Déficit y deuda de oxigeno

Por: | 11 de abril de 2014

Deuda oxigeno 2
De vez en cuando me encuentro con personas físicamente activas, algunas de ellas corredores aficionados noveles que se preocupan por sentirse un poco “asfixiados” al principio de sus sesiones de carrera. Incluso me consta algún abandono prematuro de alguno de estos corredores -que además de novato probablemente tampoco estaba demasiado motivado- por no saber interpretar estas mismas sensaciones y confundirlas con la falta de progresión en su condición cardiorrespiratoria. Por aclarar esta cuestión es por lo que hoy toca hablar de cómo gestionamos el aporte de oxígeno a nuestros músculos al principio y al final de un esfuerzo.

Esto que tanto preocupa a algunos nos pasa a todos al inicio de cualquier actividad física (correr, subir escaleras, etc.) que rompa el equilibrio en el que se encuentra nuestro sistema cardiorrespiratorio cuando estamos en reposo; y se debe a que este sistema es incapaz de cubrir de forma instantánea las nuevas necesidades metabólicas de los músculos y requiere de un tiempo de adaptación para conseguirlo. Por si no lo terminas de entender, te lo explico con un ejemplo:

Supongamos que vas andando tranquilamente desde tu casa al parque y que tu corazón late con una frecuencia de 90 latidos por minuto. Al llegar al parque, echas a correr, no demasiado deprisa ya que estás empezando, pero la velocidad a la que corres supone para tu organismo un cambio brusco que requeriría de una frecuencia cardíaca de 130 latidos/min para “alimentar” de oxígeno a tus músculos. La cuestión es que el cambio de los 90 latidos/min iniciales a los 130 necesarios no sólo no se produce de forma inmediata sino que necesita de un tiempo que oscilará normalmente entre 2 y 4 minutos. Durante todo ese tiempo, al no llegarle oxígeno suficiente a tus músculos, notarás un drástico aumento de tu frecuencia respiratoria que, si has empezado demasiado fuerte o vas hablando con alguien, puede incluso ir acompañado de una cierta sensación de ahogo. Tanto una sensación como la otra irán desapareciendo paulatinamente hasta entrar en un estado estable en el que, si tu ritmo de carrera no es excesivo, volverás a tener una sensación de facilidad semejante a la que tenías cuando ibas caminando.

Sin embargo, mientras llegabas al estado estable, habrás acumulado un cierto déficit de oxígeno y, como buen gestor del esfuerzo que es tu cuerpo, en algún momento lo tendrás que recuperar. Ese momento llega al final del esfuerzo; seguimos con el ejemplo:

Supongamos ahora que has corrido 30 minutos a velocidad constante rondando todo el tiempo los 140 latidos/min y que te paras de forma repentina para volver caminando tranquilamente desde el parque a tu casa. Se supone que tu nueva velocidad de marcha requiere de 90 latidos/min pero notas que tanto tu frecuencia cardiaca como tu frecuencia respiratoria siguen alteradas durante unos minutos hasta adecuarse a tu nuevo nivel de esfuerzo. Durante esos minutos, tu cuerpo se estará cobrando la deuda de oxígeno en la que se sumarán entre otros factores el oxígeno pendiente desde el principio del esfuerzo y el regreso a valores homeostáticos tanto a nivel celular como hormonal.

Deuda oxigeno

Por tanto, como puedes ver, no hay nada alarmante en la sensación de ahogo inicial siempre que tu ritmo de partida no sea excesivo. Por ello, conviene empezar a correr todo lo despacio que sea necesario para adaptarte mejor al esfuerzo y luego aumentarlo paulatinamente hasta donde te convenga.

Otra cosa que se puede deducir de todo lo dicho hasta el momento es la importancia que tiene el calentamiento previo a las carreras en las que pretendas observar tu rendimiento pero eso será cosa de otra entrada.

Hay 5 Comentarios

Muy buen post, me gusta mucho

Hola Carlos, antes que nada gracias a ti por el carácter abierto que das al blog y al talante de discusión razonada (tanto con datos científicos como por aporte de experiencia).
Con respecto a lo que dices, creo que la cuestión del déficit /deuda de oxígeno en la literatura aparece como una hipótesis ya que no hay dato experimental que lo certifique.
Continuando con mi hipótesis, hay que poner en juego a la mioglobina, que es el tampón celular de oxígeno que los requerimientos en los que se inicia el movimiento y se van gastando los recursos anaeróbicos. Esto quiere decir que apoyando mi razonamiento anterior, los primeros pasos de oxidación se realizan usando esta reserva de oxígeno mientras toda la maquinaria cardiovascular y respiratoria se inicia.
Respecto al ejemplo que tú pones, claro que la persona que hace el sprint de 50 metros queda con la respiración alterada y el pulso un buen rato, pero claro, es que la activación neuro-endocrina ha sido disparada. Mi pregunta algo más empírica sería, si en una carrera de 100 mts (10 segundos de trabajo) el tiempo de déficit es tan pequeño que la deuda posterior debería ser igualmente pequeña. Pero dura demasiado. No te parece desproporcionado (mirando la gráfica que tú pones) el valor del área del déficit que en realidad es mucho menor que la deuda (en realidad la recuperación es de más duración y sin embargo el individuo ya no hace trabajo). Por experiencia tú dices o tendremos jadeando un buen rato, pero ¿si el déficit ha sido de unos segundos?.
Hay algo que no me cuadra en este proceso fisiológico. Sin dudas, tampoco será todo del color que yo lo pinto. Creo que desde que se pone en marcha la maquinaria que nos permite movernos hasta que recuperamos el equilibrio, los procesos son bastante más complejos y complementarios de lo que hasta ahora se proponen.
Un saludo
PD: reitero, aprecio que tengas en cuenta los contenidos de los comentarios. Y agradezco el ambiente de discusión, es una actitud científica y muy docente. Aquí aprendemos todos.

Para Juan R: ante todo, agradecer tu comentario que, como siempre, nos aporta una visión más completa que la expuesta por mí en el post. Sin embargo, quisiera matizar un par de cuestiones que me parecen relevantes.
Estoy totalmente de acuerdo con lo comentado respecto a la predominancia de los sustratos anaeróbicos en el inicio del esfuerzo pero no tengo claro (la bibliografía que he repasado no lo expresa así) que, como comentas, no se produzca déficit de oxígeno y su pago posterior. Precisamente, si tomamos el individuo de tu ejemplo, lo sacamos de su silla y le obligamos a hacer un esprint de 50 metros, habremos roto su equilibrio aeróbico de base y le tendremos jadeando después de la carrera durante un buen rato hasta recuperar dicho equilibrio ¿No ha habido déficit de oxígeno durante el esprint?, ¿No se paga esa deuda a través de una ventilación aumentada una vez terminada la carrera?
También concuerdo contigo en la necesidad de ver la fisiología (en la cual es obvio que no soy un gran especialista) desde un punto de vista integral y continuo; precisamente por ello y por la lógica que, tal y como comentas, la fisiología tiene, creo que (a menos que haya evidencia científica acerca de ello) no debe descartarse la existencia de un cierto nivel de déficit de oxígeno durante el ejercicio. Tienes toda la razón en lo que respecta a las cuestiones neuro-hormonales pero creo que tampoco son la única razón del alto nivel de ventilación post-ejercicio, de hecho, creo que podríamos decir que el pago de la deuda de oxígeno (habitualmente mayor que el déficit) se destina a reequilibrar nuestro organismo a través de la restauración de las reservas de oxígeno, la resíntesis aeróbica de fosfocreatina, la metabolización del lactato y la vuelta a valores homeostáticos tanto a nivel celular como hormonal.
De nuevo quiero agradecer tus aportaciones que no hacen más que mejorar este blog y mis propios conocimientos. Quedo a la espera de más si lo estimas oportuno y te informo de que añado algunos cambios al texto original para hacerlo más acorde con lo comentado hasta el momento.

Bueno...aqui se exige algún tipo de aclaración¡¡ yo ahora no sé q creer.

Hola, pues no estoy muy de acuerdo con esta interpretación de los fenómenos de déficit y deuda. Esa es una interpretación de hace algo más de un par de décadas y sobre todo de una fisiología entendida como compartimentos estanco, y no como un continuo, o una integral de procesos. Me explico.
Cuando se inicia un ejercicio, claro que se desencadena una respuesta ante el estímulo que es iniciar incremento de pulso cardíaco y de respiración, hasta llegar a un estado de equilibrio, y durante ese tiempo se utiliza el tampón de energía que no requiere oxígeno (creatina-fosfato y algo de fermentación láctica) y por tanto no genera déficit de nada. Tal cual se va agotando estos primeros sustratos o se varía el porcentaje de uso de cada uno, va llegando la respuesta fisiológica de incremento de ventilación y por tanto se produce la transición a una predominancia de uso de oxígeno. Además, hay que tener en cuenta algo que tampoco se dice en los libros de fisiología porque explican los procesos de forma separada y por tanto se explican y se entienden en clases de forma separada, me refiero a que durante cualquier ejercicio y en cualquier momento, estamos utilizando energía de la cretina (que es un simple reservorio de fosfato para recambio de ADP hacia ATP), fermentación láctica y oxidación de sustratos. Solo cambia en cada momento el porcentaje de ellos que utilizamos.

Con respecto al final, la deuda de oxígeno no es tal cosa. Sucede que durante el ejercicio se produce una activación neuro-hormonal, es decir, que nos activamos por medio de adrenalina, noradrenalina, cortisol, glucagón, insulina, serotonina, etc... Y cuando paramos de realizar el ejercicio, esas moléculas están en nuestro torrente sanguíneo y órganos (músculo esquelético, corazón, cerebro) haciendo que nos mantengamos activos (pulso alto, respiración alta etc) hasta que son metabolizados. Por tanto, no es una respuesta a la deuda de oxígeno, es una vuelta al equilibrio una vez que la activación neutro-hormonal tiene que ser desactivada. Para poner un ejemplo práctico, si una persona sentada en una silla con 60 pulsos por minuto de corazón y respiración normal, se le inyecta en vena adrenalina, inicia una respuesta de subida de pulso y respiración, pero no tiene ninguna deuda de oxígeno, estaba sentada y solo se le inyectó adrenalina. Cuando en unos minutos pase el efecto de la adrenalina todo volverá a su sitio. No hubo deuda de oxígeno, hubo regulación hormonal de la fisiología cardíaca y respiratoria.

Por favor, miremos la fisiología como algo integral y no como capítulos estanco de los libros o como temas diferente de una curso de fisiología. Los procesos son complementarios y más lógicos de lo que se piensa. Y es que un torrente sanguíneo con déficit de oxígeno llevaría a desmayo en pocos segundos. Por eso no es cierto que suceda.
saludos.

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Sobre el blog

Correr no solo consiste en ponerse unas zapatillas y moverse. La realidad es que casi nadie corre correctamente de forma natural. En este blog queremos que los aficionados a la carrera aprendan a correr correctamente, a entrenar de la mejor manera posible y a prevenir las siempre inoportunas lesiones, para optimizar los beneficios del ejercicio.

Sobre el autor

Carlos Alberto Cordente. Doctor en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, exdecatleta internacional y actualmente profesor del INEF (Universidad Politécnica de Madrid), el autor es experto en atletismo y en actividad física para la salud. Aspira a aportar su granito de arena para que España se convierta en un país con una verdadera cultura deportiva (no solo del resultado deportivo) y, en este sentido, se declara enamorado de la ciudad en la que creció, Gijón, por ser, en su opinión, la ciudad más deportiva de nuestro país.

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