De mamas & de papas

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De la comedia más almibarada al thriller más terrorífico, todo es posible en un día con hijos. En este espacio, padres y madres que a la vez son periodistas, y los lectores, comparten información y experiencias para sobrevivir a estos años apasionantes pero agotadores. Participa en los comentarios o a través de nuestro correo

De las presiones para dar y para no dar lactancia materna

Por: | 21 de diciembre de 2010

Foto: Eva Tomé

Todavía doy el pecho a mi niña, que tiene casi 20 meses, y me gusta. La confesión parece obligada, antes de tratar de un tema que siempre levanta polvareda, y sobre el que muchas madres recientes sufren dos corrientes de presión opuestas que generan, a su vez, sentimientos muy encontrados.

¿Qué tendrá la lactancia materna para que algo natural y sano sea causa de tantas presiones, frustraciones y sentimientos de culpa? ¿Para que las madres acabemos enfrentadas entre nosotras, para que nuestras elecciones sean rehenes de las teorías feministas del momento, para que acabemos sintiéndonos obligadas a mentir a ginecólogos y pediatras por haber tomado una u otra decisión?

Una de las cosas que me planteé cuando me quedé embarazada por primera vez, hace casi cuatro años, fue si daría pecho o biberón. Tenía una idea difusa de que la leche materna "era lo mejor", pero poco más. Mi única referencia familiar era el recuerdo de mi madre de que no había podido darnos el pecho "porque no tenía leche". Tampoco había estado cerca de ninguna amiga cuando sus bebés eran pequeños, así que me lancé al oráculo de la madre moderna, Internet.

Ahí encontré varias recomendaciones del libro Un regalo para toda la vida. Guía de la lactancia materna, del pediatra Carlos González, uno de los autores más conocidos en España en divulgación sobre este tema. Su defensa de la crianza natural puede gustar más o menos, pero lo cierto es que durante el embarazo, fue la única fuente de información fiable que tuve sobre la lactancia (y que luego he comprobado que se corresponde con las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría, de la Organización Mundial de la Salud o de Unicef). Ni médicos ni matronas me dieron ninguna información sobre el tema, salvo el pediatra del curso de preparación al parto que hice en un centro privado de Madrid: "La leche materna es lo mejor. Hay que dar el pecho cada tres horas, 10 minutos de cada pecho". Es decir, el consejo más fácil para que la lactancia no tenga éxito.

Las presiones en contra de cualquier madre que desee dar el pecho durante el tiempo que le apetezca son conocidas: familiares, vecinos o amigos que se criaron con biberones y que ven en la lactancia materna un exotismo o una modernez (qué contradicción); profesionales de la salud que te recomiendan una cosa pero te recetan otra contraproducente por falta de formación específica en lactancia; periodos cortos de baja laboral que impiden amamantar tranquilamente durante los seis meses recomendados de lactancia materna exclusiva; feministas trasnochadas que creen que dar el pecho es un sacrificio y que para lograr la igualdad es obligatorio renunciar a una experiencia vital que miles de mujeres trabajadoras compatibilizan perfectamente, en lugar de luchar para que podamos hacerlo sin discriminaciones... Tantas voces en contra que quizá por eso, como reacción, muchas sentimos un tonto orgullo cuando comprobamos que el bebé crece y engorda con algo que sale de nosotras.

¿Qué hay de las presiones a favor? Por mi propia experiencia, por la de amigas y conocidas, y por los profesionales con los que he hablado, creo que en España no hay una presión generalizada e institucionalizada en favor de la lactancia materna. Quizá sea porque, como reconocen la OMS, Unicef y la Asociación Española de Pediatría, aún hace falta mucha formación y apoyo de los profesionales de la salud para transmitir un mensaje único y saber resolver contratiempos que se plantean en los primeros días que son fácilmente solucionables. Por eso es tan normal aquí que a la más pequeña pérdida de peso o aparición de grietas, te prescriban biberones, sin pararse a averiguar si es fruto de una mala postura al mamar o de otro problema. O que te encuentres más o menos apoyo o presión según el hospital o el médico o la matrona que te toque. 

 

Nada que ver con la experiencia de mi amiga Olga, que dio a luz el año pasado en Londres. Tuvo problemas las primeras semanas porque Anna no es que no se enganchara, es que, aunque suene raro, no sabía succionar. "Recuerdo que Anna lloraba porque no podía mamar y en ningún momento me ofrecieron un biberón, me insistían que siguiera intentándolo, que no era fácil pero que lo conseguiría y que de todas formas un bebé puede estar sin comer los tres primeros días". Al final lo consiguió, pero tras semanas de calvario, y percibiendo malas caras en comadronas, health consultants (consultores de salud) o grupos de apoyo en cuanto sugería la posibilidad de pasarse a los biberones. Otra cosa que no es muy normal en España es que durante el embarazo, en las consultas trimestrales "ya te empiezan a comer la cabeza, y luego el hospital da un curso de tres horas para enseñarte las posturas adecuadas, etc...".

Tampoco creo que aquí exista esa presión social que describe Hanna Rosin en su ciudad de EE UU, en un polémico reportaje publicado hace año y medio en The Atlantic, donde cuenta que las otras madres del parque la hacen el vacío cuando dice que está pensando en dejar de dar el pecho. En mi urbanización, hay vecinas que cuentan tranquilamente que están hartas de amamantar y que lo dejarán en cuanto pasen los dos primeros meses a otras que lo hacen con gusto durante años, hay otras que quisieron pero no pudieron, otras que decidieron no dar el pecho desde el principio... Todas convivimos pacíficamente, sin que nadie intente convencer a nadie de su opción. No hay que olvidar que a algunas nos resulta muy bonito y relajante amamantar, pero a otras madres, simplemente, no les gusta la experiencia: "Me ponía nerviosa la sensación de succión", me explica una amiga que optó por dejarlo al mes. "No quiero estar tan atada, y no me siento capaz de dar el pecho en público", son palabras de otra que decidió no darlo desde el primer momento.

Aunque a veces las madres que forman parte de grupos de apoyo a la lactancia puedan ser percibidas desde fuera como radicales, creo que se debe a que han tenido que reaccionar demasiadas veces a comentarios tipo "¿todavía le das el pecho, con lo mayor que es?", "si el biberón alimenta igual", etc, fruto de décadas de pérdida de referentes culturales sobre el método de alimentación natural de los seres humanos hasta que hace un siglo se impuso la leche artificial por distintas razones, entre ellas el márketing de las fabricantes. Y es que, cuando te sientes atacada por muchos frentes (tu madre, tu suegra, el pediatra, que te dicen todos al unísono que le des un biberón), o cedes o te encabezonas más en tu convicción.

Pero en realidad, creo que la mayor presión para dar el pecho sale de una misma. El problema es que, pese a que todos los organismos médicos, asociaciones de pediatría, de matronas, etc, consultados insisten en que no se ha de presionar a las mujeres para amamantar, sino "dar toda la información necesaria para que tome la decisión, y después, respetarla y apoyarla", es difícil para una madre escuchar que es mucho mejor la leche materna que la artificial y después no sentir algo de remordimiento si se opta por la segunda opción. Y más si se deseaba hacer y por alguna causa no ha funcionado.

Como me decía Carlos González en una entrevista hace meses, el problema es que "no hay un reconocimiento oficial de que la lactancia es muy importante para la mujer, y que por tanto, da rabia o pena no conseguirlo". "Cuando quieres ir a la playa y llueve, te dicen, qué pena, con lo que te apetecía; pero si querías dar el pecho y no has podido, que es algo mucho más importante en tu vida, nadie te dice eso, sino que te dicen 'no te preocupes, se crían igual con un biberón", sigue el pediatra, que cree que muchas mujeres dan salida a ese malestar que no pueden expresar mediante el sentimiento de culpa.

Aunque por suerte, mi experiencia con mi primer hijo, pasado el primer mes, remontó y acabó siendo muy satisfactoria, tanto que con Natalia he repetido y ahí seguimos, recuerdo que los primeros momentos fueron realmente angustiosos. Por mucho que me sabía la teoría, que las grietas y los problemas para engancharse al principio eran producto de una mala postura, en la práctica no conseguía colocarme a David correctamente al pecho. No había recibido ninguna presión para amamantar, ni siquiera, como ya he dicho antes, algo de formación, más que un libro. Sin embargo, estaba tan convencida de que iba a dar el pecho que la sola idea darle a mi bebé un biberón me parecía anatema, lo sentía como una afrenta a mi capacidad como madre, lo que sumado a la duda de si mi niño pasaba hambre y a la falta de sueño era un cóctel explosivo.

Esta presión que muchas veces nos autoimponemos las madres en el afán de ser perfectas, y las frustraciones y el complejo de culpa con que cargamos cuando no todo sale tan bien como esperaba, quedan muy bien retratadas en un comentario reciente que Bioleta ha hecho al post Una vaca que indigna tanto a madres como a pediatras. Bioleta, tras una experiencia nefasta, que cuenta con humor, concluye:

No soy matrona ni médico, y no tengo respuestas sobre la lactancia. Me hubiera gustado mucho que me hubiera salido bien. Pero no hay nada mejor en el mundo que poder disfrutar a tus hijos, meterte a un bebé suave en la cama y darle muchos besos. Y si la lactancia que no funciona te impide disfrutar eso, es que algo no lo estamos haciendo bien.

¿Qué se puede hacer para que una recomendación de salud no acabe siendo una fuente de frustración y de culpabilidad? ¿Para que algo que a muchas nos apetece hacer porque sale de nosotras, porque es natural, porque es una experiencia vital que queremos sentir, no sea atacado gratuitamente por ignorancia o en aras de un feminismo trasnochado? ¿Para que a las que no quieran o no puedan dar el pecho por cualquier causa no las hagan sentir peores madres?

Hay 142 Comentarios

Hola Cecilia, que de acuerdo estoy contigo. Yo di dos años el pecho a mi hijo que mañana cumple 10 años! Te aseguro que para entonces la información era simplemente nula. Si seguí fue gracias a la Liga de la Leche y a una compañera de trabajo que me informaron. Viví la lactancia como algo maravilloso que compartir con mi hijo, como un derecho como mujer, no como un sacrificio, que por desgracia no todas podemos disfrutar por la poca flexibilidad laboral. Yo lo hice sacandome leche en el trabajo, lo que me agotaba y me hacía plantear si seguir o no. Pero cuando llegaba a casa y me lo ponía al pecho era mágico. Estoy segura de que gran parte del vínculo que mantengo con él es por esto. Pero esta es mi experiencia personal. Respeto cada una de las decisiones que pueda tomar una madre, ya sea lactancia materna o no. Creo que el mayor logro que podemos hacer es tener la opción de elegir libremente sin presiones. Porque la mejor elección al fin y al cabo es la de una misma. Estoy embarazada de 8 meses y pienso regalarle este presente a mi hija. Opine lo que opine la gente. Lo que es cierto, es que a pesar de la información, que al menos yo sí que ahora estoy recibiendo, aún se ve como normal dar el pecho hasta los 6 meses, pero como raro si se lo das con un año.

HOla

He dado a luz hace dos meses por cesarea ya que el niño venía de nalgas. Desde que recuerdo he querido tener hijos y sobre todo darles el pecho.
En el hospital de Fuenlabrada, que es donde di a luz, son defensores de la lactancia materna a muerte.

Mi hijo nació a las 10:30 horas y no pude estar con él hasta las 15 horas, a persar de estar en la habitación desde las 13 horas (tuve la mala suerte de que me tocara el cambio de turno y un curso en neonatos). NO pude estar con el esas primeras horas en las que el instinto de succión y de buscar el pecho son más fuertes, en cambio lo que tuve fue el estado de sueño profundo que les viene después, por lo que ya empezamos tarde con la lactancia y con muchos problemas. Los tres días que estuve en el hospital, las enfermeras, matronas y personal en general no dejaban de decirme que cada vez que lloraba tenía que al pecho. Me tire toda una noche con el niño de un pecho a otro.

En casa no mejoro en absoluto, el niño salio del hospital con una perdida de peso del 10,28% y seguia con problemas para "engancharse" al pecho. En la primera revisión ya notaron que no estaba cogiendo peso y decidieron que esperasemos 4 días más para ver si lo cogía o no. Mientras fui a la visita correspondiente de la matrona y lo mismo, tienes que dar el pecho, no hay problema en que el niño no coja el pecho, tienes leche, etc...

Todo esto me estaba produciendo un sentimiento de culpa, ya que era y todavía soy defensora de la lactancia materna, al pensar que no lo estaba haciendo bien y que era la responsable de que no estuvieran saliendo las cosas bien.

Al final, después de llorar en cada toma, de ver que mi hijo pasaba hambre y de sufrir a cada momento, tome la dificil decisión de darle un biberón a mi hijo. Como me comento una amiga después de esto, fue la mejor decisión de mi vida, mi hijo empezó a coger peso, ya no lloraba en cada toma por quedarse con hambre y era más feliz. Durante varios días utilice un sacaleches para darle mi leche hasta que ya no tuve más.

He de decir que no tuve apoyos de nadie, nadie me dijo, fuera del hospital como tenía que actuar para que todo fuese bien.

Aun así, si vuelvo a tener otro hijo, intentaré por todos los medios darle el pecho, pero si tengo que elegir entre las ventajas de la lactancia materna (tanto para mi como para mi hijo) y la salud del mismo, le daré biberón.

Felicidades por el post, me he sentido muy identificada, sobre todo en lo referente a la falta de apoyo e información.

Yo tengo un niño de 5 meses al que le doy el pecho, pero a punto estuvieron de sabotearme la lactancia materna varias personas de mi alrededor. Mi instinto y testarudez me hicieron luchar unas semanas muy duras y ahora es coser y cantar.

Ojalá hubiera leído a Carlos González antes del parto (lo he hecho después), porque toda esa información me habría hecho sentir mucho más segura de mí misma, de mi capacidad de dar el pecho y de mi hijo de tomarlo.

Yo he dado el pecho a mis tres hijos, al que menos 7 meses, y estando completamente a favor de la lactancia creo que si hay una gran presión a favor de la misma. Estoy a favor de los grupos de lactancia y de toda la información sobre este tema, lo que me preocupa es que también existe mucho estremismo que hace sentirse culpables a muchas mujeres cuando no quieren o no pueden dar el pecho.

Mi niño tiene 15 meses y todavía toma pecho. Yo pasé por casi todo: separación tras el parto, bebé que no se cojía al pecho, post-parto horrible, anemia, niño tragón que pedía teta cada hora de día y de noche, grietas en los pezones, congestión, suegros en casa, madre anti-teta que me minaba la moral constantemente, pediatra de la vieja escuela, matrona pasota de la seguridad social. Creo que no me he dejado nada. Lo único que me gustaría decir después de todo esto es que una siempre puede hacer más. Yo no cedí y me salí con la mía. Las madres debemos ser fuertes y apoyarnos unas a las otras, porque la lactancia no es una opción, es un derecho fundamental del bebé.

Me encanto este post. Yo tengo un nene de 17 meses, le di 12 meses el pecho, al ppio me costo muchisimo pero yo estaba empeñada en darselo y no me sentia bien dandole el biberon y al final lo consegui. Yo creo que debes hacer aquello con lo que te sientas bien y feliz porque el niño lo siente. Recuerdo que una vez una mama me dijo, das el pecho? puf no es mucho follon? no puedes salir, etc.... y yo le dije para mi es todo lo contrario, puedo salir a donde quiera y lo unico que llevo conmigo ademas de mi hijo es un par de pañales, nunca tuve la famosa bolsa gigante atada al cochecito... asi que cada una haga aquello que le apetezca y con lo que se sienta mejor.
besos y feliz navidad

Lo más importante es el respeto a la decisión de la madre con la que has escrito esto. Muchas veces incluso dentro de la propia pareja hay problemas porque el hombre quiere el pecho y la madre no. Yo tengo 2 hijos, a ambos les dí el pecho hasta que volví al trabajo y respeto también a la gente que no lo hace ni un día, igual que me tocan 3 narices las radicales que me intentan liar para que me lleve el sacaleches al trabajo. Creo que es una de las decisiones más personales que tiene que tomar una persona y lo peor es hacerlo con presión

a mi me hubiera gustado tanto haber podido disfrutar de la lactancia con mi pequeño que ahora tiene 11 meses, la verdad es que me dais mucha envidia.
tras un embarazo complicadisimo, di a luz, un mes antes a mi pequeño y aunque fue un parto casi como el emabarazo y en el que por complicaciones varias me senti como mero espectador del mismo en vez de participe del mismo (me produce mucho dolor sólo pensarlo),( mi hijo sufrio una parada) pero los matrones uqe habían intentado sin éxito que el parto fuera lo más natural posible, intentaron que luego todo volviera a ser más natural d elo que había sido y bajo mi petición, tras haber visto el pediatra a mi pequeño, me dejaron con él y mi pareja(y al que no dejaron estar conmigo en el parto), los dos desnuditos, y la verdad, es que se enganchó fenomenalmente al pecho y como no, lo que sentí no puedo describirlo...todo iba bien hasta que se me infentaron los puntos y mi leche empezó a "desaparecer" y por mi desconocimiento y la falta de apoyos( toman la via rapida, es decir, tienes que darle pecho, e slo mejor, pero si no coge peso hay que darle ayuda, poruqe nadie te da unas nociones de como intentar que vuelva a "subirte" la leche y a mí el pecho se me habí desinflado completamente a las 3 semanas), encima el niño no cogía peso (20 gramos por semana, me "recomendaron " darle ayuda extra al peque. Aún así, hasta los cuatro meses consegui que un rato en cada toma mi hijo, chupara o tomará algo de mi leche, pensé qu esi eran 50ml, bien y si sólo eran 3ml, pues eso era por lo menos, quizá no supe hacerlo mejor, no recibí ninguna indicación profesional, sólo la de la enfermera del pediatra que me decía que le siguiera poniendo al pecho, que lo intentara siempre....y lo intenté lloraba el niño porque no conseguía alimentarse bien y al final le daban hasta arcadas y lloraba yo, por no poder darle lo que necesitaba. si que os digo que para las que la lactancia no ha sido lo que esperábamos, existe tambien una presión social, a parte de la tuya propia por miedo a no estar dandole lo mejor a tu hijo y un dolor porque qué quereis que os diga, sentir a tu hijo comer de ti, poder mirarle y observarle y sentirle tan cerca y tan importante para el, es maravilloso y saber que le podría estar dando algo tan valioso y no se lo estaba dando, me produjo mucho dolor, la verdad.
Lo que os digo, como mi embarazo fue muy complicado , no pude asistir a las clases de preparación al parto, ni me aconsejaban que leyera mucho sobre lo relacionado con mi estado, por el nivel de ansiedad que tenía ante el riesgo continuado de perder a mi bebe, así que quizá no supe hacerlo bien, por no informarme a tiempo y correctamente pero no pude hacer una de las cosas que más deseaba al menos como yo deseaba y me siento mal por ello, y encima a veces la gente sin saber te hace sentir fatal por ello. Creo que tambien con eso hay que tener mucho cuidado y no demonizar a las madres que no han podido dar el pecho o han decidido no hacerlo.
Gracias, por darme fuentes de información por si hay una próxima vez, porque si es así, volveré a intentarlo y esta vez espero estar más informada para tener exito.
Eso si, en esos 4 meses que pude darle algo por insignificante que fuera de mi leche a mi bebe, fue algo maravilloso.
Enhorabuena las que habeis tenido tanto exito y a las que no, pues como yo, animo porque seguro que el amor que les dais a vuestros hijos y para el que no hay sustituto ni nada parecido, compensara todo eso.
besos y feliz lactancia a todas, sea como sea.

Buenos días, me parece muy acertada la defensa que haces del respeto. Yo vivo en Asturias y aquí he detectado bastante presión pro-lactancia materna. Si dices que no tienes pensado dar el pecho, o que se lo vas a quitar, sea cuando sea, eres lo peor. Yo le dí el pecho a mi niña hasta los 4 meses, porque empezaba a trabajar y no quería compatibilizarlo. ¿Egoísmo? probablemente, pero yo defiendo que las mamás seguimos siendo personas, y si eso te va a tener agobiada (más aun que con trabajo+niños+casa) y no lo vas a disfrutar... yo prefiero que mis hijos se críen con una mamá feliz. Sin embargo me parece fenomenal que otras mamás le den el pecho a sus hijos, hasta que quieran! Lo peor es la falta de respeto por las opciones de los demás, y eso es el deporte nacional en este país. Yo creo que todos los padres hacen por sus hijos lo que creen que es mejor para ellos, aunque yo esté más o menos de acuerdo con esas acciones, creo que el respeto es fundamental.
Un saludo y felices fiestas!

Y se me olvidaba, volver al trabajo no es síntoma de dejar la lactancia. Para eso existen los sacaleches, y aquí se puede consultar el almacenamiento de la leche
http://www.laligadelaleche.es/lactancia_materna/almacenamiento.htm

Hola Cecilia,

no sé dónde vives, pero me experiencia es bastante distinta a la tuya... Yo tuve a mis dos hijas (3 años y 9 meses) en La Paz (Madrid), y desde el primer día los médicos, matronas y enfermeras aconsejan encarecidamente que amamantes a tus bebés.

Incluso hay una matrona o enfermera, no recuerdo, que está exclusivamente dedicada a enseñarte cómo debes amamantar a tus hijos. Tampoco he vivido lo de "dar el pecho 10 minutos cada tres horas", siempre me han aconsejado que tiene que ser "a demanda del bebé".

Sí estoy de acuerdo en que hay presiones de todo tipo... Yo tuve que dejar de dar el pecho por incompatibilidad con mi trabajo y, ciertamente, era una experiencia muy gratificante, naturalmente... ;)

Gran post!

Patricia

Enhorabuena, Cecilia por este artículo del cual suscribo absolutamente todas tus afirmaciones y reflexiones. Tengo una hija de 4 y un hijo de 2 años que maman. Ha sido una decisión libre de los tres, he tenido el apoyo de los míos y el calor que ofrece siempre una asociación de apoyo a la lactancia. Respeto a las mujeres que deciden no amamantar, pero creo que debería promoverse la lactancia materna como primera opción, e informar sobre ella de manera rigurosa,ya que por desgracia muchos de los motivos por los que no se amamanta o se deja de hacerlo tempranamente es por la persistencia de mitos completamente falsos.
No es mi intención polemizar ni convencer a nadie, sólo decir a las embarazadas y lactantes que pasan dificultades que en prácticamente todas las provincias existen Asociaciones de apoyo a la lactancia en las que sus inquietudes y experiencias van a ser escuchadas y sus dudas solucionadas.
Saludos

Me siento muy identificada con tu post, yo sufrí ese vacío informativo, y luego sufrí el "acoso" prolactancia, y la inseguridad salvaje al dar a luz antes de tiempo y tener a mi hijo un mes en una UCI neonatal mientras yo compartía mi tiempo entre visitas con un sacaleches. ¿Cómo se conjuga todo? La postura más fácil hubiera sido tirar la toalla y entre el estress postparto y las carreras hospitalarias, pasarme al biberón de cabeza. Pero me empeñé en conseguir una producción medianamente decente y le enseñamos a mi hijo a succionar (una gran ayuda la de las enfermeras de la UCI), y conseguí mantener una lactancia mixta con biberones al menos hasta sus 6 meses. Fue un camino duro, pero creo que fue un buen regalo para él, y a mí me ayudó a generar un vínculo más cercano con mi hijo después del primer mes de separación. Me dió pena cuando se terminó, pero tb. disfruté de algo más de libertad. Conclusión: que nos dejen actuar con libertad, sin traumas, sin malas conciencias y disfrutemos de nuestra maternidad con teta o con biberón, creo que sería lo mejor.

Me ha encantado lo que has escrito. Ójala llegue a mucha gente.
Yo voy a tener que dejar el pecho a los 9 meses a mi segunda hija, y lo veo como un fracaso total, ya que quería seguir hasta que ella dijese basta. Anoche lloré como una tonta porque mi niña, tan pequeñita todavía, se va a quedar sin la teta de su mamá, con lo que a ella le gusta. Me da tanta penita por ella, me hace sentir tan mal... Sé que muchas dirán que ya es hora, que no pasa nada, pero aún así: no lo puedo evitar.

La culpa de este destete es la recomendación de los profesionales de la salud, con su presión por la alimentación complementaria, el famoso "si no toma puré, no le des pecho" y así, hasta aquí hemos llegado, hasta los 9 meses, cuando podrían haber sido muchos más.

Pues aqui en Murcia hay toda la presión del mundo para dar el pecho, y si por lo que sea le dices al pediatra que no lo vas a dar te tratan casi como a un terrorista. Mal me parece la presión en un sentido u en otro, lo que hay que hacer es ofrecer apoyo a la madre tome un camino u otro. Yo a mi hija sólo le pude dar el pecho 15 días, se me retiró de golpe, el resto se crió a biberón sin problemas, superando el percentil de altura siempre y manteniendo correcto el de peso...sin más enfermedades que los demás y siendo una niña totalmente sana. Lo ideal, es que cada una actue como lo considere oportuno y se respete la decisión.

Pues para lo primero informar, informar e informar. No hay otra. Y para lo último, nada. Te pongo un ejemplo, todo el mundo sabe que las verduras sin pesticidas son más sanas y sin embargo no todo el mundo compra verduras sin pesticidas. Todo el mundo sabe que viajar en transporte público es mejor y no todo el mundo viaja en transporte público. Todo el mundo sabe que la contaminación es un asco y sin embargo no todo el mundo vive en el campo. Y nadie se siente culpable por vivir en una ciudad, por usar el coche o por comer guisantes congelados. Porque en muchas ocasiones es que no hay otra. El problema con la lactancia es que te quede la sensación de que "hubieras podido hacer algo más", lo que, generalmente y con el poco apoyo que existe no es asi. Somos víctimas de nuestras circunstancias, pero es que las madres nos sentimos culpables hasta del mal tiempo, sobre todo en lo que respecta a nuestros hijos. Un enorme error, la culpabilidad o te paraliza o te victimiza y entonces o no haces nada o te dedicas a matar al mensajero, cuando lo que hay que hacer es rebotarse contra aquellas circunstancias que te impidieron lactar, sea el pediatra que no usa las tablas de la OMS o el ginecólogo o neonatólogo que impidió la lactancia inmediata tras el parto, o tu suegra que no para de gruñir. Estar cabreada es bastante más productivo que sentirse culpable o víctima de las talibanas de la teta.

Saludos

Hola, Cecilia!!.

NO LO PODRÍA HABER EXPRESADO MEJOR. Felicidades por todo el post, me ha gustado mucho.

Yo di el pecho a mi hija hasta los 21 meses más que nada porque no había forma de que le gustara el biberón, de hecho no lo ha probado en su vida, como tampoco le gustó nunca el chupete, pero fue elección suya, como tambien ha sido elección suya quitarse el pañal. Mi nena que tiene carácter, como su mami.

Saludos a todos y Feliz Navidad.

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