Lluis Bassets

Tunecinos y españoles

Por: | 01 de febrero de 2014

No basta con alcanzar la libertad. Hay que asegurarla y organizarla. Esta segunda tarea, tan o más difícil que la primera, requiere de una constitución, el marco legal que incluya a todos los que la han obtenido e incluso a quienes la combatieron y están dispuestos luego a aceptarla.

Para constituirse en una sociedad política libre hay que hacer dos cosas, ambas difíciles: alcanzar la libertad y luego organizar sólidamente su ejercicio. Las coaliciones para romper con las dictaduras suelen ser extensas y relativamente fáciles de armar. Más difícil es convertirlas luego en la base ancha y estable de un consenso constitucional en el que todos quepan y que pueda superar las pruebas del tiempo.

Los tunecinos han sabido hacer ambas cosas, alcanzar la libertad y ahora organizarla, no sin dificultades y penalidades, que han incluido brotes terroristas y dos asesinatos políticos. No hubo tregua de las viejas fuerzas de la dictadura pasada ni de las nuevas de las dictaduras futuras que ya asoman. Afortunadamente ha sido más fuerte la disposición al pacto, sobre todo por parte del islamismo político y de la izquierda laicista, exactamente las fuerzas contrapuestas que no han sabido acordar posiciones en Egipto.

Cuando todos ceden, como han hecho los tunecinos, todos también ganan. Ceder no quiere decir renunciar a las propias ideas, sino aplazar la confrontación o someterla a otros ritmos, transacciones o arbitrajes. La nueva constitución tunecina, aprobada por una holgadísima mayoría cualificada parlamentaria, ofrece un lugar preeminente al islam, pero a la vez defiende los principios de la laicidad. Cuando no haya acuerdo, que no lo habrá en algún momento, decidirá el Tribunal Constitucional.

Tres años ha tardado en llegar, pero el resultado es ejemplar, sobre todo para quienes todavía pugnan por la libertad en el mundo árabe, a los que ofrece un espejo donde mirarse. Establece una república presidencialista inspirada en el modelo francés, pero equilibrada con una cierta bicefalia en la cúpula del Estado y una fuerte división de poderes. Pocas constituciones en el mundo protegen los derechos de la mujer y ninguna en el mundo árabe la libertad religiosa como lo hace la tunecina.

Para que las constituciones duren hay que echar primero unos buenos cimientos, como han hecho los tunecinos; luego hay que cuidarlas. Quizás los tunecinos han encontrado alguna inspiración en la Constitución Española, cuando los españoles alcanzamos y constituimos una libertad que incluía a todos. En el futuro también debieran buscar inspiración en nuestro contraejemplo, cuando aquí hemos dejado de cuidarla y cultivado el disenso y la polarización en vez de ir renovando y refrescando aquel pacto constitucional que proporcionó al mundo una sorpresa similar a la que están dando ahora los tunecinos.

Hay 7 Comentarios

Estimado Lluis: No viene a cuento esta pregunta por su articulo tunecino, pero no hay muchos blogs serios en Iberia. Y tal vez UD pudiera decirme, y sus contertulios que parecen infirmados y capaces, por que el Premio.Cervantes casi siempre. se entrega por "edad", como si la cantidad de decadas y libros (mayoria de baja factura) y no se entrega a jovenes o de mediana edad como Ricardo Piglia, al cubano Rolando Sanchez Mejias,el peruano Giovanni Quessep, y otros

Lluis: 1 punto!

¿Puede ser que haya escrito algo, contestando a Lluís Bassets, y que se haya perdido en el mundo virtual de El País?

Pues si a los tunecinos les tiene que ir igual que a los españoles con su constitución, que Alá les ayude .A los españoles, incluidos los catalanes, Dios les ha abandonado a su suerte, ayudados por el bipartidismo en peligro de extinción, la monarquía que ya no es ejemplo de nada, el rollazo de la transición, más la multitud de periodistas que no hay manera de que se jubilen de una vez. Con decir que Isaac Rosa o Jordi Évole, que ya tienen una edad, parecen un soplo de aire fresco...

Les deseo lo mejor a los tunecinos.
Una constitución pactada entre todos se preserva mejor en el tiempo, sí, pero eso no quita que hay estar abierto a actualizar las constituciones a las exigencias de los ciudadanos.
Les dejo un microcuento sobre el peligro de los extremismos. Pinchen mi nombre si les apetece leer.

Con más trabas en la segunda (dictadura) que en la primera, quise decir.

Al contrario que la dictadura, que solo se estabiliza, o cree que se estabiliza, a costa de la aniquilación y el extermino del que no piensa como el dictador. La democracia como la dictaduran, duran lo que quieran que dure los demócratas, bien que con más trabas en la primera que en la segunda, pero a la larga, la democracia acaba triunfando, la dictadura, no. Toda dictadura tiene los días contados. La democracia, pese a sus defectos, siempre está esperando a la vuelta de la esquina de cualquier régimen dictatorial, pero no al revés. Las dictaduras surgen por imposición de cuatro canallas, que cogen dormidos a los pueblos. Túnez es un ejemplo de reconciliación. Y cuándo se produce la reconciliación. Como dice Trapiello en 'Las armas y las letras', cuando ambas partes han perdido ya todo lo que tenía que perder y no queda otra que ponerse de acuerdo.

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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