Lluis Bassets

Consecuencias de la caída

Por: | 28 de julio de 2014

1.- Un bel morir tutta una vita onora. Y viceversa. La muerte política de Jordi Pujol, que es de lo que se trata, ilumina toda su biografía personal y pública con una nueva luz, desnuda y cruel. La primera consecuencia de las revelaciones realizadas por el propio Pujol conciernen a su figura política y a la imagen con que quedará inscrito en la historia. Quien aparecía hasta el jueves pasado como el mejor presidente de la Generalitat recuperada, la de la actual democracia constitucional e incluso la de la II República, y por encima también en duración y envergadura del balance presidente del brillante y fructífero antecedente fundacional que fue la Mancomunidad, Enric Prat de la Riba, es ahora un icono roto y embarrado por los más lacerantes defectos que se le puede atribuir a un político: la corrupción y la mentira, algo que jamás había afectado a ninguno de sus antecesores.

2.— El icono que nace con esta revelación es catastrófico y de terribles efectos sobre su familia y su entorno. La caída del mito invierte el sentido de todos los valores y conceptos que habían cuajado alrededor de su proyecto personal y político. La biografía de Pujol, desde su juventud más temprana, es la de alguien dedicado obsesivamente al catalanismo, con una persistente e indeclinable ambición de poder al servicio de Cataluña, primero económica y cultural, después directamente política, que encuentra el apoyo y la ayuda de su familia, sus padres primero, su esposa después, los hijos en la etapa ya presidencial, además del entorno de hermanos, cuñados y amigos. Nadie del clan familiar podrá ni siquiera intentar un regreso a la política. Su presencia, antaño tan requerida, se ha convertido en tóxica, especialmente para el independentismo. El mayor activo del nacionalismo se ha convertido en lastre. A la luz de las revelaciones, la acción y la historia de la piña familiar nacionalista alrededor del president fácilmente se adapta al relato vulgar y penoso de cualquier grupo humano, llámesele clan o mafia, conjurado en obtener el poder para enriquecerse y defender luego la riqueza ilegalmente obtenida, al igual que ha hecho Silvio Berlusconi en Italia durante dos décadas.

3.— Difícil si no imposible es encapsular el asunto en la privacidad familiar de los Pujol, como ha pretendido Artur Mas. En toda esta historia hay un estilo inconfundible, que se reconoce en todo, incluido el partido, el Gobierno catalán y el conjunto de los líderes nacionalistas. Convergència es un partido fundado y amoldado por el liderazgo de Pujol; su actual líder, Artur Mas, un sucesor nombrado por su familia a la espera de que Oriol Pujol estuviera preparado; y el conjunto de sus dirigentes y cuadros políticos, unas gentes formadas en el ejemplo, el ideario e incluso los gestos y la oratoria del patriarca fundador. La caída del padre de la patria, todavía presidente de honor a título vitalicio, significa dejar a CDC sin referentes y sin historia. Será realmente muy dificultoso refundarlo en un momento de crisis y de declive electoral y cuando el Gobierno de Artur Mas se ha echado en brazos de Esquerra Republicana en cuanto a programa e incluso ideología. Más fácil es, en cambio, que la emancipación y ruptura total con los Pujol signifique diluirse en Esquerra o en una nueva formación sin matriz pujolista alguna.

4.— Artur Mas, como presidente y como político, tendrá difícil inmunizarse ante la infección revelada por Jordi Pujol. Su entera historia profesional y política, incluida su experiencia en la empresa privada antes de entrar en la política, se identifica con el clan de los Pujol, a pesar de los esfuerzos ostensibles por tomar distancias en momentos especialmente delicados. El actual presidente también ha conocido una historia de evasión de capitales y regularización fiscal de su padre, ya fallecido, en la que documentos de la policía de delitos económicos pretendían implicarle personalmente, al igual que les sucedió a los hijos de Pujol. Muchos deducirán que si los documentos referidos a estos últimos se han revelado veraces, también podrían serlo los que se refieren a Artur Mas. En todo caso, quedan debilitadas las teorías sobre una conspiración antinacionalista pilotada desde el Ministerio del Interior que pretendería erosionar sin base alguna al presidente ante el proceso soberanista. Puede que haya habido conspiración, pero no hay dudas de que también había una base en la que asentarse. En cualquier caso, las revelaciones afectan al menos a la solidez del liderazgo del proceso, sometido ahora a nuevas presiones y con la imagen disminuida por la contaminación inevitable que desprende la corrupción localizada en la familia del expresidente.

5.— Muchos son los que piensan dentro del independentismo que lo que desprestigia a Mas no tiene por qué desprestigiar al proceso soberanista. El soberanismo ya ha convertido el optimismo sistemático en un auténtico síndrome. Cuanto más débil sea el presidente más fuerte será el proceso, según dice una teoría que atiende a la sentencia de que no hay mal que por bien no venga, y que ya fue de aplicación a los malos resultados de CiU en las elecciones catalanas de noviembre de 2012. En las bases más radicalizadas, que imaginan el proceso como una ruptura con una transición fraudulenta y con una casta corrupta, la caída de Pujol es el agua de mayo que regará el proceso independentista, reafirmará al soberanismo en sus propósitos y argumentará en favor de la bondad intrínseca de un Estado independiente que refunde la democracia en Cataluña. No es nada seguro, sin embargo, que este mensaje amplíe las bases del soberanismo y lo refuerce entre el electorado más burgués y moderado. Al contrario, la identificación del pujolismo con la corrupción puede inhibir y disgustar a amplios sectores sociales que se habían visto arrastrados suavemente desde el autonomismo al independentismo, gracias entre otras cosas al viraje ideológico de Pujol, de su familia y del entero partido detrás de él. Basta con imaginar el efecto de eslóganes como España nos roba tras las revelaciones de la pasada semana.

6.— Las consecuencias para la idea nacionalista de Cataluña y para el catalanismo son de identificación más lenta y compleja. En lo inmediato son profundamente negativas, sin duda. Para el catalanismo, jibarizado en su último avatar gracias a la apuesta independentista y convertido en una ideología menos transversal y menos plural, la mancha de la corrupción pujolista es una derrota moral y el presagio de una derrota política, aunque contiene un estímulo para la regeneración y el regreso al consenso de la catalanidad y al patriotismo cívico y pactista. Para la idea y la imagen de Cataluña, es un golpe que requerirá tiempo y esfuerzo para reponerse: Pujol se quejaba de la mala imagen que había proporcionado el tripartito, pero es evidente que al lado del pujolismo, aquellos Gobiernos efímeros y desprestigiados brillan como la imagen misma de la decencia política.

7.— Las revelaciones tampoco son buenas para España, de la que a fin de cuentas Cataluña es una parte, en muchos momentos la más visible y vanguardista. Pujol es uno de los personajes más conocidos y reconocidos mundialmente ya no como político catalán sino como uno de los dirigentes españoles que trajo la democracia. Su caída desprestigia a España tanto como a Cataluña y las desprestigia, principalmente, para quienes solo saben y pueden pensarlas juntas. En lo inmediato, la tentación del Gobierno será aprovechar la debilidad de Artur Mas para estrechar el dogal en el cuello del soberanismo, tal como ya piden a gritos algunos. Pero la caída de la casa Pujol marca un antes y un después que no permite lecturas tacticistas ni de circunstancias por parte de nadie. Todos los partidos y todas las instituciones, incluida la Monarquía, han pasado o se hallan en circunstancias muy parecidas. Más sabio sería aprovechar la caída como revulsivo para regenerar la vida política española y encontrar la salida de la crisis entre Cataluña y España. Esto sería la más rápida y eficaz forma para que regresara el perdido prestigio conseguido en la ahora denostada Transición. La última y más irónica consecuencia sería que tras el escándalo diéramos con la llave de la tercera vía, el camino del consenso y del acuerdo que ahora repudian tanto Artur Mas como Mariano Rajoy.

Hay 23 Comentarios

¿Y qué tienen que ver Pujol y Berlusconi? Pujol es un ladrón que robó a Cataluña y España usando el poder otorgado por los tontos útiles. Si yo sabía que era ladrón, ¿por qué tardó tanto Bassets en "darse cuenta"? Quién calla, ayuda. Quien ayuda es tan culpable como quién hace.

Don Stone:
El problema de la corrupción no es que se descubra sino que exista. Los periodos electorales suelen ser aquellos en que salen a la palestra informes y denuncias porque es en esos momentos cuando los ciudadanos tienen la oportunidad de ejercer un juicio político acerca de sus gobernantes; y no sólo es que existan casos de corrupción lo que se debe juzgar políticamente sino la misma falta de transparencia propiciada por el partido de turno y sus adláteres. En Cataluña, el nacionalismo ha creado un ámbito de impunidad so capa del orgullo particularista y del victimismo para pescar ingenuos. Periodistas, políticos y juristas han jugado al mismo carnaval cuatribarrado (Carnevale, por cierto, era el nombre del juez que enarenaba los procesos contra Cosa Nostra) a costa del erario y no es extraño, por tanto, que sonoros casos de corrupción surgieran en todos los partidos relacionados con el poder autonómico. Con CiU, este esperpento ha adquirido niveles sistémicos. Es un secreto a voces cómo los casos Pretoria, Palau, etc, han servido tanto para consolidar la ocupación de las instituciones por la rancia enajenación soberanista convergente como para engordar el patrimonio de las más señeras familias políticas del Principado.
De todas maneras, no es la corrupción lo más grave de todo este monopoli. Lo peor es cómo ha servido para manipular las conciencias de amplios sectores de la población con ideas decimonónicas y emociones primarias. El que unos postulados políticos tan dañinos como los del nacionalismo- de cuyos estragos hemos tenido abundantes muestras en el pasado siglo- hayan crecido en predicamento entre los catalanes apenas resulta comprensible en una región de España que se decía la más europea y moderna. Lo cierto es que que la enajenación nacionalista ha hundido a Cataluña en un paletismo goebelsiano cuyos ritos y mantras cotidianos se encuentran al borde del ridículo para cualquiera que los mire desde el exterior. Contemplando los desmanes perpetrados por Mas y Pujol (y no sólo; añadamos también los numerosos bachilleres que han hecho el juego a esa infantilización del elector catalán), uno no puede sino renovar su admiración por la lucidez con la que el Dr. Johnson enlazó encanallamiento y patriotismo.


1. Pujol y su entorno formaban parte del sistema de corrupción español. Si te portas bien toleramos tus corruptelas, si no vamos a por ti. Lo grave no es que un dirigente político cometa fraude fiscal, si no que se permita durante 30 años y que solo se destape cuando interesa por motivos políticos. De no ser así probablemente hubiera continuado impune. Esta manera de proceder favorece el independentismo más que perjudicarlo que se haya destapado este caso.
2. Pujol representa el catalanismo pactista y partidario de la unidad de España. Recordemos que fue nombrado "español del año" por el ABC, cosa impensable con Mas o Junqueras. Desde el punto de vista independentista significa una etapa superada e identificada con España.
3. Cataluña es un país mediterráneo como España, Italia o Grecia. No tiene por qué ser diferente de estos países en cuanto a corrupción. No esperemos que con la independencia se convierta en Suecia.
4. La obra política e intelectual de Pujol debe ser juzgada con independencia de que se haya conocido este episodio, que pertenece (por ahora) a su vida privada. Las cosas buenas y malas que hizo son las mismas antes y después. Nadie recuerda a los personajes relevantes por su vida privada, que a menudo es miserable, sino por su obra.

“It ain’t over until the fat lady sings” (la ópera no termina hasta que cante la gorda). Esclarecedor refrán que tiene aplicación al presente caso por el elemento eminentemente teatral que había venido acompañando todos estos años el victimismo nacionalista hasta culminar en la escena heroica de la rebelión “masiana”: gestos ampulosos, lenguaje engolado y semiprofético, mitos a cual más disparatado, exaltación apoteósica de la jeraquía de los personajes… En fin, todo impostación y atrezzo para que el respetable público de la platea soberanista fingiera, a su vez, una cultura que le falta, una capacidad de análisis de la que carece y un prurito de élite histórico-sociológica sin fundamento. Pero la “gorda” ha cantado y su “Addio, del passato bei sogni ridenti” (“adios, sueños del pasado”, dice Violeta entre estertores de tisis y dolorosos estremecimientos por las ilusiones perdidas) ha revelado en pelota picada tanto a la cortesana o como a la cortesanía y, por ello, el descenso del telón sería casi un acto de piedad para con todo el mundo: la troupe escénica y la infatuada concurrencia al espectáculo operático-nacionalista. Pero aunque la gorda haya cantado ya, de seguro la mayoría de su respetable público no se dará por enterada del engaño en que ha vivido entre “sogni ridenti” y negará al director de escena cualquier posibilidad de que termine el espectáculo.
Pues, en definitiva, tras esta revelación teatral, cabe preguntarse: ¿dónde se halla la causa de tanta monserga victimista, de tanta exaltación xenófoba, de tanta prosopopeya simbólica, de tanta enajenación de masas orquestada desde la infancia? Esa es la pregunta fundamental que, al parecer, pocos están dispuestos a hacerse en el Principado. La respuesta evidente ya es imposible de soslayar: la causa está en que una oligocracia política y social (porque también atañe a la sociedad catalana responsabilidad en esta situación) pretendía hacerse con la impunidad que da el control absoluto del poder para, así, intensificar la explotación del “oasis catalán” y su extenso mercado de favores recíprocos. Si Pujol es un impostor, su impostura ha sido y es Cataluña. Quien esto escribe no quiere entrar explícitamente en comparaciones que podrían hacer todavía más penosa para algunos esta revelación pero ya ha habido muchos casos en Europa- afortunadamente decrecientes al impulso del desarrollo de la democracia liberal y sus controles del poder- en que las masas nacionalistas fueran arrebatadas por espejismos de grandeza identitaria. Por eso cualquier oposición a ese retorno del nacionalismo más rancio es una seña de modernidad y el gallo de la gorda una suerte de milagro.

Alguien, en estos foros, respondio a mis conocidas criticas al sistema politico espanol, nacido de la transicion: " Y qué? Esto es Espana. No lo olvide".

La frustración del catalanismo convergente tras el anuncio-confesión del ex molt honorable Jordi Pujol me recuerda a San Manuel Bueno, mártir, la obra de Miguel de Unamuno. Quien durante varias legislaturas luchó por los intereses de todos los catalanes, recibiendo el apoyo de éstos para que dirigiera sus destinos, ha resultado ser un fraude. Y si los catalanes por amplia mayoría le votaron es porque pensaron que representaba el bien sobre el mal, el interés público sobre el privado. "Debo vivir para mi pueblo, morir para mi pueblo", decía el santo de la ficción. Es verdad que éste, o eso pensaba, no hacía daño con su engaño, es más, le guiaba el buen sentimiento, el amor a su gente inspiraba su mentira, diríamos piadosa. El timo de don Jordi Pujol no favorecía a su pueblo. No lo hacía por su pueblo. Se valía de su posición preeminente, otorgada por el pueblo, para perjudicar a su gente. Su indignidad es una herencia que su pueblo no se merecía.

Vaya, perdón por la morcilla, se habrá escurrido sin darme cuenta, pero es verdad que cuando aparece un enemigo fuerte, los enemigos de siempre entierran sus hachas para sacar filo a otra que les sirva para defenderse del emergente que dispara contra ambos.

Tiene mérito Pujol por el harakiri público? Cuántos políticos de la casta habría dispuestos a este sacrificio? Me contesto: tantos como puedan verse acorralados. Pujol no se ha practicado un agujero a su dignidad motu proprio, no, ha sido capaz de hacérselo porque, como a los que se tiraban desde Ahí están los dos generales, y justo en el espacio que queda entre ambos se perfila la silueta de Podemos. No me extrañaría que se apretujarán para estrujarla. Torres Gemelas en el 11-S, el oprobio al rojo vivo no le dejaba otra salida que saltar al vacío político. Se tira pero lo mismo que los suicidas de los rascacielos, no lo hace por sí mismos sino acuciados por las llamas del infierno. Así pues, ningún mérito cabe atribuir a su acto, un acto de desparpajo más que de generosidad con el pueblo al que mantuvo engañado. Lo digo por si a algún paniaguado le da todavía por andarse con paños calientes.

Nos queda claro a la ciudadanía que una cosa son las instituciones públicas que sostenemos entre todo el mundo con nuestros impuestos, y el país.
Y otra cosa muy distinta son las personas que bajo su responsabilidad actúan y somos sometidos al imperio de la ley, ante la que somos iguales todo el mundo.
Con independencia de credos y políticas.
Ya es hora de desmontar los privilegios mantenidos y los amparos que nos mantenían a unos ciudadanos al margen salvo a la hora de pagar, y a otros ciudadanos a resguardo detrás de la barrera, hicieran lo que hicieran.
Utilizando el poder público como una plataforma de protección inmune.
Mientras la gente que no puede pagar a tiempo es sacada de sus casas con cajas destempladas y con los muebles en la calle.
Sin ningún consuelo.
Aun nos queda constancia de que a expensas del estado público se han cometido y se cometen dispendios al amparo de potestades.
Como dijo el Jefe del Estado, todo el mundo es igual ante la ley, aunque se nos haya quedado antigua.
Los controles del estado han de funcionar de verdad, o lo que llamamos democracia será solo una finca privada.
En manos de cuatro.


Felipe González ya dijo hace un tiempo que "nadie le echa un pulso al Estado y lo gana".

Desde mi ignorancia opino que es el momento para que el PSC se haga con las bases obreras de Cataluña en una gran ,mayoria segunda o tercera generacion de inmigrantes muchos de ellos devenidos en independentistas para no quedar al margen de una sociedad que se fue inclinando hacia esa tendencia y de ahi al auge de ERC, porque por reaccion puede agudicarse y radicalizarse ERC y como dice la sabiduria popular a rio revuelto ganancia de pescadores
Jose Luis Espargebra Meco un español desde Buenos Aires

Un excelente artículo Sr. Bassets. La verdad es que me he quedado asombrado y creo que harán falta unos años para comprender lo que va a significar para Cataluña y toda España la caída de los dioses de la casa gran del catalanismo; porque esto es el principio de un largo, larguísimo calvario para buena parte de las élites catalanas (económicas, políticas y periodísticas). En otro tiempo un político de esos que llaman de reflejos rápidos -que no creo que sea el caso del Sr. Mas- hubiera intentado pactar con Rajoy una actitud comprensiva del aparato del Estado (Fiscalía, Agencia Tributaria, Policía) para con dichas élites a cambio ya imaginará usted de qué; pero no creo que eso sea ya posible. Solo van a contar con la comprensión de ERC. Siempre hay un buen amigo dispuesto a echarte una mano ¿verdad?. Y como no paren el desafío soberanista va a ser una verdadera escabechina. Van a aparecer hasta las multas impagadas de los primos segundos de todos los soberanistas. Al tiempo. Echarle pulsos al Estado cuando tu casa está edificada sobre los establos de Augias no es muy inteligente. En fin.

El visor lateral, qué bueno era para hacer fotos indiscretas; el que lo usaba no llamaba la atención y podía fotografiar sin ser sorprendido, consiguiendo así fotos más espontáneas y naturales. Lo cuenta Ehrenburg. Algunos emplean una estrategia similar en el ejercicio de su labor. Te vigilan mientras vives, y uno, en su inocencia, solo piensa que está a lo suyo, pero en realidad está a lo nuestro. Solo nos vigila para que no les vigilemos, no porque le preocupe lo que hacemos sino para que no sepamos lo que ellos hacen. Quieren mantenerse en el poder, no para hacer el bien, sino para poder seguir haciendo el mal... hasta que la cuerda se rompe y abajo el periscopio.

Efectivamente, las revelaciones no son muy buenas para España. Yo apostaría, con más convicción que Bassets, que Pujol ha caido porque ha tomado el camino "equivocado". Es decir, mientras estuvo alineado con el Estado (PP y PSOE) y hasta la actualidad, los ciudadanos podíamos tener alguna sospecha, pero nada más. Curiosamente, la ivestigación surge al tomar Jordi Pujol el camino soberanista, es cuando salen indicios y finalmente la confesión, porque seguramente se sentía perseguido y atrapado por los mecanismos de investigación del Estado. Si yo fuera españolista estaría muy preocupado porque en el fondo, esto viene a demostrar la existencia de una casta de élites de poder y "extractivas" en España, en la que unos se tapan entre otros. Podrían ser muchos más a parte de Pujol, así yo no pondría la mano en el fuego (todo lo contrario) por el jefe del estado, ni por su padre, ni por Botín...

Por no hablar del daño que ha hecho a la pseudoliteratura memorialística. Joder, y a Aznar todavía le quedan dos tomos, me parece, de mentiras, digo, de memorias, por publicar.

Pujol, un misil catalán salido de territorio catalán para impactar el plan catalunista de Mas, teledirigido desde atrás por ERC, Mas, no el misil. Y todo made in Catalonia. Y un poco esta es la historia de la implosión del plan secesionista del pobre Mas, interceptado en el aire por fuego amigo. El plan de Ibarretxe al menos llegó al Congreso, siendo objeto de una explosión controlada. O alguien duda de que el misil Pujol ha desactivado por completo la saga soberanista?

Le Roi est mort, vive le Roi!

>:D

Por otro lado, perfecto. Así el catalanismo se desembaraza de padrinos oscuros, y se obliga a pactar con otros "ismos". Incluso si eso supone enterrar el Estado de las Autonomías (monstruo extraño de duplicidades estatales, siempre en constante mutación y negociado, además de farragoso) y volvernos a un modelo federal más claro y prístino (además de sencillo) ¿Quizá el alemán, o tal vez el modelo americano?.Salimos ganando: reconozcámoslo. La corrupción ha de aflorar toda, todita. Hay que purgar el zombie ambulante que es el actual panorama político de España. Sin distinción de credo o partido.
Que caigan cabezas.

Y otra lectura del timo Pujol: no podremos decir, de ser cierto lo que dice, que el poder corrompe y a la larga corrompe largamente, no. Algunos se corrompen, si como tal puede calificarse esta reincidencia defraudadora, todo depende del origen del dinero, algunos se corrompen, digo, según entran por la puerta.

Así que no era España la que robaba a Cataluña sino Pujol el que robaba a España, y por ende, a Cataluña. Y mira que les gusta poco pagar al común quienes no cesan de exigírselo a los demás. Son de los que piensan que debemos hacer lo que dicen, no lo que hacen. Al final, como suele decirse, la realidad supera la ficción. Uno siempre piensa que no es oro todo lo que reluce en esta casta política que se presenta impoluta, pero pierde la poca inocencia cuando le dice uno de los prebostes más admirados que lleva casi toda su vida en democracia defraudando al fisco, que somos nosotros.

Y claro, Duran, que justo dejó la secretaría de Unió la semana pasada, no sabía nada. No saben nada y lo saben todo, del mismo modo que "la ley no obliga a nadie si no obliga a todos por igual". Y la pregunta es: ¿cuántos 'pujoles' quedan por salir? Lanzo la pregunta a Cospedal, política cínica donde las haya. Da verdadero asco ver cómo se rasgan las vestiduras quienes han tratado de esconder los andrajos propios, presentándolos como dignos ropajes.

Es terrible ciertamente pensar que ha sido precisamente Pujol, la persona, que, junto a los suyos, no sólo ha saqueado a Cataluña y al Estado español en su conjunto, sino que ha utilizado el catalanismo como vehículo para su exclusivo provecho y lucro, de una forma vergonzante.
Queda aprovechar este momento para hacer una reflexión sobre la tendencia que tenemos en este país nuestro a entronizar a determinadas personas, partidos, opciones, regiones, etc (y a demonizar a otros, dicho sea de paso), de tal modo, que cuando la realidad se impone, como en este caso, asistimos alucinados y descreidos a la caída de los "símbolos": de la Transición, del catalanismo, de la democracia....
Queda romper una lanza a favor de la cordura, del sano escepticismo, de la crítica permanente, de no "comprar" que en la vida real están los buenos y los malos, a favor del sentido del humor que nos permita reirnos de todo y de todos...........en esto tenemos mucho camino que recorrer y mucho que aprender del mundo anglosajón.
Mientras,............ ¡a ver quien se cree en Cataluña, a partir de ahora, que somos los demás (los andaluces, los extremeños, los de Madrid....) los que les metemos la mano en la cartera!

Política = Negocio Un negocio puede ser limpio o sucio. Es limpio cuando se basa en la ética, y es sucio cuando usa la ética como disfraz.... en la Era de Acuario, en la que estamos, está escrito: nada quedará oculto, todo será desvelado. La corrupción política, a nivel mundial, ha destruido el desarrollo social de la Humanidad. Hay como un regreso a la etapa animal donde solo impera la ley del mas fuerte. Crimen, espionaje, bandidaje, etc. etc. es la norma que rige al animal humano.

Una cosa está demostrada: los servicios secretos funcionan. Y qué buenos son: permiten al poderoso lo que no permiten al ciudadano medio, que salga de él la confesión, que siempre es menos escandaloso que cuatro coches negros con luminosos apostados a la puerta de tu casa. Y es que siempre ha habido clases, que dice el castizo, y las ha habido no sólo para el reconocimiento injusto sino también para el castigo merecido. Enchufes de ida y enchufes de vuelta.

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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