Lluis Bassets

Arden banderas europeas

Por: | 13 de septiembre de 2016

La Diada cívica, familiar y festiva, terminó como siempre con un momento bronco y virulento. No es una novedad. Quema de banderas y de retratos del rey, gestos hoscos y consignas contra la constitución son elementos habituales en la cola de las grandes manifestaciones independentistas. No es habitual, sin embargo, que sea un partido parlamentario quien protagonice la retórica y la gesticulación como ha sucedido este año. Y menos habitual todavía es que sea una formación política de la que dependen la continuidad del gobierno que preside Carles Puigdemont y la aprobación de los presupuestos de 2017.

La manifestación convocada por la CUP, fuerza parlamentaria desde 2012 y parte de la mayoría de investidura desde 2016, culminó la fiesta del Once de Septiembre con una acción perfectamente organizada de quema de banderas, las de Francia, España y Europa. No hay dudas sobre el objetivo político de la ignición: expresar el rechazo a la actual frontera que separa España de Francia para unir los territorios de habla catalana al norte de la frontera con los del sur. Idéntico proyecto al que alberga la CUP para la Comunidad Valenciana y para las Islas Baleares, que si bien comparten lengua común con Cataluña han pertenecido históricamente y pertenecen actualmente a comunidades políticas distintas, en el pasado los antiguos reinos de Valencia y de Mallorca, y en la actualidad las comunidades autónomas del Reino de España. Tampoco tiene dudas la CUP respecto al rechazo del proyecto de Unión Europea expresado con la quema de la bandera, al que atribuye todos los males de la actual crisis económica, los defectos y desigualdades vinculados a la globalización y la opresión de los pueblos europeos inherente a una estructura económica, jurídica y política vinculada a los Estados nacionales reconocidos internacionalmente.


Hace cuatro años, con la primera Diada organizada por la Asamblea Nacional Catalana, la hegemonía era plenamente del partido catalanista burgués y moderado que era Convergència. Nadie hablaba de una república catalana --la consigna más repetida esta Diada de 2016-- sino de un Estado catalán propio dentro de Europa. Este Estado propio, según sus promotores, todavía tenía entonces posibilidades de constituirse como un Estado federal o confederal dentro de España. El presidente de la Generalitat de entonces, Artur Mas, llegó a sugerir que la Corona española podía albergarlo perfectamente, incluso en el caso de que la opción que se tomara fuera la de la independencia, de forma que el rey se convirtiera en el único vínculo con el resto de España. Esta era una opción que, naturalmente, solo tendría sentido si se aseguraba la permanencia de la Cataluña imaginada como independiente dentro de la UE como un Estado socio más.

Ahora todo se lo ha llevado el viento. En cuatro años, el movimiento soberanista se ha desplazado fuertemente a la izquierda. Depende de una fuerza que es republicana y antimonárquica, antieuropea y también antiatlantista, antiamericana por tanto. La compañía de la CUP perjudica muy severamente a la imagen y a la credibilidad del gobierno de Puigdemont. La quema de banderas francesas, españolas y europeas por parte de una fuerza parlamentaria de la que depende la continuidad del Gobierno seguro que es un obstáculo infranqueable para los propósitos de internacionalización del conflicto que tiene Junts Pel Sí. Sorprende la facilidad con que los dirigentes del proceso esconden la cabeza bajo el ala y prefieren ignorar el percance enorme en consideración y prestigio que significa la compañía de tales socios.

Respecto a este tipo de protestas simbólicas, en las que se utiliza el fuego como instrumento destructivo y purificador, pienso lo mismo que el presidente Obama. No hay delito alguno ni nada hay que debiera prohibirse. Forman parte de la libertad de expresión, aunque sean una lamentable e incívica demostración de falta de sentido democrático y de consideración y respeto hacia los numerosos conciudadanos, españoles, franceses y europeos en general, que dan valor a los símbolos que ellos destruyen. Pero la gravedad del asunto no reside en el carácter supuestamente delictivo de estos actos sino en el hecho de que Puigdemont dependa de unos diputados de la CUP que tienen en tan baja consideración los ideales europeos que nos han ayudado a obtener la democracia y los niveles de paz y de prosperidad que gozamos, al menos todavía, en el entero continente.

Hay 6 Comentarios

Antoni de Sallas | 14/09/2016 15:43:47
1.Entiendo que a los nazional separatistas no os guste ni la revolución francesa... ni su herencia.
2.Perón fue derrocado en 1955 y luego volvió a la presidencia en el 73 y murió en el 74... Además de él gobernaron (es un decir) el país... un montón de militares golpistas apoyados por el imperio del CAOS... que tumbaron a otros gobiernos democráticos (Frondizi, Illía...)
3.Hablando de nazis... parece que en EEUU hubo unos cuantos... y que algunos llegaron a ser importantes... Es sorprendente que a los nazional separatistas se os escapen estos "detalles".
4.¿El boca?. ¿Y eso qué es?.

"Yo creí que la izquierda europea era heredera de la revolución francesa"

Usted se cree cualquier cosa. Culpa de la escuelita "Che Guevara" y falta de desarrollo intelectual en la Pampa nazi. Alla donde vivió Mengele durante años defendido y protegido por los peronistas. Hasta debe hinchar por el Boca...

En cuanto al artículo del Sr Bassets
1.Yo creí que la izquierda europea era heredera de la revolución francesa... y que por tanto tenía una visión diferente y enfrentada a los nazional separatistas....
2.La CUP no tiene solución a los problemas reales pero si estaría encantada de crear unos cuantos más y cuanto más graves mejor. Nacieron y existen para eso.
3.Las recetas "liberales" y "socialdemócratas-liberales", su obsesión en debilitar al estado y su entreguismo a los lobbies (preferiblemente a los patrocinados desde el otro lado del atlántico...) han conducido a que la economía se haya estancado, la convivencia sea cada vez más difícil, la seguridad haya empeorado... al tiempo que la inmigración aumenta y queda cada vez más claro que ciertos "colectivos" de inmigrantes ni se integran, ni se integrarán jamás... porque no les da la gana y porque rechazan nuestros valores, libertades, principios y modo de entender la vida y la sociedad... y sólo les interesa beneficiarse del bienestar europeo... y, allí donde pueden, de ir imponiendo "sus valores"...
4.Todo eso ha hecho que la gente busque solución a la injusticia, a la desigualdad que aumenta, a la inseguridad , al jihadismo... en fuentes muy diversas... según donde pongan el énfasis... Unos en la extrema derecha... y otros en estas estrafalarias extremas izquierdas... según ellas se autodenominan.
5.En el fondo no es más que el reflejo de la crisis europea, del debilitamiento de sus estados y que que el gran ESTADO europeo hace tiempo que dejó de interesarle a las élites...
Así nos va... y nos seguirá yendo hasta que no cambiemos PERSONAS, PARTIDOS Y EQUIPOS Y VISIÓN DEL FUTURO DE EUROPA.

Lieberman | 14/09/2016 1:25:36
Su comentario no tiene nada que ver con el tema del artículo y las patochadas que suelta sobre Allende y el estalinismo están respondidas donde correspone. Deje ya de trolear.

Señora CASLA:
El gobierno de Allende se alió a las guerrillas criminales y al Stalinismo criminal cubano y soviético. Ademas, violó y expropió la Propiedad Privada en Chile, y protegió a los Nazis residentes en Chlile, negando a Alemania su extradición. Por todo ello NO fue el de Allende un Gobierno Democrático, sino bastante fascistoide, que es lo que a usted le chifla de él.

Hola, amigos. Esos pirómanos lo mismo queman banderas y retratos que podrían quemar libros, por ejemplo, un ejemplar de la Constitución del Reino de España. El quid está no tanto en la quema misma sino en lo que significa: pulsiones tribales de carácter irracional contra un enemigo fantasmagórico (el que tienen en su cabeza), que no tiene nada que ver lamentablemente con los valores de racionalidad, diálogo, discusión libre, debate inteligente y demás, que son lo mejor de Francia y Europa y que ellos, los señores de la CUP, prefieren ignorar. Señor Puigdemont, son los cuervos que usted cría con mimo y que un día (no muy lejano) le sacarán los ojos.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el autor

es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

Eskup

Archivo

diciembre 2016

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  

Mis libros

Cinc minuts abans de decidir

Cinc minuts abans de decidir

Enmig del vendaval independentista

Un llibre que explica, qüestiona i contextualitza com s’ha esdevingut, setmana a setmana, el canvi radical que els darrers quatre anys ha sotragat Catalunya. Des d’abans de la sentència del Tribunal Constitucional, fins avui, quan l’independentisme és en primer pla del debat polític i social.

L'any de la revolució

L'any de la revolució

Com els àrabs estan enderrocant els seus tirans

Crònica, anàlisi i atlas de les revoltes de la dignitat, que van conmocionar al món àrab durant 2011, amb referències i comentaris a tots els països on els joves van aixecar-se en protesta contra l'autoritarisme i les dictadures. Amb un nou epíleg per l'edició catalana.

El último que apague la luz

El último que apague la luz

Sobre la extinción del periodismo

Una reflexión sobre los últimos años de la industria de la prensa escrita, las dificultades para seguir haciendo periodismo de calidad y la indisoluble relación entre periodismo y democracia.

El año de la Revolución

El año de la Revolución

Cómo los árabes están derrocando a sus tiranos

Balance, atlas político y análisis de las causas de las revueltas de 2011, que han derrocado a cuatro dictadores, encendido enfrentamientos civiles y provocado reformas y convulsiones políticas en la entera geografía árabe.

¿AUN PODEMOS ENTENDERNOS?

¿Aun podemos entendernos?

Conversaciones sobre Cataluña, España y Europa
REIVINDICACION DE LA POLÍTICA

Reivindicación de la política

Veinte años de relaciones internacionales
La oca del señor Bush

La oca del señor Bush

Como la Casa Blanca ha destruido el orden internacional

Nube de tags

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal