De mamas & de papas

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De la comedia más almibarada al thriller más terrorífico, todo es posible en un día con hijos. En este espacio, padres y madres que a la vez son periodistas, y los lectores, comparten información y experiencias para sobrevivir a estos años apasionantes pero agotadores. Participa en los comentarios o a través de nuestro correo

Educar sin pegar

Por: | 23 de noviembre de 2010

Tus manos deberían cuidar, no castigar. Levanta tus manos contra la bofetada (Campaña del Consejo de Europa)

Siempre me ha parecido sorprendente la normalidad con que se ve todavía el castigo físico a los niños. Entre mis vecinos, no es raro escuchar frases como "a que te doy en el culo" o "como sigas así, te voy a poner el culo rojo". Este viernes, una madre le dio varios cates a una niña de unos dos años en un parque por no dejar que otra se tirara del tobogán. Los comentarios de los lectores al reportaje de Juan Antonio Aunión publicado la semana pasada en EL PAÍS me han acabado de confirmar que no era una sensación mía: en España, pegar a los niños, sobre todo a los más pequeños, sigue siendo normal y se hace sin ningún sonrojo y con pleno convencimiento, pese a que la ley lo prohíbe desde 2007.

Muchos de los 296 comentarios que hasta ayer tenía el reportaje, titulado El cachete duele, pero no funciona, defendían su uso. Lo llamativo era la virulencia de muchos, como si el planteamiento de psicólogos y pedagogos de que ese método no es una herramienta adecuada para educar y además no es eficaz a largo plazo les atacara íntimamente. Así, varios descalificaban directamente a los expertos, y les retaban a hacer frente a niños reales. Muchos coincidían en afirmar que ellos mismos habían recibido sus azotes o bofetadas y que no estaban traumatizados, que gracias a ello son adultos educados y de provecho y que la permisividad y el buenrrollismo actual de los padres progres es lo que genera jóvenes maleducados y desnortados que acabarán maltratando a sus progenitores.

Parece obvio, pero habrá que recordar que mucha gente, incluso de la generación actual de padres y madres, se han criado sin bofetones ni azotes y que también, por usar expresiones que he leido, "han salido bien", entre los que me incluyo. O que en países paradigmáticos de la buena educación y del buen rendimiento escolar, como los nórdicos, están prohibidos los castigos físicos desde hace años (eso sí, con grandes campañas de información y concienciación), sin que los niños se hayan vuelto unos cafres. Incluso, según algunos comentarios a mi anterior post, ¡son capaces de jugar sin gritar ni hacer ruido! En fin, que hay otras formas de mantener la disciplina y el respeto además de pegar, aunque pueden ser más trabajosas y requieren más autocontrol y paciencia.

Pegar a los niños se considera una agresión. Pegar a los animales se considera una crueldad. Pegar a los niños "es por su bien" (Campaña del Consejo de Europa) Precisamente el hecho de que casi todos los que defendían el azote reconocían haberlos recibido parece confirmar uno de los efectos de este castigo del que alertan los psicólogos. "Lo tomas como modelo de conducta, como forma válida y aceptable de educar a tus hijos", me explica Manuel Gámez Guadix, profesor de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, que ha dirigido el estudio sobre la prevalencia del castigo físico de los menores en el ámbito familiar citado en el reportaje.

No siempre es así. Mi pareja, que sufrió bofetones por parte de un padre de los de antes, rechaza de plano la violencia física contra los niños. "Puede suceder", dice Gámez, "pero estadísticamente, es más probable que los padres con los que se utilizó también lo hagan con sus hijos, es lo que han aprendido, y además es una forma de justificar el comportamiento de sus padres". Lo contrario implica aceptar, como en el caso de mi pareja, que su padre no era perfecto y que no tenía derecho a pegarle, con el conflicto y la carga emocional que conlleva. 

Otro punto polémico del reportaje de Aunión es que los expertos ponen en duda la eficacia a largo plazo de los castigos físicos para educar a un hijo. La eficacia a corto plazo está clara: "Logra la obediencia inmediata, pero después, el niño se habitúa, con lo que los padres han de aumentar la frecuencia para logar el objetivo de la obediencia", afirma Gámez.

 

La eficacia, supongo, la entenderá cada uno en función del objetivo que se ha planteado cuando imparte el correctivo. Un amigo con cuatro hijos, la mayor de 10 años, me explica que ha utilizado el azote en el culo "sólo cuando se ponen en peligro y su capacidad de raciocinio es poca. A medida que cumplen años lo dejo. Siempre que les he pegado les he explicado el porqué y les he pedido perdón por muy pequeños que fueran". Es decir, para impedir actos puntuales como cruzar la calle impulsivamente, probablemente sea eficaz. Aunque según Gámez, si la curiosidad es muy grande, como en el caso de los atractivos agujeros del enchufe, a veces el resultado es el contrario al deseado, pues el niño lo que hace es llevar a cabo el comportamiento a escondidas del adulto que sabe que le va a pegar.

Otro amigo me cuenta que los dos únicos cachetes que se ha llevado su hijo, de tres años, han sido en situaciones en las que le ha sacado de quicio y por un comportamiento que considera inaceptable, que es pegarle a él o a su mujer. Este padre cree que no han sido eficaces, porque el niño, en plena rabieta, ni se ha dado cuenta, mientras que a él le han hecho sentirse mal.

Pero quitando los azotes en situaciones de riesgo o de pérdida de nervios, que cualquier padre, aunque no comparta, puede comprender, ¿es el castigo físico eficaz para educar? ¿Se consigue que los hijos sean más obedientes y se porten mejor?

Un trabajo de Murray A. Straus, profesor de Sociología y codirector del Laboratorio de Investigación Familiar de la Universidad de New Hampshire, basado en multitud de datos de estudios científicos sobre las consecuencias del castigo físico, recomienda "no pegar nunca". "Los beneficios de evitarlo son muchos, pero para los padres es virtualmente imposible percibirlo observando a sus hijos", afirma. "Los padres pueden percibir el efecto beneficioso de una bofetada (sin ver la igual eficacia de otras alternativas), pero no tienen forma de mirar un año o más adelante para ver si hay efectos secundarios perjudiciales por haber pegado al niño para corregir una mala conducta".

"Hay poca evidencia científica de que el castigo físico mejore el comportamiento de los niños a largo Pegar a tus hijos es darles un mal ejemplo (Campaña del Consejo de Europa) plazo. Hay evidencia científica sustancial de que el castigo físico hace más, y no menos, probable que los niños sean desafiantes y agresivos en el futuro. Hay evidencia científica clara de que el castigo físico coloca a los niños en riesgo de consecuencias negativas, incluidos mayores problemas de salud mental", afirma Elizabeth T. Gershoff, psicóloga doctorada en Desarrollo infantil y relaciones familiares por la Universidad de Texas, en un trabajo de 2008 en el que analiza cientos de estudios publicados en el último siglo sobre castigo físico en campos como la psicología, la medicina, la educación, el trabajo social o la sociología, titulado Report on Physical Punishment in the United States: What Research Tells Us About Its Effects on Children (Informe sobre el castigo físico en Estados Unidos: lo que la investigación nos dice sobre sus efectos en los niños).

Según Gershoff, "en estudios recientes en todo el mundo, incluyendo Canadá, China, India, Italia, Kenia, Noruega, Filipinas, Tailandia, Singapur y Estados Unidos, el castigo físico se ha asociado a más agresiones físicas y verbales, peleas, bullying, comportamiento antisocial y problemas de comportamiento en general. La conclusión que se puede extraer de estos estudios es que, en contra de los objetivos de los padres cuando lo aplican, cuanto más usan los padres el castigo físico, más desobedientes y agresivos serán sus hijos". 

Hay 157 Comentarios

Educación constante. Es lo que no hace ni peter. Olvídense de pegar o no pegar.

Los padres tienen hijos pensando que nacen con 18 años.

La malo es que tratamos a los niños como si fuesen de nuestra propiedad, como si tuviesen que hacer lo que les decimos porque lo decimos nosotros y si no, ya veras. Lo que mas gracia me hace es que estos adultos de tres al cuarto que aceptan la violencia contra los niños, pueden aguantar a los colegas haciendo barbaridades. ¿Por que tenemos tanto paciencia con los adultos, que son adultos y deberian ser razonables, y no con los niños, que son solo niños, emocional e intelectualmente inmaduros?
Y de igual modo, en cuanto alguien propone un método educativo alternitovo, ya es un progre que tendrá hijos problemáticos. Pues soy hija de progres, tengo cuatro hermanos y nunca se nos ha pegado, y así pienso educar a mi hijo.
Y a la que comenta que en Suecia tienen problemas, bueno, tendra mucha experiencia pero no tiene ni idea, porque los paises nordicos son mas que Suecia. Ahi tenemos los casos de Alemania, Holanda, Noruega. Quizas lo que falla en Suecia no es la permisividad de los padres, sino TODO el sistema educativo en general, padres, profesores, escuela.
Gracias

Lo dije el otro día y lo vuelve a repetir, no entiendo que un cachete a tiempo sea beneficioso, no encuentro ningún tipo de justificación que sostenga tal argumentación, sino todo lo contrario. Tampoco veo ninguna relación entre permisividad y falta de castigo físico, todo lo contrario, generalmente los padres que más emplean el castigo físico con sus hijos luego son los más permisivos. Veo padres que ante una rabieta pegan un azote y luego premian a su hijo con un caramelo o un regalo. No, no se puede consentir que tu hijo coja un burro o haga lo que le da la gana, para éso estamos los padres, pero no a través de un azote sino a través de la palabra. Tengo 2 hijas, nunca he utilizado el castigo físico y puedo decir que nunca me han cogido una rabieta, quizás porque la he sabido cortar a tiempo, antes de que ocurriera, con mucha paciencia y no yendo a lo más fácil, al azote (claro pero como dice la psicóloga eso supone un esfuerzo y veo que muchos no están por la labor). Si a mí en un momento determinado cuando era pequeña me han dado un cachete no lo guardo como un buen recuerdo sino con rabia puesto que ante un mal comportamiento físico yo lo que necesitaba era una explicación y no una torta, y éso que han sido puntuales y pocas veces, pero las recuerdo todas, así como el que te respondieran, "no porque lo digo yo". No se basa en lo que te digan los psicólogos, que en este caso tienen razón, sino por pura lógica y experiencias vividas. Nunca una torta ni un azote porque lo único que demuestra es que la situación ha desbordado al adulto y no está preparado para tener ni educar hijos

Sobre este tema me gustó mucho este artículo que leí hace tiempo: http://bit.ly/aE0Cn3

Si tu hijo te saca de tus casillas y recurres a pegar, el problema lo tienes tú, no él. Háztelo mirar.
¿También pegas a tu jefe cuando te saca de tus casillas y no puedes razonar con él?¿Y a tu pareja? ¿Y a tu vecino?
¿No?¿Ni una palmadita en el culo? ¡Pero si es por su bien!
Basta de HIPOCRESÍA, no es un problema de ideología, es un tema de RESPETO a todas las personas.

es complicado...

Si no sois capaces de controlar a los hijos sin perder la cabeza y usando violencia, por favor, no los tengais

@Gonzalo: que tienen que ver las guarderías con pegar a los niños???

Me gusta mucho el blog. Sobre este tema estoy de acuerdo (y hasta hace poco pensaba de manera diferente, que habíia excepciones, que en determinadas ocasiones...). Pero pegar levemente es una solución cómoda que creo que no sirve para nada. Vale que no salimos tan mal pero podiamos haber salido mejor. Si necesitas ser firme, no es necesario pegar, gritar o chantajear pero utilizar otra estrategia es más complicado, requiere más atención, tiempo y cariño. Vamos a lo cómodo, aunque sea una burrada.

Somos humanos. Lo que quiero decir es que resulta tremendamente dificil salirte de ciertos patrones que tienes interiorizados desde la infancia. Yo no creo para nada en la efectividad del castigo fisico... y sin embargo he de reconocer que alguna vez he caido. Las madres y padres hoy en dia actuamos en un circo de tres pistas: hay que atender a la casa, al trabajo, a los niños, a ti misma... y llega un momento en que si no eres el colmo de la paciencia y el equilibrio revientas por algun lado (y no intenta ser autojustificacion, en mi caso al menos es una constatacion). Y todos los dias tengo que contar hasta diez (y hasta mas) un monton de veces, curiosamente no con el peque sino con la mayor, que tiene 6 años y contesta como contestaba yo a mi madre con 14...

Angel, en Suecia no se que decirte, porque conozco y he trabajado con muchas personas de alli, pero son adultos, en Alemania tampoco se pega a los niños y me parece que les va bastante mejor que a los españoles en todos los sentidos (y llevo seis años aqui). Me parece que el problema es identificar el libertinaje de la sociedad actual con la "falta de palo". Hay un dicho tradicional que cuenta que para educar a un niño, hace falta toda una aldea. Y eso es lo que creo que se ha perdido hoy en dia en España... el que "mola" es el que no paga impuestos, roba, se acuesta con todo quisqui y sale por television para contarlo...

Por cierto, en Alemania, no se ha perdido. Cuando haces algo mal, te lo reprocha a la cara hasta el tito... y yo he de decir que creo que funciona.

Un supersaludo

En mi opinión está muy mal pegarle a los niños ya que se le pueden crear daño físico y psicológico.
Cuando en una familia uno de los padres pega a uno de sus hijos, ese niño va a tener la tendencia de revelarse y llegar a odiar a sus padres.
Mi padre me ha dado más de un guantazo y no me e quejado pero después e llegado a desear que mi padre no existiese.
Los niños son niños y se comportan como tal,
no se pueden perder los nervios de una forma tan rápida con ellos porque no tienen la racionalidad que tiene un adulto.
No entienden que los que están haciendo esta mal o no se debe hacer.
Además no se tiene que pagar con ellos todo el estrés y la rabia contenida que tenemos día a día en el trabajo, los estudios, la convivencia de la familia, etc.

Estoy totalmente de acuerdo con la autora en que como a los padres de hoy los han educado con cachetes ellos lo ven normal y repiten el patrón. Me sorprende mucho que la gente justifique que como no están "traumatizados", no pasa nada. Yo diría que el que no traumatice no significa que esté bien. Y les preguntaría a todos los esos a quienes les han pegado, si no habrían preferido que no les pegaran.
Yo estoy totalmente en contra de los castigos físicos; el respeto, los límites y la disciplina son perfectamente alcanzables por otros medios y con perseverancia. Tengo un hijo de 6 años al que nunca he pegado y sabe que hay límites y es respetuoso.

Mis padres, como muchos otros, utilizaban el castigo físico algunas veces. El mayor problema, es que en ocasiones ni siquiera tenían razón sobre aquello que estábamos discutiendo. Eso hace que acumules rabia y a la larga, es peor.

Suscribo todo lo dicho por colo.
De hecho, actualmente me encuentro trabajando en la universidad, veo a mi alrededor muchos jóvenes de en torno a los 20 años y tengo la sensación de que actualmente los jóvenes son mucho menos respetuosos, en general. En mi opinión, creo que en parte (sólo en parte, ojo) esta situación se debe a una educación algo laxa, basada en la supuesta comunicación con los niños que creo que muchas veces no es posible. Cuando un niño es muy pequeño necesita que le marquen los límites de lo que está bien y lo que está mal. Si esto se consigue explicándoselo verbalmente, desde luego que es el mejor camino, pero si persiste, soy partidario de un pequeño cachete que le deje claro que se está portando mal.
Y como dice colo, cuando se habla de dar un cachete a un niño o un azote en el culo, no se está hablando de una paliza ni de un maltrato físico.

Uno de los problemas de la psicología, como ocurre con la medicina estadística, es el pretender sistematizar dentro de un espectro que cubre infinitas posibilidades. Entre los que recibieron cachetes, habrá a quienes les resultó positivo para mejorar su comportamiento y a quienes justo lo contrario. Lo mismo para los que no los recibieron. La única solución sería el tratamiento individualizado. Pero eso es mucho más difícil porque el conocimiento todavía no alcanza a comprender la inmensa mayoría de casos. Por tanto, necesitan avanzar muchísimo los psicólogos (como los médicos en muchos casos) para llegar a acertar en un tratamiento individualizado de este tipo. Entre tanto, en mi modesta opinión, se sigue mareando la perdiz y desconcertando a la gente proponiendo teorías generales para abordar problemas individuales. Esto explica que los mensajes incluyan respuestas de comportamiento de múltiples tipos, dependiendo de cada caso. Para que nos entendamos, somos limitados (y más este tipo de "ciencias") y el proponer este tipo de teorías puede ser arriesgado. Podría ser posiblemente más próximo a una terapia correcta individualizada el dejar que la genética respectiva determine el mejor tratamiento en cada caso. Es decir, hacer caso a lo que abuelos y abuelas o padres y madres de cada uno decidan aplicar en cada caso. Así se mantendrá también la diversidad de caracteres que dan riqueza a la sociedad. Claro que a algunos (para entendernos, no me malinterpreten) les gusta más jugar a ser Dios.

el ejemplo mismo de que el azote no es necesario se ve en supernany. Además mi madre jamás nos puso una mano encima ni a mi, ni a mis hermanos y somos gente de provecho

Vosotros que zurrais a vuestros propios hijos y los encerrais en las guarderías merecéis que de vejestorios os encierren en asilos y allí dentro os den caña.

ah, se me olvidaba. No quiero hacer publicidad gratuita de nadie, pero sí quiero comentar que alguno/s de los libros del pediatra Carlos González tratan temas de estos. Yo tengo algunos en casa y, aunque hace tiempo que no los repaso, sí acudo a ellos cuando tengo dudas puntuales.

mi peque tiene 3 años y pico, y aunque muchas (muchísimas) veces me ha sacado de quicio, siempre he conseguido controlar mi genio, aunque haya sido a costa de poner distancia física entre ella y yo durante un rato (diciéndole que se quede castigada en su habitación o, simplemente, pidiéndole que me deje un rato tranquila). Al final, cuando las dos estamos tranquilas, retomamos el problema y llegamos a una solución pacífica y civilizada

Para más información, podéis ver las razones para abolir el castigo físico de la campaña del Consejo de Europa de 2008. http://www.coe.int/t/dg3/corporalpunishment/pdf/QuestionAnswerSpanish.pdf

A Julipto: en realidad, España sigue los llamamientos de la ONU, cuya Convención de los Derechos del Niño ratificó en 1990, y del Consejo de Europa. Otros 23 países, con Gobiernos de todo color, han prohibido el castigo físico en todos los ámbitos: Suecia, Finlandia, Noruega, Austria, Croacia, Chipre, Dinamarca, Lituania, Bulgaria, Alemania, Israel, Islandia, Rumanía, Ucrania, Hungría, Grecia, Chile, Países Bajos, Nueva Zelanda, Portugal, Uruguay, Venezuela y Costa Rica.

Pues hombre, creo que tampoco hay que ser simplistas y pertender que hay soluciones universales para todos los padres y para todos los niños. Creo que hay que evitar recurrir siempre que se pueda a la solución simple del bofetón y dialogar y hacer comprender al niño que lo que hace está mal y que lo entienda (sin caer en la manipulación ni en la creación de sentimientos de culpa que sinceramente me parecen más dañinos), pero con algunos críos un azote a tiempo puede ayudar a marcar territorialidades y jerarquías en la "manada", y es que no nos olvidemos de que muchos comportamientos, vienen dados por condicionantes genéticos más que racionales.

He sido "educada" a base de palos, mucho más que azotes y estoy absolutamente en contra de la violencia contra los niños. Me parece una falta de respeto absoluta, pero ni una bofetada, ni un palo en el culo me parecen justificables. Claro que los niños te sacan de tus casillas y quieres pegarte de coscorrones contra la pared, pero es que son niños, no puedes pedirles que actúen exactamente como tú quieras, son PERSONAS a las que se ha de educar, pero con paciencia y tiempo, y debería hacerse siempre respetando su propia personalidad.

A ver....dar una paliza a un niño, pegarle sistematicamente etc...esta muy mal. Pero propinar un cachete a un niño en un momento dado NO lo creo.
Si un niño tiene un comportamiento inapropiado (pega a sus amiguitos, a sus padres o hermanos) se debe hablar con el y hacerle entender que no se debe de pegar, pero si aun asi, el niño sigue pegando, estoy a favor de darle un cachete y si su comportamiento empeora entonces llevarlo a un especialista.
La naturaleza es salvaje, el dolor existe en la naturaleza, muchas manifestaciones naturales son violentas, desde un terremoto al parto de un bebe. En nuestra sociedad todavia la policia tortura, se pega a los detenidos, para solucionar un conflicto vamos a la guerra, dejamos que otros seres humanos mueran en la absoluta pobreza para que otros seres humanos vivan rodeados de lujo....Por favor un poco menos de hipocresia!!!! No voy a entrar en como se forma un pedagogo o un psicologo, aunque no estoy de acuerdo con el sistema de educativo donde todos ellos se han formado.
Pero me parece horrible ver como cada vez son mas los niños y niñas mal educados que encontramos en nuestras sociedades (porque este dilema es solo en la sociedad occidental, donde se ha perdido todo el respeto a todo y a los mayores). Donde los niños se afean por culpa del no saber educar de los padres y porque a su vez esta sociedad capitalista obliga a que tengan que trabajar tanto el padre como la madre y que estos niños no tengan por quien ser educados, a no ser por estos "psicologos y pedagogos" funcionarios de escuela que con 4 años de carrera ya se creen asesores y consejeros del mismo Piaget.

Yo soy de los que opinan que un azote en el culo en el momento justo enseña mucho. Tengo un hermano con un hijo de 5 años supermalcriado, es de los que intenta razonar con él constantemente, le castiga sin ver tele y cosas así, pero nada. Por causas ajenas pasó un mes en mi casa y le tuve que dar un azote en el culo ya el primer día, después diálogo, lo entendió perfectamente, no lo tuve que volver a repetir.

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