Andrés Ortega

No hay ya revoluciones

Por: | 26 de octubre de 2012

Liberty

La economía no logra salir del marasmo en muchos países occidentales; la crisis ha disparado una desigualdad que, de un modo general, estaba creciendo desde los años 80; el paro hace estragos; y para los que tienen salarios (ya dijo Slavoj Žižek de que el asalariado ha pasado de ser un explotado a ser un privilegiado), los ven reducirse, mientras aumentan las tasas universitarias, los transportes, los impuestos y el copago por servicios. Y sin embargo no hay levantamientos sociales ni revoluciones. La prensa de EE UU pudo hablar de la Spanish revolution cuando surgió el movimiento del 15-M, el de los indignados, pero no había tal. Protesta no es lo mismo que revolución.


En 2011, cuando se manifestaban contra la subida de la edad mínima de pensión de los 60 a los 65 años, los jóvenes estudiantes franceses –entre los que ya era significativo que se manifestasen e hicieran huelgas por un asunto así- pedían: “Queremos vivir como nuestros padres”. Toda una distancia de los que en Mayo del 68 (que tampoco fue una revolución) se levantaron contra el mundo de sus padres. Y, desde luego, nunca pensaron en las pensiones.


En el mundo occidental (en las economías emergentes puede ser muy diferente) hay tres  factores que pueden explicar la falta de celo revolucionario:


En primer lugar, la ausencia de alternativas. A diferencia de otros tiempos con el comunismo soviético, hoy no hay modelo alternativo al capitalismo actual que incluye un Estado del Bienestar, aunque se lo esté recortando. La alternativa, si acaso, sería China, lo que no resulta atractivo. Los propios dirigentes chinos, además, insisten en que su modelo de capitalismo de estado autoritario no es exportable. Ellos exportan productos e intereses. Ya no revoluciones.


En segundo lugar, la salida de la miseria y la pobreza. Estas ya no son las sociedades especialmente en el caso del sur de Europa- de los años 20 y 30, ni las que salieron de una guerra que destrozó tanto a ganadores como a perdedores en el Viejo Continente. Somos más ricos. Y aunque la pobreza está subiendo con la crisis, aún hay un cierto colchón.


En tercer lugar, y relacionado con el factor anterior, está el desarrollo de las clases medias, propietarias de cosas físicas que proteger como vivienda, automóvil u otros-, que tendrían algo que perder en una revolución. Cabe añadir algunos intangibles, desde los fondos de pensiones a inversiones. Pero cuidado. El desclasamiento de importantes sectores de las clases medias puede estar generando rencor. Y si aumenta el ejército de los que no tienen nada que perder, la situación puede tornarse más revolucionaria, aunque antes tendrán que crecer las protestas.

Aurora DoradaCuando hablamos de revoluciones, siempre se tiende a pensar que serían lo que comúnmente se llama de "izquierdas" (aunque las árabes pertenecen a otra categoría). Pero también pueden venir por la extrema derecha. Pasó en Weimar. Y puede volver a pasar en otros países europeos. En Grecia, el movimiento Aurora Dorada se inspira en su ascenso social en lo que hicieron los Hermanos Musulmanes: crear una sociedad de ayuda cuando falla el Estado del Binestar.

En toda crisis siempre hay un momento de peligro desde el punto de vista de la frustración de las poblaciones. No cuando las cosas van peor, sino cuando empiezan a mejorar.

Hay 6 Comentarios

Alternativas hay, lo que hay que evitar son recetas para toda la Comunidad Europea, ya que hay particularidades obvias. Un gran problema es que en europa se entronizó un Socialismo de Empresa Privada, y los burócratas son simples empleados del Gran Capital Financiero. Pierdan el falso pudor y vean a Latino América, hay mucho que aprender. Lo que les hace falta en Europa son REVOLUCIONARIOS.

Hay que reconocer que, aunque por una parte, el Estado de Bienestar ha sido una gran conquista social, por otra parte, nos ha hecho más miedosos y conservadores. Ahora nadie lucha en Occidente por un "mundo mejor" si no por no perder el que teníamos. Con esa actitud ya somos perdedores. No podemos conquistar el futuro si no estamos dispuestos a arriesgarnos. Convendría mirar el Estado de Bienestar con menos devoción y apego. Recomiendo la lectura de este artículo:
http://www.otraspoliticas.com/politica/el-estado-de-bienestar-y-los-efectos-secundarios

Como comentaba lúcidamente el gran periodista y escritor polaco Ryszard Kapuscinski en su obra "El Shah, o la desmesura del poder" (1982), las revoluciones no se dan a causa de la miseria o la pobreza. Si fuera así, durante toda la antigüedad habría habido revoluciones sociales, y la verdad es que no las hubo.


Un elemento central en el inicio de las revoluciones, de acuerdo a Kapuscinski, es la existencia de nuevos modelos de sociedad que se difunden desde el estamento de los intelectuales hacia el resto de la sociedad. En efecto, son las sociedades que han experimentado tránsitos bruscos a la modernidad (los que han debilitado el tejido social) las que han experimentado grandes revoluciones políticas, y en todos los casos había alternativas o "modelos de sociedad" que servían como guía para la acción política.


Yo observo desde América Latina (soy chileno) cómo se van desguazando poco a poco los grandes acuerdos sociales que trajeron la properidad a Europa Ocidental después del desastre de los fascismos y en particular la Segunda Guerra Mundial.


Pero no nos engañemos. La destrucción del tejido social europeo (que es lo que está haciendo Merkel & cia ltda) de por sí no es razón suficiente para una revolución. Porque para ello debe haber tal nivel de desprestigio y perdida de legitimidad de las instituciones que mueva a las personas de manera masiva a romper con todo lo establecido. Ello, por ejemplo, ocurrió en la Venezuela de fines de la década de 1990, y dio origen a Chávez, nos guste o no. Porque Chávez no surgió de la nada, sino del marasmo de un sistema político absolutamente corrompido y deslegitimado.


A ustedes aun les queda bastante camino por recorrer. Nosotros en Chile hicimos la misma ruta en los años '80 (privatizaciones masivas, destrucción de las redes de bienestar social, represión a los movimientos csociales, etc) y hemos podido comprobar que asi y todo se puede seguir viviendo sin miedo a un cambio radical. Claro, nuestra sociedad es escandalosamente desigual, unas cuantas familias concentran todo el poder y la democracia es una mera fachada que esconde dicho dominio. Pero así y todo los movimientos sociales que han habido no han logrado mover ni un ápice un modelo de Estado oligárquico, inequitativo y lleno de prebendas a los poderosos que ya se lo querría la señora Merkel o el señor Romney.


Mi pronóstico es negativo. Nosotros hicimos el mismo camino, repito, y por ello sabemos mejor que ustedes adónde conducen las actuales políticas. Mi consejo: lean la historia de Chile, y todos los vicios que tiene mi sociedad son los que llegarán pronto a la suya.


No habrá revoluciones. No se hagan ilusiones. Todos sabemos que sí hay alternativas a cómo se están haciendo las cosas en Europa en el presente. Pero Merke, el FMI y el BCE no se moverán un ápice, por mucho que millones de personas salgan a la calle.


En la prosperidad de los años 70, 80 y 90 a ustedes se les olvidó lo que significaba luchar por una vida mejor. Y ese olvido es clave para entender qué pasa ahora: una sociedad en desguace, con políticos deslegitimados y corruptos, pero así y todo, todo sigue funcionando como siempre.


Aprendan de nuestra experiencia, españoles. Nosotros sí sabemos lo que es luchar, y no sólo CONTRA algo (por ejemplo, una dictadura) sino POR algo. Las verdadeas revoluciones no son movimientos reactivos sino prospectivos. No luchan para "impedir" algo, sino para "construir" algo nuevo.


Sin una idea de la sociedad que quieren (en realidad ustedes no saben ni dónde están parados, por eso tanta confusión), nada cambiará, salvo la sigla del partido que esté en el gobierno. Como decimos en Chile, "la misma mierda, pero con otras moscas"


Saludos desde Chile
Un historiador chileno

Yo creo que sí hay Revolución: la destrucción del Estado por el liberalismo y la abolición de la ciudadanía. Por ello, no hay que tener miedo a levantarse contra el poder, pues el futuro que nos espera es peor que una guerra civil.


No estoy de acuerdo en que no haya alternativas.


Tampoco en tiempos de la URRSS era el comunismo la única alternativa, ni lo es hoy en día. El comunismo está en los libros, y sigue siendo una alternativa al igual que todas las teorías políticas de las que tenemos registro. Pero yo creo que bastaría con recuperar un Estado más fuerte que el Mercado. En realidad, lo que estamos contemplando no es más que una ofensiva del liberalismo, que siempre ha estado en contra del Estado.


El liberalismo, subvencionado por el Mercado, simplemente se ha hecho lo bastante fuerte como para destruir al Estado. Es una guerra, una simple guerra de intereses, ignorada por el bando perdedor.


En cuanto a la miseria y la pobreza, parece que ambas van a volver. Y en cuanto a las clases medias, van a desaparecer. Así que seguimos teniendo las mismas bases para las revoluciones que se tenían antaño.


Lo que es verdaderamente interesante, es que las revoluciones siempre han sido escasas. Y el motivo es que los poderosos suelen serlo lo bastante como para reprimirlas.

En primer término, no hay una cabeza que decapitar, ni un luis XVI ni un zar que llevarse a la boca: Mas se encoge de hombros y dice la culpa es de Rajoy, Rajoy dice que la doctora merkele y los mercados.
Además, las revoluciones voluntarias, las que se proponen cambiarlo todo (Robespierre, Stalin, Castro, Polpot) son reaccionarias.
A veces un pequeño cambio inicia una revolución y eso no es voluntad de un individuo. La Magna Carta era un apaño que, sin darse cuenta, puso al rey bajo la ley y no por encima. La prohibición de la esclavitud en inglaterra impulsó el uso del vapor y la revolución industrial, la antena parabólica de televisión (el cuento soviético ya no se podía sostener) y la transición española, hundieron la urss.
Habrá una jugada (no se si viviremos para verla) que pondrá el cambio en marcha. Protestar sin objetivo, elevar banderas y puños es una tontería inútil, sirve para quedarse a gusto teniedo razón, es el hábito sin monje.

¿Cual sería el palacio de invierno de hoy? También es incorpóreo. El banco de Innovación, crecimiento y empleo, también llamado banco bueno, también llamado banco malo, se está gestando en la oscuridad.
Ese banco es nuestro, los pisos, los terrenos, las urbanizaciones ya las hemos pagado con un empobrecimiento general de más del 20% (mucho más para los pobres). Ahí está el dinero para recrear la economía y se lo van a repartir los de siempre: bancos, aparatos políticos, promotores, inversores.
No hacen falta profesionales de la banca para dirigirlo (esos no sirven). Cualquier comunidad de propietarios de lavapiés lo hará, sin duda, mejor.

En efecto: cuidado, cuidado con amaneceres rojigualdas detrás de los cuales andará un representativo sector de una clase alta bancario-empresarial sin escrúpulos para beneficiarse por la puerta de atrás del destrozo social que practican por la puerta principal. Solía ser así...
http://enjuaguesdesofia.blogspot.com

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Sobre el autor

, europeo por nacimiento (padre español, madre francesa), convicción y profesión, ha sido corresponsal en Londres y Bruselas y columnista y editorialista de El País, director de Foreign Policy Edición Española y dos veces Director del Departamento de Estudios en La Moncloa. Le interesa casi todo. Ha publicado (con A. Pascual-Ramsay) ¿Qué nos ha pasado? El fallo de un país. Su primera novela se titula Sin alma.

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