De mamas & de papas

De mamas & de papas

De la comedia más almibarada al thriller más terrorífico, todo es posible en un día con hijos. En este espacio, padres y madres que a la vez son periodistas, y los lectores, comparten información y experiencias para sobrevivir a estos años apasionantes pero agotadores. Participa en los comentarios o a través de nuestro correo

De las presiones para dar y para no dar lactancia materna

Por: | 21 de diciembre de 2010

Foto: Eva Tomé

Todavía doy el pecho a mi niña, que tiene casi 20 meses, y me gusta. La confesión parece obligada, antes de tratar de un tema que siempre levanta polvareda, y sobre el que muchas madres recientes sufren dos corrientes de presión opuestas que generan, a su vez, sentimientos muy encontrados.

¿Qué tendrá la lactancia materna para que algo natural y sano sea causa de tantas presiones, frustraciones y sentimientos de culpa? ¿Para que las madres acabemos enfrentadas entre nosotras, para que nuestras elecciones sean rehenes de las teorías feministas del momento, para que acabemos sintiéndonos obligadas a mentir a ginecólogos y pediatras por haber tomado una u otra decisión?

Una de las cosas que me planteé cuando me quedé embarazada por primera vez, hace casi cuatro años, fue si daría pecho o biberón. Tenía una idea difusa de que la leche materna "era lo mejor", pero poco más. Mi única referencia familiar era el recuerdo de mi madre de que no había podido darnos el pecho "porque no tenía leche". Tampoco había estado cerca de ninguna amiga cuando sus bebés eran pequeños, así que me lancé al oráculo de la madre moderna, Internet.

Ahí encontré varias recomendaciones del libro Un regalo para toda la vida. Guía de la lactancia materna, del pediatra Carlos González, uno de los autores más conocidos en España en divulgación sobre este tema. Su defensa de la crianza natural puede gustar más o menos, pero lo cierto es que durante el embarazo, fue la única fuente de información fiable que tuve sobre la lactancia (y que luego he comprobado que se corresponde con las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría, de la Organización Mundial de la Salud o de Unicef). Ni médicos ni matronas me dieron ninguna información sobre el tema, salvo el pediatra del curso de preparación al parto que hice en un centro privado de Madrid: "La leche materna es lo mejor. Hay que dar el pecho cada tres horas, 10 minutos de cada pecho". Es decir, el consejo más fácil para que la lactancia no tenga éxito.

Las presiones en contra de cualquier madre que desee dar el pecho durante el tiempo que le apetezca son conocidas: familiares, vecinos o amigos que se criaron con biberones y que ven en la lactancia materna un exotismo o una modernez (qué contradicción); profesionales de la salud que te recomiendan una cosa pero te recetan otra contraproducente por falta de formación específica en lactancia; periodos cortos de baja laboral que impiden amamantar tranquilamente durante los seis meses recomendados de lactancia materna exclusiva; feministas trasnochadas que creen que dar el pecho es un sacrificio y que para lograr la igualdad es obligatorio renunciar a una experiencia vital que miles de mujeres trabajadoras compatibilizan perfectamente, en lugar de luchar para que podamos hacerlo sin discriminaciones... Tantas voces en contra que quizá por eso, como reacción, muchas sentimos un tonto orgullo cuando comprobamos que el bebé crece y engorda con algo que sale de nosotras.

¿Qué hay de las presiones a favor? Por mi propia experiencia, por la de amigas y conocidas, y por los profesionales con los que he hablado, creo que en España no hay una presión generalizada e institucionalizada en favor de la lactancia materna. Quizá sea porque, como reconocen la OMS, Unicef y la Asociación Española de Pediatría, aún hace falta mucha formación y apoyo de los profesionales de la salud para transmitir un mensaje único y saber resolver contratiempos que se plantean en los primeros días que son fácilmente solucionables. Por eso es tan normal aquí que a la más pequeña pérdida de peso o aparición de grietas, te prescriban biberones, sin pararse a averiguar si es fruto de una mala postura al mamar o de otro problema. O que te encuentres más o menos apoyo o presión según el hospital o el médico o la matrona que te toque. 

 

Nada que ver con la experiencia de mi amiga Olga, que dio a luz el año pasado en Londres. Tuvo problemas las primeras semanas porque Anna no es que no se enganchara, es que, aunque suene raro, no sabía succionar. "Recuerdo que Anna lloraba porque no podía mamar y en ningún momento me ofrecieron un biberón, me insistían que siguiera intentándolo, que no era fácil pero que lo conseguiría y que de todas formas un bebé puede estar sin comer los tres primeros días". Al final lo consiguió, pero tras semanas de calvario, y percibiendo malas caras en comadronas, health consultants (consultores de salud) o grupos de apoyo en cuanto sugería la posibilidad de pasarse a los biberones. Otra cosa que no es muy normal en España es que durante el embarazo, en las consultas trimestrales "ya te empiezan a comer la cabeza, y luego el hospital da un curso de tres horas para enseñarte las posturas adecuadas, etc...".

Tampoco creo que aquí exista esa presión social que describe Hanna Rosin en su ciudad de EE UU, en un polémico reportaje publicado hace año y medio en The Atlantic, donde cuenta que las otras madres del parque la hacen el vacío cuando dice que está pensando en dejar de dar el pecho. En mi urbanización, hay vecinas que cuentan tranquilamente que están hartas de amamantar y que lo dejarán en cuanto pasen los dos primeros meses a otras que lo hacen con gusto durante años, hay otras que quisieron pero no pudieron, otras que decidieron no dar el pecho desde el principio... Todas convivimos pacíficamente, sin que nadie intente convencer a nadie de su opción. No hay que olvidar que a algunas nos resulta muy bonito y relajante amamantar, pero a otras madres, simplemente, no les gusta la experiencia: "Me ponía nerviosa la sensación de succión", me explica una amiga que optó por dejarlo al mes. "No quiero estar tan atada, y no me siento capaz de dar el pecho en público", son palabras de otra que decidió no darlo desde el primer momento.

Aunque a veces las madres que forman parte de grupos de apoyo a la lactancia puedan ser percibidas desde fuera como radicales, creo que se debe a que han tenido que reaccionar demasiadas veces a comentarios tipo "¿todavía le das el pecho, con lo mayor que es?", "si el biberón alimenta igual", etc, fruto de décadas de pérdida de referentes culturales sobre el método de alimentación natural de los seres humanos hasta que hace un siglo se impuso la leche artificial por distintas razones, entre ellas el márketing de las fabricantes. Y es que, cuando te sientes atacada por muchos frentes (tu madre, tu suegra, el pediatra, que te dicen todos al unísono que le des un biberón), o cedes o te encabezonas más en tu convicción.

Pero en realidad, creo que la mayor presión para dar el pecho sale de una misma. El problema es que, pese a que todos los organismos médicos, asociaciones de pediatría, de matronas, etc, consultados insisten en que no se ha de presionar a las mujeres para amamantar, sino "dar toda la información necesaria para que tome la decisión, y después, respetarla y apoyarla", es difícil para una madre escuchar que es mucho mejor la leche materna que la artificial y después no sentir algo de remordimiento si se opta por la segunda opción. Y más si se deseaba hacer y por alguna causa no ha funcionado.

Como me decía Carlos González en una entrevista hace meses, el problema es que "no hay un reconocimiento oficial de que la lactancia es muy importante para la mujer, y que por tanto, da rabia o pena no conseguirlo". "Cuando quieres ir a la playa y llueve, te dicen, qué pena, con lo que te apetecía; pero si querías dar el pecho y no has podido, que es algo mucho más importante en tu vida, nadie te dice eso, sino que te dicen 'no te preocupes, se crían igual con un biberón", sigue el pediatra, que cree que muchas mujeres dan salida a ese malestar que no pueden expresar mediante el sentimiento de culpa.

Aunque por suerte, mi experiencia con mi primer hijo, pasado el primer mes, remontó y acabó siendo muy satisfactoria, tanto que con Natalia he repetido y ahí seguimos, recuerdo que los primeros momentos fueron realmente angustiosos. Por mucho que me sabía la teoría, que las grietas y los problemas para engancharse al principio eran producto de una mala postura, en la práctica no conseguía colocarme a David correctamente al pecho. No había recibido ninguna presión para amamantar, ni siquiera, como ya he dicho antes, algo de formación, más que un libro. Sin embargo, estaba tan convencida de que iba a dar el pecho que la sola idea darle a mi bebé un biberón me parecía anatema, lo sentía como una afrenta a mi capacidad como madre, lo que sumado a la duda de si mi niño pasaba hambre y a la falta de sueño era un cóctel explosivo.

Esta presión que muchas veces nos autoimponemos las madres en el afán de ser perfectas, y las frustraciones y el complejo de culpa con que cargamos cuando no todo sale tan bien como esperaba, quedan muy bien retratadas en un comentario reciente que Bioleta ha hecho al post Una vaca que indigna tanto a madres como a pediatras. Bioleta, tras una experiencia nefasta, que cuenta con humor, concluye:

No soy matrona ni médico, y no tengo respuestas sobre la lactancia. Me hubiera gustado mucho que me hubiera salido bien. Pero no hay nada mejor en el mundo que poder disfrutar a tus hijos, meterte a un bebé suave en la cama y darle muchos besos. Y si la lactancia que no funciona te impide disfrutar eso, es que algo no lo estamos haciendo bien.

¿Qué se puede hacer para que una recomendación de salud no acabe siendo una fuente de frustración y de culpabilidad? ¿Para que algo que a muchas nos apetece hacer porque sale de nosotras, porque es natural, porque es una experiencia vital que queremos sentir, no sea atacado gratuitamente por ignorancia o en aras de un feminismo trasnochado? ¿Para que a las que no quieran o no puedan dar el pecho por cualquier causa no las hagan sentir peores madres?

Hay 142 Comentarios

Puede que la leche materna sea mejor, o más natural. pero he de decirte que mi hija en año y medio no se ha puesto malita ni una sola vez, y por el contrario tengo amigas que han estado dando el pecho hasta pasado el año y están enfermas constantemente!.
Por cierto yo no estaba enferma, simplemente cada persona es un mundo, y por la razón que fuese el mío no generaba leche. Además no podía esperar a saber un "Diagnostico" y mientras tanto mi hija siguiera sin comer, por que no comía!. La llevamos en varias ocasiones al hospital, por que no hacía caca, ¿cómo iba a hacer?? si no comía!!
Creo que a las cosas hay que darles la importancia que tienen sin sacar las cosas de madre.

Erre que erre: "poca leche", "no tenía leche", etc. Os dicen eso los médicos, ¿y no preguntáis a qué se debe? ¿Qué pensaríais si un médico os dice que tenéis poca sangre? ¿O que tenéis poca orina? Eso son síntomas de enfermedades, ¿no se os ocurrió pensar que teníais que tener algo? O estábais enfermas o en algo fallábais.

Joan, no has contestado a ninguna de mis preguntas.

La leche materna no necesita defensa porque es lo natural, forma parte de nuestra naturaleza, de nuestro cuerpo (como la sangre, los líquidos, los órganos, etc.); frente a todo esto, la leche artificial sí necesita defensa, necesita demostrar si es mejor que la leche materna, siquiera si está su mismo nivel. ¿Alguien podría argumentar una defensa de la leche artificial?

El tema levanta ampollas porque a todos nos afecta la teta. Baste decir que la experiencia es altamente recomendable.

Enhorabuena por el post.
Mi opinión es que no hay que presionar en ningún sentido.
Yo tuve una mala experiencia con la lactancia que me ha marcado bastante, hasta el punto de tener que ir al psicólogo.
Yo estaba convencida de querer dar el pecho a mi hija, y así lo hice, aunque no tenía del todo claro que tenía la leche suficiente, en varias ocasiones se lo comenté a su pediatra y siempre me dijo que no dejara de darle el pecho, que si no tenía leche ya tendría, y erre que erre, Que no le diera biberón, Yo veía que la cosa no funcionaba, pero le hice caso. Era primeriza y todo era un mundo nuevo. Hasta que en la revisión de los 15 días comprobamos que la niña había perdido más de 500gr, y comprobaron que aunque la niña mamaba correctamente, no tomaba nada más que aire, NO TENÍA LECHE. para mí fue un trauma bastante grande, me sentía culpable de no haber empezado a darle en bibe, por la presión que sentía.
Si tengo otro hijo, tengo claro, que al mínimo indicio de algún contratiempo, daré el biberón sin ningún remordimiento. Lo que quiero es que mis hijos se críen sanos, fuertes y con una madre feliz.

Eva, no he dicho que no exista presión en España, sino que esta presión no está "generalizada e institucionalizada", como en otros países, sino que depende del hospital o el médico o la matrona que te toque, como demuestran casos tan dispares como el tuyo o como el mío o el de muchos otros comentarios, en los que hay de todo: desde presión muy fuerte a cero información y apoyo. Sobre que las canastillas no contengan regalos de biberones, chupetes o muestras de leche, lo que hacen es cumplir con el Código de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, aprobado por la OMS en 1981 para evitar que el márketing agresivo de los fabricantes acabara con la lactancia materna http://www.elpais.com/elpaismedia/ultimahora/media/201008/04/sociedad/20100804elpepusoc_1_Pes_PDF.pdf y que en España sólo se cumple parcialmente. En cuanto al tema de las defensas, no es ningún mito, está avalado por muchos estudios científicos serios y recogidos por la OMS, Unicef o asociaciones de pediatría. Te invito a que sigas leyendo el resto de la entrada, pues precisamente de lo que trata es de que todas las madres deberíamos poder decidir y dar la lactancia que queramos sin presiones de ningún tipo. Un saludo.

me gusta mucho la reflexión. Por supuesto la tendencia actual de matronas principalmente es a ACONSEJAR la lactancia materna a toda costa, pero dejan la información a medias. Deben contar también que hay madres que por mucho que quieran no van a tener leche suficiente por mucho que pongan al niño al pecho. Yo estuve los primeros 15 dias con la niña al pecho las 24 horas, pero al ir al pediatra había perdido mucho peso con respecto al nacimiento y tuve q darle biberones, Por supuesto mi sentimiento de fracaso como madre fue mucho peor q las noches sin dormir, porque estaba tan convencida de que podría amamantar a mi hija que no contemplaba otra posibilidad. Hay que dar la informacion completa y no quedarnos solo en lo idilico y maravilloso que es la lactancia materna en exclusiva. Ángela tiene 5 meses y medio y aun le doy el pecho, como aperitivo antes del bibe que devora.... y las dos cosas siguen siendo maravillosas.

Yo soy madre proteta, carlosgonzalista y de la liga de la leche, pero mi niño tiene lactancia mixta. Tras una época de algo más de un mes de desesperados intentos de que eso funcionara y búsqueda de información hasta bajo las piedras descubrí por la liga de la leche internacional que las madres con síndrome de ovario poliquístico pueden tener problemas en la lactancia por que el exceso de andróginos interfiere en la prolactina e incluso en la formación de la mama en la adolescencia.
No puedo describir el sufrimiento de estar viendo al niño muy hambriento y perdiendo peso y tener alrededor miles de opiniones de sanitarios y de gente por la calle, de familiares y amigos, pro y contra lo que haces. Además de la frustración de querer con toda el alma hacer algo y no conseguirlo. Al final me fui por la calle del medio, porque si la leche materna es la mejor, el hambre es peor que la artificial... El niño usa para tomar su leche artificial un relactador para no perder ni el contacto conmigo ni la costumbre de mamar, y la verdad, el descenso del estrés que estábamos sufriendo como familia se notó en lo educativo lo emocional e incluso en la producción de leche, que aumentó poco a poco por una succión más correcta (se desesperaba y no tenía ni fuerzas ya) y por la calma que yo empecé a tener tras el berrinche...
Desde mi experiencia y mi punto de vista, esto no tendría que haber sucedido cuando había preguntado a toda clase de profesionales de la salud y nadie supo orientarme como se debe...

ESTOY HARTA¡¡¡¡¡ he dejado de leerte en cuanto has dicho que "no hay ninguna presion para fomentar la lactancia materna" claramente no vives en España, tengo dos niñas una de seis y otra de apenas once meses. diferencias entre las dos, por ponerte un ejemplo, en el hospital: te dan una cesta con cosas y muestras, que bien, entre la mayor y la pequeña la diferencia es clarisima, ni muestras de leches, ni de chupetes ni de biberon, ni si quiera de infusiones.......... pero segun tu esto no es presion. si con la mayor me dieron hasta lo imposible con el tema del pecho desde la matrona a la pediatra pasando por toda institucion que se vea durante el embarazo, con la peque ni te cuento..... menos mal que no te obligan.......
la mayor tomo hasta los seis meses y medio y la peque hasta los tres meses y medio, en los dos casos decidieron ellas (no las voy a dejar sin comer...) Yo realmente creo que la lactancia materna es maravillosa y fantastica, por el momento intimo mas que otra cosa. ahora bien, vamos a dejarnos de barbaridades, el pecho es un alimento, no un sustituto del biberon del agua, dejaros de retorica, que no tiene ni pies ni cabeza que una criatura con todos los dientes que habla y camina se te acerque en cualquier momento y se sirva ella sola. para eso esta el aguita de la fuente que es buenisima.
hoy por hoy reconocer que has dado el biberon a tu hijo esta casi penado por ley. cada caso es un mundo y cada uno tiene que poder elegir que hacer sin tener que explicarse, yo lo pase fatal con las dos, cuando no querian tomar, cuando dejaron de tomar, llore amargamente y sinceramente os digo que sin tanta presion yo lo habria disfrutado mas. tambien es un mito lo de las defensas y todo eso, si no tienes mucho no puedes pasarles nada..... conozco niños que tomaron pecho año y medio y donde hay un virus lo cogen........ en fin que basta ya de mitificarlo, que poco favor estais haciendo a esto tan simple y bonito

La respuesta es simple Joan: ningun niño llega jamas hasta esas edades queriendo mamar. Os empeñais en querer ponerle puertas al campo y ya tiene lindes el solo... Repito, yo solo tuve que pactar con uno de los supernenes (y a lo mejor me equivoco, pero en otras circunstancias estoy segura de que se hubiera destetado solo, sin pacto), el otro lo dejo solo y con menos de dos años. Y no tiene nada que ver con la educacion, con la independencia o con el rosario de la aurora, caray. Por supuesto que no se trata solo de comer, es un vinculo afectivo estupendo. ?Se puede saber en que punto invalida eso el que biologicamente estemos preparados para ello durante muchos mas años de lo que socialmente se ha terminado por imponer por costumbre?

Y llegado el momento, sigues manteniendo el mismo vinculo de otras maneras semejantes (sigo dedicando el mismo tiempo a mis hijos, de otra manera... lo que si que puede es que haya gente que el tiempo que antes lo dedicaba a la lactancia, plante a los niños ante el televisor... tremendamente util para hacer de ellos seres "independientes"). Ya digo, nos estamos empeñando en tener niños "independientes" de cuatro años. Tenemos una vida media cada vez mas larga, estamos ahora mismo en torno a los 78 años... ?a que esa necesidad de acortar la infancia?
Un supersaludo

Para Superwoman en relación a la respuesta a Carla.

Es trivial el hecho de que la lactancia no es simplemente alimentación. Es mucho más. Esto es fácil de entender si se analiza el acto, pero además se ve a través de los comentarios de las distintas madres:

“Darle el pecho a mi hijo ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, los momentos juntos tumbados en la cama o en la playa amamantándolo son para mi recuerdos que llevaré siempre en mi corazón.”

Carla ya lo ha explicado muy bien. Piensa en la importancia que tiene un acto que no es sólo el primero que se produce en la vida del bebé, sino también el único que se producirá durante esta primera etapa de su vida. Como he intentado mostrar más abajo, los placeres que el bebé siente al mamar son muchos, y no todos vinculados al simple hecho de comer.

Yo soy ingeniero, así que en mi caso seguro que no es deformación profesional. Si se examinan las cosas con toda la profundidad, si se ve el acto en toda su complejidad, es fácil entender que no se trata tan solo de comer.

Los padres tienen la obligación de educar a sus hijos, y entre otras cosas, el padre y la madre pueden elegir, o no, el promover, poco a poco, la autonomía de su hijo, entre otras cosas, realizando el destete. Como bien decía Carla, esto no lo marcará el bebé. Y para muestras la frase del hijo de Yolanda: "Mami, ni se te ocurra decirme que no me vas a dar teta". Si lo pensamos bien, porqué un niño (en el caso que continua mamando por ejemplo con 4 años), iba a decidir dejar de hacerlo, cuando es muy placentero. Lo hará por indicación de la madre, del padre, como bien contaban algunas, de forma pactada.

Una pregunta para las personas que defienden una lactancia larga: ¿hasta cuando? De hecho si no tiene sentido parar al año, ni a los dos, tres, cuatro,… ¿por qué no seguir hasta los ocho por ejemplo, o hasta los diez? Estoy seguro que el niño, si no percibe presiones externas para parar, podría seguir tan tranquilamente. De hecho seguro que ya hay casos.

En cualquier caso es un debate importante.

Muchas felicidades Cecilia por este blog.

He sido madre hace 15 meses y tuve muy poca leche durante los meses que le di el pecho, por lo que debía darle a mi hijo un refuerzo de leche y el sentimiento de culpa era horrible, me sentía menos mujer.

Leerte es siempre una au¡yuad y un consuelo. De verdad, gracias.

Supongo que es deformacion profesional, clara (no te lo tomes como un reproche, porque me pasa tambien a mi en lo mio ;)) porque jamas se me hubiera ocurrido ver algo asi en el proceso de lactancia de los supernenes. He de decir tambien que son bastante independientes desde el principio de sus dias, todo lo que han podido hacer solos lo han querido hacer asi desde que han podido... y oportunidades para encontrar limites y frustrarse, en fin, hay tantas en el dia a dia que yo no considero necesario crear alguna mas artificialmente.

El problema es que siempre parece querer asociarse la lactancia prolongada a la falta de emancipacion del niño, cuando realmente por factores biologicos, nos corresponderia mamar mucho mas de lo que se hace actualmente. Mientras otros animales (y si, somos animales, racionales pero animales) estan "programados" para la supervivencia inmediata separados de sus madres, en el Homo es crucial la maduracion social en un entorno protegido y un periodo de aprendizaje y maduracion largo... A mi francamente me parece mucho mas peligroso el alargar indefinidamente la adolescencia como se esta haciendo hoy en dia que el conceder un poco mas de infancia. Parece que la meta es hacer niños fisicamente "independientes" para dejarlos en un limbo en que las demas dependiencias necesarias no se cubren y del que no salen hasta los 30 años o mas...
En fin, un placer charlar contigo. Superfelices Fiestas

Darle el pecho a mi hijo ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, los momentos juntos tumbados en la cama o en la playa amamantándolo son para mi recuerdos que llevaré siempre en mi corazón.
Es cierto que supone llevar a tu hijo "colgando" unos meses, pero a mi me encanta! y lo volvería a hacer. Me considero feminista y no creo en absoluto que vaya en contra de la igualdad ni de la incorporación de las madres al trabajo, se puede compatibilizar perfectamente.
Para mi fue un regalo, pero de mi hijo a mi.

superwoman: di el pecho a mi hijo por un año, el destete fue natural. Puedo decir más, que para mi fue una experiencia hermosa, pero también que mis circunstancias personales me permitieron disfrutarlo, ignoro la decisión que hubiese tomado si por ejemplo hubiese estado trabajando a jornada completa. Creo que las circunstancias cambian y que son muchas las variables que nos inclinan hacia un lugar o hacia otro. En cuanto a los pañales, estoy de acuerdo contigo, a los niños se les exige madurar tempranamente en algunos aspectos, para que puedan incorporarse al sistema escolar y soy partidaria de que los padres tomen en cuenta esto para nivelar la balanza entre las exigencias sociales en las que nos toca vivir y las necesidades de cada niño. Pero también considero, y esto ya desde mi experiencia profesional, que así como en algunos casos la intervención es desmedida, en otros directamente no existe. Alguien por ahí resaltaba el hecho de que somos mamíferos, es cierto, biológicamente lo somos, pero también somos seres sociales, para construir la civilización el ser humano tuvo que renunciar o pactar, con su lado más animal y esto, desafortundamente no dió un equilibrio necesariamente óptimo. Es más, el conflicto entre las necesidades particulares y las exigencias sociales es una tensión permanente, pero, al mismo tiempo, necesaria.
Mi comentario va dirigido a que hay que estar atentos y escuchar ese limite necesario para dejar que nuestros hijos se independicen, vuelvo a subrayarlo, cada niño tiene su tiempo y su ritmo, pero el desprendimiento de la madre tiene que darse, y no será el niño quien lo proponga. El mundo no es un lugar fácil para nadie, los adultos lo sabemos, tenemos esa tendencia a proteger a nuestros hijos proque sabemos que afuera la sociedad mantiene algo de jungla salvaje. Nuestros hijos perciben esto, de hecho perciben más de lo que pensamos. Si una madre está triste, o preocupada, pero también si una madre no quiere desprenderse de su hijo. A todos nos puede pasar, todos, como padres, en algun momento nos haremos esa pregunta, sino estamos reteniendo a nuestros hijos más allá de lo adecuado, es sano que nos lo preguntemos. La razón por la cual lo menciono es que veo que bajo la discusión de si dar el pecho o no, se esconde lo importante, que es el lazo emocional con nuestros hijos, y este no pasa por dar el pecho o no darlo, por darlo más o menos tiempo, sino por algo más importante que es la de propiciar y fomentar la sana autonomía, llevarlos de la mano al mundo, acompañarlos, soltarlos un poquito, recibirlos cuando quieran tomar nuestra mano nuevamente, en un proceso que durará muchos años.
un gran saludo

Silvia, desgraciadamente a las que les han dicho eso de que la leche es de mala calidad, ni se han planteado que pudieran tener un problema medico porque no son ellas las que tendrian que plantearselo, sino sus medicos. A casi todas las que he conocido en ese caso, el medico no les ha mandado ni un triste analisis para ver si la funcion de la tiroides, por ejemplo, era correcta. Por eso digo que eso de que el sistema sanitario apoya la lactancia materna, "tiriri que te vi". Como comenta Candy (hola Candy, un saludo, soy tambien de Epen) meter presion a muerte no es ayudar.

Un supersaludo

Carla, ?has tenido experiencia directa con una lactancia prolongada? Porque exactamente igual que con el pañal, la dinamica de la lactancia va cambiando con el grado de desarrollo y de madurez del niño. A demanda con un bebe de un mes significa casi estar quitandote el sujetador por las escaleras porque tu hijo berrea de hambre (y antes de que lo tomeis como literal, es una figura literaria, lo que quiero decir es que lo prioritario para el bebe es su sensacion de hambre y no hay modo humano de hacerle entender que hay que esperar). A demanda con dos años es algo completamente diferente. Yo "pacte" con mis hijos el destete nocturno (con unos 18 meses) y el destete en la calle (con cerca de dos años). Pero me seguia apeteciendo tener un momento de intimidad con ellos por las noches, era algo tranquilo, relajado y sin presiones por ningun lado. Y en uno de los dos casos hubo un destete natural con cerca de 30 meses y en el otro pactamos el final a los tres años. Pero porque apetecia asi, no veo el problema en prolongarlo mas tiempo dependiendo de la madurez del niño y de la disponibilidad de la madre. Exactamente igual que con el pañal. Porque lo de retirar el pañal tan temprano como se hace no es debido al "sano desprendimiento" del niño, sino a que la madre tenia que lavar pañales hace unas decadas y hoy en dia, con los desechables, a que tienen que entrar en el cole. Y la mayoria lo logran, pero siempre hay algunos que no pueden porque no estan preparados (segun una amiga que es educadora en infantil, cerca de un 10%, que no es una cifra despreciable).

Un supersaludo

Para Beatriz: He leído tu comentario, no sé las razones que tienes para destetar, pero si, como cuentas, a ti y a tu hija os apetece seguir, y sólo lo vais a dejar porque le toca tomar purés, que sepas que no es "obligatorio".
No sé si conoces el libro de Carlos González “Mi niño no me come”, donde explica bastante bien el tema: en resumen, hasta el año la leche es el alimento principal de los niños y los demás alimentos son complementarios, es decir, se dan para que se vayan acostumbrando, ir probando nuevas cosas, etc. Pero la leche alimenta más que el puré de verduras, por lo que es absurdo que te digan que no va a crecer bien porque no se toma el puré y que por eso tienes que dejar de darle leche. González es un pediatra que ha estudiado el tema. Además, tampoco es todo blanco o negro, puedes reducirle la toma, dejar que pruebe un poco el puré u otra cosa en la comida y darle teta de postre, o darle pecho de merienda o por la noche, en fin, que no hace falta dejarlo del todo porque empiece a tomar otros alimentos.

¿La verdadera presión?: el tipo de parto. Eso si que es terror psicologico...

Las que decís que vuestra leche es de "mala calidad", está "aguada" o no teníais leche, ¿no os planteásteis que estábais enfermas? ¡¿En qué cabeza cabe que el cuerpo humano funcione mal si está sano?! Ni grietas, ni mastitis, ni depresiones, ni noches sin dormir ni nada de nada: ante un hijo, éste es lo primero, la madre es lo segundo. Si esto no somos capaces de verlo, ¿a qué lugar quedan relegados nuestros hijos?

Por otra parte, la OMS recomiendo la lactancia materna un mínimo de 2 años, no un máximo de 2 años, así que no, no se crea ningún trauma por amamantar a un niño mayor de esa edad. ¿Le diríais a un niño de 4 años que los Reyes Magos no existen para que aprenda a superar la frustración? Supongo que no, entonces, ¿por qué quitarle su leche? ¿Por qué darle la leche de otro animal y no la leche de su propia madre? Joan, ¿me lo explicas por favor? Ah, Carlos González es el Jefe de Servicio de Pediatría del Hospital San Juan de Dios de Barcelona, y sus explicaciones están apoyadas por la Asociación Española de Pediatría, la OMS y UNICEF, ¿se equivocan todos? ¿Son todos humoristas?

yo desde antes de nacer mis hijos tenia muy claro q queria darles el pecho. Por la experiencia tan maravillosa q no queria perderme y xq pensaba q era lo mejor. Mi primera hija nacio en EEUU y...gracias a dios!!! xq si llega a nacer en españa creo q hubiera abandonado lalactancia materna a los 2 dias. Me parecio muy duro hasta q parendio a mamar y yo aprendi a colocarla y sobrellevar las grietas, pero en mi hospital me asignaron a una matrona especializada en ensañar a madres primerizas a amamantar a sus bebes...y fue tan maravilloso!!! estuvo conmigo los 3 dias q estuve en el hospital ayudandome , enseñandome posturas, todo el tiempo q hizo falta. Mas aun, si tenia algun problema una vez fuera del hospital iba a verlos y estaban conmigo el tiempo q hacia falta para detectar el origen del problema. Si hasta me dieron un sacaleches electrico costeado por el hospital!!! en el hospital ahbia todo un departamento dedicado a la lactancia materna (la liga de la leche americana) y funcionan fenomenal. ME senti muy acompañada y ayudada xq, todo hay q decirlo, dar el pecho cuesta trabajo al principio. Es dificil q salga natural y bien, x eso entiendo q mucha gente q no tiene ayuda abandone.
Cd tuve mi segundo hijo (en españa), nadie se molesto en darme ni un consejito, eso si...daban por hecho q tenia q dar pecho y no bibieron...pero nada de ayuda. Menos mal q me traia la leccion aprendida. De hecho, he ayudado a varias amigas q estaban desesperadas por la nula informacion y ayuda q se da en los hospitales d aqui!!!
si queremos q las madres den el pecho, hay q ayudar mas, y no presionar si lo abandonan, xq ES DIFICIL...muy dificil...pero maravilloso sentir a tu bebe...

superwoman: por supuesto que es madurativo, no era mi intención implicar lo contrario, sino resaltar que para que suceda en muchos casos, no en todos, porque cada niño es diferente, hay que tener algun tipo de intervención cuando vemos que el niño está preparado para ello. En el caso de dar el pecho la cuestión no es tan evidente porque medicamente hablando no se plantea ningun problema, algo parecido sucede con el colecho. Ahora bien, que medicamente no se plantea problema ni significa que no haya que fomentar en el niño un sano desprendimiento, de a poco, pausado, en el tiempo y el estilo de la relación de cada madre con su hijo, pero hay que hacerlo. Me pareció necesario hacer la comparación para señalar que también en relación a dar el pecho si el niño no parece ir desprendiendose habrá que ayudarlo. Los limites son tan importantes como los abrazos.
saludos

Hay mujeres que dicen haber sido presionadas para amamantar, o al menos ellas lo sintieron así. La mayoría se refieren al trato recibido por parte del personal sanitario durante su estancia en el hospital tras el parto. No tenemos estadísticas sobre ello, por lo que no sabemos cuántas han pasado por este trance, pero es curioso, porque también suele darse, y mucho, el caso contrario: madres a las que por todos los frentes las “aconsejan” abandonar el pecho. Y es que en nuestra sociedad es moneda corriente decir a niños y mujeres- a veces de muy malas maneras - lo que deben y no deben hacer, sin tener en cuenta sus opiniones y deseos.

Conviene recordar, porque a veces se nos olvida, que somos mamíferos, y por pura lógica lo más adecuado para el ser humano es tomar la leche de otro ser humano.
Nunca será mejor tomar la leche de otra especie antes que la nuestra.
Por ello es obligación del personal sanitario informar y apoyar la lactancia materna, pero hay maneras y maneras de hacerlo. Se puede invitar, sugerir y animar, pero nunca se debería obligar, ni poner en duda nuestra calidad como madres por no querer o no saber amamantar. Muchas mujeres se enfrentan a la lactancia tras partos penosos, heridas físicamente y con los sentimientos a flor de piel. En esas circunstancias establecer la lactancia puede ser complicado. No se tienen fuerzas para superar sola las dificultades, se necesita mucho cariño y comprensión para seguir adelante, y esa debería ser la actitud frente a una recién parida: apoyar sin juzgar, sea cual sea su decisión.

A amamantar se aprende mediante la observación. Dado que ahora no se amamanta, no vemos cómo se hace, por lo que llegado el momento es normal tener dudas y problemas. Suplimos esta carencia cultural y el alejamiento respecto a nuestra naturaleza con la racionalidad, esto es: estudiamos en libros como se da el pecho y las enfermeras nos enseñan a hacerlo, cumpliendo así una función muy importante en nuestra sociedad y muy valiosa para la salud de nuestra especie. Es mucha la responsabilidad del personal sanitario pues de su buen hacer depende en muchas ocasiones que un bebé mame o que termine finalmente tomando biberones.

Hay quien - por los motivos que sean - no quiere dar el pecho. Es su decisión y debe ser respetada. No es agradable que te insistan intentando convencerte para que hagas algo que no te apetece, algo que te disgusta, y más si tratan de hacerte sentir culpable por no hacerlo. Sin embargo, creo que cuando se tienen las ideas muy claras, cuando se está totalmente seguro de algo, no hay espacio para la culpabilidad, ni la vergüenza al qué dirán. Y en definitiva, la presión para amamantar desaparecerá en poco tiempo, al salir del hospital, pues en la calle ahora está socialmente mejor aceptado el biberón que la teta.

La presión para amamantar es incluso más penosa cuando no va acompañada de un asesoramiento adecuado para lograr una lactancia exitosa. Escuchar: “Tienes que darle teta, es lo mejor para tu bebé” pero que no te ayuden a conseguirlo es doblemente frustrante pues te hace sentir totalmente inútil.

Diana nos cuenta su experiencia: Yo en cierta forma, en aquél momento me sentí "presionada" para amamantar. Y mucho. (Y no lo hice, y no me lo perdonaré nunca). Pero claro, el problema es el mensaje contradictorio que recibí. Por un lado, te separan de tu hijo, con lo que la instauración de la lactancia se hace muy difícil, y por otro se llevan al niño por la noche (yo pensaba que era lo normal, lo que había que hacer...) y por otro, le dan biberones de glucosa, bajo la amenaza de "se va a deshidratar", etc. Yo sólo me pude poner un ratito al niño al pecho. El pobre estaba adormilado, no es que no succionara, es que lo rechazaba. Y rápidamente venía alguien a verlo, o una enfermera a revisar mi cicatriz, o lo que sea... Y todo el mundo con el mismo discurso: “Lo mejor es darle teta”. Pero a la vez, me decían cosas como "es que si no te sube la leche, le tenemos que ir dando otra cosa, que se te va a morir". Nadie me explicaba cómo se hacía aquello, pero todos decían que era lo mejor. Finalmente una enfermera dijo: "Le tienes que dar de mamar. Tú verás lo que haces". Y yo, con el niño en la teta, que no se agarraba, y que me moría de dolor porque notaba cómo se encogía mi útero al tocarme el pecho, dije llorando: "No puedo". A lo que la enfermera, amable, sensible y comprensiva como saben ser ciertas enfermeras, contestó: "Todas pueden ¿Es que vas a ser peor madre que las demás?". Ese "peor madre" todavía resuena cuando veo a mi niño, por cierto lleno de alergias, dermatitis, intolerancias y asma. No le di el pecho, tal vez no tenga disculpa por ello. Pero os aseguro que lo he pasado muy mal, me he culpado de todos los problemas médicos que ha tenido, y he llorado demasiado.

Es fundamental que en el ámbito sanitario se respete la libertad de elección de las mujeres, pues en definitiva es su salud y la de sus hijos la que está en juego y son ellos los que sufrirán las consecuencias de esas decisiones sobre sus cuerpos. No debería existir presión en ningún sentido, si bien siempre hay tiempo para introducir biberones mientras que si no se establece la lactancia o se produce un destete es muy difícil volver atrás aunque se cambie de opinión y se quiera amamantar.

Me entristece pensar en las mujeres que se han sentido incomodadas por quien quería forzarlas a dar el pecho en contra de su voluntad, pero más me apenan aquellas que aún queriendo amamantar no lo consiguieron porque no recibieron la ayuda necesaria para lograrlo. En definitiva las primeras lograron su objetivo mientras que las segundas no.


Candy Tejera.-

Carla, el tema de la lactancia puede que sea discutible. De todos modos, las recomendaciones sobre la lactancia estan hechas de manera que no se corta a los dos años, sino "hasta que los dos años y mas alla" (http://www.who.int/topics/breastfeeding/en/). Y en lo que seguro que estan casi todos los pediatras de acuerdo es que el tema de control de esfinteres es una cuestion de madurez. Vamos, que tu puedes decidir que el niño esta preparado para controlar, pero como lo este, vas a tener problemas tarde o temprano (y no son solo problemas los escapes, sino las retenciones de heces en niños pequeños). Fomentar, desde luego. Pero igual que nadie pretende que sus hijos caminen al año justo y si lo hace se arriesga a que no funcione, con lo de los pañales es lo mismo.
Un supersaludo

Exclusive breastfeeding for approximately the first six months and support for breastfeeding for the first year and beyond as long as mutually desired by mother and child.

¿Qué no hay presiones como en Inglaterra o EEUU para que las mujeres opten por la lactancia? ¿En qué mundo vivís? He vivido 10 años en Inglaterra, ahora llevo 5 en España y estoy rodeada de amigas que han dado a luz en el último año, año y medio, algunas optaron por la lactancia materna (la mayoría), otras no, y os puedo asegurar que las miradas que las personas echaban a algunas de ellas cuando sacaban el biberón eran terribles, como si estuvieran cometiendo un crimen. Ante todo, creo que ya ha llegado el momento del verdadero feminismo, es decir, que las mujeres se sientan libres de tomar una decisión u otra, sin presiones, sin perjuicios, ¿es que no somos lo suficientemente mayorcitas como para tomar una decisión, independientemente de cuál? Por favor, dejemos de ondear la bandera de lo correcto o lo incorrecto y no juzguemos a las mujeres.

Si de recomendaciones de lactancia se trata, estas son hasta los dos años. Más allá de esta edad estamos hablando de niños, ya no de bebes. Que un niño de más de tres años tome teta a demanda, me parece que es para pensarlo. El problema que se plantea es que los efectos de extender una etapa más allá de ciertas fronteras se verán probablemente en la adolescencia. Por poner un ejemplo, es como si dejaramos que el niño decidiera solo cuando dejar los pañales. Todos estos son momentos por los que el ser humanos tiene que pasar llegar a ser un adulto independiente. Como ya comentó alguien, es necesario para que así suceda que los padres no eviten que los hijos se enfrenten a estas sanas renuncias. Al igual que fomentamos que aprendan a caminar, que vayan al cole y tengan amigos, tenemos que aceptar que todo tiene su etapa y que extenderlo más allá puede dejar de ser beneficioso.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

¡Participa!

¿Tienes dudas sobre cuestiones pediátricas o de crianza para nuestro consultorio? ¿Quieres compartir alguna experiencia o proyecto interesante? ¿Conoces algún plan interesante para ir con niños? Escríbenos aquí

Eskup

Libros

Cosas que nadie te contó antes de tener hijos

Cosas que nadie te contó antes de tener hijos

por Cecilia Jan

Tener hijos está bien. En eso estamos todos de acuerdo. Es uno de los momentos más felices en la vida de una persona. Pero, como diría el maestro Yoda, tiene también un lado oscuro: falta de sueño, pechos caídos, poco sexo (y rapidito), gritos, llantos y discusiones... ¿Por qué nadie nos avisó antes de todo esto? Este libro no es una guía ni un manual de autoayuda, sino un recuento de todas esas cosas, recogidas con humor —la mejor forma de sobrevivir— por una madre reciente y que, pese a tener ya tres niños, se siente aún una primeriza.

Anécdotas de guardería

Anécdotas de guardería

por Javier Salvatierra

Veinte niños que no llegan al metro de estatura. Una habitación cerrada. Un solo adulto. Los enanos juegan, aprenden, comen (¡ellos solos y sin protestar!), duermen la siesta e incluso obedecen hasta que llega la hora de volver a casa. ¿Cómo es posible? Este libro abre la puerta de estas escuelas para contar todo lo que allí sucede. Por fin descubrirás cómo se las ingenia la profe de tu hijo para sobrevivir cada día cuando tú tienes serias dificultades para controlar a un solo niño en casa.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal