Lluis Bassets

Miércoles de ceniza

Por: | 18 de septiembre de 2014

No solo los humanos somos mortales. También lo son las naciones y las civilizaciones, tal como recordó Paul Valéry justo al terminar la contienda europea de hace cien años. Todos lo sabemos aunque simulemos que no nos damos por enterados. Vivir es olvidar que estamos abocados a desaparecer. Y eso vale para los humanos como para las instituciones y las colectividades del tipo que sea, naciones y Estados incluidos.

El referéndum de hoy jueves en Escocia es un miércoles de ceniza de las naciones. Hagamos penitencia porque podemos perecer. Las fronteras cambian y las naciones aparecen y desaparecen como por arte de ensalmo.

La primera experiencia de mortalidad que tenemos las actuales generaciones fue el hundimiento del comunismo a partir de 1989, cuando cambiaron las fronteras de Europa, luego desaparecieron la URSS y Yugoeslavia, y surgieron puñados de naciones nuevas, algunas directamente de la nada como Macedonia y Kosovo.

Ahora experimentamos una nueva oleada, que llega al corazón europeo y toca grandes naciones históricas surgidas de la Europa medieval. No son estructuras artificiosas ni imperios en disgregación, sino naciones hechas y derechas, que han atravesado siglos de guerras y de turbulencias sin apenas modificar sus fronteras.

La moneda está hoy en el aire, pero ya no importa del lado que vaya a caer. Escocia será a partir de mañana una nueva nación independiente o ampliará su autogobierno y, lo que es más serio, obligará al Reino Unido a evolucionar hacia una estructura federal.

La idea misma de la independencia, sea efectiva o quede meramente en el mundo de las ideas potenciales, ha tomado cuerpo y se ha hecho real en las cabezas de millones de ciudadanos. Si ahora no toma velocidad, porque sus partidarios no son todavía mayoría, lo hará en otro momento, cuando regrese la insatisfacción.

No hace falta comentar los efectos que tendrá la victoria del sí en Cataluña ni el impulso que ha adquirido el derecho a decidir, incluso entre quienes desean rechazar la separación con una votación como la de hoy en Escocia. Convocar a los ciudadanos de un territorio para que decidan sobre el futuro de sus relaciones con un conjunto mayor ya no es únicamente una cuestión limitada a los territorios coloniales sino que se puede producir en pleno occidente democrático y civilizado.

Una vez demostrada su posibilidad, ideas como esta se expanden a velocidad vírica. Así es como una vieja y fatigante quimera se convierte de pronto en un objeto real y consistente, deseado o rechazado, tanto da, por millones de europeos, pertenecientes a naciones pequeñas o grandes, independientes o subordinadas.

Todas las naciones son mortales, como los sueños. Europa, cuando quiso ser fuerte, soñaba en su unidad y ahora, cuando se retrae y pierde pie, sueña en sus viejas y nuevas naciones. Son mortales todas, aunque unas vivan la ilusión de la vida soñada y otras la angustia del sueño de perdurabilidad que se desvanece. Polvo eres y en polvo te convertirás.

Este es el mensaje del miércoles de ceniza de las naciones que nos llega este jueves desde Escocia. Y, además, la vida sigue.

Hay 18 Comentarios

Después de leer las opiniones de los bloggeros del Sr. Bassets, creo tener la solución perfecta:

1.- Hacer la votación catalana
2.- Contar los votos
3.- Asignar territorio proporcional a éstos
4.- Mudar a los del Sí a su territorio
5.- Mudar a los del No a su territorio
6.- Montar fronteras impasables por ser humano o bestia
7.- Ser felices de por vida

Como en Cataluña hay más del 50% de Nos, el territorio de los Sís será pequeño y quizás no abarque a Barcelona. ¿Estarán a gusto los del Sí?

Apuesto mis orejas que los del Sí querrán IMPONER su preferencia a los del No. ¿Ves orin que la democracia es una porquería? Bueno, yo diría que como los separatistas huelen a tiranos, pues que les den su propia medicina y los tiranicen primero. Esto de las democracias en bocas tiránicas es una democraciada...

Un recoveco del proceso que ha pasado desapercibido es que en el acuerdo entre Salmond y Cameron para celebrar el referéndum, Londres no se comprometió expresamente a respetar el resultado ni estaba garantizada la independencia. Es más, cabía la posibilidad de que la victoria del Sí hubiera llevado a una negociación que al final hubiera necesitado un segundo referéndum para confirmar los términos de una posible secesión. Vamos, que había una segunda baza por si fallaba la primera.

Nada, se acabó la historia. A mi me hubiera gustado que hubiera triunfado el Sí, por ver qué pasa, que igual no pasaba nada. La capacidad del humano, y por ende de los Estados, es adaptarse a las circunstancia. La atracción del abismo, estimulada por el aburrimiento. Cuántas vueltas le estaríamos dando ahora al Sí y no que el no ha parado la noria en seco. Ayer hablaba con periodistas europeos y hasta se decía si no era posible, incluso, que Escocia se quedara en la UE, que a ver por qué tenía que irse Escocia y no el resto. Qué fue antes, el huevo o la gallina, el que se queda o el que se va.

1.617.986 síes, frente a 2.001.926 noes. Son cifras que hacen pensar sobre aquello de la democracia. De ella decía Borges que era para él, un abuso de la estadística. Aquí no existe el respeto a la minoría, la discriminación positiva, para los perdedores no existe, tienen que acatar sin más la tiranía de la mayoría. Pero además ¿de que estamos hablando? Escocia 5 millones de habitantes más menos, y por 383.940, gana el no. La UE 500 millones, y de repente lo que digan un puñado de personas de un lugar remoto de Europa es fundamental para no se que cosas. Bueno miren, yo no estoy muy de acuerdo con Borges, aunque tiene su gracia, sobre todo cuando añade …”¿Usted cree que para resolver un problema matemático o estético hay que consultar a la mayoría de la gente? Yo diría que no; entonces ¿por qué suponer que la mayoría de la gente entiende de política? La verdad es que no entienden, y se dejan embaucar por una secta de sinvergüenzas, que por lo general son los políticos nacionales” [fin de la cita] Yo no le quito razón al genio. Ni quito ni pongo rey. Pero de lo que estoy profundamente convencido es, que la gente tiene una idea muy equivocada de lo que es la democracia. Y no solo por la evidente tiranía de la mayoría (de votantes se entiende), sobre las minorías, además habría que contar con los algoritmos fatales de recuento, donde se penalizan más unos votos frente a otros mejor ponderados geográficamente. Con todo lo discutible que esto puede ya ser, que deja en entre dicho lo de “una persona un voto”, no es para mí lo fundamental en los regímenes democráticos, si bien tiene que ver con ello. Lo fundamental, y que la mayoría de gente no ve, es que la democracia no es una ideología, en ella caben todas la ideologías. No hay más que echar un vistazo al patio. Así se puede dar, de hecho se da, un régimen democrático absolutamente represivo y racista con sus minorías nacionales. O regímenes democráticos donde, para empezar, el ciudadano solo tiene a efecto reales (aunque los popes de la democracia digan otra cosa), dos opciones. Que para que la gente no se confunda, en complejas diferencias ideológicas, están representados por colores, como el azul y el rojo. En torno a estos colores se organizan grupos de poder real. Por ejemplo en EEUU suele ganar el candidato que más dinero sea capaz de recaudar. Los inversores privados apuestan por un candidato (de los dos posibles), como en una carrera de caballos. Si gana su caballo seguro que los beneficios serán grandes. Esto que para algunos puede parecer escandaloso, es en realidad el engranaje de la democracia real. Hay que recordar que fue la burguesía quién, para arrebatar el poder a la nobleza instauró el sistema de votaciones. Este sistema ha ido transformándose a lo largo del tiempo, sin perder su esencia. Las clases más poderosas son en definitiva los testaferros del poder. Mientras el pueblo es una mera comparsa, al que se le da de comer una literatura sobre libertad y democracia que está muy lejos de la realidad. Así cada individuo tiene una opinión diferente de lo que es la democracia. Hay tantas opiniones como individuos. Podremos escuchar los discursos más inflamados llenos de emoción. Pero en honor a la verdad y a la honestidad intelectual, la democracia es otra cosa. Borges anduvo cerca.

ah, ya... y otra vez lo vemos clarito: "la abundancia material tira mas que la escasez"... es obvio, y como no... El nacionalismo escoces se desinfla como globo roto a la hora de cortar el queso en partes iguales. Ya lo habia dicho: patria, ideologismo/utopias de colores, nacionalismo-facistoide, tradiciones culturales, folclor, etnias, religiones demoniacas y todo ese espejismo que mueve a los izquierdosos se baja sabroso frente a la formidable y falicentrica-plata... Putin lo sabe y va para alla como Pedro por su casa, Ofama se engana y continua enganando al mundo....no sabe lo que hace!

Algunas consideraciones a vuela pluma en el mentado "Miércoles de ceniza" que, en realidad es un viernes:
-Las encuestas no son actos de democracia real. La apelación a las encuestas como apoyo y fundamentación a las decisiones políticas pervierte el principio de ciudadanía responsable. De esta manera, hemos comprobado en Escocia que la claridad del resultado convierte el sentimiento segregador en minoritario cuando, en algún momento y por determinados medios de opinión, el secular Reino Unido llegó a estar sentenciado a la extinción, para regocijo de Mr. More y los suyos.
- Del mismo modo, la algarabía callejera en sus diversas formas (ya como “multitudinaria manifestación”, ya como happening partidista en torno a algo que se asemeje a una urna) tampoco puede ser tomada como expresión de la voluntad mayoritaria ni inducir a la consideración de que la apariencia circunstancial pueda ser tomada por realidad integral. En Escocia, los paridarios del “sí” siempre han sido más bullangueros y “vsibles” para los medios de comunicación y, por ello, han inducido a muchos a pensar en que el escenario de una secesión resultaba no sólo posible sino plausible.
-Los sentimientos dependen en no escasa mediada de la presión del entorno. El alto porcentaje del “sí” escocés se concentró en áreas muy concretas sometidas a ciertos atavismos locales y, precisamente por focalizarse en ciertas áreas urbanas más accesibles para los media, contribuyó a distorsionar la impresión general sobre la mayoría sileciosa del electorado.
-El voto unionista alcanzó en determinados lugares de gran relevancia económica proporciones especialmente considerables; en las zonas petroleras, casi dobló al separatista poniendo de relieve tanto la problemática estabilidad territorial de una hipotética Escocia independiente como la viabilidad económica de cualquier proyecto estatal que estuviera sometido al mismo principio democrático aplicado por Gran Bretaña al presente caso.
-Todos los nacionalismos irredentos tienden al infinito.Los nacionalistas escoceses han obtenido ciertas competencias suplementarias del gobierno de Londres y, aunque inferiores a las de las autonomías españolas más castigadas por los fenómenos identitarios, puede que sean suficientes para la estrategia tradicional de las oligarquías políticas secesionistas: el adoctrinamiento de la población en el victimismo, la insolidaridad y la xenofobia. Al cabo de un tiempo, puede que volvamos a ver la reivindicación de un nuevo referendum que suponga un paso más hacia el siglo XVIII. En cualquier caso, puede que se trate también de una carrera con dos relojes: el del incremento del porcentaje de ciudadanos adoctrinados y el del progresivo agotamiento de las reservas petrolíferas del Mar del Norte, único anclaje racional para la independencia.

Y de todos modos, qué envidia da cuando el de al lado ha cerrado su expediente tan parecido al nuestro. Y claro, el planteamiento era atrevido, echarlo todo a una carta, pero una vez descartado, qué tranquilidad. Reino Unido ya sabe que de este asunto no volverá a hablar en generaciones o nunca. El debate ha quedado resuelto hasta que algún día los escoceses perciban más claramente que pueden sostenerse solos, y sobre todo, si perciben que no sostienen a otros. El independentismo tiene mucho de egoísmo. Mientras, aquí, cerraremos en falso, se volverá a abrir, y el odio se irá enquistando hasta reventar de la peor manera. En cambio, en UK, se percibía un deseo de separación y un deseo de unión sin acritud. Parecía que se amaban y se respetaban, simplemente querían zanjar el asunto. En España, y cada vez más, se percibe odio. Odio de los catalanes independentistas a muchos españoles unionistas. Puedo entender a los primeros, que quieren irse, no a los segundos, que quieren que se queden. En fin, qué mucha envidia, no ya por el resultado, sino por el limpio proceso de resolución adoptado. Sin imposiciones de ninguna de las partes. En nuestro caso eso parece imposible. Uno se sale del carril y el otro le dice que le enderezará, a lo que el otro responde que no obedecerá y aquel que le reprimirá. Conclusión: sin solución y a seguir sufriendo con estos destripaterrones.

Sí / No. Nunca dos palabras tan pequeñas significaron tanto para tantos.

Witness:

Como muchas regiones separatistas, Escocia RECIBE más que lo que aporta al Reino Unido. Si se separan, tendrán un duro amanecer. Pero como bien dices, no todas las decisiones son racionales, especialmente en lugares donde domina la izquierda retrograda.

El Miércoles de Ceniza es la puerta de entrada a la Cuaresma y asimismo resaca del Carnaval. Bien elegido símil porque, después del despropósito festivo del referendum escocés, sería apropiado una periodo de penitencia entre la clase política británica, un mea culpa por los pecados de ingenuidad política y de cabildeo partidista. Siendo Cameron un notable parlamentario, pudiendo armar excelentes discursos con tono improvisado y convincente argumentación, resulta de todo punto incomprensible cómo ha sido incapaz de implicarse con efectividad en la campaña por la sensatez del “no” frente a la demagogia trasnochada de una Salmond con más labia insustancial que datos verificables. Quizá sea por la superior capacidad del demagogo para apelar a los sentimientos en vez de a las razones y aun por la perplejidad del político educado en la racionalidad frente al oportunista crecido en la explotación de las ilusiones y los prejuicios. Escocia podría caer en un largo periodo de decadencia – a pesar de sus recursos petrolíferos, no siempre garantía de prosperidad, como bien saben los venezolanos- por un simple prurito de orgullo medieval en un siglo en el que las fronteras han demostrado ser una rémora para la prosperidad, poco más que la salvaguarda para la consolidación de estructuras de poder regional y sus muchas servidumbres burocráticas.
Sí, las naciones son mortales pero fundamentalmente porque conservan en sí mismas ancestrales tendencias suicidas, producto de tiempos siempre peores. No deja de ser curioso, por otra parte, que uno de los argumentos preferidos de los independentistas sea que su separación del Reino Unido permitiría conservar el Welfare State escocés porque los estirados ingleses no les arrebatarían gran parte de sus rentas petrolíferas. Debe ser que la solidaridad de la laborista tierra de Adam Smith entiende de sangre y de etnia más que de clase: ¡qué progresistas estos/as chicos/as del tartan y del kilt!.

Si desaparece la UE de las naciones estados ya con poco peso en la escena internacional ya me diran que presencia tendra la UE de los pueblos, mucho mas fragmentada. Hoy es un dia de victoria para china Rusia y otros grupos emergentes pues en caso de ganar el si su dinamismo se extendera por toda la UE y se cumplira al pie de la letra el divide y venceras, Europa ha olvidado que la union hace la fuerza. Espero que pasa hoy en Escocia y mañana aunque sea tarde veremos que hacer.
Jose Luis Espargebra Meco un español desde Buenos Aires

Los pueblos, los imperios, las naciones y civilizaciones que los definen, son un magma en continua y violenta transformación. En segundo plano, como onda portadora de todo lo que tiene que ver con la vida humana, corre frenética la actividad biológica que solo se actualiza cada 50.000 años. Un tiempo inabarcable para nuestro caché de memoria de acceso rápido, el tiempo del ser humano. Una experiencia emocional que nos crea la ilusión de movemos hacia el futuro, hacia el por-venir, del que anhelamos nos traerá bien-estar. Si bien ya nos previene el refrán, cualquier tiempo pasado fue mejor. Esto es en realidad un sortilegio que nos recuerda nuestra finitud, mayormente la de los placeres terrenales, aunque también es verdad, la de nuestras tribulaciones.
El ojo del huracán de Europa no es Escocia, ni siquiera Ucrania. La boca por donde vomita el volcán el magma de nuestra civilización, está en los Balcanes. La región más compleja y conflictiva de toda Europa. En la división del Imperio Romano Bulgaria, Servia, Macedonia y Albania quedaron bajo la influencia de Bizancio. Mientras Croacia, Eslovenia y parte de Bosnia se disociaron. Bajo las convulsiones del cristianismo los eslavos se fueron transformando, aderezados con la salsa del Islam, por la penetración del Imperio Otomano. “Oriente pensaba que éramos Occidente y Occidente que éramos Oriente. Pero nosotros estamos predestinados para ser el Oriente en Occidente y el Occidente en Oriente"

Nueva York 8 millones, Moscú 12 millones Pekín 17 millones, Sao Pablo 12 millones, Catalunya 7,5 millones.
De verdad creen que esto se acaba, me parece que esto es un paréntesis, los más listos sacan partido a cambio de acabar con los estados tradicionales y creando nuevos pequeños países incapaces de mantenerse a si mismos, satélites de los grandes multi estados que los toleran mientras les conviene.
Claro que mientras cambia la situación, los listos se forran remplazando a las viejas oligarquías corruptas bajo la permisible mirada de los multi estados.
¿Pero qué pasa si los listos se pasan y se hacen con el poder contra la decisión de los grandes multi estados?, le quintan el lugar Suiza o se convierten en Bosnia.
Los reinos de taifas solo sirvieron para enriquecer a unos pocos a cambio del sufrimiento de la mayoría, la historia se repite.

La mayor catástrofe para los catastrofistas es que no ocurra nada tras la catástrofe.

Como las vueltas de la concha de un caracol, se arranca en un punto y luego va ensanchando y agrandando cada año que pasa.
Hoy en día a diferencia del ayer, los capitales traspasan las fronteras, y al igual que los accionistas de las grandes empresas se reparten los beneficios y las pérdidas.
Pero la gente vemos que las deudas nuestras cada día son mas grandes repartidas solo las deudas.
Y que las ganancias vuelan.
Sin que sepamos por donde.
Siendo naciones de personas iguales ante la ley.
Unos tanto y otros tan poco.

Sr. Bassets su artículo está muy bien enfocado... responde al viejo principio filosófico de los grandes pensadores del pasado, de que "todo cambia, nada permanece". Luego, estamos ante la realidad del derrumbe de la presente civilización, para dar paso a una nueva civilización, como todas, con virtudes y defectos.

Tiene razón, Sr. Bassets, las naciones son mortales pero yo no estoy tan seguro de que lo sean los Estados. Sobre todo si hablamos de estados plenamente consolidados dentro de una unión tan exitosa como la Europea. Incluso fuera de ella, muchos de los Estados artificiales creados durante la época de la descolonización, sea en américa primero, y despúés en áfrica y en la misma asia tienen una asombrosa capacidad de permanecer. Es cierto que han nacido algunos nuevos y otros se han disgregado, pero en general, resultan asombrosamente consistentes.

"Todas las naciones son mortales, como los sueños". Bella frase, pero me temo que va contra la Constitución.

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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