I Love Bicis

La insoportable levedad del casco

Por: Pablo León

12 abr 2011

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“Irresponsable”, grita una señora desde su coche al verme pasar con la bici por un lateral de la Castellana. Sincroniza su velocidad con la mía y, asomada a la ventanilla, no puede evitar preocuparse y, de paso, dar una lección de seguridad vial: “Tienes que ponerte casco para ir por la ciudad. La gente no está concienciada y puedes tener un accidente”. Señoras que al conducir por la Castellana se preocupan de los ciclistas que no llevan casco. Fan. Parece que va preparando el discurso por si su hij@ le sale con inquietudes bicicleteras. Su consejo refleja la preocupación de esas personas que consideran básico el uso del casco. Es curioso cómo esta idea le asalta a mucha gente que no recuerda cuando pedalearon por última vez. Su tono no era de enfado, más bien de consternación. El semáforo verde zanja la charla, arrancamos y me quedo con las ganas de explicarle por qué no llevo casco.

“El casco reduce en un 85 por ciento los daños en el cráneo y en un 88 por ciento los daños cerebrales”. Esta frase, de un estudio de 1989, es un argumento recurrente para promocionar la protección craneal. Y sus conclusiones, que se basan más en la amortiguación de impactos que en el uso urbano de la bicicleta, son como un mantra para los defensores del yelmo. No cabe duda que para golpearse la cabeza contra una pared, mejor hacerlo protegido. Pero eso no tiene nada que ver con la movilidad

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En general, estadística mediante, los ciclistas sufren menos daños en un accidente que los peatones o los ocupantes de un coche. Pero no sólo eso sino que, además, se golpean menos la cabeza. Deben tener algo de gatuno y siempre intentan caer de pie. Por eso la promoción del casco debería empezar por las aceras y los coches. “A por el pan con casco. No camine sin él”, podría ser una de las campañas. Fatal, eso sí, para ir a la peluquería.

Los biciclistas posmodernos también quieren ir peinados a los saraos de moda en las ciudades.  Cascos que cualquiera luciría orgulloso   Y no hay laca ni gomina, ni cresta ni cardado que aguante la presión del casco. Tampoco muchos biciclistas que lo apoyen. En Dinamarca, con ratios de uso de la bici que rozan el 40 por ciento,  solo cinco de cada 100 ciclistas urbanos entre 10 y 25 años lleva casco. Entre los mayores de 25 la cifra se reduce a tres. Una proporción insignificante, como la del resto de países europeos.   

Pero más allá de la estética, la realidad es que el casco desincentiva el uso de la bici. Esta conclusión, de varias asociaciones bicicleteras, se basa en la experiencia de países como Australia donde es obligatorio para conducir una bicicleta. “No  estamos en contra del casco sino que luchamos contra los argumentos que aseguran que pedalear es más peligroso de lo que realmente es y que el casco ofrece una super protección más allá de la que realmente da”. Con este es el argumento básico, manifiesta la Federación Europea de Ciclismo (ECF) sus sensaciones al respecto que se aglutinan en el grupo de trabajo Ask me why I cycle without a helmet (que se puede traducir como pregúntame por qué pedaleo sin casco o, en plan choni, ¿qué por qué no llevo casco?).

 Si los usuarios no quieren usarlo, si las estadísticas de seguridad no son significativas y si la obligatoriedad del casco desincentiva los pedales, ¿por qué en la mayoría de países se debate legislar al respecto y obligar a ponerse uno? Porque las políticas las realizan personas que no van en bici. Chapa Ask me... En Vancouver para salir de dudas crearon un comité de expertos que concluyó que no había que obligar al uso del yelmo bicicletero

Esto es largo de explicar en un semáforo en la Castellana por eso me he impreso una chapa que invita a cuestionarme por qué no llevo el casco. Por si me cruzo con conductores concienciados, curiosos y con ganas de tomar un cafe o de leerse un post.

Hay 106 Comentarios

Vaya sarta de tonterías... Lo que hay que leer y encima bajo la marca de El País

Yo llevo cascos pero resulta que los envases ya no son retornables así que no me dan ni un duro...

Estando de acuerdo con lo planteado por MCM yo apuntaría también que el uso del casco puede ser más necesario cuando la peligrosidad aumenta, es decir cuando se circula por la calzada en convivencia con los vehículos de tracción motora. También, evidentemente, cuando se realizan con la bici actividades de mayor riesgo como puede ser el mountain bike, o el clicloturismo por carretera, por poner dos ejemplos aunque habría más. Por otra parte, decir también que no todos los cascos son iguales y, por lo tanto, protegen igual: mejor no llevar nada en la cabeza si lo que nos colocamos es un casco del "todo a 100".


http://www.inopiamientos.blogspot.com

Toda una perolata incogruente para devenir que no llevas helmet por que no te sale del orto.!!! A la estética del tupé, a las razones retrogradas de no usar cinturón de seguridad, al expresidente que se revelaba sobre "cuantas copas debe tomar" y "quién te a dicho a tí que conduzcas por mi" se añade la profusión de argumentos futiles desde Amsterdam a Vancouver para finalizar con una razón de peso, pesado, no me pongo el casco porque yo lo valgo.

Yo llevo casco. Lo hago desde hace años, a raíz de una caída que, aunque no me produjo daños graves, me asustó.

Aún así, no creo que deba llevarse obligatoriamente. Hay muchas razones, alguna de las cuales ya las habéis detallado aquí: disuasión, falsa sensación de seguridad, etc...

Sin embargo, hay una de las razones que exponéis que me parece totalmente fuera de lugar. La estética. Puede ser una razón individual, pero no un argumento para defender su no obligatoriedad. ¿Defenderíais así que no se llevara casco en la moto? ¿o no llevar cinturón de seguridad si llevas tirantes, porque deja marca?

Qué pasa con la gente que lleva gomina?' ellos no pueden llevar casco


http://www.ingenioconsaboralaca.com/2011/04/yo-soy-apolitico-pepe.html

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Sobre el blog

I love bicis se acerca a la realidad de la bici urbana, sinónimo de modernidad, responsabilidad ambiental y otro tipo de movilidad. Carriles bicis, políticas de desarrollo, alforjas para ir a la última o las luces más cool. Todo con ganas de reivindicar los pedales.

Sobre el autor

Paco Nadal

Pablo León es reportero y ciclista urbano. Escribe en El País desde 2009 y comenzó con la bici por las calles de Berlín, donde vivió varios años. Desde entonces, pedalea en cada ciudad por la que pasa. En 2010 arrancó este blog dedicado no solo a las bicicletas sino también a la movilidad y a los retos a los que se enfrentan las ciudades del futuro.

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