De mamas & de papas

De mamas & de papas

De la comedia más almibarada al thriller más terrorífico, todo es posible en un día con hijos. En este espacio, padres y madres que a la vez son periodistas, y los lectores, comparten información y experiencias para sobrevivir a estos años apasionantes pero agotadores. Participa en los comentarios o a través de nuestro correo

¿Somos los padres masoquistas?

Por: | 09 de noviembre de 2010

Reuters

Mi momento de mayor relax en la tarde del domingo fue cuando bajé la basura. Desde que David (tres años) y Natalia (18 meses) se despertaron de la siesta, encadenaron, alternativa o simultáneamente, rabietas, llantos, peleas, enfados y desobediencia. Fue una de esas tardes en las que darlos en adopción parece la solución más suave, en las que piensas que abrir una escuela de fin de semana sería un negocio perfecto porque si a otros padres les pasa lo que a tí, das el pelotazo.

Pese a que tardes así ocurren con cierta frecuencia, estamos embarcados en una operación suicida en busca de un tercer bebé. ¿Por qué?

Analizándolo en frío, parece un comportamiento perfectamente irracional. Ya tenemos dos hijos, una cifra que para muchos es incluso demasiado. Encima, la parejita. Y aunque estamos en plenos terribles dos por partida doble (una se ha adelantado y el otro se resiste a salir), ya vamos haciendo algunos progresos que nos permiten vislumbrar el paso a la preadolescencia: David no lleva pañal ni carrito, Natalia come solita con la cuchara (a veces es más bien una desventaja) y dice algunas palabritas...

EFELa semana pasada, preguntaba en mi entrada: ¿En qué habéis cambiado con la paternidad? ¿Cómo ha cambiado vuestra vida? Las respuestas fueron  mayoritariamente positivas: la paternidad como algo maravilloso, una experiencia que se disfruta aunque cambie radicalmente la vida, que aporta felicidad, plenitud... Tanto como para no dar importancia a la falta de sueño, el cansancio, la pérdida de tiempo y aficiones propias, incluso en algunos casos tan importante como para aparcar gustosamente la carrera profesional.

Sin embargo, hay otros puntos negativos de la paternidad que no te suelen explicar los amigos o en los cursos preparto: días como el que he descrito antes, en los que lo fácil es perder los nervios y sientes una enorme frustración tanto hacia tu hijo como hacia tu propia capacidad para criarlo; padres o madres que descubren que no están hechos para serlo y sufren una crisis personal; parejas que se rompen porque no sobrellevan las discusiones y el cambio de vida y de relación que supone tener hijos; decepciones cuando no cumplen las expectativas que habíamos depositado, quizá injustamente, en ellos; por no hablar de la tensión que muchas veces preside las relaciones padres-hijos en la adolescencia y parte de la vida adulta...

Con todo esto, no es tan extraño que según estudios recientes, las personas que tienen hijos no parecen ser más felices que las que no los tienen, y algunas, incluso, son más infelices. "Las investigaciones recientes revelan que cuidar de los niños no es ni divertido, ni contribuye significativamente a la escala de felicidad, sino al contrario", explica Eduardo Punset en El viaje a la felicidad.

El libro cita a Norbert Schwarz, catedrático de Psicología de la Universidad de Michigan, según el cual "en la escala de preferencias de Kahnemann, educar a los hijos figura detrás de llevar una vida social, comer, ver la televisión o hacer la siesta (...). De hecho, cuidar de la prole es una tarea obligatoria y el ánimo que muestra la gente cuado se ocupa de realizar dicha tarea no es particularmente positivo si se compara con otras actividades".

"Tal vez los niños, como el sexo, representen ideales que inspiran y movilizan al ser humano, pero que a menudo no cumplen las expectativas generadas, o sólo las cumplen de forma ocasional o parcial", concluye Punset.

Un extenso e interesantísimo reportaje de julio publicado en New York Magazine intentaba responder a la cuestión de por qué, pese a todo, nos empeñamos en tener hijos. El texto se titulaba algo así como Todo felicidad, nada de diversión, y llevaba un subtítulo igualmente ilustrativo: ¿Por qué los padres odian la crianza? La reflexión que planteaba era que quizá había que entender la felicidad que muchos persiguen en el sentido de los antiguos griegos: llevar una vida provechosa, con un propósito, de forma que lo que importa al final no es la diversión que se tuvo, sino lo que se hizo con la vida.

REUTERSOtra visión es la de la Alison Gopnik, autora de El filósofo entre pañales, un libro que explica cómo piensan los niños, cómo aprenden, entienden el mundo y lo transforman. Aunque recuerda que "sentimos que nuestros hijos son importantes" porque es "otro truco de la evolución que usan los genes para reproducirse", Gopnik afirma: "Nuestros hijos se hallan en la raíz de nuestros dilemas morales más profundos y nuestros triunfos morales más grandes. Nos preocupamos más por nuestros hijos que por nosotros. Nuestros hijos siguen viviendo después de que nosotros nos hayamos ido, y esto nos proporciona una especie de inmortalidad".

¿Dan los hijos realmente la felicidad? ¿Por qué los habéis tenido o queréis tenerlos?

Hay 127 Comentarios

Nosotros sólo tenemos una niña de 20 meses y la verdad es que desde hace unos meses empezamos a plantearnos el tener el segundo.
Después de un aborto decidí rotundamente que no quería un segundo, pero no por el aborto si no por lo que vino después, el tiempo de baja que pase en casa recuperandome y de nuevo durmiendo hasta tarde, teniendo toda la mañana para mi.

Ahora, no lo tengo claro. Reconozco que deseo recuperar mi tiempo, no estar todo el día trabajando: ya sea en el trabajo o en casa atada a la niña. Pero ahora ella empieza a entretenerse sola, es más autónoma. Lo que me hace echar de menos cuando era un bebe y deseo tener un nuevo retoño.
Además así con el tiempo jugarán juntos y se entretendrán mutuamente.

Es difícil decidir que hacer. Aunque se que al final lo tendremos y que volveré a tener ganas de volver atrás y recuperar mi vida anterior, pero también se que disfrutaremos del nuevo bebe y pelearemos con la mayor.

Es maravilloso ser padres :-D

Luego que me case pensaba que tener hijos no era una opcion, por las experiencias vividas con mis amigas, decia que era mas facil entrenar a un perrito ( este era mi trabajo) mis compañeras de carrera se reian y decia que como decia yo eso!!! a lo que respondia, en 3 meses yo entreno un perro a sentarce, caminar a mi lado, acudir cuando se le llama, quedarce en un sitio por tiempo ilimitado y a responder al NO, y les decia a ellas una madre esta toda la vida tratando de hacer esto con sus hijos y no lo logra... A pesar de esto tuve un hijo maravillos!!! pero la verdad sigo firme con mi teoria... mi bello tiene 5 años y no he logrado nada de lo que lograba en 3 meses con un perro...

Muchas gracias por vuestra participación, hay muchas aportaciones realmente interesantes y sinceras. Sólo aclarar que he pretendido describir uno de esos días malos que casi todo padre ha sufrido, con un poco de humor -imprescindible para mantener la cordura-, para abrir una reflexión y un debate sobre un deseo que muchas veces es irracional: elegir una opción que sabemos (o no) que nos va a complicar muchísimo la vida.

Por supuesto que ni odio a mis hijos (¡!) ni me tienen permanentemente agobiada, como alguno ha entendido. Como muchos de vosotros habéis descrito perfectamente, me dan momentos de felicidad irrepetibles que no cambiaría por nada del mundo, ¡pero ya tendré tiempo de ser una madre babosa presumiendo de mis niños en otros posts!

Somos libres de elegir si tener hijos o no, y pienso que se puede sentir bienestar con o sin ellos. Es algo interior.
Pero si se decide tener hijos, es necesario trascender el ego. Lo más importante ya no puede ser uno/a mismo/a, como antes de tener descendencia. Tener claro esto es fundamental, ya que de otra manera se sentirán muchas más frustraciones.

Se dice que tener hijos "te cambia la vida". Totalmente cierto: tras tenerlos, cambia el "recibir" por el "dar". ¿Pero por qué razón DAR es sinónimo de infelicidad?

El amor verdadero es el que se da por entero, a pesar de los pequeños o grandes padecimientos cotidianos. En un mundo en el que todo se calcula, cuantifica, limita y mercantiliza, el cariño de los padres a los hijos no tiene límites, pues la medida del amor es amar sin medida.

Encarar las dificultades y las pruebas de la vida con una sonrisa en los labios ayuda, ¡vaya que si ayuda!

Si los niños nos quieren, tratarán de imitar lo mejor que vean en nosotros (Winnicott)

Solo tengo una hija, y hubiera querido tener mas. Mi hija me hace disfrutar mucho, soy mas feliz que antes. Claro que hay malos ratos, interrupciones..., pero eso lo hay en cualquier relacion.

Para madre desnaturalizada: Siento que tu pareja sea la que te toma el pelo. Yo desde luego no me siento asi. Mi hija hay dias que me la comeria, y otros que me arrepiento de no habermela comido... Pero lo que es mi pareja, puedo decir orgullosa que comparte las tareas y las responsabilidades de la misma manera. Y si, su primera prioridad es no solo el bienestar de nuestra hija, sino el mio y el suyo tambien.

Me identifico muchísimo con comentarios como el de Zebra. Mi hijo ha llegado a mis 32 años como la pieza que faltaba a mi puzzle. La paternidad siempre la he visto como algo futurible a la vez que irreal. Como cuando uno se imagina anciano, junto a la mujer de su vida, y despierta de la ensoñación pensando que es posible que uno la palme mucho antes de llegar a esa escena.

Pero de pronto, Carlitos aparece, y lo hace a lo grande. Sólo su sonrisa de pillo compensa las noches de insomnio y su dependencia a la teta, ya complementaria, que toma como hacemos nosotros con el agua fresca cuando tenemos sed durante horas.

Es cierto, consideramos a nuestros hijos importantes, tendemos a considerarles más listos y más espabilados que los demás, y sus gestos, sus acciones, son elevadas al virtuosismo por el hecho de ser suyas. Es algo parecido a lo que hacemos nosotros y nuestra especie de creencia íntima de superioridad, pálpito que desemboca en un estúpido sentimiento de invulnerabilidad. Son en definitiva sentimientos que albergamos sobre nuestra originalidad y nuestra autoestima.

Pero es probable que al igual que nosotros no somos muy diferentes del resto, nuestros hijos tampoco lo sean. Salvo el mio, claro. XD.

Lo que está claro es que es una experiencia única y positiva, que ha enriquecido mi vida. Me está proporcionando momentos irrepetibles y con solo visualizar su carita no puedo evitar esgrimir una sonrisa condescendiente. Cuento las horas para llegar a casa y verle. Me ha vuelto a enamorar.

A nosotros que llevamos varios años intentando tener hijos, no solo el artículo, las opiniones de los sufridísimos padres, nos parecen como poco exageradas y algo desagradecidas para con el provilegio/milagro que consideramos el crear y criar una nueva vida. Parecemos una generación de inútiles mimados incapaces de criar niños, yo tb tengo amigos que no pueden "ni ducharse" y otros que siguen saliendo de viaje a paises exóticos, con su cuna portátil en la mochila. Y aunque sienta dolor y frustración de no tener un niño aún, creo que me apuntaré al carro de los segundos y me esforzaré por pensar que si mis padres, sus padres y los padres de sus padres sobrevivieron la paternidad lo lograré yo también, que no tendré que ir con el niño en un hatillo a la espalda a lavar pañales al río.... No digo que haya que convertirse en una especie de sectario en plan "los hijos son una bendición, dar de mamar es lo mejor que me ha pasado en mi vida" pero en serio....tener hijos tampoco es de lo peor que os ha pasado no? a veces pienso que a todos debería costarnos un poquito llegar a ser padres.

se ve que el tema despierta interés, desdemi mensaje varias páginas atrás ha habido mucho debate... :D

Creo que hay exagerados-apocalípticos de todas las opiniones... sigo pensando que no hay una única manera de ver la paternidad, ni de ver la no-paternidad. ¿Qué no te gusta cómo son la mayoría de las madres o padres que ves? muy bien, no seas así. Haz otro tipo de vida con tu hijo, haz que él o ellos también se adapten a vosotros, no sólo vosotros a ellos. Tendrás niños más flexibles, más tolerantes. No te pases el día quejándote, disfruta y resérvate tiempo para tí mismo sin sentirte culpable. Somos una sociedad hiper neurótica que siempre ha confundido cantidad con calidad. Como madre sigo pensando que a los niños no les viene tan mal estar un ratito con otras personas o haciendo otras cosas sin nosotros. Les hace independientes, sobre todo si saben que sus padres disfrutan del tiempo que pasan con ellos y les apoyan.
Cada vez que veo a padres y madres que hablan de que no han vuelto a tener vida propia pienso que es cuestión de organización, pero también de quitarse prejuicios de encima y costumbres tan veladamente impuestas.
Traemos a los niños locos... ahora se supone que debemos estar toneladas de horas con ellos, jugar con ellos, salir con ellos, llevarlos a doscientas clases y actividades... no llegamos al nivel de tontería de otros países, pero poco nos falta. Son niños, no proyectos clónicos, de nosotros mismos, que mejorar. Necesitan ser niños y jugar como tales, no siempre con un adulto metiendo las narices e imponiendo su forma de hacer las cosas. Así no desarrollarán la imaginación, la independencia, ni la confianza en sí mismos.
Y cuidado también con darles todo, que veo muchos padres obsesionados con darles a sus hijos todo su tiempo, energías y recursos... ya tenemos ahora adolescentes que no entienden de esfuerzo, de frustración, de aburrimiento, de responsabilidad, de compromiso, de autonomía.... ¿de verdad queremos ver a nuestros hijos así? pues no les pongamos la vida tán fácil, porque lo único que logramos así es hacerles más dependientes de nosotros, consciente o inconscientemente. Y eso es muy, muy egoísta. Siempre he creído que la paternindad lleva ímplicita cierta carga de egoísmo velado del que hay que ser consciente y evitar en lo posible (comentario por el que seguro que recibiré críticas a mansalva :-)
Seguro que cuando algunas/os lean esto pensarán que soy mala madre por pensar que es bueno que mi hija no esté siempre conmmigo... pues nada, allá ellos, que se tienen en tan alta estima y se ajustan todas las mañanas la corona de mártir :D
Nos criticamos todos demasiado, dejémos que cada uno interprete la paternidad a su manera, seguro que tendremos niños emocionalmente más sanos y menos sujetos a las paranoyas y miedos de sus padres.

Los que hemos tenido hijos lo hemos decidido de una forma más o menos meditada pero creo que en gran parte responde a una idealización de la paternidad, como de la vida en pareja (¿truco de la evolución?, seguramente). Y es verdad que todas las frases que escuchas no se entienden de verdad hasta que se vive la nueva situación. El "te va a cambiar la vida", dicho muchas veces con sorna, que escuchas por diestro y siniestro antes de tenerlos, es efectivamente así. Y te hace vivir una especie de paradoja. Para el que tiene ganas de tener hijos llega un momento en que muchas cosas de la vida parecen parches de sustitución y cuando se tienen, esas mismas cosas se echan de menos como si fueran parte de la esencia de nuestro desarrollo. Yo llevo sin dormir de un tirón bastante tiempo (y puedo asegurar que es algo agujerea el cerebro), sin leer, sin echarme la siesta, sin abandonarme al "dolce far niente", sin viajar despreocupada, preparándome el trabajo a saltos... pero a cambio he experimentado un tipo de amor que antes no había sentido, me he conmovido hasta las lágrimas por la espontaneidad y la inocencia, tan sabia, de mi hija y me asombro continuamente de lo que supone crecer. Sin embargo ahora entiendo perfectamente a las personas que no quieren tener hijos y no creo que sean egoístas. Si yo quiero tener otro hijo es porque, puestos en una balanza, esos sentimientos pesan más (he sucumbido al truco... y entre trocito y trocito de jamón serrano, alimentándola como un pollito ¡me ha dejado escribir este comentario!

¿Y hay algún estudio que diga que puesto ocupa en las preferencias de los ciudadanos dedicar su tiempo libre a una ONG de suburbio chabolista o a cambiar los pañales de sus mayores a los que cuidan en su propia casa? Por eso se llama 'altruismo', porque lo primero son los 'otros', no la recompensa automática e inmediata de otros 'entretenimientos' más egoistas.
Afortunadamente, tenemos la inmensa suerte de que, encima, criar a los hijos da un montón de recompensas automáticas e instantáneas, sólo hay que saber apreciarlas.

Yo tengo tres hijos varones. He renunciado a mi carrera profesional por dedicarles el tiempo que necesitan. Trabajo pero con un horario reducido. Estoy todo el tiempo que puedo con ellos, pero realmente si pudiera retroceder en el tiempo no volvería a tener hijos.

¿Y para qué los tenéis?
Mi hijo es mi felicidad absoluta. Claro, hay que educarlos.

Precisamente ayer lo habalaba con mi pareja. Cómo a la gente le encanta hablar de lo malo, travieso, mal come... que es su hijo. No sabemos si es porque está bien presumir de que mi hijo es el mas malote y por eso yo como madre/padre sufro más que ninguno o es que la gente tiene hijos por estatus social. No lo puedo entender pero cuando bajo al parque la gente solo habla de lo mal que come, lo travieso que es, lo mal que duerme... a mio siempre me dicen es que el tuyo te ha salido muy bueno! pues primero lo mio me cuesta educarle y segundo cuento más las cosas buenas que hace porque se producen más a menudo. La mayoría de travesuras, dificultades para comer... son parte de su desarrollo. Qué queréis niños que vean la tele todo el tiempo y no molesten? ese es el problema. Luego os quejaréis cuando tengan 15 años, ah! que ya os quejais. Toda la vida vais a estar igual.

Yo he tenido hijos por hacer feliz a mi pareja. No tengo ninguna explicación racional sobre como la gente se embarca en semejante via crucis. Ahora que están aquí me ocupo bastante de ellos, sobre todo porque me considero un padre responsable. Pero casi nunca disfruto en su compañía y, si pudiera, se me ocurren unas cincuenta maneras más interesantes y divertidas de ocupar mi tiempo y malgastar mi vida.

Yo no tengo hijos biológicos, aunque convivo con la hija de mi pareja cuando está en casa. Tiene cinco años y tenemos una buena relación (o eso me gusta pensar). Me encanta pasar tiempo con ella, ayudar con los deberes, jugar, pintar, ir al cine o montar en bici. También hay baños, rabietas, pis en la cama, lloros, etc. Claro! Por no ser su madre biológica no me libro de todo eso.

No hay nada de genético en nuestra relación. Ser madre/padre es más que una relación genética, no tiene que ver con reconocer tus ojos, tus gestos, tus pies en otro pequeño ser humano. Estamos construyendo una relación de respeto y amor desde la nada, ella y yo. Es verdad, no es fácil. Nunca seré su "mami" ni su "papi". Nunca me llamarán del colegio, ni podré ir con ella al médico, no elegiré su fiesta de cumpleaños...pero la quiero muchísimo y me hace feliz. Es la única persona que me ha enseñado a amar de manera incondicional.

A lo mejor sí soy masoquista porque ya es bastante complicada mi "familia moderna", pero quiero tener más hijos. Biológicos o adoptados, pero quiero que mi familia siga creciendo.

Gracias Cecilia, porque ahora que he leído tu opinión, y la de otros padres en los comentarios, me siento mejor (mal de muchos, ...) En mi caso, con mi peque de 3 años, hay tardes que se pilla rabietas por cualquier cosa, y me pregunto ¿para qué me he pedido la reducción de jornada? ¿no estaría mejor en una clase extraescolar y yo prosperando en el trabajo? automáticamente me respondo yo misma: no lo hago porque en el colegio le enseñan cosas, pero no educan, eso corre de nuestra cuenta (de los padres), e incluye tanto los buenos momentos (que hay muchísimos) como los malos (que también los hay). De todos modos si pongo todo en una balanza tengo clarísimo hacia donde se inclina y se que la relación que tengo, y espero tener en un futuro con ella, es estupenda.

A mi una amiga siempre me decía: "Cuando te conviertes en madre te dan el carné de verdulera" y siempre acabas comprobando que es un poco cierto, hay momentos en los que no puedes más (sobretodo en la época del no) y acabas con algún "Basta ya!!!"

No hay que olvidar que la relación con los hijos no es más que una relación más, no hay ninguna relación perfecta, al menos que yo conozca, parejas discuten, amigos discuten, familias discuten, pero eso no te hace más infeliz, puede ser que en el momento de la discusión así sea, pero lo habitual es que tras una discusión salgas reforzado como persona, con más experiencia y con tablas para ante otra situación similar salir airoso.

Los niños no son una excepción, hay momentos en los que te lo comerias y otros que como siempre se ha dicho te arrepientes de no habertelos comido. ¿Hacen esos momentos de infelicidad menos válido tener hijos? Pues depende de cada uno, y sus circunstancias.

A mi la verdad me compensa, hay días que me siento llena de orgullo cuando un amigo te dice, "pues con tu hija se puede salir a cenar, porque con mi sobrina.... ufff tiemblas" aunque por dentro piensas "Estate quieta en la silla toda la comida". Aunque claro como siempre pasa nosotros somos los más autocríticos con todo lo que nos repercute, de ahí muchas veces esa sensación de infelicidad continúa, porque a veces te da la sensación de fallar como madre y educadora.

El problema también de que muchas veces los padres parezcamos infelices cara a fuera es que los momentos más grandes suelen ocurrir en la intimidad, cuando estas en casa medio dormida y llega tu hija: "mama despierta" y tu te haces la dormida y ella insiste "mama arriba" con esa lengua de trapo que aún no acaba de decir bien ciertas letras.... y te llena de besos y hace que cada día veas algo nuevo.

Simplemente quería aportar ese punto de vista, que tener hijos no deja de ser tener una nueva relación con todo lo que ello conlleva, sólo que a esta si va mal, no puedes ignorarla. Aunque si va bien hace que aún te sientas más realizado y sobretodo que valores más lo que tus padres han hecho por ti.

hay algo distinto cuando llegan, tal vez sea el descubrimiento del altruismo, tal vez lo irrefrenable del mandato desde la cadena de ADN...pero, hay algo distinto! te afloran los sentimientos, te crecen los miedos, disfrutas el mínimo detalle, la sonrisa esbosada, el sueño tranquilo, la manito que te agarra los pelos...

Los niños son una tarea dificil y frustante no ahi duda, pero no encotraras en esta vida sentimiento tan placentero por esos momentos que estan junto a ti y realmente sientes que te quieren
mas que a nadie..

Yo disfruto muchísimo viendo a Sara aprender y crecer. Además, me ha ayudado a darme, a ser servicial y a valorar el trabajo, el tiempo y el cariño empleado por mis padres.

Espero también tener más hijos porque me parece importante ser generosos con la vida. Creo que las parejas que optan por no tener hijos, o tener uno solo, suele ser por puro egoísmo.

?????????????

Tarde en decidirme pero ahora tengo tres y son mi mayor fuente de satisfacciones. Enseñarles todo lo que se y compartir con ellos mis aficiones y las suyas es estupendo. Solo se trata de educarles y es muy fácil con paciencia y dedicándoles tiempo. Siempre me hacen sentirme orgulloso por donde les llevo y nunca me han hecho pasar verguenza. Eso si, tengo claro que mi mayor legado es la educación. Si no los tuviera seguiria viviendo una vida de ficticia felicidad consumista.

Hola Jundru, Yo he visto ninyos como el tuyo, pero como tu dices son deliciosos "extranyos especimenes".

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