Lluis Bassets

El desafío catalán

Por: | 17 de febrero de 2014

La expresión ha hecho fortuna en los últimos tiempos, como parte de un extenso repertorio de tópicos y metáforas sobre los actuales planes soberanistas. Pero no hace falta fijarse en la actualidad para dar con ella. Ahora mismo es el título de un libro, resumen de un trabajo de investigación universitaria, que toma como referencia un editorial del diario Le Monde de 10 de febrero de 1976, titulado Le défi catalan.El volumen en cuestión, dirigido por Jaume Guillamet, lanza otro guiño a la actualidad, puesto que el objeto de estudio es nada menos que la prensa internacional, es decir, la internacionalización de aquel desafío.

Guillamet y un equipo de investigadores han localizado tres centenares de referencias periodísticas sobre la transición en Cataluña entre 1975 y 1978 y han compuesto con ellas un relato de aquella peripecia histórica. El primer texto citado y que da nombre al libro El desafiament català. Un relat internacional de la Transició (L'Avenç) es un artículo editorial que toma posición respecto a las manifestaciones del 1 y del 8 de febrero de 1975 en Barcelona, convocadas por la Assemblea de Catalunya en reivindicación de la tríada democrática (llibertat, amnistia, estatut d'autonomia), cuando la transición todavía no había empezado a echar andar.

Al menos, tres hechos destacan en el relato compuesto casi 40 años después. En primer lugar, el éxito de aquella internacionalización, que en su mayor parte fue espontánea y mucho más amplia de lo que los catalanes de entonces podían esperar, en unos tiempos en los que la comunicación digital no había ni siquiera iniciado sus primeros pasos. En segundo lugar, la mezcla de simpatía y de pesimismo que destilaba el conjunto de la prensa internacional ante la evolución de un país marcado por la guerra civil. Y en tercer lugar, el destacado y conocido papel vanguardista de la oposición antifranquista en Cataluña en relación al resto de España, siempre un paso adelante en las reivindicaciones y en el camino hacia la autonomía.

Es fácil encontrar otros guiños y referencias útiles para hoy en la lectura de esta visión internacional sobre la transición, y puede incluso que sirva para atemperar la lectura en paralelo de los argumentarios elaborados por encargo del ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, para proporcionar munición a sus diplomáticos, y por el consejero de Presidencia, Francesc Homs, para responderle y rebatirle en su mismo terreno; capaces ambos de convertir una misma circunstancia, como el regreso de Josep Tarradellas y la restauración de la Generalitat republicana, en argumento para demostrar cosas diametralmente opuestas.

Muy sintéticamente, para el documento del gobierno español titulado Por la convivencia democrática, el regreso de Tarradellas fue una prematura demostración de la permanente voluntad democrática de entendimiento con Catalunya; mientras que para el documento del gobierno catalán titulado Estrechar lazos en libertad es la prueba de que Cataluña es un sujeto político anterior a la Constitución, cuya institución histórica medieval no hubo más remedio que reconocer para garantizar el éxito de la transición.

Ambas interpretaciones, a pesar de sus respectivos sesgos ideológicos, tienen la virtud de situar el foco en un momento decisivo para la transición española, en el que tanto o más que la amenaza militar interna pesaron los condicionamientos internacionales hoy prácticamente olvidados de la guerra fría y de las exigencias de poner coto al ascenso de los partidos comunistas del sur de Europa, agrupados bajo la etiqueta del eurocomunismo. El historiador Joan Culla lo contó de forma eficaz en una aportación a Memòria de Catalunya, una colección de fascículos luego publicada como libro por El País-Catalunya (Taurus, 1997): “Es evidente que los resultados electorales del 15 de junio de 1977 contribuyeron de forma decisiva al acuerdo entre Madrid y Saint Martin-le-Beau. El hecho diferencial que constituía el triunfo social-comunista-republicano en Cataluña (los socialistas, el PSUC y Esquerra sumaron en aquellos comicios el 51'2% de los votos) sembró la alarma en el puente de mando de la transición española y convirtieron a Tarradellas en el mal menor”.

Frente a los argumentarios, la historia. Y sus lecciones, mucho más interesantes que la propaganda y los sofismas de unos y otros. La respuesta al desafío catalán de hace 40 años fue el regreso de Tarradellas, que cerró el paso a la izquierda y facilitó el camino a la Constitución y al autogobierno. Fue un movimiento inesperado y valiente, de un presidente como Adolfo Suárez dispuesto a arriesgar y legitimar una institución de la Segunda República, después de haber legalizado al Partido Comunista.

Siendo la primera piedra del futuro Estado de las autonomías, la negociación previa entre Suárez y Tarradellas fue bilateral; el trato fue singular para Cataluña; y, al final, llegó el reconocimiento y la legitimación de una institución histórica catalana por parte del Gobierno y la Corona. ¿Alguien osaría hacer algo así ahora? Quien sea capaz de imaginar una jugada de ajedrez como aquella para las actuales circunstancias tendrá quizás en sus manos el mapa para salir del callejón donde nos hemos metido

Hay 21 Comentarios

Señor Bassets, ya es tarde para sus lamentos supremacistas. De lo que habla en su artículo ocurrió en épocas pre-democráticas (mal ejemplo ha elegido usted, el mismo periodo que la iglesia católica para incrustarnos su concortado pre-constitucional, quedando a la par con semejante institución en cuanto a ilegitimidad), cuando la región catalana era rica y concentraba un tercio o más de la riqueza nacional, y el ejército aún se levantaba a la orden de las élites político-económico-religiosas carlistas. Pero ahora hay 17 comunidades autónomas, la constitución puso el reloj a las 0 horas. Y aunque consagró privilegios intolerables para vascos y navarros (rechazados por los 2 catalanes -¿le parecen pocos?- de la camarilla de 7 miembros que "pastelearon" la constitución) que habrá que eliminar antes o después dentro de la UE; la región catalana no es más que Madrid, Murcia, Cantabria o La Rioja a nivel legal, mal que les pese a los que piensan que merecen privilegios -lo cual no es muy democrático por mucha poesía "asimétrica" con que se adorne-; así que con menor motivo puede pensarse que la región catalana es o merece más que Andalucía, Castilla-León, Extremadura, Valencia, Canarias, etc. Por mucho que le duela a ciertos opinadores y "expertos" al servicio del catalanismo.

Bueno, Noidelsucre, si tú lo dices, debe de ser verdad.
Pero no te preocupes que la via catalana también me da asco, aunque la española me da más aún. Sin ofender, eh!

Los croatas se fueron. Y con ellos las ustachas. Tanta paz lleven como nos dejan.

En cualquier caso, para tener un estado federal asimétrico, o tener el típico desbarajuste autonómico actual, prefiero una secesión negociada.

¿Qué sucede? Pues el típico temor a que se vayan los vascos, los navarros... ¿Porqué si no llevamos 30 años de democracia haciendo "pandering" hacia los nacionalismos regionales, sobrerepresentados en votos en el Parlamento?

Fíjense: en Perpiñán, zona que antes fue parte del Rosellón catalán, se habla francés y occitano, y no tienen problema alguno en una Francia republicana, centralista y presidencialista. Eso es porque sienten que el proyecto francés sigue vigente, basado en el concepto de "ciudadanía". El debate político también tiene más tradición allí, que el debate identitario. En España, debido a su historia, los símbolos son otros, y seguimos enfrascados en un debate simbólico y de arraigo sobre la identidad, que no resuelve los problemas, sino que los suplanta. El franquismo prácticamente quemó la rojigualda al vincularla con el reaccionarismo, la autocracia y la religión católica. Reventó a los republicanos conservadores y dejó el terreno de las formas alternativas de Estado a los discursos de izquierda. En otras palabras, hizo flaco favor a posteriori a la posibilidad de la existencia de un pensamiento de derechas más moderno. La conclusión es evidente: el discurso conservador de tipo pan-nacional se ha atomizado en el Partido Popular (antes Alianza Nacional) y las derechas regionalistas en nacionalismos que recuerdan a la Lega Norte.
En cuanto a la izquierda, no ha sabido construirse un discurso propio desde la Caida del Muro (carece de una teoría económica propia, al haber vinculado la crítica de Marx con el marxismo-leninismo de la URSS, que en realidad era Capitalismo de Estado.Ahora se encuentra atrapada en el marco del socialismo de la tercera vía, y sus objetivos dispersados por un progresismo mal entendido de tipo asistencialista, más enfocado sobre las minorías sociales), y el PSOE tiene más en común con el PP que otros partidos.

De ser posible, preferiría un Cantonalismo federal español, al estilo suizo. Pero es muy dificil saber si podríamos hacer uso del mismo grado de responsabilidad ciudadano que conlleva ese tipo de sistema. Es, al igual que los paradigmas educativos, un problema de educación, formas sociales de relación entre los ciudadanos y consciencia civil. Pero creo que en España estaríamos dispuestos a aprender, si comprendiesemos sus ventajas (no exentas de deber y responsabilidad), aunque nos llevase generaciones.

El tema no es confiar en el Estado, es hacer que el ciudadano tome las riendas del Estado, y lo tenga atado en corto.

Sí, Eusebi, pero de uno en uno, que es lo que ya estamos haciendo muchos, no juntos con los expoliadores del Palau y con los nens honorablemente enriquecidos. La via catalana en nada se diferencia de la via española que al parecer tanto te disgusta.

Como dijo Pla, Albert, que no Josep, "España es un país que me da asco, como a todo el mundo". Yo lo suscribo. Pertenezco a una generación que no ha vivido la gloriosa transición, que creció con la hegemonía del PSOE y su corrupción, la memez carpetovetónica del Sr. Aznar, y la traca final que ha representado la Gran Crisis económica, política e institucional de este país. Que ningún representante público me pida que haga algo por España, por favor. Las élites de este país, políticas, empresariales y periodísticas dan, además de asco, pena por su estrechez de miras e hipocresía. No se extrañen de que la ciudadanía sienta desafecto hacia el Estado. Lo mejor que uno puede hacer es marcharse de aquí.

Siempre la misma conclusión Sr Bassets: Cataluña es especial, luego régimen asimétrico especial para poder encajar en el país su Cataluña especial... Cataluña es especial fundamentalmente por el especial trato con que se la ha considera.
El problema es que otros, también tenemos la capacidad de sentirnos agraviados, y queremos un país diferente, fíjese usted...un país con las mismas reglas del juego para todos, y si no, una pregunta muy sencilla: " ¿Desea usted una Cataluña Independiente, sí o no? "

Sigo al sr. Bassets , sobretodo cuando participa semanalmente en L'Oracle, con Xavier Graset. Es un periodista muy informado, y ponderado a la hora de expresarse. En el tema del proceso catalán, observo que le duele esta desafección mayúscula hacia España, por parte de una minoria/mayoría de los catalanes. He leído el blog y aún estando de acuerdo en la parte histórica reciente, estoy en desacuerdo con su planteamiento para un futuro inmediato. Creo que peca de buena voluntad. Creo que no habrá estadistas con arrojo y autoridad moral para solucionar el conflicto. Y más pronto que tarde, el pueblo catalán tendrá que decidir.

Publicado por: José No creo que el anticatalanismo haya cuajado tanto en el Resto de España como el anticastellanismo en Cataluña. En el resto del Estado, ni la cultura mainstream ni, hasta ahora y con pocas excepciones, las élites culturales (historiadores, escritores, artistas, profesores...) han fomentado el anticatalanismo, tomando este más bien la forma de desahogos populares desestructurados e inconexos. En Cataluña por contra, las élites culturales llevan haciendo gala de anticastellanismo, disimulado o explícito, desde hace mucho tiempo. No hay más que leer a modo de ejemplo la letra de Els Segadors. Y esa visión tendenciosa de Castilla, resultado de hurgar de manera muy selectiva en la historia, y presentarla como presunta culpable de todo lo malo, ha cuajado hasta tal punto que a muchos simplemente no les parece anticastellanismo. Ni se dan cuenta. ¡ Les parece lo normal! ¡El equilibrado punto medio!. Y así estamos. Y temo que peor estaremos.

Creo que si los catalanes votaran la independencia, ésta sería buena en un futuro para Cataluña y para España.

En Cataluña habrían que afrontarse todos las contingencias de u n Estado, ya no debería de temer por su acervo cultural ni tener que justificar sus políticas más que ante sus nacionales.

En España , propiciaría el cambio que no fue en 1978, y posibilitaría poner los cimentos del estado democrático del futuro, enterrando definitivamente las prerrogativas del "ancien regime" y posibilitando una democracia más participativa y directa en favor de sus ciudadanos y también acometer, clarificando temas como el de Euzkadi i el de Galicia.

En definitiva por mucho que se quiera lo que es antinatural no tiene futuro. Por ejemplo : las comunidades fronterizas con lengua hablada del país vecino pero integrados en territorios definidos por líneas herencia de conflictos y guerras acabaran integrándose en el país de su comunidad hablante y todos dentro de la UE.

Las secesiones internas que en el futuro puedan darse se verán como procesos normales de corrección de anómalos errores históricos para mejor convivencia de los grupos humanos.

El Tránsito más que la Transición, fue una operación cosmetica y de salvamento de un Régimen y de sus castas oligarquicas extractivas que sin el Dictador se afanaban para buscar su homologación internacional y sobretodo el olvido del pasado.

Los cambios de chaqueta fueron espectaculares, la sumisión de las Cortes en su hara-kiri, esperpéntica.

Sus postulados condicionales aún hoy siguen en vigor

La Constitución fue un secuestro en toda regla. Cada día aparecían en la prensa los artículos uno a uno y podias fácilmente detectar el antes y el después del "cepillo" de los militares y jerarcas del "ancien regime" y de la propia Corona. Así variaciones aunque fueran semánticas cambiaban definitivamente el sentido de artículos completos.

Esta manera coactiva de gestionar textos y cambios fue un cómplice a aplicar en procesos sucesivos en los que se mezclaba el "ruido de sables" con el interés del gremio : LOGSE- LOAPA's .Saltarse la constitución para aprobar el ilegal Estatuto de Andalucía. etc.

Este modus operandi una vez probado es como una droga para el poder de turno. Y así hemos transformado a una Constitución que era punto de partida en una Constitución -termino adulterada con los aderezos que he querido describir. Hoy tenemos una Constitución al servicios de las castas de poder que mediante los gobernantes de turno que por si fuera poco, eligen y manosean su TC , incluso hasta convertirlo en Legislativo. Y por si algo se echaba en falta, los partidos nacionalistas españoles te pueden cambiar la Constitución en una noche.

Naturalmente la decepción catalana no tiene parangón y tiene que acabar de forma natural- Toda nación tiene derecho a su propia soberanía y a toda nación que se quiera autogobernar le corresponde un estado.

Todo es mucho más normal de lo que el dramatismo de muchos quiere hacer ver.
Cataluña ya ha transitado en democracia con el Reino de España , ya sabe el pan que se dá. Ya sabe lo que su dependencia al mismo le pueda generar i/o acarrear.
Una mayoría de catalanes han llegado a postulados independentistas por evolución, mediante la trayectoria que ha dibujado la democrácia en España.
Cataluña es una nación y como tal debería de haber sido tratada. Y no se supo. Y no se quiso. Hoy en cambio cualquiera que pusiera tal condición encima de la mesa sería masacrado por 16 representantes de 16 autonomías cuyos partidos se alternan en el poder.
España ha caído en la propia trampa que trazó.y hoy lo quiere remediar recentralizando. No problem ! pero que con Cataluña no cuenten.
Cataluña vieja nación aspira a recuperar su propia soberanía después de siglos de sometimiento y convivir pacíficamente con sus vecinos en una relación de plena armonía.
Esto no es dramatico, lo dramatico es que por caprichos de la historia , por derechos de conquista llevados a cabo por gobiernos absolutistas de Francia y España, Cataluña se deba ver obligada a vivir en dependencia del Reino de España y a sufrir su hostilidad el resto de su existència-. Es antinatural.
Lo más importante es que la nación catalana ya está desengañada y hoy desconfia del Reino, una desconfianza sin duda ganada a pulso.
Quizás este escenario no lo sé,era el apetecido por los partidos nacionalistas españoles o por sus castas, cómo si no desde la desafección suministran cada dia combustible al proceso de soberanía?
Antes y ahora no hay más que ver comentarios en todos los foros para comprobar que bien ha cuajado el anticatalanismo predicado desde todos medios y desde siempre.
A uno le extraña que hoy , tantos se desvivan por los males y las siete plagas que les van a caer a los catalanes y tal parece que se los quieran evitar (eso previa dedicación de toda suerte de amistosos epítetos)

Los serbios también hablaban de un desafío secesionista. Y mira, al final Yugoslavia se partió. Triste, pero esas tensiones centrífugas están en España desde el siglo XIX.
El proyecto político del R78 adolece de una clara indefinición ( en el aspecto de las autonomias y sus competencias) lo que ha favorecido la fragmentación y duplicidad en el servicio público, dificultando el funcionamiento estatal, y aumentando su gasto. El problema, sigue siendo que la corrupción, añade un efecto multiplicador que afecta a la eficiencia del sistema. Es como un motor con fugas en los caños del combustible. Y mucho de la culpa del problema lo tiene la clase politica, en la práctica la guardiana del sistema, y traspasada por la corrupción.
En cierto modo, el atractivo de la independencia para los colectivos del nacionalismo periferico consiste en que carece de significación ideológica, sino territorial. Es decir, engloba transversalmente generaciones y conceptos politicos diversos ( no es ni de izquierdas ni de derechas), y en cierto modo, recoge la incomodidad e impotencia de muchos ante la sensación de carecer control politico sobre su entorno y lo que les sucede. Es particularmente irónico, sobre todo si hablamos de vivir en una supuesta "democracia". Una democracia en la que los partidos favorecidos por la ley D'Hont influyen mucho más que los propios ciudadanos, no deberia llamarse así.Y si la gente no sabe como desmontar activamente este estado de las cosas ( los partidos no lo van a hacer) , pues no sorprende que algunos apuesten por la independencia.
Nada está escrito para siempre en piedra, e incluso los súbditos del Rey George en Norteamerica decidieron romper su relación política. Y eso que no estaban mal economicamente, e incluso que Tomas Paine hablaba de que la población estaba dividida en tres tercios al respecto: favorables, equidistantes y contrarios. Existía un debate muy fuerte sobre su posible conveniencia economica . Y ya ven.
Nunca digan de esta agua no beberé.
La gente siempre sorprende.

Me sumo a lo dicho por Thibeault y Castilian, y añado que es una grosera manipulación confundir las concesiones que se hicieron a los nacionalismos subestatales en la Transición (reconocimiento de autonomías, instituciones previas y "nacionalidades" en el marco de una Constitución que consagra la unidad de la Nación y la soberanía única española) con actitudes entreguistas o apaciguadoras ante lo que hoy no puede llamarse más que desafío secesionista que rompe todos los consensos entonces alcanzados y violenta los intereses y sentimientos legítimos de muchos catalanes y de la mayoría del resto de los españoles.

Creo que la independencia de Cataluña sería mala para el resto de España y mala para Cataluña. Pero el peor escenario no es ese. El peor escenario, al menos para "el resto de España", es que por mantener una unidad ficticia se recree un estado asimétrico que remede al de los Austrias. Con unos territorios privilegiados fiscalmente que gocen de todas las ventajas de la pertenencia al Estado sin compartir sus cargas, y otra parte, como ocurrió con Castilla tras la derrota de los comuneros, que cargue con todo...hasta que reviente, como le pasó a la propia Castilla en el XVII. Ante ese panorama, tristemente posible, es con mucho preferible que se vayan, pero con todas las consecuencias, y que a partir del dia siguiente cada palo aguante su vela.

Aunque reconozco la racionalidad e incluso la oportunidad de su artículo, no estoy muy de acuerdo con su diagnóstico. Existe dos diferencias clave entre la transición y el momento actual de la cuestión catalana. La primera era que, en general, desde el punto de vista Europeo los nacionalismos tanto vascos como catalanes se veían como fuerzas democráticas y legítimas frente a un Estado Español cuando menos sospechoso. (Estoy seguro de que usted se acuerda mejor que yo -pues yo apenas era un niño- de Giscard y su convencimiento de que ETA era un problema político español y su poca colaboración con España para perseguir a los terroristas en cuanto cruzaban la frontera, posición que tanto daño hizo durante la transición y los años del plomo y que se compartía en muchos países europeos y en buena parte de América Latina). Tan era así que el gobierno español solo se ha atrevido a ilegalizar a Batasuna hace muy pocos años y estoy seguro de que esa simpatía mundial por el nacionalismo vasco tuvo mucho que ver con el temor a dar ese paso. Eso ya no es así como todo el mundo sabe. Esto ya no pasa. Así que la simpatía que hoy tiene el separatismo catalán es, entre los gobiernos y estados europeos y del mundo mundial perfectamente descriptible. Nadie quiere abrir ese melón y volver a los tiempos anteriores a Westfalia. Cuando Alemania reconoció a Croacia nadie pensó que se iba a armar lo que se armó, pero ya ven. Nunca más. La segunda diferencia es otro aspecto de una misma realidad. En aquellos tiempos era absolutamente necesario un acuerdo razonable con los nacionalismos moderados para que la transición no saltara por los aires. Una solución que exigían también todas las instancias internacionales para reconocer la legitimidad democrática de España. Una crisis seria en aquella época tal vez podía habernos costado las libertades a todos. Usted lo sabe bien. El golpe de Tejero en otro ambiente podría haber triunfado. Eso moderó a los nacionalistas, pero también a los centralistas. Hoy no existe ese riesgo. Ni para aquellos ni para estos. El desafío catalán no pone en riesgo hoy en día la democracia española y por eso la necesidad de una genial jugada de ajedrez solo se ve como necesaria en Cataluña, donde cada vez se está más cerca del Rubicón. Pero todos sabemos que aunque a Mas le gustaría serlo no es César. Y si lo fuera nunca cruzaría el río, pues el propio César escribió que supo que vencería a Pompeyo al descubrir que este no era tan buen planificador como él y que dejaba muchas cosas al albur de los acontecimientos. Aquí las únicas incertidumbres serias, el que deja muchas cosas al azar y no las afronta, es el propio Mas. Lo dicho. Los tiempos son otros. En Cataluña no deben subestimar al Gobierno de España, ti tampoco al resto de las fuerzas políticas españolas, que en esto están de acuerdo. España no necesita ninguna jugada maestra. Solo esperar y ver. Todos saben que el problema lo tiene Mas y los independentistas y que cuando choquen contra el muro, o lo eviten con grandes aspavientos en el último momento, será el momento de negociar. O no. Ya se sabe: Vae victis. Al tiempo.

Mil gracias a Sisifo por recordarnos que toda la razón, todo el diálogo, toda la modernidad y todo el todo están de parte de los "indepes", y que España y sus cuaternarios habitantes no se enteran de nada. Una postura, como se ve, de lo más dialogante: sólo tienen (tenemos) que aceptar nuestra inferioridad natural, sentarnos (con la boca abierta, a ser posible) y recibir adoctrinamiento independentista; que, si lo hacemos con perseverancia suficiente, puede que hasta nosotros, españoles pre-neolíticos como somos, lleguemos algún día a ver la luz. Si eso no es una postura dialogante, que venga el Gran Espíritu (a lo de Dios, español como es uno, todavía no ha llegado) y lo vea.

Claro que Alfarrás, mucho más amable en eso, nos adelanta la cronología y nos sitúa en los tercios de Flandes, financiados de buenísima e ignorante gana por todos los españoles salvo los catalanes, y que, al parecer, todavía seguimos financiando, ya que por lo visto, en nuestra prodigiosa ignorancia, aún no nos hemos enterado de que desaparecieron hace ya unos añitos. Que estos amables "indepes", por supuesto, no están por moverse un solo milímetro de sus encastilladas posiciones (¿por qué iban a hacerlo, si están con ello en el Centro Mismo de la Verdad?), pero sí a adoctrinar a quien se deje, a ver si son capaces de hacernos evolucionar desde las cuevas de Altamira, o siquiera desde el siglo XVII.

Ahora sí, digo "éstos" porque me consta que entre los independentistas también hay gente que razona, aunque aquí, como se ve, hayamos tenido poca suerte al respecto.

Do you have a plan?
Desde el reconocimiento q Vd. hace en las ultimas lineas de su articulo, las cosas han cambiado muchisimo.
Este jueves, la Generalitat pone los cimientos para una Agencia Tributaria Catalana.
Unos independentistas han hecho grabar unas monedas simbolicas de Euro de la Republica Catalana. Algo que parecera futil, pero q en estas circunctancias, marca.
En marketing se llama poner "calas" (milestones) para la memoria y el impulso de un producto en una area determinada.
La fecha para la consulta esta marcada en en el calendario politico espanol. Esto se llama un objetivo.
Un analisis competitivo, profesional y aséptico, arroja un posicionamiento (otra palabra clave) audaz y premeditado de la Genarilitat y Catalunya q pone a Catalunya muy por delante del Gobierno espanol, tanto en Espana como en el extranjero.
Porq el frente abierto por Rajoy (legalidad y economia) se cae solo por revelarse (en la prueba del presente y su realidad) carente de argumentos sostenibles.
Las cifras economicas solo pueden fortalecer a Mas y Catalunya tiene un plan (y lo aplica, o al menos asi lo parece) frente a unos politicos espanoles mas interesados en una defensa enconada, digna del Cid, por fantasiosa y "amateur".
Todo se esta jugando en el campo de la estratégia y el posicionamiento.
El PP, PSOE y otros partidos nacionales se estan refungiando en la legalidad y eso solo les deja una posibilidad, la imposicion, la coercicion de la legalidad vigente.
No hay puerta para una Confederacion (estado asociado) en la posicion de los partidos espanoles. Cuando esto ya existe en Euskadi y Navarra (muy similar a un estado asociado). Esto se llama posicionamiento y es lo q determina el futuro de un plan.
Si solo abre una opcion, los planificaros son muy torpes. Un plan tienen q dar varias hipotesis (el "decision-maker" zanja). Sino, es pobre y su estratégia digna de las batallas del patio de primaria.
A la vista de los acontecimientos, el "défi" (desafio) es plenamente eso: un desafio.
Las tropas de ambos contendientes siguen enteras. Rajoy en su silencio y inmovilismo y Mas en su conquista del terreno q nadie mas ocupa.
Torpe la carta a las embajadas, torpe el posicionamiento de la legalidad y el inmovilismo.
Esto solo nos puede llevar a ese choque de trenes tan temido y mentado.
Y, pese a quien pese, ese escenario solo podra llevar a una negociacion con arbitro.
El desafio catalan siempre ha sido internacional, Espana no...
Como no se vislumbra a ningun politico con el valor y el "savoir faire" de Suarez (aquel q asesinaron politicamente, los q nos llevaron a este fracaso de la democracia espanola...), permitame q le diga q, salvo sobresaltos inesperados, esto solo puede llevar a una Catalunya independiente, dentro de Europa.
Si no permiten q Catalunya entre automaticamente en la UE, abriran negociaciones y, mientras habra la EFTA, el EEE, etc...
Aun poniendome en el lugar de los politicos espanoles, opuestos a toda negociacion, no entiendo como se puede estar dando de comer a la bestia (asi nos perciben, a los indepes) y haciéndonos crecer con cada declaracion o posicionamiento suyo.
Solo hay una explicacion, solo aprendieron del franquismo y solo ven cuando tienen las ojeras puestas...
Los espanoles harian bien en castigar a sus politicos actuales y tender la mano a una Catalunya q nunca les cerro la puerta.
Lo lamentable de toda esta situacion es q los ciudadanos espanoles parecen no ser conscientes de q se equivocan de enemigo. Su enemigo, el de la democracia, es el sistema y las personas q gobiernan a Espana.
Pero claro, con una sociedad civil inexistente y unos espanoles desmovilizados (parece q no fuera con ellos), el desafio catalan sera cada dia mas fuerte y mas cerca la confrontacion.
No olvide nadie q Euskadi esta callada. Pero q haran cuando llegue ese momento ? Otra de las claves de la gobernabilidad de Espana.
Q hara el PP si las condenas por Gürtel llegan en los proximos meses? Negro panorama de un caos anunciado...
El dia q los espanoles hayan entendido q la democracia no se puede dejar en manos de nadie y q solo ellos son los guardianes de esta, ese dia Espana sera democratica y habra vencido el fantasma de la historia q nunca les ha dejado modernizarse y asi seguir en las manos de politicos reccionarios y de la Iglesia.

Muy atinada la petición, en las actuales circunstancias, de audacia e imaginación para hacerles frente; ojalá pudiera ser algo más que un buen deseo, para bien de todos.

Respecto a lo que dice "Manuel", quizá (no lo sé) hable por sí mismo, y sienta ese odio que dice. Estoy SEGURO (no hablo ahora de un buen deseo, sino de una muy constatable realidad) de que desde luego no habla por todos, y que ese supuesto odio no necesita de solución ninguna, porque no existe.

Puede llegarse a odiar (cosa bien triste) a una persona; y uno esperaría que se tuviesen para ello motivos muy concretos y muy sólidos. Odiar a todo un territorio (y, se supone, a todos sus habitantes, tan infinitamente distintos entre sí; porque supongo que no se trata de odiar a los árboles o a las piedras) sólo parece posible en una situación de guerra abierta.

Y aun así, quienes podían odiar a Alemania en tiempos de la 2ª Guerra Mundial han dejado de hacerlo hace muchísimo tiempo; con lo que incluso esos odios tremebundos, que en el caso Cataluña-España no tendrían, afortunadamente, ninguna justificación, resulta que sí tienen "solución". O sea, que me temo que no da una ni por casualidad.

Hagan lo que hagan el daño ya está hecho. El odio a Cataluña ya no tiene solución

Ver el vaso medio lleno, o medio vacío es la diferencia según el punto de vista de quien enfoque la cuestión.
En Catalunya el punto de vista siempre ha estado a diferente nivel, desde el día que por ley se les exigió pagar los tercios de Flandes con dinero público.
Sin sentirse involucrados en aquellas trifulcas de realezas.
Y por la fuerza, se pagaron y con recargos, los impuestos todos después de agradecer el sentirse honrados de tal acontecer, y así hasta hoy.
La evolución política es otra cuestión, tocando el arpa en dos registros diferentes según interesa.
Siendo hoy la gente igual en todas partes, se nos escapa que los estiras y aflojas políticos se asocien a los tercios de Flandes, cuando son puras matemáticas.
A la luz de las carencias, y de la pobreza, y de la mala gestión consentida, lo que molesta.
Principalmente.
El orden, y los números encima de la mesa.
La búsqueda del equilibrio, a la luz de la pobreza incluida la energética, al servicio de todos los intereses.
Con luz y taquígrafos.
Sin tercios de Flandes de por medio.
Ni regates en el área.

Pero en el tablero actual, ni Mas es Tarradellas ni Rajoy es Suárez. Más bien son sus antípodas, tíos con las luces cortas y metiéndose caña en un trazado repleto de peligrosas curvas. Y para más inri, el tiempo no acompaña: llueve, nieva y truena. En esta situación, lo más normal es que se despeñen a no tardar mucho... y nosotros detrás. Urge buscar nuestro mal menor cuanto antes.

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Sobre el autor

es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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