben mucho los catalanes) y tal vez simplemente porque Tokio era mejor candidatura. Solo un catalán iluso -como hay tantos- pensaría que si lo hubieran preparado los catalanes habría ganado Madrid. En cualquier caso jamás pensé que alguien como usted llegara a hacer un artículo tan puerilmente despreciativo hacia Madrid y los Madrileños -entre los que me cuento-. Adeu Sr. Bassets.

Al grano. La UE es una necesidad impuesta por la globalización, por el propio desarrollo del capitalismo y por el devenir de la historia que requiere unidades mayores para competir. Una balcanización, lo que le ocurriría al país si se independiza Cataluña, es ineficaz económicamente, nos dejaría al acecho de intereses de terceras potencias y daría al traste con el aliado fundamental de USA, además de cuestionar el Euro, arrastrar a Portugal e inestabilizar la zona sur de Europa. Fuera del Euro no hay vida, salvo que se quiera ver huir a los pensionistas, funcionarios y trabajadores y quebrar las entidades financieras domésticas. Almunia, o sea Merkel, ha hablado. Se puede entender o no, no es determinante, pero secesión no cabe y concierto tampoco porque la UE no le gusta (por eso el PNV está detrás de las faldas constitucionales). El bienestar de Cataluña depende de que el subvencionado surmesetario que vive en un pueblo, cuyo hijo repelao lleva una camiseta de Messi (no es del Madrid por que es la Capital) siga sin enterarse de nada, comprando sin mirar la etiqueta y con su dinero en la Caixa. Si quieren volver al predominio que había en el franquismo (díganlo claro) satisfacer el sentimiento de superioridad y compensar la falta de poder político con el prurito del mayor nivel económico, lo mejor es orillar el nacionalismo, callar durante una época y trabajar bien como siempre han hecho.

Aprecio el tono moderado de lo que aquí se dice. Sin embargo, me parece difícil que cualquiera que lo lea saque otra conclusión que la de que en Cataluña todo se hace bien, y en España (aunque quizá en otros tiempos no fuera así) todo se hace mal; el último párrafo sólo rubrica esto mismo en clave de humor. Esas simplificaciones no ayudan nada ni a una parte ni a otra (y eso, sin contar con que son en sí mismas más falsas que un billete de seis euros). Ay.

Aprovechando la percha última de la candidatura olímpica Madrid 2020, le adjunto esta breve reflexión.
"El fracaso de la austeridad"
Menos mal que Madrid no ha ganado los Juegos Olímpicos de 2020. ¿Por qué? Pues porque si ya estamos de la austeridad hasta la coronilla, ¿qué futuro le esperaba a este país si llega a triunfar la candidatura española, que había hecho de la austeridad su principal bandera? Es una pregunta retórica, evidentemente. Aquí van otras, pero menos retóricas: ¿Cuánto tiempo llevan diciéndonos quienes nos gobiernan que no podemos vivir por encima de nuestras posibilidades? ¿Cuántas veces hemos escuchado que los recortes masivos son la única solución a nuestros problemas? ¿Cuántas que no nos queda otra alternativa? ¿Cuántas, en fin que no podemos gastar lo que no tenemos? Podrían contestar algunos de los desplazados a Buenos Aires, pues entre quienes han asistido al tercer fiasco olímpico español figuraban unos cuantos de quienes no han parado de decirnos que se acabó el soñar despiertos. Cabría preguntarles ahora: ¿por qué no se aplicaron el cuento? ¿Realmente consideraban que organizar un evento deportivo como éste se encontraba al alcance de un país tan desmejorado en lo económico? No puedo dejar de recordar la manida metáfora con que el presidente Rajoy suele relacionar enfermedad y austeridad. ¿Realmente pensaban nuestros prebostes olímpicos que la candidatura low cost de Madrid tenía alguna posibilidad frente a las inversiones multimillonarias que ofrecía la candidatura nipona? ¿Qué se pensaban que era el COI, un organismo con voto de pobreza? La adjudicación de los JJ.OO de 2020 a Tokio ha sido un estímulo al crecimiento, pero también podría interpretarse, siquiera de forma colateral, como un castigo a quien pretendía hacer de la pasividad económica su mayor activo. Podría decirse que a Madrid, como al niño del anuncio, le han regalado un palo, ¡un palo en todo lo alto! La pregunta crucial hoy, tras el palo, es si volverá a por otro o, como aquel personaje de una cinta de Charlot, que tras ser varias veces golpeado en la cocorota con un ladrillo por el mimo universal, se dará la vuelta suponiendo que no hay nadie al otro lado.

Gonzalo de Miguel Renedo

Así me gustan los artículos, repleto de palos constructivos.

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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