Yo soy yo y mis limitaciones

Por: | 11 de octubre de 2013

Llegó el otoño, aún estamos a principios del nuevo curso y tal y como ocurre después de cada periodo vacacional (seguro que volveremos sobre esto después de las navidades y de la Semana Santa), al final del verano abundaron los propósitos de enmienda respecto a los hábitos de salud. Seguro que muchos lo veíais clarísimo en vuestras mentes:

“¡este año empiezo a correr!”

Y por detrás de ese pensamiento, allá por el subconsciente, en muchos casos estaría aquello de:

“perderé no sé cuantos kilos” o

“se me irá este tripón, esta celulitis o estas cartucheras”,

“volveré a conseguir la silueta y las sensaciones de mis 20 años”, etc.

Precaucion generalProbablemente, muchos de vosotros os habréis metido en faena con estos argumentos (repito, muchas veces inconscientes) de una forma totalmente autónoma, sin ningún tipo de precaución ni asesoramiento profesional y dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de conseguir vuestros objetivos. Sin embargo, si nos embarcamos, como es conveniente, en algún tipo de actividad física es importante que averigüemos antes hasta donde podemos llegar en nuestro entrenamiento y que contraindicaciones tiene la actividad que vamos a realizar respecto de nuestra situación física y anímica actual. Tengamos claro que cualquier tipo de actividad física o deporte es tan sano si lo hacemos de un modo coherente como potencialmente peligroso para la salud si lo hacemos de cualquier manera, correr no es una excepción.

Por ello, deberemos controlar cuestiones como el volumen (la cantidad) y la intensidad del entrenamiento y gestionar correcta y prudentemente los periodos de descanso. Se trata por tanto de aplicar las dosis adecuadas de entrenamientos y descanso en base a la capacidad que tengamos en cada momento, una capacidad que irá mejorando con el tiempo si hacemos bien las cosas y que hará que las dosis de trabajo puedan ir progresando.

Por tanto, sin perder ni un ápice de determinación en nuestros nuevos propósitos, conviene que enfriemos el calentón inicial y que pongamos los cimientos de un trabajo que, para que pueda resultar sano y gratificante, debe tener una gran continuidad en el tiempo. No hacerlo, puede suponer una pérdida de tiempo y el riesgo de hacernos daño, a veces mucho daño.

Desde luego, no es mi intención desanimaros sino que hagáis las cosas con sentido común. Tengamos claro que un entrenamiento no es mejor por ser más duro ni más largo, es necesario que tenga continuidad en el tiempo, que sea progresivo y siempre coherente con nuestras capacidades. Además, deberemos tener la paciencia suficiente para esperar los resultados y cuando estos lleguen, ser conscientes de ellos y saber valorarlos. Por eso, si asumimos nuestras limitaciones, organizamos bien nuestro tiempo de entrenamiento y realizamos un trabajo adecuado, los resultados empezarán a llegar muy pronto en forma de mejora de nuestra salud y de nuestra capacidad funcional, esa que nos hace movernos por la vida con autonomía. Más o menos pronto, dependiendo de nuestra motivación por el entrenamiento, también llegará el disfrute por superar el reto que este supone y más adelante, si hay una continuidad real en el trabajo, quien sabe, quizás hasta recuperemos parte de esa silueta que tanto añoramos.

Recuerda:

Prisas: ninguna

Pausas: las necesarias

Paciencia: toda

 

Hay 4 Comentarios

Unos consejos muy adecuados para ponerse en forma, aquí tenéis algunos más http://deporadictos.com/decalogo-para-mantenerse-en-forma/

Efectivamente, hacer ejercicio SI, pero hacerlo a tontas y a locas, por dios, NO, que como decian en parque jurasico, primero son los ohs y los ahs y luego vienen los calambres y los tirones (y las torceduras, y las contracturas, y esto, y lo otro...) Lo ideal es buscar a un profesional que nos asesore, ya sea a domicilio o en un gimnasio. Y si nos puede preparar una dieta (las hay de todo tipo, no solo para adelgazar, puede ser para ganar musculo, por ejemplo), mejor que mejor

A menudo, mientras salgo a correr por el parque, me cruzo con (o adelanto a) personas súmamente metidas en carnes que, en una patética imitación de trote, mueven trabajosamente sus pesados cuerpos, castigan innecesariamente sus rótulas y tobillos y jadean como bulldogs. A menudo me quedo con la duda de si no debería pararles y hablar con ellos para aconsejarles que se limiten a caminar o ir en bici hasta que no pierdan una cantidad mínima de kilos y adquieran un fondo físico "básico", pues correr en su estado patece contraproducente, una auténtica invitación ya no sólo a las lesiones articulares, sino incluso al infarto. Yo mismo me inicié en esto de correr hace casi 20 años con la intención de bajar peso, pero lo hice con más cabeza, de manera mucho más pausada y progresiva, quemando etapas. Y ahora soy un atleta popular modesto pero "apañao", que corre casi a diario por entrenamiento y, con cierta asiduidad, carreras populares (de 10 kms, medias y maratones) en marcas modestas pero dignas.

Yo os recomiendo hacer ejercicio cada día, tener sexo cada día y comer de todo, pero moderadamente. A mi me ha dado resultado y mirad como estoy: http://xurl.es/27krh

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Los pies de Bikila

Sobre el blog

Correr no solo consiste en ponerse unas zapatillas y moverse. La realidad es que casi nadie corre correctamente de forma natural. En este blog queremos que los aficionados a la carrera aprendan a correr correctamente, a entrenar de la mejor manera posible y a prevenir las siempre inoportunas lesiones, para optimizar los beneficios del ejercicio.

Sobre el autor

Carlos Alberto Cordente. Doctor en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, exdecatleta internacional y actualmente profesor del INEF (Universidad Politécnica de Madrid), el autor es experto en atletismo y en actividad física para la salud. Aspira a aportar su granito de arena para que España se convierta en un país con una verdadera cultura deportiva (no solo del resultado deportivo) y, en este sentido, se declara enamorado de la ciudad en la que creció, Gijón, por ser, en su opinión, la ciudad más deportiva de nuestro país.

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