Andrés Ortega

Sobre el autor

, europeo por nacimiento (padre español, madre francesa), convicción y profesión, ha sido corresponsal en Londres y Bruselas y columnista y editorialista de El País, director de Foreign Policy Edición Española y dos veces Director del Departamento de Estudios en La Moncloa. Le interesa casi todo. Ha publicado (con A. Pascual-Ramsay) ¿Qué nos ha pasado? El fallo de un país. Su primera novela se titula Sin alma.

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Andrés Ortega

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El descrédito de un país

Por: | 31 de mayo de 2012

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España ha caído en un preocupante descrédito internacional.  No sólo el Gobierno, sino el país, con consecuencias aún difíciles de prever en su totalidad, pero que llevan, de momento a una conclusión: ya no nos creen. Y de ahí la demanda de la Comisión Europea, entre otras, de crear una "institución fiscal independiente". No nos creen fuera los datos oficiales, ya sea de déficit, o de necesidades del sistema financiero, corroído por algunas manzanas podridas. Y ya no nos creemos ni a nosotros mismos

El PP sí se creyó su propia propaganda. Que bastaba que llegara al Gobierno para que se generara confianza en la economía. No ha sido así. Y no lo ha sido porque los problemas objetivos y el propio Gobierno de Rajoy han generado desconfianza. En sus datos y en su apariencia de estar superado por las circunstancias. La gran obsesión de Rodríguez Zapatero en su último año y medio de mandato, fue, como hemos explicado y él mismo ha relatado, evitar una intervención de la UE y el FMI. Por una razón principal: porque conllevaría la imposición de condiciones que serían muy duras en términos sociales (recorte de pensiones, de seguro de desempleo y de paga a los funcionarios, entre otras). Ahora se ha convertido, comprensiblemente, en la obsesión de Rajoy.

El descrédito se ha ahondado: con el baile de cifras de déficit de 2011, revisado varias veces al alza, para que Montoro acabara reconociendo que no sabe qué facturas que hay en los cajones de las Autonomías; con el retraso en la presentación de los Presupuestos Generales del Estado para 2012 para esperar a que se celebrasen las elecciones andaluzas, es decir, por razones puramente de oportunidad política; con el agujero, que ha ido creciendo, de Bankia; con la pérdida de imagen de algunas instituciones como el Banco de España o la CNMV; o con planteamientos que involucran al BCE sin haberle consultado. Muchos inversores, nacionales e internacionales, están perplejos. No se esperaban esto de un Gobierno que ha tenido casi dos años para prepararse.

Rajoy, en su conferencia de prensa del pasado lunes, extrañamente como gobernante en la sede de su partido, pidió gestos desde la UE para reforzar el euro. Se refería no sólo a las dudas del Gobierno sobre que Alemania esté realmente decida a mantener el euro “cueste lo que cueste o cueste lo que le cueste”, sino que probablemente era una manera indirecta de pedirle al BCE que interviniera en los mercados secundarios comprando deuda española para rebajar la desbocada prima de riesgo.

Es una crisis de por sí sumamente difícil de gestionar que requiere liderazgo. Pero la gestión la ha agravado, y está obligando a ir con la verdad por delante, lo cual es peligroso. España se ve obligada ahora a desnudar sus bancos, mientras que los alemanes o franceses, que tiene problemas, aunque vengan de otras causas, están agazapados.

La resistencia a la intervención, tanto por Zapatero como ahora por Rajoy también se debe al deseo de  no dañar la ya baja autoestima en la que ha caído el país. De hecho, según la encuesta en nueve países europeos del Centro Pew, los españoles, nos valoramos mucho menos de lo que nos valoran otros países (sólo Grecia nos supera).Y España se ve a sí misma, junto con Italia, como el país más corrupto de los nueve.

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Pero sin embargo, estamos a la cabeza (71%) de los que piensan que nuestro nivel de vida es mejor que el de nuestros padres a la misma edad. Y es que venimos de muy atrás.

Walter Russell Mead advierte que "lo que empieza a parecer en España -que la fusión financiera del país está imponiendo servidumbres que el sistema político no puede aguantar- podría también ser verdad de Europa en su conjunto". Podemos ir a un choque entre la solución de la cuestión financiera y la política.

Cuando Rajoy dice que “hemos hecho lo que teníamos que hacer”, está probablemente pensando que la solución no pasa ya por el Gobierno, sino por Europa y especialmente por Alemania. La Comisión Europea no lo piensa así dispuesta a dar un año más para que España cumpla el objetivo de déficit del 3% a ciertas condiciones (mucho más livianas que ante una intervención, pero condiciones). La salida pasa por esfuerzos españoles -para lo que sería necesario un gran pacto nacional-, pero también europeos y por un salto al federalismo (aunque no se llame así): unión fiscal (de verdad, no sólo unión de austeridad), unión bancaria (como propuso Monti y ahora hace suya la Comisión Europea) y unión económica, gobernada por órganos democráticos, es decir, unión política. La alternativa es un peligroso retroceso. Lo dice hasta David Cameron. Y ahora el que parece dudar es Hollande.

 

No escriba ni “cerdo” ni “México” porque le espiarán

Por: | 29 de mayo de 2012

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Algunas palabras son peligrosas en EE UU. Si las usa en sus artículos o crónicas periodísticas, canales de televisión, correos electrónicos o en las redes sociales quizás llamen la atención del Departamento de Interior (Department of Homeland Security), forzado por una petición bajo la Ley de Libertad de Información a publicar un documento con instrucciones en este sentido.

El documento, de la Capacidad de Monitoreo de Medios del Centro de Operaciones Nacionales del citado Departamento, ha sido publicado en la Red por el Electronic Privacy Information Center, que fue quién planteó el primer lugar la demanda de desclasificación.

La publicación siguió a una audiencia en la Cámara de Representantes para saber cuantos centros o analistas del Estado monitorean redes sociales o medios de comunicación en busca de comentarios que “reflexionen de manera adversa” sobre el Gobierno. No se trata sólo de terrorismo, sino también de desastres naturales, amenazas a la sanidad pública, o la inmigración ilegal, entre otros.

La lista de palabras o frases que considera que indican un peligro para EE UU, en inglés (aunque también se refiere a “equivalentes” en otros idiomas) incluye, como se esperaría, términos como "terrorismo”, “asesinato” “nuclear” o “Al Qaeda”. Pero entre ellos se cuela alguno sorprendente como "cerdo”, “México”, “grupo”, “incidente”, “instalación”, “nube”, “Tamiflu”, “frontera”, "Suroeste", o "El Paso", entre otros.

El documento, Analyst’s Desktop Binder 2011, es largo, pues entra en cómo organizar la información que se recaba. Según el Daily Mail británico, el citado Departamento sólo busca amenazas reuniones a EE UU y no meros síntomas de críticas. Pero cuidado.

Del verde al rojo, se establecen distintos niveles de valoración de la amenaza por los analistas, desde “validar” “informar de forma urgente”.

El Departamento está muy metido en las redes sociales. Tampoco sorprende tanto. Otras agencias harán lo mismo hacia afuera. Y también se hace en muchos países. Sí resulta instructivo para saber lo que más le preocupa al Departamento de Interior de EE UU. Y es ejemplar que se hayan visto obligados a publicar el documento (con alguna tachadura). La Ley de Libertad de Información en EE UU es muy diferente de la Ley de Transparencia que se promete en España. Aunque en estos días, todos acabamos siendo bastante transparentes. Demasiado transparentes.

 

El juego del gallina

Por: | 24 de mayo de 2012

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En Estados Unidos lo llaman Chickie Run, o game of chickken. A ver quien se rinde o frena primero. Como hemos visto en películas de adolescentes, dos coches con sendos conductores aceleran hacia un precipicio, un muro, o el uno contra el otro. El último en frenar, desviarse o saltar del coche gana. El otro es el gallina. La escena más famosa es la de Rebelde sin causa, en la que Jim (James Dean) salta antes, pero el ganador, Buzz, se queda atrapado por un correa, y se cae con el automóvil al abismo. Es un juego en el que la cooperación puede beneficiar a ambos contendientes.

En la Eurozona se están jugando varios juegos del gallina a la vez, todos ellos peligrosos, y juntos, aún más. Uno es el de todos contra Grecia para intentar convencer a los ciudadanos griegos que sean sensatos y voten el día 17 por una mayoría a favor de respetar los compromisos adquiridos de austeridad, es decir, a los conservadores y a los socialistas. Amenazan con que Grecia se tenga que salir del euro, a una coste social aún mayor para los griegos. Y pare ello ha empezado a hacer saber que están preparando planes de contingencia para esta salida (y es su deber prepararlos, no decirlo). En el otro coche, como bien explica Marshall Auerback (aunque habla de quién tiene la pistola) está, principalmente, el líder de  la coalición de izquierdas Syriza, Alexis Tsipras, que no se ha dado por rendido. No quiere que Grecia salga del euro, pero tampoco respetar los compromisos de austeridad. Y a su vez amenaza con hacer explotar el euro a través del sistema bancario (está saliendo mucho dinero de Grecia, España e Italia) y el descontrol. Cree –y tiene razones para creer- que Alemania frenará antes pues si explota el euro puede estallar el sistema bancario y pincharse la competitividad exportadora de la primera economía de la UE. Y los cálculos del coste y del caos de una salida griega del euro o de la ruptura misma de la unión monetaria Es un juego muy peligroso, pues, en esta versión europea, puede bastar con que uno no frene y se vaya por el precipicio para arrastrar a los demás.

El juego va a seguir al menos hasta el domingo 17 por la noche en que se conocerán los resultados de las elecciones griegas de ese día (y de la segunda vuelta de las legislativas francesas).Esa doble jornada electoral permitirá quizás también encuzar después el otro juego del gallina que simultáneamente se está dando entre François Hollande y Angela Merkel, por un pacto de crecimiento que acompañe al pacto fiscal, que aún debe ratificar Alemania, para lo que necesita el apoyo de los socialdemócratas, que hoy busca en Berlín.


El francés parece haber hecho de los eurobonos, en alguna de sus modalidades de mutualización de la deuda (nueva), la prueba del nueve del pacto de crecimiento. Hollande se irritó públicamente el miércoles de que Alemania se  hubiese ese día financiado a un interés cercano a cero, es decir, a tipos reales negativos teniendo en cuenta la inflación, mientras el diferencial de la deuda francesa con la alemana está en más de 140 puntos. Merkel se está quedando cada vez más aislada en la UE con su insistencia en que el diferencial de la deuda es el instrumentos más eficaz para forzar a los gobiernos a hacer los recortes fiscales y las reformas que ella, y en buena parte los mercados, estiman necesarios, pero éstos empiezan a preocuparse de la división y desorientación que reina en una Europa que se acerca al abismo.

Rajoy, que más que apoyar a Merkel se apoya en Merkel, sin embargo, no está en esta línea pues está inmerse en su propio juego del gallina, frente a una intervención directa o indirecta (para recapitalizar el sector financiero), contra los mercados e incluso en parte contra el independiente BCE para forzarle a comprar deuda española (lo que ya estaba pasando).

No todo depende de los griegos. Pero algunos, como Buzz, o todos, se pueden quedar atrapados.

La dejación militar de Europa

Por: | 21 de mayo de 2012

Las LanzasEn la operación aérea de la guerra de Kosovo, en 1999,  los cazabombarderos de la OTAN realizaron 800 salidas diarias. Contra Libia, el año pasado, 250. Y EE UU tuvo que poner no sólo sus capacidades de información, sino hasta una parte del carburante gastado por los europeos, según se ha sabido después. Fue otra guerra de la OTAN, pero menos, con EE UU “liderando desde atrás”, aunque no tanto como pretendió.

El secretario general de la OTAN, Paul Rasmussen, declaraba recientemente que en la Guerra Fría los europeos representaban una tercera parte de los gastos en defensa de los países de la OTAN, y ahora sólo un 20%. Evidentemente el fin de la Guerra Fría contó en esta reducción. Pero ahora es sobre todo la crisis, y los recortes presupuestarios a los que ésta obliga. Con consecuencias operativas y geopolíticas. Dinamarca ha decidido deshacerse de sus submarinos. Y en España la situación no deja de ser preocupante con menos horas de vuelos de entrenamiento para ahorrar combustible (con lo que los aviones podrían perder operatividad), o la desconexión del portaviones Príncipe de Asturias. Los británicos también están parando sus poraaeronaves.

Es verdad que las necesidades de defensa de Europa han cambiado, pero la defensa inteligente (smart defence) no va a resolver todo a menor precio. Y, mientras, lo que gasta (1,7% del PIB, según Jane’s, frente a 5,4% de EE UU) ni siquiera tiene una productividad suficiente.Nunca han tenido los europeos tantas tropas desplegadas en el exterior en diversas misiones (entre 55.000 y 79.000 según los años), pero pese a tener un número equivalente de soldados, la capacidad de despliegue de los europeos es una fracción de la de  EE UU.

Europa corre el riesgo de caer en la irrelevancia estratégica, mucho menos útil para Washington, e incluso para sí. “EE UU está encontrando a Europa cada vez menos relevante para sus necesidades de defensa”, señala un editorial del Financial Times (surrayar). EE UU ha anunciado la retirada de dos brigadas de combate de Alemania, con lo que las tropas norteamericanas en Europa se reducen a 30.000 (frente a 280.000 en lo más alto de la Guerra Fría). Obama le está dando otra visión, hacia el Pacífico, a las prioridades estratégicas de EE UU, con China como primer factor, y Europa corre el riesgo de limitarse a ser una mera plataforma logística, base avanzada para la proyección militar de EE UU hacia Oriente Medio y Asia Central, lo que incluye la defensa antimisiles, y África.

La política europea de defensa no progresa. La alta representante, Catherine Ashton, como buena británica, ha paralizado algunos de los avances que había puesto en marcha Solana. Si ha habido algún progreso, por ejemplo con los Grupos de Combate (de.1500 soldados cada uno), aunque el que mejor funciona es el nórdico. Y  (también en la OTAN) con algunos programas de armamentos, aunque sigue predominando la defensa de los intereses industriales nacionales. Insuficiente.

La OTAN, como demuestra su cumbre en Chicago, seguirá. Superará su fracaso en Afganistán. Es la única alianza militar integrada (entre 28 Estados) que existe, y como se ha visto en Afganistán o Libia, no es sólo occidental, aunque lo es, pero aspira a ser un hub para otro tipo de aliados, aunque le falta resolver sus relaciones con Rusia. Y eventualmente con China.


¿Se saldrá California del dólar?

Por: | 17 de mayo de 2012

Arnold SCalifornia, Estado federado de EE UU, está en bancarrota. Lleva años así, en parte por irresponsabilidad del entonces gobernador, el republicano y actor Arnold Schwarzenegger, que bajó los impuestos en un país poco propicio a ellos, y algún sucesor. California ha sufrido la Gran Recesión, y no ha salido del todo de ella pues el paro no bajará del 10% hasta por lo menos 2015. Ahora el actual gobernador, el demócrata Jerry Brown, que llegó en 2011, está llevando a cabo recortes en los servicios sociales, en la educación pública (decenas miles de profesores a la calle), una rebaja de 5% en los sueldos de los funcionarios, y ofrece que la ciudadanía se pronuncie en noviembre por una subida de los impuestos a los más ricos (los que ingresan más de 250.000 dólares, y especialmente los que superan un millón). Suena, todo esto.

California pertenece a una unión monetaria no perfecta pero basada en una unión fiscal con un tesoro de EE UU, y un presupuesto federal importante. El banco central de EE UU, la Reserva Federal, no tiene que comprar grandes cantidades de deuda californiana, pues las capacidades de emitir deuda de California son limitadas. Es grave, pero no sistémico es la 8ª economía del mundo, y eso que California es la 8ª economía del mundo.

Ahora se habla, de forma irresponsable por parte de algunos políticos y analistas, de expulsar a Grecia del euro, y de convertir la repetición de sus elecciones el 17 de junio en un referéndum sobre la permanenecia en el euro, con condiciones, claro. Grecia era una china en el zapato de la Unión Monetaria europea. Se podía haber resuelto hace tiempo. Pero la Alemania de Merkel no quiso entonces porque los bancos alemanes hubieran sido los que más hubieran perdido. Ahora, si Grecia sale del euro, suspenderá pagos, con lo que será el BCE el que, tras la última quita a los acreedores privados, principalmente se quede con deuda griega impagada. Es decir, que lo pagarán, lo pagaremos, los otros Estados del euro.

Grecia, de problema se ha convertido en crisis debido a la falta de liderazgo europeo. Es verdad que los griegos tienen que ser responsables. Pero también, como señaló el pasado martes el presidente saliente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, es una “insensatez” por parte de los políticos hablar de la salida de Grecia del euro. Juicioso, añadió, siendo uno de los pocos en hablar tan claro: “Tenemos que respetar la democracia griega. Estoy en contra de esta manera de tratar a Grecia, provocando a la opinión pública griega y dando consejos e indicaciones al soberano griego” (se entiende que el pueblo o el Estado). "No tenemos que dar lecciones a los griegos, pero el público griego debe saber que hemos acordado un programa y que este programa se ha de cumplir”. Está en el cargo hasta el 17 de julio. Y dio a entender que podrían alargarse los tiempos para la reducción del déficit griego, si hay un Gobierno después de la repetición de las elecciones en junio. Aunque hay opiniones para todos los gustos, una salida de Grecia del euro podría costarle el 50% de su PIB.

Juncker-spain_2166190bVa a ser un mes muy duro para todos, España incluída. Estemos preparados para ello. Una vez más, no ayuda para nada a España el aviso del venerado (por algunos) Paul Krugman de que en España se podría instaurar un corralito a la argentina. Entonces, la bancarización de argentina (crédito priivado /PIB) era de un 35% (y nunca ha recuperado esos niveles). En España es de más de un 170%. Sería mucho peor.

La salida de un país del euro, por retirada voluntaria o expulsión, no está prevista. Según un primer estudio de diciembre de 2009 de la revista del BCE (ya entonces se estudiaban estas posibilidades), para salirse del euro, un país tendría que abandonar también la UE, aunque este es un Derecho que se puede retorcer. Si ocurriera, se rompería un tabú. Y la veda quedaría abierta contra Portugal, Irlanda, y España e Italia demasiado grandes para un rescate.


Pero no es sólo Grecia la que empuja a España al borde del abismo, sino otras dos cuestiones: la desconfianza sobre el valor de los préstamos por el ladrillo en los balances de los bancos españoles (sobre todo a los promotores y constructoras, pero si la crisis sigue también crecerán los impagos de hipotecas de los particulares). Y porque no se sabe por dónde va a crecer España para remplazar esa parte de la economía que era el sector inmobiliario. Si en lo primero, la tutela del BCE a las auditorias independientes puede calmar algo las cosas, el conocimiento de la verdad nos puede también arrastrar a una nueva crisis. Y de lo segundo, no se habla, con una confianza ciega en que cuando la economía europea vuelva a crecer arrastrará a España hacia arriba. Puede que no sea así. Es necesario reiventar una parte de la economía española.

Europa está al borde del abismo. Si no se hace nada, tal como está, la Unión Monetaria, se romperá. Y con ella, quién sabe si la propia Unión Europea. Y sin embargo, la solución es relativamente sencilla, aunque necesitaría un cambio de Tratado (previsto en 5 años en el propio Pacto Fiscal): por una parte, flexibilizar los plazos de la austeridad e impulsar políticas de crecimiento. Por otra, la unión fiscal necesita un tesoro europeo (en buena parte los llamados eurobonos), y el Banco Central Europeo se debe constituir como garantía en último recurso, y como banco emisor. Pues en el camino hacia la Unión Monetaria, los bancos centrales de los países miembros han perdido su capacidad emisora de dinero, y el BCE no la ha logrado. No es que hayamos cedido soberanía, es que la hemos perdido todos juntos. Eso no ha pasado en EE UU.

No es imposible lograrlo. No sólo porque el nuevo presidente francés, François Hollande, lo empuje, sino también porque en Alemania ya no gobierna Merkel con los liberales. Hay de hecho de nuevo una Gran Coalición en Berlín pues los socialdemócratas dominan el Bundesrat (Senado) cuya aprobación necesita Merkel para ratificar su Pacto Fiscal y muchas otras medidas económicas.

Lo peor sería tirar la toalla. Es el momento del liderazgo político.

El despertar de la bestia

Por: | 11 de mayo de 2012

Golden Dawn

En Europa, la bestia ha despertado, y su nauseabundo hedor lo va impregnando todo. Una vez salida de su caverna, ¿quién y cómo va a devolverla a la profunda oscuridad de la que no tenía que haber salido? La bestia se llama en Grecia Amanecer Dorado. En las elecciones del pasado domingo, este grupo neonazi sacó 7 % de los votos y logró 21 diputados. Y, desde entonces, su comportamiento ha ido a peor. En otros países se la llama de otra manera, pero puede ser igual de peligrosa.

Esta bestia se caracteriza por su populismo, por estar contra Europa, desde luego contra el euro, a favor de las fronteras y contra la inmigración, especialmente la musulmana, aunque también otras que vienen del este. Cada uno tiene su sur y su este, incluso los países más pobres que ven, como en el poema de Calderón, “como otro sabio iba cogiendo las hierbas que él arrojó”.

Aunque con una apariencia más amable, estos presupuestos son compartidos por los seguidores de Marine Le Pen en Francia (18% en la primera vuelta), de Geert Wilders en Holanda, y de otros en diversos países. No necesitan ganar para imponer sus ideas. Wilders ha hecho caer al Gobierno de Rutte para no aceptar un nuevo recorte presupuestario. Y Le Pen contaminó a Sarkozy, mucho antes de estas presidenciales.  Sarkozy la tomó en 2010 contra los roms, los gitanos rumanos, que, conviene recordarlo, son ciudadanos de la UE. Pero también la izquierda se ha visto contaminada por este aliento.

La bestia se alimenta del apoyo gente insegura, en general de clases medias bajas y populares, los perdedores de la integración europea, de la globalización, y, como apunta Fukuyama, de la tecnología. Compite en votos con la derecha e incluso con la izquierda. No es que estos movimientos hayan brotado con la crisis, sino que ésta los ha exacerbado. Jörg Haider y su partido FPÖ, tras triunfar en Carintia, entraron en el Gobierno austriaco en 2000. Entonces la UE adoptó algunas medidas diplomáticas. Ya la Unión no está para eso, aunque intenta presionar a Hungría para que salga del peligroso autoritarismo en el que le ha metido Viktor Orban, que incluso tiene otro partido a su derecha, el extremista Jobbik.

Un problema de la situación actual es que se ha borrado la divisoria entre la derecha y la extrema derecha. Se vio en la segunda vuelta de las presidenciales francesas. De cara a las legislativas de junio en Francia, el cálculo de Le Pen es crecer, y, en la segunda vuelta obligar a electores del centro o centro derecha a optar entre el Frente Nacional, o un socialista u otro candidato de la izquierda. Le Pen quiere transformar, romper la derecha y convertirse en el referente.

Golden-dawn-greece-730Un magnífico estudio para la Universidad de Oxford de tres profesores, dos británicos y un economista norteamericano (Bromhead, O’Rourke y Eichengreen) sobre los efectos políticos de la Gran Depresión en el crecimiento de la extrema derecha en los años 20 y 30 concluye que hay una relación entre la subida electoral de la extrema derecha y los momentos de penuria económica. Con algunos condicionantes. Para empezar, que la falta de crecimiento económico se haya prolongado, y no se trate de una corta depresión. Un año de recesión no surte este efecto. Varios años de depresión sí. En segundo lugar, que se sintieran perdedores de la Primera Guerra Mundial (lo que también pasó con el voto a partidos comunistas). Tercero que ya hubieran entrado en el Parlamento. Cuarto, que se tratara de países con una corta experiencia democrática. Y quinto que la ley electoral no fijara un umbral de votos que estos partidos hubieran de superar para entrar en el Parlamento. Todos estos elementos se dieron en la República de Weimar con los nazis. Varios de ellos  se dan en Grecia. Pero, sobre todo, concluye el estudio, el crecimiento de la extrema derecha “es mayor cuando se permite que persistan condiciones económicas de depresión”. Como ahora en varios países.

Otra lección de las elecciones griegas (y de las locales italianas) es que en momentos de zozobra la gente no vota necesariamente a la alternativa que parece tener posibilidades de gobernar. En Grecia, además, la alternativa a los socialistas eran la derecha de Nueva Democracia que fue la principal responsable de maquillar las cuenta del Estados, lo que llevó a la bancarrota del país que tuvo que ser intervenido a un elevadísimo coste social. De ahí los votos a los extremos, por la derecha y por la izquierda. En Holanda, según algunos sondeos, Wilders pierde pero como segundo partido, tras los liberales, sube el euroescéptico y radical Socialista (los socialdemócratas son los laboristas). También hay fenómenos antipolíticos, como el sorprendente éxito (relativo) del partido Cinco Estrellas del cómico Beppe Grillo en las recientes elecciones municipales italianas. O el crecimiento del partido de los Piratas (a favor de las descargas gratuitas en Internet) en Alemania. Son votos contra los partidos de siempre, de protesta.

¿Y en España? Nuestro pasado y nuestro sistema de partidos impide que la bestia se manifieste como tal, pero está ahí, agazapada en muchas esquinas, como cuando en las campañas se agita el fantasma de la inmigración. Y cuidado con nuestro europeísmo, consustancial a nuestra democracia. Está a la baja, como reflejaba un reciente blog de Metroscopia. Una reciente encuesta de Dym para ABC indicaba que aunque un 54,4% declara que salirse del euro sería negativo para España, un 57,5% considera que el efecto de la implantación del euro en España ha sido negativo. Cuidado. Pues cuando Europa va mal, España puede ir mal.

Merkel

Monsieur Le Président

Ahora va usted a tener que negociar directamente con la canciller alemana.  Hay terreno para el entendimiento. Pero piense que la sra. Merkel no es persona de amistades políticas sino de intereses. Para empezar, no cometa el error de toquetearla. Ya sabe que se quejó del manoseo por parte del presidente Sarkozy, aunque últimamente parece aceptarlo con mayor naturalidad. Tampoco se crea que apreciaba mucho a su predecesor. Una vez elegido, estará en buena disposición hacia usted. No quiere verse aislada en la UE.

Las siguientes recomendaciones están basadas en las entrevistas que, como sabe, hemos mantenido con colaboradores de la Cancillería y con miembros de la sociedad civil alemana.

Las economías de Francia y Alemania están divergiendo en detrimento de la nuestra. Es algo que le va a corresponder corregir a Francia con reformas internas que Vd. ha de impulsar, pues no cabe esperar que Alemania se lance a un proceso de reflación. Y aunque Vd. lance un estímulo en Francia de 20.000 millones de euros, la canciller no va a querer seguirle por esta senda.

Como recomienda una analista alemana de apellido francés, Ulrike Guérot, céntrese en temas en los que se puede esperar un cambio en la posición alemana y no en aquellos en los que hay un consenso interno formado en Alemania.

No se desgaste en renegociar directamente el Pacto Fiscal en sí. Sus reglas de austeridad no se aplicarán, como pronto, antes de cinco años. Además, la disciplina fiscal no depende del color político, como concluye un informe socialdemócrata español. Aunque Francia vaya a acabar adoptando la regla de oro, como ley y no como reforma constitucional, esto no es lo urgente. Lo urgente es crecer. Lo que está provocando la contracción económica no es el Pacto Fiscal que no ha entrado en vigor, sino la aplicación del viejo Pacto de Estabilidad (al que Lionel Jospin hizo añadir, aunque de forma hueca “y de Crecimiento” en 1997) y las reglas del llamado Six Pack.

Puede anunciar el equilibrio presupuestario para 2017, en vez de 2016 como pretendía su predecesor. Pero no es aún el momento de flexibilizar el plazo para que casi todos las economías de la Eurozona lleguen al 3% el año que viene. Aunque, dado que muchos países no podrán cumplir, hay que empezar a pensar en ello. Pese a que ha sido un tema tabú hasta ahora, aunque la Comisión Europea lo empieza a romper, la sra. Merkel podría aceptarlo en unos meses si se ratifica el Pacto Fiscal. Pónganse ambos de acuerdo para dejar de hablar de "austeridad", e insistan en la "estabilidad" que es lo que cuenta, y está en el verdadero nombre del Pacto.

Y ponga en su haber cómo Francia se puede acercar a Alemania en sus reglas laborales. Las negociaciones entre los sindicatos y la patronal en Francia para flexibilizar el sistema van por buen camino, y podrían llevar a que, como ocurre en Alemania, se puedan pactar reducciones de salarios y tiempo de trabajo en empresas cuya supervivencia esté en juego a cambio de mantener el empleo. Esto no contradice sus propuestas al respecto.

Lo urgente es lograr un Plan B, un plan de crecimiento para la zona euro y la UE, idea que Vd. ha propuesto y que se ha abierto ya camino. Supedite a ello la ratificación del Pacto Fiscal: Que lo complemente un volet sobre crecimiento, o incluso un Pacto de Crecimiento. La Comisión Europea ya ha preparado un plan público-privado que podría llegar a 200.000 millones de euros, especialmente impulsando los préstamos del BEI. Insista en esta vía, a la que la sra. Merkel está abierta.

Pida avances hacia una unión fiscal, pero real, que incluya eurobonos. Primero bajo la forma de bonos garantizados por la UE para financiar grandes proyectos de infraestructuras. Y luego eurobonos reales, apoyados por el Banco Central Europeo, que permitan a todos los países financiarse al mismo coste. Actualmente, Francia tiene que pagar para colocar sus bonos más que Alemania que lo logra con tipos a menudo negativos. Es lo que hablando del dólar, el presidente de De Gaulle calificó de “privilegio exorbitante”.  Lo más difícil será que acepte un cambio en las funciones del BCE como que el que propone, y que además acabaría requiriendo una revisión de los tratados.

HollandeFranceLa canciller Merkel se resistirá al principio. Pero convénzala de que esto es mejor que la trampa de las intervenciones del BCE en el mercado secundario de bonos. Y piense, además, que la sra. Merkel de hoy puede no ser la sra. Merkel de mañana, si tras las próximas elecciones, previstas para noviembre de 2013 pero que puede adelantar, pierde o tiene que buscar un nuevo socio para mantenerse en la Cancillería.

La sra. Merkel tiene, además, una carta en sus manos que le puede resultar de interés, a Vd. que ha declarado al sistema financiero como el enemigo a batir. A su antecesor, le negó la tasa sobre transacciones financieras. Pero podría aceptarla. Los cálculos del Parlamento Europeo, que la ha apoyado, indican que si se gravara la venta de bonos o acciones con  un 0,1% y la de derivados con un 0,01 por ciento una tasa de 0,1%, se podría recaudar 57.000 millones de euros al año, casi medio punto del PIB de la UE, una parte para las arcas comunitarias –que iría así creando realmente una unión fiscal-, y otra para los Estados miembros. Aunque no basta el acuerdo de Berlín, ese podría ser el principio de un verdadero federalismo fiscal.

Busque aliados en la UE, y especialmente en la Eurozona. La defensa del Tratado de Schengen le ayudará. Los demás países están hartos de que les lleguen instrucciones ya cocinadas por Berlín y una Francia que se ve como subordinada. Fue muy significativa la carta que doce primeros ministros enviaron en febrero a von Rompuy y a Barroso para pedir una política de crecimiento que acompañara a la de austeridad. Estaba en realidad dirigida contra el presidente Sarkozy y la canciller Merkel. Es necesario crear un núcleo más amplio de gobiernos deseosos de  avanzar en el proceso europeo y de regresar a las instituciones de la UE. Ahora tiene la oportunidad de encabezarlo.

Los que el viento se llevó

Por: | 04 de mayo de 2012

HokusaiLaOla

De momento, la crisis, desde septiembre de 2008, se ha llevado por delante dirigentes o mayorías en 11 de los 17 países de la Eurozona, incluido a Zapatero en España. Aunque solo el resultado real cuenta, los sondeos, que se estrechan, apuntan a que el domingo podría añadir otra presa de importancia: Sarkozy en Francia. De hecho, fue Hollande el primero que puso en circulación la idea de “sentir llegar la ola”. Esta ola hace perder elecciones, más que las ganen otros. En Grecia, que también vota el domingo, el viento de la crisis habrá tumbado ya a dos jefes de Gobierno (o tres con el tecnócrata Papademos) y parece que va a dejar a los socialistas del PASOK reducidos. Y probablemente también por segunda vez en Holanda, tras la caída de Rutte, al retirarle el apoyo el islamófogo y antieuropeo Wilders. Pues el viento ya está creado una segunda oleada de caídas políticas.

Fuera de la Eurozona, la situación no es mejor. El pez más gordo en caer fue el laborista británico Gordon Brown, el que realmente llevó al batuta en el G-20 al principio y logró que la recesión entonces no se convirtiera en una depresión, algo que también consiguió Obama (pero a los políticos se les juzga más por lo que han hecho que por los males que han evitado). Berlusconi (como Papandreu) tuvo que dejar el Gobierno sin elecciones. Ha habido otros casos más pequeños (Rumania, Eslovaquia, etc,.), aunque algunos por escándalos internos. Excesos que se toleraban antes de la crisis, ya no los aceptan los ciudadanos. Tampoco en España.

El castigos de los electorados a los gobernantes, sean del signo que sean, a falta de generales, se ha producido también en elecciones municipales y regionales. Ocurrió en España el 20 de mayo de 2011 que presagió la derrota del PSOE el 20-N. En Francia, el partido de Sarkozy ha venido perdiendo municipales y regionales. Los conservadores de Cameron (y más aún sus socios, los liberales de Clegg), según las proyecciones nacionales de la BBC, sufrieron ayer un castigo en las municipales británicas.Un voto contra los recortes, aunque con una baja participación.

Más lejos, también el viento levantó olas, de forma repetida. Pues si la caída de Lehman Brothers impulsó definitivamente a Obama y a los demócratas en EE UU en las elecciones de noviembre de 2008, dos años después, ya como responsable al frente del país, el Presidente perdía la mayoría en el Congreso. Y de cara a noviembre próximo Obama no tiene aún asegurada su relección, ni los demócratas el Senado ni la Cámara de Representantes.

Naturalmente cada caso es diferente. Cuenta la idiosincrasia de cada candidato, de cada sociedad y del efecto de la crisis en ella. Pero está claro que el que está en el poder, lo paga políticamente. Hay pocas excepciones. La principal, en Europa, es la de la propia Merkel en Alemania, que ganó en 2009 aunque para gobernar con otra coalición, con los liberales en vez de con los socialdemócratas. Sin embargo, ha ido perdiendo una elección regional tras otra. El otro gran superviviente es el conservador social  Fredrik Reinfeldt  en una Suecia, que vivió anticipadamente su crisis financiera.  La izquierda socialdemócrata se siente más tocada por varias razones que ya hemos examinado, pero, sobre todo por la idea de que ha tenido que traicionar sus principios en la gestión de esta recesión en dos etapas. Pero la rueda gira. En Rumanía, el socialista Victor Ponta se ha hecho con el Gobierno.

En estos años, los electorados han entendido, según demuestran diversas encuestas, la necesidad de la austeridad. El principio lo ha apoyado más de un 60% en España, tanto en tiempos de Zapatero como de Rajoy. Pero cuando se desgranan los recortes concretos, entonces el rechazo es notable. Y en los últimos tiempos parecen haber girado el viento, haciendo crecer un rechazo a unos recortes cada vez mayores. Lo están entiendo (casi) todos los Gobiernos.

En Irlanda, donde hay una rebelión fiscal contra el nuevo impuesto sobre la propiedad inmobiliaria (es uno de los pocos países de la UE donde no existía)  es el Sinn Fein exbrazo político del IRA, el que más capitaliza el rechazo al Pacto Fiscal europeo que se someterá a referéndum  el 31 de mayo (aunque esta vez sin que tenga derecho de veto) . De momento va ganando el , pero Sinn Fein se ha convertido, en intención de voto, en el segundo partido.

El aspecto positivo es que la crisis ha llevado a que se hablara mucho más de la Unión Europea y de algunos de sus países en cada una de las sociedades, y en las demás. Las presidenciales francesas se están viviendo fuera de Francia como unas elecciones de alcance europeo. La crisis habrá tenido ese efecto no buscado de crear un espacio de debate público europeo. Hay que aprovecharlo.

Dos franceses, dos Francias, menos Europa

Por: | 03 de mayo de 2012

Pelea de gallos

Empezaron y terminaron ambos hablando de unión, de agrupar, de rassemblement. Pero pronto se vió que Nicolas Sarkozy y François Hollande representaban dos Francias, o al menos dos opciones diferenciadas para Francia. En lo económico, en lo social y educativo, en lo europeo, incluso en relación a Afganistán. El domingo hay una verdadera elección, aunque luego la realidad del euro y de los mercados acabe limitando el margen de maniobra del ganador, pero no eliminándolo completamente. Algo puede cambiar.

Desde un punto de vista de política emocional, que cuenta tanto como la racional, Hollande, aunque no simpático, estuvo más comedido, con una agresividad más elegante. Sarkozy, antipático, usó repetidamente contra su adversario términos insultantes: "mentira", "calumnia", "despreciable", "falso", "contradictorio". El socialista se mostró en una actitud más presidencial, aunque ambos dieron la impresión de competir por Matignon, la sede del primer ministro, y no el Elíseo, la del Presidente de la República. Por ello quizás el debate, sobre todo en su parte económica, entró en tanto detalle. Aunque, la verdad, es que se echan en falta en nuestro país este tipo de debate, con altura, que pese a estar muy regulado llevó a un intercambio de ideas y una confrontación de modelos, aunque ambos desde un espíritu de austeridad. Uno subiendo impuestos sobre las grandes fortunas. El otro con más recortes. Sarkozy acusó a su rival de querer que haya en Francia "menos ricos y más pobres". Y Hollande insistió en la justicia social. Y en el fondo de ambas propuestas, la revitalización de una vieja idea que vuelve con fuerza en muchos países: la necesidad de una política industrial.

¿Por qué tanto interés desde fuera? ¿Por qué tantos no franceses habrán seguido este debate a través de la televisión por satélite o de Internet? Porque de la suerte de la Unión Europea, y sobre todo del euro, dependen no sólo los países miembros, sino la economíaa global. E históricamente, Francia, más incluso que Alemania, es la que más ha hecho a favor y en contra del avance de Europa: el hundimiento de la Comunidad Europea de Defensa, la política de la silla vacía que llevó al "compromiso de Luxemburgo" (institución del veto ante cuestiones de interés nacional) o el no en referéndum a la Constitución Europea. Lo que ocurra en Francia nos afecta a todos.

De las tres Europas que decíamos que existe en cada sociedad europea, ayer vimos dos. Pues Sarkozy, en su afán por atraer el voto al Frente Nacional de Marine Le Pen, a cuyos votantes mencionó directamente, se ha derechizado, abandonado el centro, veremos con qué resultados el domingo. Es la Europa de la vuelta a las fronteras. Es la Europa islamófoba. Pues la inmigración y la actitud ante los musulmanes -que Sarkozy confundió, pero no Hollande que recordó que hay muchos franceses musulmanes- fue quizás la cuestión que más separó a ambos contricantes.

La política europea de Alemania ha cambiado porque la sociedad alemana ha cambiado. También ha cambiado la sociedad francesa. No es sólo el efecto visual de la segunda vuelta de las presidenciales, reflajado en un debate a dos, entre dos franceses que representan dos Francias. Francia está dividida y no es la primera vez. El Frente Nacional de Marine Le Pen sacó un 18% del voto en la primera vuelta, pero según un sondeo de TNS -y Sarkozy ha debido tener en su mano muchos de este tipo- un 37% de los franceses comparten sus ideas, un punto álgido desde 1984. Un 45% de los votantes de Sarkozy se sitúan en este campo. Un 51% de los franceses consideran peligroso al Frente Nacional, el punto más bajo desde 1985. El influjo de Marine Le Pen ha sido la ausencia más presente en este debate. Y con más de una tercera parte de los franceses en contra de una cierta Europa -la que le conviene a España, la de Hollande antes que la de un Sarkozy que en tiempos ensalzaba a Zapatero y ahora reniega de él (aunque en tiempos despreciaba a Rajoy al que calificaba de "funcionario")-, será difícil avanzar.

Y justo cuando terminaba el debate, llegó la noticia: el Real Madrid había ganado su 32º campeonato de la Liga de fútbol. Hay cosas que parecen importar mucho más.

¿Saltará alguna chispa este domingo?

Por: | 01 de mayo de 2012

La-crisis-europea-la-resolverá-Europa


El próximo domingo  se celebran tres elecciones importantes para el devenir europeo. En las tres se plantea la cuestión de la política de austeridad frente a una política de crecimiento, aunque al final todo apunte a una combinación de ambas: austeridad nacional y política de crecimiento europea.

En primer lugar, está la segunda vuelta de las presidenciales francesas. Aunque el debate entre Sarkozy y Hollande este miércoles puede influir, la distancia es tal en las encuestas apuntan a que ganará el socialista François Hollande. De hecho, ya antes de ganar ha hecho cambiar el rumbo de la eurozona. Pues su empeño en revisar el Pacto Fiscal con un Pacto de Crecimiento ha surtido efecto por anticipado. Muchos están por la labor, y la Comisión está trabajando para un plan público-privado de inversiones que puede llegar hasta 200.000 millones de euros (el estímulo decidido en 2009, tras la crisis provocada por la caída de Lehman Brothers fue de 160.000 millones de dinero público) que no salga de las arcas de los Estados miembros para no generar nuevos desequilibrios fiscales. Está por ver en qué queda, pero hasta Merkel está por la labor siempre que no se toque la política de austeridad. Y para cuadrar el círculo dispone de otros posibles instrumentos. Es decir, que, en buena parte, la victoria de Hollande en sí no provocará demasiados oleajes.


No se puede decir lo mismo de otra de las elecciones del domingo: la griega. Aunque no se traduzca proporcionalmente en el Parlamento, las encuestas apuntan a un ascenso sin precedentes de los extremos, por la derecha y por la izquierda. Pero en estas elecciones no se vota izquierda contra derecha, ni siquiera euro sí o no (pues hay una mayoría de un 80% a favor de quedarse en la moneda única) sino rescate contra no rescate, o mejor dicho, austeridad a cualquier precio o no. Pues la economía griega, según su banco central, se va a encoger otro 5% este año, con una caída del PIB acumulada desde 2008 de un 13%. Con Venizelos, los socialistas del Pasok ha recuperado terreno pues habían llegado a caer hasta el 8%, y ahora están en torno a un 16%. Y la Nueva Democracia gana, pero necesitará a los anteriores para gobernar. Si entre ambos suman más del 35-40% de los votos –y los últimos sondeos apuntan que están justo ahí- tendrán una mayoría para gobernar juntos, casi como ahora, apoyando la política de austeridad, pero formar gobierno requerirá semanas de difíciles negociaciones. Samaras quiere revisar el recorte de 5.500 millones de euros que el nuevo Gobierno tendría que aplicar en junio para recortar algunos impuestos (sociedades e IVA) y subir pensiones. Es decir, revisar lo pactado, lo que puede tener consecuencias sobre la fiabilidad de Grecia y la estabilidad del euro. Y si los dos partidos no logran una mayoría para gobernar, Grecia estará mandando una señal que puede desestabilizar a una Eurozona en la que se duda de si pagar en unos meses a Atenas el segundo tramo de 130.000 millones de euros del último plan de rescate.

La tercera elección es la regional en el Land de Schleswig-Holstein, y aún más, una semana después, la de Renania del Norte-Westfalia, el Estado más poblado de Alemania. Si la CDU de Merkel sufre una nueva derrota, y si sus socios liberales en Berlín vuelven a estrellarse (aunque vuelven a pasar la barrera del 5% en algún sondeo general), la canciller puede verse tentada, como se habla en algunos círculos, de anticipar las elecciones generales previstas para octubre de 2013 para intentar acabar volviendo a una gran coalición con unos socialdemócratas, que ya necesita para pasar muchas leyes al haber perdido los democristianos el control del Bundesrat. Entre éstos, aunque divididos, el apoyo a la creación de unos eurobonos que serían un paso de primera importancia hacia una verdadera unión fiscal. Aunque, claro está, la alternativa en Alemania puede ser una nueva colación entre socialdemócratas y verdes. Por no hablar del partido de los Piratas que crecen, pero sin posibilidad de gobernar.

Atentos, ues.

El País

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