Lluis Bassets

Cataluña no es Crimea

Por: | 17 de marzo de 2014

Hay momentos miméticos y hay otros en que se busca la máxima singularidad. La vía catalana se inspiró en la vía báltica. La división entre independentistas y unionistas, en el modelo irlandés. Hay que ver cómo han pesado los modelos canadiense y escocés en el debate sobre la consulta legal y autorizada. La separación entre checos y eslovacos y la independencia de Noruega han servido de contraejemplos de las secesiones violentas, especialmente las balcánicas, de cuya experiencia surge el adjetivo amenazador que Aznar esgrimió con gran anticipación. Kosovo, cuya independencia nunca ha reconocido Madrid, ha gravitado permanentemente sobre el proceso catalán.

Así son las cosas. Lo normal es comparar e imitar. Unos y otros buscamos los ejemplos que nos sirven y cerramos los ojos ante los que nos molestan. Esta semana hemos visto que Cataluña no es Ucrania y tampoco es Crimea. Respecto al referéndum de ayer, además, las dudas son insultos. La Assemblea Nacional Catalana se propone celebrar su consulta “con todas las garantías y exquisitez democrática”, mientras que la convocatoria a las urnas realizada en Crimea por las autoridades pro-rusas no cumple ni uno solo de los requisitos exigibles internacionalmente y se limita a ratificar una independencia que ya ha declarado previamente y bajo coacción el parlamento regional.

Las comparaciones se han hecho odiosas en casa pero abundan entre los de fuera. Vitaly Churkin, el embajador ruso en Naciones Unidas, ha evocado el caso catalán en el Consejo de Seguridad para defender la legitimidad del referéndum crimeo, algo que incomoda a todos, en Madrid y en Barcelona. Exactamente el argumento contrario del New York Times en un editorial que pide sanciones contra Rusia por la invasión militar de Crimea: “En el actual estadio de confrontación en Ucrania es importante señalar que el problema no es simplemente 'quién es el propietario de Crimea'. Esta es una pregunta difícil, pero como han demostrado los secesionistas en Quebec, Escocia y Cataluña, hay vías legítimas para plantearla”. Gregor Gysi, el portavoz de Die Linke (La Izquierda) en el Bundestag alemán, también encuentra semejanzas, que evocó en una diatriba parlamentaria que avala precisamente la posición española sobre Kosovo. “Con Kosovo se abrió la caja de Pandora”, ha señalado. “Los vascos se pregunta por qué ellos no tienen derecho a convocar un referéndum para decidir si quieren pertenecer a España; los catalanes se pregunta por qué ellos tampoco; y también se lo preguntan los ciudadanos de Crimea”.

Un editorial del New York Times, un debate en el Bundestag y otro en el Consejo de Seguridad, y apenas unos pocos ecos amortiguados en Madrid y Barcelona, eclipsados por el encontronazo provocado por Margallo con su informe sobre las siete plagas de Egipto que se abatirán sobre la Cataluña independiente y su visión profética sobre una pobre nación errante por los siglos de los siglos entre los espacios intergalácticos. Eso si gusta y estimula. Nada como un buen ministro de Exteriores dedicado a los interiores. Y al contrario de lo que sucede con las evocaciones ucranias y crimeas, gusta en Madrid como en Barcelona, paradoja que nos interroga sobre el misterio de esas comparaciones incómodas.

Una primera respuesta radica en la inversión que sufre Ucrania, donde el derecho a decidir se halla en manos del imperialismo ruso y el principio de integridad territorial y preservación de fronteras favorece en cambio al nacionalismo ucranio pro europeo. Madrid se acercaría peligrosamente a Moscú, en contradicción con su encuadramiento occidental, si apurara su posición ya establecida sobre Kosovo. El independentismo catalán, por su parte, tuvo que rectificar su imprudente amenaza con una revuelta como la de Maidán, que se abatiría sobre Rajoy si cerrara en falso el debate sobre la consulta, según el documento 'Estrechar lazos en libertad' elaborado por la Generalitat en respuesta al argumentario de Exteriores 'Por la convivencia democrática'.

Así es como casi todos han ido tomando distancia respecto a Ucrania. Con una salvedad: Maidán, Tahrir, y otros levantamientos populares inicialmente pacíficos, se hallan en la cabeza de quienes han ideando la Hoja de Ruta hacia la independencia, que tiene que discutir la ANC el próximo 5 de abril. En ella encontramos propuestas de “movilizaciones masivas, puntuales, ágiles y espectaculares que centren permanentemente la atención del mundo” y planes de “control de las grandes infraestructuras y fronteras, puertos, aeropuertos, la seguridad pública, las comunicaciones...”, que inevitablemente evocan a la vez el levantamiento insurreccional de los ucranios y la ocupación del territorio por las autodefensas pro rusas en Crimea.

Cuando Gertrude Stein le dijo a Picasso que el retrato que le había pintado no se parecía, el genio malagueño le respondió que no se preocupara porque el tiempo resolvería el problema. Ahora Cataluña y Ucrania o Crimea no se parecen, pero con el tiempo y con una Hoja de Ruta como esta, ya se parecerán.

Hay 36 Comentarios

@Publicado por: Rousseau | 17/03/2014 15:38:09
Preguntenoslo. Asi se acabara la polémica de cuantos somos o cuantos dejamos de ser los q queremos pasar pagina y olvidar la Espana q, ademas de desmemoriada, da lecciones de democracia al mundo entero cuando muy pocos respetan los fundamentos de la democracia en la peninsula ibérica.
En q lugar del mundo democratico permitirian gobernar a un Presidente de un partido con una trama corrupta y cientos de imputados? Hasta su tesorero est en la carcel! Es eso democracia?
Yo vivo en Francia y le aseguro q por el 10% de las tropelias de los partidos espanoles estariamos todos en la calle, como los catalanes en Catalunya.
No de lecciones y apliquese el cuento.
Lo de Espana y los espanoles tiene delito: todos son sabios pero ninguno se aplica su ciencia!

Sí, Cataluña no se parece a Crimea porque su secesión tendría mucho menos legitimidad popular. La mitad de la población catalana se siente española al igual que catalana. Y lo que provocan los independentistas en Cataluña no es más que un conflicto civil e identitario de difícil solución. La cuadratura del círculo sin duda alguna.
Pero en tiempos de crisis la cuadratura del círculo parece incluso una esperanza para algunos líderes mesiánicos que quieren convertir a millones de catalanes al Credo secesionista.

El artículo ha quedado viejo.Crimea ha celebrado su referendum..Lo demás son ganas de marear la perdiz.Catalunya si o si tambien lo celebrará,hay muchas formas, por mas que los irreductibles "demócratas" españoles no nos quieran dejar votar, algo que en la democracia occidental no se entiende.¡Visca Catalunya lliure!!

Todo lo que se haga para impedir que la OTAN llegue a las costas de Rusia y siga acechando a este país a fin de hacerse de sus reservas naturales está justificado jurídica, política y moralmente. Además, los de Crimea quieren a Rusia y lo han declarado públicamente a través del plebiscito

La integridad territorial debería ser sagrada salvo que haya discriminación etnocrática, o sea que los individuos de un estado tengan derechos distintos según su etnicidad. Fuera de este caso, las separaciones deben ser totalmente imposibles. Los que la cagaron, con sus decisiones u opiniones, en torno a Kosovo, deberían rectificar pero ya.

Hasta el FT considera legitimas y democraticas las aspiraciones (y la actitud) de Catalunya!

Lo que se discute ahora a orillas del mar Negro es el acto dictatorial de Jruschov, quien resolvió en 1954 cambiar el mapa de la zona al anexar la península de Crimea a Ucrania. Desde las épocas de Catalina la Grande Crimea se ha considerado rusa, pues Crimea sigue siendo para los rusos la porción de tierra que rodea su gran puerto marítimo de Sebastopol. Con cierta razón el cuestionado Putin puede en estos momentos echar la culpa a los que cambian los mapas.
¿Qué tiene que ver eso con Cataluña? ¿Acaso duda alguien que Cataluña ha estado por siglos en el mapa correcto?

Crimea es única en sí misma como lo es cualquier proceso de independencia, anexión, segregación o cualquiera de las figuras que, en derecho internacional público y en la realidad de las regiones, se pueda dar. Todo lo que se utilice, en un sentido u otro, para utilizarlo como excusa en el caso de Catalunya es pura política.

Como cuando vamos a un a exposición y nos paramo delante de una obra de arte repasando los detalles y la fuerza de los colores o las formas.
Razonando el trabajo.
Igual con el presente, preguntándonos por que.
Y también preguntándonos las causas que impulsan en el tiempo esa desazón, ese mal talante.
¿Quiénes fueron los culpables del desencuentro?
Y para justificar que actitudes.
O beneficios.
Lo pasado, ya pasó. Pero e presente y el futuro, es cosa de todo el mundo, arreglarlo.
Desde la responsabilidad compartida, y no desde la obcecación de mirar par otro lado.
Sin querer oír, ni ver.
La injusticia si la hay, o la hubiere.

Basta pensar que el unico acceso viable, facil y barato que tiene España a Europa pasa por Cataluña y ya tenemos un problema geopolitico de talla...SIn olvidarnos el problema de las aguas de Ebro...
Y mientras tanto Groenlandia se derrite lo que supone que,por razones objetivas, todo ira a peor : ningun cambio climatico jamas fovorecio a ninguna "civilizacion"
Lo sientp pero Cataluña es YA Crimea...

Pues menos mal, porque si no Rusia se la queda por la vía rápida. Si es que no hay nada como llegar a tiempo en lugar de andar rondando todo el santo día.

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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