De mamas & de papas

De mamas & de papas

De la comedia más almibarada al thriller más terrorífico, todo es posible en un día con hijos. En este espacio, padres y madres que a la vez son periodistas, y los lectores, comparten información y experiencias para sobrevivir a estos años apasionantes pero agotadores. Participa en los comentarios o a través de nuestro correo

De las presiones para dar y para no dar lactancia materna

Por: | 21 de diciembre de 2010

Foto: Eva Tomé

Todavía doy el pecho a mi niña, que tiene casi 20 meses, y me gusta. La confesión parece obligada, antes de tratar de un tema que siempre levanta polvareda, y sobre el que muchas madres recientes sufren dos corrientes de presión opuestas que generan, a su vez, sentimientos muy encontrados.

¿Qué tendrá la lactancia materna para que algo natural y sano sea causa de tantas presiones, frustraciones y sentimientos de culpa? ¿Para que las madres acabemos enfrentadas entre nosotras, para que nuestras elecciones sean rehenes de las teorías feministas del momento, para que acabemos sintiéndonos obligadas a mentir a ginecólogos y pediatras por haber tomado una u otra decisión?

Una de las cosas que me planteé cuando me quedé embarazada por primera vez, hace casi cuatro años, fue si daría pecho o biberón. Tenía una idea difusa de que la leche materna "era lo mejor", pero poco más. Mi única referencia familiar era el recuerdo de mi madre de que no había podido darnos el pecho "porque no tenía leche". Tampoco había estado cerca de ninguna amiga cuando sus bebés eran pequeños, así que me lancé al oráculo de la madre moderna, Internet.

Ahí encontré varias recomendaciones del libro Un regalo para toda la vida. Guía de la lactancia materna, del pediatra Carlos González, uno de los autores más conocidos en España en divulgación sobre este tema. Su defensa de la crianza natural puede gustar más o menos, pero lo cierto es que durante el embarazo, fue la única fuente de información fiable que tuve sobre la lactancia (y que luego he comprobado que se corresponde con las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría, de la Organización Mundial de la Salud o de Unicef). Ni médicos ni matronas me dieron ninguna información sobre el tema, salvo el pediatra del curso de preparación al parto que hice en un centro privado de Madrid: "La leche materna es lo mejor. Hay que dar el pecho cada tres horas, 10 minutos de cada pecho". Es decir, el consejo más fácil para que la lactancia no tenga éxito.

Las presiones en contra de cualquier madre que desee dar el pecho durante el tiempo que le apetezca son conocidas: familiares, vecinos o amigos que se criaron con biberones y que ven en la lactancia materna un exotismo o una modernez (qué contradicción); profesionales de la salud que te recomiendan una cosa pero te recetan otra contraproducente por falta de formación específica en lactancia; periodos cortos de baja laboral que impiden amamantar tranquilamente durante los seis meses recomendados de lactancia materna exclusiva; feministas trasnochadas que creen que dar el pecho es un sacrificio y que para lograr la igualdad es obligatorio renunciar a una experiencia vital que miles de mujeres trabajadoras compatibilizan perfectamente, en lugar de luchar para que podamos hacerlo sin discriminaciones... Tantas voces en contra que quizá por eso, como reacción, muchas sentimos un tonto orgullo cuando comprobamos que el bebé crece y engorda con algo que sale de nosotras.

¿Qué hay de las presiones a favor? Por mi propia experiencia, por la de amigas y conocidas, y por los profesionales con los que he hablado, creo que en España no hay una presión generalizada e institucionalizada en favor de la lactancia materna. Quizá sea porque, como reconocen la OMS, Unicef y la Asociación Española de Pediatría, aún hace falta mucha formación y apoyo de los profesionales de la salud para transmitir un mensaje único y saber resolver contratiempos que se plantean en los primeros días que son fácilmente solucionables. Por eso es tan normal aquí que a la más pequeña pérdida de peso o aparición de grietas, te prescriban biberones, sin pararse a averiguar si es fruto de una mala postura al mamar o de otro problema. O que te encuentres más o menos apoyo o presión según el hospital o el médico o la matrona que te toque. 

 

Nada que ver con la experiencia de mi amiga Olga, que dio a luz el año pasado en Londres. Tuvo problemas las primeras semanas porque Anna no es que no se enganchara, es que, aunque suene raro, no sabía succionar. "Recuerdo que Anna lloraba porque no podía mamar y en ningún momento me ofrecieron un biberón, me insistían que siguiera intentándolo, que no era fácil pero que lo conseguiría y que de todas formas un bebé puede estar sin comer los tres primeros días". Al final lo consiguió, pero tras semanas de calvario, y percibiendo malas caras en comadronas, health consultants (consultores de salud) o grupos de apoyo en cuanto sugería la posibilidad de pasarse a los biberones. Otra cosa que no es muy normal en España es que durante el embarazo, en las consultas trimestrales "ya te empiezan a comer la cabeza, y luego el hospital da un curso de tres horas para enseñarte las posturas adecuadas, etc...".

Tampoco creo que aquí exista esa presión social que describe Hanna Rosin en su ciudad de EE UU, en un polémico reportaje publicado hace año y medio en The Atlantic, donde cuenta que las otras madres del parque la hacen el vacío cuando dice que está pensando en dejar de dar el pecho. En mi urbanización, hay vecinas que cuentan tranquilamente que están hartas de amamantar y que lo dejarán en cuanto pasen los dos primeros meses a otras que lo hacen con gusto durante años, hay otras que quisieron pero no pudieron, otras que decidieron no dar el pecho desde el principio... Todas convivimos pacíficamente, sin que nadie intente convencer a nadie de su opción. No hay que olvidar que a algunas nos resulta muy bonito y relajante amamantar, pero a otras madres, simplemente, no les gusta la experiencia: "Me ponía nerviosa la sensación de succión", me explica una amiga que optó por dejarlo al mes. "No quiero estar tan atada, y no me siento capaz de dar el pecho en público", son palabras de otra que decidió no darlo desde el primer momento.

Aunque a veces las madres que forman parte de grupos de apoyo a la lactancia puedan ser percibidas desde fuera como radicales, creo que se debe a que han tenido que reaccionar demasiadas veces a comentarios tipo "¿todavía le das el pecho, con lo mayor que es?", "si el biberón alimenta igual", etc, fruto de décadas de pérdida de referentes culturales sobre el método de alimentación natural de los seres humanos hasta que hace un siglo se impuso la leche artificial por distintas razones, entre ellas el márketing de las fabricantes. Y es que, cuando te sientes atacada por muchos frentes (tu madre, tu suegra, el pediatra, que te dicen todos al unísono que le des un biberón), o cedes o te encabezonas más en tu convicción.

Pero en realidad, creo que la mayor presión para dar el pecho sale de una misma. El problema es que, pese a que todos los organismos médicos, asociaciones de pediatría, de matronas, etc, consultados insisten en que no se ha de presionar a las mujeres para amamantar, sino "dar toda la información necesaria para que tome la decisión, y después, respetarla y apoyarla", es difícil para una madre escuchar que es mucho mejor la leche materna que la artificial y después no sentir algo de remordimiento si se opta por la segunda opción. Y más si se deseaba hacer y por alguna causa no ha funcionado.

Como me decía Carlos González en una entrevista hace meses, el problema es que "no hay un reconocimiento oficial de que la lactancia es muy importante para la mujer, y que por tanto, da rabia o pena no conseguirlo". "Cuando quieres ir a la playa y llueve, te dicen, qué pena, con lo que te apetecía; pero si querías dar el pecho y no has podido, que es algo mucho más importante en tu vida, nadie te dice eso, sino que te dicen 'no te preocupes, se crían igual con un biberón", sigue el pediatra, que cree que muchas mujeres dan salida a ese malestar que no pueden expresar mediante el sentimiento de culpa.

Aunque por suerte, mi experiencia con mi primer hijo, pasado el primer mes, remontó y acabó siendo muy satisfactoria, tanto que con Natalia he repetido y ahí seguimos, recuerdo que los primeros momentos fueron realmente angustiosos. Por mucho que me sabía la teoría, que las grietas y los problemas para engancharse al principio eran producto de una mala postura, en la práctica no conseguía colocarme a David correctamente al pecho. No había recibido ninguna presión para amamantar, ni siquiera, como ya he dicho antes, algo de formación, más que un libro. Sin embargo, estaba tan convencida de que iba a dar el pecho que la sola idea darle a mi bebé un biberón me parecía anatema, lo sentía como una afrenta a mi capacidad como madre, lo que sumado a la duda de si mi niño pasaba hambre y a la falta de sueño era un cóctel explosivo.

Esta presión que muchas veces nos autoimponemos las madres en el afán de ser perfectas, y las frustraciones y el complejo de culpa con que cargamos cuando no todo sale tan bien como esperaba, quedan muy bien retratadas en un comentario reciente que Bioleta ha hecho al post Una vaca que indigna tanto a madres como a pediatras. Bioleta, tras una experiencia nefasta, que cuenta con humor, concluye:

No soy matrona ni médico, y no tengo respuestas sobre la lactancia. Me hubiera gustado mucho que me hubiera salido bien. Pero no hay nada mejor en el mundo que poder disfrutar a tus hijos, meterte a un bebé suave en la cama y darle muchos besos. Y si la lactancia que no funciona te impide disfrutar eso, es que algo no lo estamos haciendo bien.

¿Qué se puede hacer para que una recomendación de salud no acabe siendo una fuente de frustración y de culpabilidad? ¿Para que algo que a muchas nos apetece hacer porque sale de nosotras, porque es natural, porque es una experiencia vital que queremos sentir, no sea atacado gratuitamente por ignorancia o en aras de un feminismo trasnochado? ¿Para que a las que no quieran o no puedan dar el pecho por cualquier causa no las hagan sentir peores madres?

Hay 142 Comentarios

Dar el pecho es algo personal de la madre. Si decide no darlo o no puede es cosa de la madre. Evidentemente, la leche materna es muy buena para el bebé, pero también hay que mirar por el bienestar físico y mental de la madre y dar el pecho está muy ligado a cambios hormonales que hay mujeres que llevan mal.


Que pena me dan las mujeres que están convencidas de que no pueden dar el pecho a sus bebés y más pena me dan las que no quieren hacerlo por incomodidad, por necesidad de "tener más libertad" o por no querer sentirse tan amarradas a ellos. No quiero acusar a nadie, pero de verdad NO ENTIENDO: ¿acaso hay algo más importante en esta vida que tu hijo recién nacido? Cuando nace un niño su madre tiene que estar a su lado las 24 horas del día y QUE EL MUNDO ENTERO ESPERE! Un niño toma el biberón por que no le queda otra. Nuestros hijitos recién nacidos ya tienen suficiente con la cantidad de contaminación y productos químicos que les rodean. Por eso hay que protegerles con la cosa más natural del mundo que es la leche materna, ese verdadero oro líquido. Está demostrado que el 97-99% de todas las mujeres pueden dar el pecho sin ningún problema. Lo que demuestra que la mayoría de las opiniones aquí expuestas son de mujeres que no estuvieron preparadas para pasar por la experiencia más maravillosa de la vida y disfrutar de verdad de su maternidad. La culpa la tienen la baja maternal de menos de 4 meses, el entorno, el estrés (el feminismo me parece que no). A pesar de todo eso los primeros meses hay que tratar de olvidarse de todo el mundo. Para tí existe sólo tu bebé, necesitas estar relajada, sin escuchar los consejos de nadie, sólo tienes que escuchar a tu hijito, tu intuición y tu instinto materno que es muy sabio y que seguro que te dirá qué es lo mejor para tu bebé. Te tienes que olvidar por completo de las tareas domésticas, compras, etc, Y aquí es muy importante el apoyo de tu familia, sobe todo de tu pareja. Recomiendo, recomiendo y recomiendo los libros de William y Martha Sears, pediatras y padres de 8 hijos. Ellos sí que saben lo mucho que pueden disfrutar la madre y su bebé uno del otro sin necesidad de sacrificios por ninguna parte. Estamos yendo hacia un mundo cada véz más ecológico y natural que intenta volver a sus orígenes y lo más probable es que en ese mundo la gran mayoría de los bebés podrán disfrutar de su derecho más natural del mundo de tener a su lado, cada vez que lo quieran, un pechito calientito que tan rico huele a mamá.


Continuando con el comentario anterior…
Al niño le resulta casi imposible desprenderse de su objeto más preciado, la teta de su madre y, salvo excepciones, si de él depende, mamará hasta una edad muy madura. Es mucho más que alimento para él y se puede convertir en una adicción. Tremendamente ilustrativa la frase del hijo de Yolanda: "Mami, ni se te ocurra decirme que no me vas a dar teta". Es obligación de la madre parar éste proceso si no quiere que su hijo tenga problemas para afrontar posibles futuras adicciones.

Para Marta. Le agradecería un poco más de respeto al expresar sus opiniones. Con respecto a la frustración del niño, en algún momento tiene que aparecer: ya sea negándole que se tome unos caramelos, negándole un juguete que desea, etcétera. Pobre del niño que no conoce qué es la frustración y aprende a convivir con ella. Si es capaz de desprenderse de su mayor objeto de deseo, que es en lo que se constituye la teta de la madre, será capaz de enfrentarse a las numerosas frustraciones que la vida le depara. En cualquier caso, respeto su opinión.

¿Qué tiene que ver el feminismo con la lactancia?, es solo curiosidad.
Lo de compatibilizar la lactancia con el trabajo si que es complicado, porque tiene más que ver con las posibilidades económicas que con el tipo de trabajo que se tenga, no creo que en españa tengamos lugares acondicionados para sacarnos la leche, y me disculpais si pienso que un WC no es un lugar apropiado y que a mi me de igual sacame la leche en un banco de la calle pero entiendo que haya mujeres con pudor que no quieran que les vean los pechos los jubilados en el parque.
Entiendo que la ingeniera no se sacaba la leche en una renunion o en una teleconferencia, pero es que no todo el mundo tiene un trabajo de despacho o puede estar dos años siendo mantenida por su pareja, la vida de cada uno es lo suficientemente compleja como para juzgarla de manera tan liviana.
Felices fiestas a todo el mundo, amamantados o no amamantados, todos son personas.

Anna, cuando me refiero a las feministas en este artículo me refiero en concreto a aquéllas que han mostrado de forma expresa su oposición o poco aprecio a la lactancia materna, sin ninguna consideración a que miles de mujeres, muchas de ellas trabajadoras, la eligen libremente porque les apetece, sin convertirse por ello en unas simples fábricas de leche o renunciar a sus aspiraciones. Tienes como ejemplo el propio artículo de Edurne Uriarte que enlazo arriba, o declaraciones como las de Amparo Rubiales diciendo que estas madres son "una especie de talibanas de la teta que han hecho de ello un martirologio" o las de Lidia Falcón poniendo en duda todas las bases científicas de los beneficios de la leche materna e insinuando que se trata de campañas ideadas (¿por quién, por la OMS, por Unicef, por la Asociación Española de Pediatría?) para devolver a las mujeres a sus casas, en un polémico reportaje de El Mundo de hace un par de meses. No me refiero a las feministas que trabajan para conseguir que las mujeres puedan desarrollarse con respeto a sus especifidades, y por que las que quieran dar el pecho puedan hacerlo sin ser discriminadas laboralmente o tener que vivir una gimkana continua. Hay feministas y feministas.

Es cierto que es un tema polémico. Mi mujer y yo nos vimos en la tesitura de decidir qué hacer. Nuestro hijo salió del materno con 3,400 kg y en una semana perdió más de medio kg. No paraba de llorar. No dormía más de dos horas seguidas.

Fuimos a una asesora en el propio Materno. Masajearon a la madre, colocaron al niño. Nos enseñaron a colocarlo. A adquirir pautas correctas. Nos derivaron a un centro de salud con sala de lactancia y matrona a cargo para ir durante la semana y seguir aprendiendo.

Y el niño seguía perdiendo peso. Y llorando. Y no durmiendo.

Un pediatra, nervioso por la situación y sobretodo porque el niño, pasadas tres semanas, no cogía peso, nos dijo que le diéramos al niño 60 ml de leche de continuación. El niño comió, no lloró y durmió durante 5 horas seguidas. La madre pudo por fin descansar. El padre también. Y el niño era un niño visiblemente feliz y tranquilo.

Mientras, te enjuician. Te dan mil opiniones. Te sientes mal.

No pueden decirte que si no le das el pecho al niño le privas de lo mejor que puedes darle. No pueden decirte que el niño va a ser enfermizo si lo crías con leches artificiales. No tienen derecho a decirte que tu hijo será obeso, diabético ni hipertenso.

Yo fui criado con biberón. Y tengo buena salud. No he sido un niño enfermizo en ninguna etapa de mi vida. Mi hijo, que tiene ya 16 meses no está ni ha estado gordo. No ha cogido un constipado. Come de todo y disfruta comiendo.

¿Por qué muchos de los que recomiendan la lactancia materna tratan de evangelizar, más que tratar de enseñar y ser didácticos? ¿Por qué ese empeño en hacer sentir mal a las madres que recién han dado a luz, que aún están recuperándose del parto, que son todavía una tormenta de hormonas indomables? ¿Por qué?

*¿El pediatra Carlos González? Después de leer uno de sus libros, estoy convencido que este señor más que pediatra es humorista. Y de los malos.

Soy madre de un niño de 1,5 meses. Lo siento, pero si hay feministas transnochadas que sólo decir que das el pecho te saltan al cuello. Ah!, también por decidir no trabajar en los dos primeros años de vida de mi hijo.
Me encanta ver que estas feministas se enclaustran en profesiones tipicamente de mujeres. Poca brecha hacen en otras más típicamente masculinas como la mía (ingeniero).
Las madres y suegras, precen clonadas en su discurso.
Lo mejor: Que cada una haga realmente lo que le apetezca!!!!

Me ha gustado mucho tu articulo, pero no estoy de acuerdo en que no haya presión para dar el pecho. Tengo varias amigas e incluso mi hermana ha sufrido la presión de dar el pecho o eres la peor madre del mundo. Aplaudo a todas las madres, amamanten o no... Yo fui criada con biberón y a parte de la buena salud que siempre he tenido, quiero a mi madre como la que mas.. En fin, .. ser padre (madre) es suficientemente dificil como para que critiquemos estas cosas. Cada uno que haga lo que quiera, pero no se es peor madre porque no se pueda o quiera dar el pecho. Y los hombres que llaman egoista a las mujeres que toman esta decisión, que se callen, porque no creo que deban juzgar de esa manera. Saludos

Si hubiera tenido que seguir las recomendaciones estructuradas de cada cuatro horas, 10 minutos por pecho etc... mis hijos no hubieran mamado ninguno de los dos. El primero no sabia succionar sin la ayuda de una especia de tetina de plastico que se pone sobre el pezon y que a parte de ayudarle a el me protejia a mi de estrias. Queria mamar cada dos o tres horas y por lo menos 40 minutos.... La segunda con 5 minutos tenia mas que suficiente....
En ambos casos hubiera dejado de dar el pecho a los 3 meses cuando los bebes crecieron y la produccion de leche parecia no ser suficiente para sus necesidades. Pero alguien me dijo que nuestro cuerpo produce mas leche contra mas damos de mamar asi que despues de 2 o tres semanas dando de mamar mas a menudo para incrementar la cantidad de leche que mi cuerpo producia, pude continuar dando de mamar hasta que los niños fueron lo suficientemente grandes para pasar del pecho a la leche en taza sin tener que pasar por el biberon.
En mi caso ha sido una experiencia maravillosa. Desde el punto de vista practico nunca tuve que preocuparme de la temperatura, de desinfectar o lavar biberones, de si tenia conmigo lo necesario para alimentar a mis hijos cuando estaba en fuera de casa,... lo podia hacer donde quisiera, en el momento que quisiera, y siempre estaba todo listo!!! Desde el punto de vista emocional la lantancia me ha ayudo increiblemente a crear lazos de vinculo emocional con mis hijos y a superar conatos de depresion post-parto...

Y esto lo dice alguien que se negaba a la latancia materna durante el embarazo porque yo no iba a ser una vaca teniendo un invento tan practico y moderno como el biberon!!!
(tengo que confesar que yo tuve la posibilidad de estar en casa durante el primer año de cada uno de mis hijos y que eso facilita el proceso un monton).

no se de donde usted ha sacado que las feministas decimos que amamantar es una mala idea, lo que queremos las feministas es que todas las mujeres puedan elegir libremente lo que hacer. Informese antes de escribir sus articulos, es muy facil despreciar la lucha de tantas mujeres por una igualdad necesaria porque simplemente no se tiene ni idea lo que las politicas feministas proponen!

Al comentario de Joan sobre enseñarles a los bebes la "frustracion". Tu debes estar enfermo, de verdad.

¿En serio no hay mas circunstancias frustrantes en la vida de un bebe o de cualquiera de nosotros, que tenemos que negar a un niño el derecho al mejor alimento posible, el que la naturaleza ha desarrollado para el a traves de miles de años de evolucion?

Esto de la frustracion me suena a excusa porque uno se siente incomodo al ver a un niño ya mayorcito (2-3 años) mamando. Pero es solo falta de costumbre. La naturaleza es sabia: si lso dientes "de leche" no se caen antes, ¿adivinas por qué razón es? Una pista: tiene que ver con la toma de leche necesaria en la infancia.

Yolanda, te recomiendo que leas mi comentario, un poco más abajo.

Un aspecto que nadie ha comentado sobre el límite de la lactancia.

Si la madre tiene leche, la teta es el objeto más preciado del bebé: está caliente, es suave, la puedes chupar y además, tiene un botoncito muy agradable que, al succionar, te da leche, rica, calentita y sabrosa leche de mamá. Cada vez que la quieres, tan solo tienes que llorar, y cuando te cansas de mamar, te sientes lleno, saciado, y ya puedes volver a dormir.

Realizar el destete demasiado tarde es privar al bebé (al niño en los preocupantes casos que se comentan de tres años), de una de las primeras lecciones de su vida: vencer la frustración de perder a la preciada teta de mamá. Futuras patologías adictivas en perspectiva para estos casos en los que el niño continúa mamando indefinidamente y no aprende a ser capaz de decirle adiós a su mayor objeto de deseo cuando todavía seguiría mamando.

¡que cierto lo de mentir! Pedro ( 32 meses) acababa de mamar cuando nos fuimos para el hospital porque ya había roto aguas y Andres venia de camino. Pero oficialmente Pedro ´se había destetado a los dos años... je, je... todavía ayer me decía "Mami, ni se te ocurra decirme que no me vas a dar teta"( hoy tiene tres años y ocho meses). Y con esa carita... en fin... Que ojalá no hubieran presiones ni hacia un lado ni hacia el otro.

En primer lugar perdonadme por aquello que puede parecer error en la escritura pero es el resultado de escribir desde Montrèal (Canadà) con un teclado "no apto" para espanoles.
Desde mi experiencia como madre opino que la lactancia tiene que ser placentera para la madre (sin duda lo es para su hijo cuando lo es para ella) y debe eviatrse hacerlo por el hecho de que se siente presionada o porque ella misma se siente culpable. En esos casos el nino va a percibir un estado de tensiòn que le va afectar.
He sido madre a los 38 anos. Mi hijo tiene tres anos y tres meses y le sigo dando el pecho a demanda lo que significa tres a cuatro veces por el dia y dos por la noche (como un relog se despierta por la "tetei" a las 2:00 AM y a las 6:00 AM). Artur mide 95 cm, pesa 13 Kg y tengo que sentarme en el sofa o en la cama porque le gusta estirarse y no cabe en otro sitio. Para mi, la lactancia ha sido siempre mucho mas que un acto para alimentarle, es una oportunidad ùnica para tenerle una vez màs en mis brazos y ver su carita de placer cuando succiona el pecho. Son momentos de ternura irrepetibles en que le acaricio y le demuestro todo lo que le quiero. Pero hay tambièn muchas otras formas de hacerlo y seguro que las madres que optan por no lactar sabràn encontrar la mejor forma de expresar todo su amor. Este es mi voto de confianza por ellas, que no pueden, no quieren o no saben dar el pecho pero que sin duda saben construir un entorno de carino para aquello que es el mayor logro en nuestras vidas.

Un ejemplo de polémica inventada por gente que piensa que mola más ir a contracorriente. No hay ninguna, absolutamente ninguna presión contra la lactancia materna. Todos los ginécologos, matrones o pediatras con los que he tratado tienen 100% que la lactancia materna es muy beneficiosa, y así lo dicen sin ambages. Sé que puede molar ir de alternativa que no se deja presionar por la sociedad, pero no nos inventemos polémicas que no existen.

A las que decís que no queréis estar atadas a un sacaleches en el trabajo o que con el biberón tenéis más libertad: tener un hijo te ata a él de por vida y te coloca en un segundo plano. Si vuestro hijo no es lo primero, ¿os asustáis de que os juzguemos?

De acuerdo con TJ.
Nuestra hija nació pesando 3.5kg. Mi mujer le trató de dar el pecho. Salió del hospital un lunes con 3.3kg y el viernes pesaba 2.6kg. A lo largo de la semana, sólo dos personas nos "presionaron" para que lo dejara de intentar. El resto del "mundo mundial" presionaba para seguir con la "lactancia natural". En una semana con biberón se normalizó, durmió, descansó la madre y yo puede colaborar en la alimentación. A los 15 días tenía el peso normal para su edad.

Un niño puede estar tres días sin comer, nuestra hija lo estuvo, pero mi segundo hijo no lo estará.

Tengo sos hijas de 9 y 6 anos. A la primera la amamante hasta los 3 años y 6 meses y a la segunda hasta los cuatro. Ha sio u na epxeriencia muy reconfortante y pienso que fueron unos años esutpendos. No sigo ninguna corriente en relacion a la lactancia materna, fue una opcion muy natural y sin ninguna presion. Pero tambien he de decir que las personas que optan por el biberon tienen la misma gratificacion personal y ademas es algo que el padre tambien pueded compartir, se vuelve una accion de tres... asi que pienso que las dos opciones son muy validas por que despues de todo el afecto acompaña todas las acciones que tienen como objetivo la proteccion de nuestros hijos y eso es lo mas importante.


Sin duda la leche materna es mejor que la artificial. Sin embargo, no por dar el pecho una madre es mejor que otra como muchas piensan.

Por circunstancias no pude dar el pecho a mi primer hijo. Tengo los pezones invertidos y bueno, la leche no salía, ni con sacaleches ni con masaje ni con nada. Lo intenté durante el primer mes.

Por una posible infección tuve que quedarme varios días después de dar a luz en el hospital. La presión que recibí para dar el pecho fue horrible. Con mastitis, sin salir la leche..….Nadie quiso darme un biberón aunque el bebé estaba literalmente hambriento. Lo único que hacían era presionarme y hacerme sentir culpable por no poder alimentar a mi bebé. No paraba de llorar. Tenía miedo de que el niño se despertara….. Para mí, mucho peor que el parto fue el post-parto.

Afortunadamente el último día, una enfermera de las de toda la vida me dijo que, después de verme durante varios días le parecía una vergüenza lo que estaban haciendo conmigo y me hizo ver que, la lactancia materna debe ser algo natural y cuando no lo es, es mejor pasar página.

Fue muy duro asumir que no podría dar el pecho aunque es lo que me hubiera gustado y para lo que me había mentalizado durante todo el embarazo (gracias también a las clases de preparación al parto). Para dar el biberón, por ejemplo, en el centro de salud tenía que esconderme o aceptar que se me mirase mal. Por no hablar de las madres de la clase de masajes a las que iba que se permitían hacer todo tipo de comentarios respecto “a esas madres” que no dan el pecho.
Así que, yo creo que hoy por hoy, basándome en mi experiencia personal la presión

Eso sí, ahora que mi peque ha cumplido un año y esta experiencia está más que superada. Cuando tenga otro bebé muy probablemente no volveré ni a intentar dar el pecho. Y no volveré a permitir que nadie me critique por dar o no un biberón.

Intento ser la mejor madre posible, imagino que como todas, no?

Yo he dado el pecho a mi hijo mayor hasta los 17 meses (se destetó él mismo). Ahora estoy con el pequeño, y durará lo que los dos decidamos (por mi parte mínimo dos años y luego ya veremos, eso no es algo que se deicida de antemano).
Trabajo, es más, con el mayor me incorporé a los dos meses, y le dí lactancia materna exclusiva hasta los seis meses, y después seguimos sin problemas.
A veces es complicado, es cansado, pero es que TENER HIJOS ES CANSADO, COMPLICADO, AGOTADOR, REQUIERE SACRIFICIOS...
Pero a la vez es maravilloso, lo más satisfactorio que te pasa en la vida...
La lactancia es igual: a veces cansada, a veces dura, pero maravillosa, y desde luego lo que un bebé necesita.
Por eso yo creo que si tienes un hijo, lo normal es luchar y sacrificarse por darle lo mejor (y lo de la lactancia tampoco es para tanto, que parece que dar el pecho fuesen los 12 trabajos de Hércules...).

Con información y apoyo, quien quiere puede dar el pecho, no es una cuestión de suerte, es de esfuerzo y convicción. Los casos verdaderamente imposibles son rarísimos.

Las madres que sufren mastitis y cosas similares realmente tienen mérito, porque es muy doloroso, pero se supera, como muchas otras cosas dolorosas en la vida.
Sinceramente la gran mayoría de mujeres que conozco que argumentan no tener leche, que no era buena, que no podían, y todas esas cosas que estamos hartas de escuchar, en realidad lo dejaron simplemente porque el biberón es más cómodo y se acabó.

Y respecto a las presiones a favor de la lactancia, y los supuestos ataques a quienes dan el biberón, creo que el peor ataque es el de la propia conciencia, ese es el que no deja dormir. No creo que lo que digamos otras madres al respecto les importe tanto como para hacer daño a nadie. Por lo menos a mí lo que digan los demás me importa un comino. Lo que verdaderamente me importa es mi propia conciencia. Pero en esto y en todo lo que hago en la vida.

Tj, comparto totalmente lo que has dicho. No solo hay que ver los beneficios de la leche materna hacia el niño, sino la conveniencia de la madre y si fisica y psicológicamente lo puede llevar a cabo. En mi caso, el 1º lo intenté, pero tanto yo como el niño lo llevámos fatal, me agobié y me sentí mala madre cuando al final los médicos me dijeron que tenía que dejarlo. Con el segundo desde el principio fué biberón, ni el ni yo hemos pasado traumas, y he disfrutado de mi maternidad, mi hijo agradece tener una madre al 100% eso es ser madre, que cada una elija, no por darle el biberon serás peor madre.

En Septiembre de este año tuve mi tercera hija, a los dos anteriores les di el pecho. El primero estuvo ingresado en la UCI desde que tenía 25 días hasta que tuvo 2,5 meses y yo le daba el pecho con una vía puesta . Los padres de los niños ingresados, medio descansábamos tumbandonos en la sala de espera de la UCI cuando podíamos. No salí del hospital en más de un mes y medio, y como consecuencia del agotamiento me fui quedando sin leche. Tardamos en darnos cuenta, incluso los médicos, porque como el niño estaba muy malito parecía normal que no comiera suficiente. En cuanto detecté que no tenía leche y empezamos con el biberón, el niño se fue recuperando y yo pude descansar algo porque su padre podía darle algún biberón, pude dormir hasta cuatro horas, llevaba dos meses sin dormir más de 1,5 horas seguidas. Con el segundo niño recuerdo con horror el momento de tener que darle el pecho. las grietas me sangraban, lloraba cada vez que le tocaba la toma. Cuando nació la última yo tenía claro que no quería pasar por ese calvario y aun así no les dió la gana darme la pastilla ni un biberón a la niña hasta 8 horas después de que naciera, diciéndome cada sanitario que entraba ¿no te la vas a poner al pecho? a lo que yo contestaba que no. Imaginaros lo que sufrimos las dos. Si eso no es presionar y crearte conciencia de mala madre ya me direis que es. El no dar el pecho a la tercera significa que estoy disfrutando de la niña mientras que con los otros fue un gran sufrimiento. Creo que hay que ser más respetuosos con las opiniones de cada uno. A mi me parece que el que quiera dar el pecho lo haga pero las que no queremos, no queremos y punto, no es que seamos idiotas o no tengamos suficiente información, simplemente no nos da la gana y no por eso se nos debe juzgar.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

¡Participa!

¿Tienes dudas sobre cuestiones pediátricas o de crianza para nuestro consultorio? ¿Quieres compartir alguna experiencia o proyecto interesante? ¿Conoces algún plan interesante para ir con niños? Escríbenos aquí

Eskup

Libros

Cosas que nadie te contó antes de tener hijos

Cosas que nadie te contó antes de tener hijos

por Cecilia Jan

Tener hijos está bien. En eso estamos todos de acuerdo. Es uno de los momentos más felices en la vida de una persona. Pero, como diría el maestro Yoda, tiene también un lado oscuro: falta de sueño, pechos caídos, poco sexo (y rapidito), gritos, llantos y discusiones... ¿Por qué nadie nos avisó antes de todo esto? Este libro no es una guía ni un manual de autoayuda, sino un recuento de todas esas cosas, recogidas con humor —la mejor forma de sobrevivir— por una madre reciente y que, pese a tener ya tres niños, se siente aún una primeriza.

Anécdotas de guardería

Anécdotas de guardería

por Javier Salvatierra

Veinte niños que no llegan al metro de estatura. Una habitación cerrada. Un solo adulto. Los enanos juegan, aprenden, comen (¡ellos solos y sin protestar!), duermen la siesta e incluso obedecen hasta que llega la hora de volver a casa. ¿Cómo es posible? Este libro abre la puerta de estas escuelas para contar todo lo que allí sucede. Por fin descubrirás cómo se las ingenia la profe de tu hijo para sobrevivir cada día cuando tú tienes serias dificultades para controlar a un solo niño en casa.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal