I Love Bicis

El masturbador en bicicleta

Por: Pablo León

26 jun 2013

Bike smut une pornografía y bicicletas
Un encapuchado se mueve sigiloso en la noche por las calles de la localidad sueca de Östersund. De repente, encuentra el objetivo que estaba buscando: una bicicleta verde y roja. Entre todos los velocípedos que circulan por la ciudad de unos 60.000 habitantes, él buscaba uno especial. La alegría del avistamiento le ciega. Lo suficiente como para no percatarse de que una cámara le está grabando hasta que un par de días después, el vídeo salió a la luz, vía el diario sueco Kvällsposten Daily. Estupor, escándalo, sorpresa. En las imágenes el encapuchado se acerca a una bicicleta, pincha ambas ruedas, se baja los pantalones, se sienta sobre el sillín de cuero y, mientras se frota con él, comienza a masturbarse.

La posesión de objetos ha sido una de las actividades favoritas de la sociedad durante el siglo XX. Se rendía culto al coche, la tele, el teléfono o un vaso. A poseer, en general. En un momento dado, esa afición a tener se torció y se convirtió en objetofilia: una parafilia que consiste en sentir atracción emocional y sentimental hacia un objeto al que se le dota de personalidad, inteligencia e incluso sentimientos. Un impulso que el hombre encapuchado sentía por las bicicletas. Bike smut

“No me da miedo, estoy más bien irritado por los pinchazos que he tenido que reparar”, contaba a los medios Per Edström, pareja de la dueña del aparato. Las connotaciones sexuales por la bicicleta han sido explotadas por varios colectivos, pero no hasta llegar al nivel de asaltar una bici ajena. Además, esa masturbación sobre el sillín no era la primera. Tras descubrir cómo las ruedas de la de su novia amanecían sin aire de manera reiterada, Edström decidió instalar la cámara enfocando al lugar. 

Vandalismo. Esa fue la primera idea que pasó por la cabeza del sueco. Nunca se le ocurrió que el autor de los pinchazos estuviera enamorado de la bicicleta. “Al ver las imágenes, mi novia se preocupó. El tipo, mientras se tocaba, portaba una fotografía. Ella pensó que podría ser suya”, contaba el afectado al diario sueco. Al parecer los objetófilos pueden llegar a enamorarse de su objeto de deseo. En 1979 una mujer se casó con el Muro de Berlín y hace unos años, Erika La Tour Eiffel se casó con el monumento parisiense. “No estoy enfermo y no quiero dañar a nadie; prefiero los coches”, confiesa un objetófilo que reconoce haber tenido sexo con más de mil vehículos. “Mi primera vez fue con 15 y, desde entonces, nunca me he sentido atraído por hombres o mujeres”.

Al encapuchado de Östersund le ponen las dos ruedas. No es la primera vez que la localidad sueca se enfrenta a esta pasión desaforada por este medio de transporte. En 2007, un hombre de 35 años fue arrestado después de haber pinchado las ruedas y eyaculado sobre una veintena de bicicletas. El individuo fue recluido y tratado, pero fue liberado hace un tiempo. La repetición del patron ha hecho a la policía sospechar que pueda ser el mismo tipo.

 

Imágenes del video del masturbador de bicicletas.
Imágenes del vídeo del masturbador de bicicletas.

 

Frotarse con cuero puede ser placentero y masturbarse en un lugar o espacio improbable, morboso, pero ¿qué tiene de erótico pinchar las ruedas antes de tirarte a la bici?  

Hay 4 Comentarios

Pincha los neumaticos para ver a l@s agacharse y a si exitarse y seguir con su seguidilla

Tal vez pinchaba las ruedas para evitar que la bici escapase mientras abusaba de ella...

Yo le regalaría la bici y me agenciaría otra. Que se la lleve a casa y tengan un bonito romance. Así podrá pinchar las ruedas y repararlas él todas las veces que quiera =)

por si le gustan a pilas
http://bicicleta-electrica.blogspot.com/

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Sobre el blog

I love bicis se acerca a la realidad de la bici urbana, sinónimo de modernidad, responsabilidad ambiental y otro tipo de movilidad. Carriles bicis, políticas de desarrollo, alforjas para ir a la última o las luces más cool. Todo con ganas de reivindicar los pedales.

Sobre el autor

Paco Nadal

Pablo León es reportero y ciclista urbano. Escribe en El País desde 2009 y comenzó con la bici por las calles de Berlín, donde vivió varios años. Desde entonces, pedalea en cada ciudad por la que pasa. En 2010 arrancó este blog dedicado no solo a las bicicletas sino también a la movilidad y a los retos a los que se enfrentan las ciudades del futuro.

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