De mamas & de papas

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De la comedia más almibarada al thriller más terrorífico, todo es posible en un día con hijos. En este espacio, padres y madres que a la vez son periodistas, y los lectores, comparten información y experiencias para sobrevivir a estos años apasionantes pero agotadores. Participa en los comentarios o a través de nuestro correo

Una de neumonía -leve- del Pequeño Nicolás

Por: | 04 de febrero de 2011

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Con las nieves llegó el trineo y con el trineo -que encima no 'nos' gusta, osea, no le gusta a Nicolás, mi hijo, "mami, no gusta", a pesar de que el trineo de Bea mola un montón- llegó salir a la nieve y acabar revolcandose por el suelo con unas temperaturas de menos mucho. Aquí, en Washington, hace frío, mucho frío. Pero no se puede estar eternamente encerrado. Sobre todo por la salud mental de 'mami', que esta semana que acaba ha corrido serio peligro.

Todo empezó con una tos, normal y corrientita. Comenzaba el lunes con la energía -y pereza también, no nos vayamos a creer- con la que se empiezan las semanas: llena de planes y cosas que tachar de una larga lista de tareas: profesionales, personales y domésticas -diferenciadas estas últimas claramente de las personales, que no es lo mismo ir a la compra que salir a tomar un café con una amiga-. Todo estaba en orden. El Pequeño Nicolás en 'el cole' -tiene dos años y medio-; su padre en el trabajo; yo en el trabajo. Obama en la Casa Blanca, tranquilo. Ninguna crisis grave a la vista. Egipto iniciando ¡una revolución!, que desgraciadamente a mí me pilla lejos para cubrirla...Pero a las dos horas de inciciado el lunes, la semana que prometía más trineo y muchos planes quedó sentenciada con una llamada de la guardería del peque. "Yolanda, tu hijo tiene mucha fiebre y no respira bien".

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¡¿No respira bien?! Respiraba perfectamente a las ocho de la mañana, me decía a mí misma mientras salía a toda velocidad de la oficina -¡Ah, la oficina, lo que he llegado a echar de menos esta semana la oficina!- rumbo a la guardería. Por mucho que me dijera que estos norteamericanos son muy exagerados y que seguro que no era nada no pude evitar cruzar con el coche varios semáfaros en ámbar -la de multas que me van a llegar- y 'panicar' un poco.

Allí estaba mi Pequeño Nicolás, sentado con su bolsa de la comida en la mano, bufanda y gorro puesto, en la recepción del cole. Con carita de malito, cierto, pero respirando perfectamente. En cualquier caso decidí acercarle al pediatra y que diagnosticara él, que al fin y al cabo lo mío es escribir noticias. Tras una larga espera -y digo larga-larga, y todavía hay gente que considera que este país no necesita una reforma sanitaria pero no nos desviemos-, el doctor atendió a mi 'enano'. 

"Sopla aquí, sopla allí"; "Respira, respira otra vez"... ni soplaba mucho ni respiraba cómo le indicaba el médico, más que nada porque tenía sueño y hambre tras la espera que ya hemos dicho fue larga, larga. A los diez minutos, el diagnóstico fue rotundo: "tiene neumonía leve". ¿Neumonía? -la parte leve ni la oí- ¿Como neumonía? Digamos que yo soy lo que se define como una madre "primeriza añosa", osea, de esas que parieron a los 40, por lo que mi infancia se desarolló en el pleistoceno de 'un globo, dos globos, tres globos' y los niños nunca teníamos NEUMONíA.

Teníamos catarro, 'catarrazo' llegado el caso. La gripe ya la tuve de mayor. Pero neumonía... ¡Es que por no tener, Nicolás no tenía ni mocos! Y neumonía sin mocos... claro que insisto, lo mío no es la medicina... "Este año tenemos muchísimos casos", dijo el doctor ante mi cara de pánico. "Es muy común". Cierto, varias amigas tienen  a sus hijos tratados del mismo mal: neumonía, lo repito y lo repito y así quizá deje de impresionarme.

Diagnóstico aceptado. Fiebre controlada. El Pequeño Nicolás volvía a empezar a ser el de siempre... Pero la guardería de mi hijo tiene una política de 48 horas 'limpio' de fiebre para poder volver a clase. Lo que suponía que no cole para Nicolás al menos hasta el jueves. A trabajar en casa. Benditos abuelos. Benditos tíos. Qué lejos quedan cuando se vive a más de 6.000 kilómetros. Bendita oficina a la que acudir a trabajar. Benditas Elizabeth y Cristina que hoy han aguantado mi verborrea y que casi besara la fea moqueta al entrar en la ofi de EL PAIS en Washington. Bendito twitter, eskup y Iphone que permiten trabajar mientras esperas en la consulta del pediatra. Bendito este blog que me concede estos pequeños desahogos: hoy no he podido escribir nada 'serio'. He llegado al viernes como si no hubiera habido lunes...  

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Hay 13 Comentarios

Hola Yolanda! Coincidimos en un viaje a Ginebra, y volvemos a coincidir con el pánico a las neumonías leves. Mi hijo se ha zampado dos, y son tremendas. Un saludo

"O sea", no "osea".

Otra emigrada a la que la llamada de la guarde le dejo como a ti, usaron la misma frase "no respira bien" y anyadieron "estamos pensando si necesita un medico YA" y yo a media hora de coche que fueron 20 minutos cortos... Al final una semana en casa tambien, pero esa parte mia de la historia es un poco diferente... Mi trabajo no se puede hacer desde casa y los jefes no se toman muy bien estos incidentes... Echo en falta a los abuelos muchas veces, pero estas ay ay ay !!!

España tiene en este momento una epidemia de nuomonías infantiles por el virus de la gripe de este año. Yo tengo una peque de 5 con lo mismo. Que nos sea leve.

Hija mia, pues aqui en España, neumonia no, pero bronquiolitis, todas las que quieras ... o sea catarrazos de los de nuestra infancia, jajajajaja ...

¿Y la moraleja de interés general?

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Den una vuelta por aquí. Es gratis: http://elojoajeno.wordpress.com/

La homeopatía es placebo

Si te sirve de consejo, he encontrado un pediatra que también es homeópata. Solucionó de raíz los problemas de mi hijo. La homeopatía es muy indicada, entre otras cosas, para afecciones respiratorias (bronquitis, asma, neumonía, etc.). Y no tiene efectos secundarios. Es una opción a considerar. Seguro que en Washington encontrarás alguien serio que se dedique al tema.

Yo junto 7 neumonías entre 3 niños y, la verdad, lo peor (cuando vas de "repetidora") es saber (porque te lo explicaron la primera vez en la que ibas de pardilla, pensando esto-es-una-itis-de-la-guardería-en-dos-días-todo-bien) lo que puede pasar si no la pillas a tiempo. Me alegro de que esté mejor y ánimo!

Te parece que no estas hablando un tema serio?, ya te digo yo que si y me sumo a la anterior opinion en el cole de mi bebe tambien estan todos malitos, hasta las seños se han puesto malas. Pero bueno bendito clima, bendito modo de vivir !!!!

Este año hay una cantidad de virus tremendos que afectan al respiratorio. En la clase de mi hijo que también tiene 2 años y medio, la mitad de los niños están malitos con bronquiolitis, gripes o gatroenteritis.

Y que mal se pasa, verdad? se les ve tan chiquitines, tan indefensos, tan apagaditos cuando están malos que se nos rompe el corazón. Eso si, los niños tienen esa fortaleza de recuperación (que los mayores no tenemos) y en cuanto se les aplica el tratamiento adecuado resurgen como el ave Fenix.

Me alegro que tu hijo esté mejor y espero que la próxima semana pueda ser menos complicada. Bendito trabajo, bendito cole y bendita rutina verdad? aunque luego nos quejemos.

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