De mamas & de papas

De mamas & de papas

De la comedia más almibarada al thriller más terrorífico, todo es posible en un día con hijos. En este espacio, padres y madres que a la vez son periodistas, y los lectores, comparten información y experiencias para sobrevivir a estos años apasionantes pero agotadores. Participa en los comentarios o a través de nuestro correo

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Libros

Cosas que nadie te contó antes de tener hijos

Cosas que nadie te contó antes de tener hijos

por Cecilia Jan

Tener hijos está bien. En eso estamos todos de acuerdo. Es uno de los momentos más felices en la vida de una persona. Pero, como diría el maestro Yoda, tiene también un lado oscuro: falta de sueño, pechos caídos, poco sexo (y rapidito), gritos, llantos y discusiones... ¿Por qué nadie nos avisó antes de todo esto? Este libro no es una guía ni un manual de autoayuda, sino un recuento de todas esas cosas, recogidas con humor —la mejor forma de sobrevivir— por una madre reciente y que, pese a tener ya tres niños, se siente aún una primeriza.

Anécdotas de guardería

Anécdotas de guardería

por Javier Salvatierra

Veinte niños que no llegan al metro de estatura. Una habitación cerrada. Un solo adulto. Los enanos juegan, aprenden, comen (¡ellos solos y sin protestar!), duermen la siesta e incluso obedecen hasta que llega la hora de volver a casa. ¿Cómo es posible? Este libro abre la puerta de estas escuelas para contar todo lo que allí sucede. Por fin descubrirás cómo se las ingenia la profe de tu hijo para sobrevivir cada día cuando tú tienes serias dificultades para controlar a un solo niño en casa.

Intentando educar sin reproches

Por: | 08 de febrero de 2011

Tarta

El viernes fue mi cumpleaños. Como regalo, mi pequeña Natalia, en plena semana de apogeo de los terribles dos, me dedicó una tarde inolvidable. La primera rabieta vino por la bolsa de gusanitos. Se los iba comiendo bien, pero cuando quedaban pocos, acudió a mí. Pensé que quería que la ayudara a sacarlos de la bolsa. Gran enfado.

- ¿Los coges tú entonces?

- No, atí no.

- ¿Te los doy yo?

- No, atí no.

- ¿Te los echo en la mano?

- No, atí no.

Llanto terrible. Es muy duro tener 21 meses y que tu madre no te comprenda. Al rato:

- ¿Te quieres columpiar?

- No.

En cuanto se sube otra niña, rabieta atroz porque se quiere montar en el columpio. Cuando al fin se queda libre, se sube. La empujo desde delante:

- No, atí no.

Desde atrás.

- No, atí no.

- ¿Tú sola?

- No, atí no.

- ¿Entonces cómo?

Rabieta atroz.

Total, que cuando el pobre David, que tiene año y medio más, se enfadó por otra cosa, le tocó pagar el pato. Agarré de la mano a los dos y para casa, en medio de llantos y pataleos en estéreo. Y entonces, en el ascensor, me salió del alma: "Hay que ver, que es mi cumpleaños, y os habéis portado fatal, me habéis dado una tarde horrible". Una frase de reproche absurda, más aún con niños tan pequeños, que me hizo vislumbrar un futuro que me había propuesto evitar a toda costa: convertirme en una madre de las que se hacen las víctimas, que reprochan a sus hijos todo lo que han hecho por ellos y los llaman desagradecidos. Aunque no es el mismo concepto, me vino a la cabeza el término "drama mamá", que da nombre a un divertidísimo blog, Cómo no ser una drama mamá, que recoge consejos maternales absurdos y exagerados y sus consecuencias en el comportamiento actual de la autora. 

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