De mamas & de papas

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¿Embarazada o gorda?

Por: | 01 de marzo de 2011

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Hace dos semanas, las compañeras de trabajo empezaron a preguntarme si estaba embarazada. Se ve que mi barriga había cruzado la frontera espacio-temporal a partir de la cual ya es seguro plantear la cuestión sin temor a recibir una negativa, nunca mejor dicho, embarazosa.

¿Cuál es esa frontera? En mi caso, y tratándose del tercer embarazo, han sido las 14 semanas. En el primero no lo recuerdo con exactitud, pero debió ser mucho más tarde, hacia la semana 20. Pero aunque mi madre asegura que estoy muuuuuuy gorda, creo que tampoco es para tanto. Yo desde luego, que soy muy vergonzosa para estas cosas, no me hubiera atrevido a preguntar a nadie con una barriga como la mía. De hecho, no suelo hacerlo a menos que la persona en cuestión esté ya de unos ocho meses o la barriga tenga tal forma de balón que sea imposible confundirla con un michelín o un exceso. 

El caso es que hace unos días, en una comida con un grupo de amigos a los que no veía desde hacía meses (a algunos desde hace años), ninguno se atrevió a preguntarme directamente. Tras debatirlo en un momento en el que me levanté de la mesa, a la vuelta me encontré con una conversación-trampa, en la que se inquerían los unos a los otros por sus planes de ampliar la familia, hasta que finalmente anuncié que nosotros sí, que nuestra operación suicida en busca del tercero parecía haber tenido éxito.

"Prefiero callarme a meter la pata", me decía Cris, una de las asistentes a la comida, que recientemente había vivido una situación parecida con una conocida por razones de trabajo, a la que finalmente no preguntó. Sin embargo, hay gente que se arriesga. Ángel, el director de mi sucursal bancaria, me preguntó sin ningún reparo. El problema es que lo hizo cuando aún no estaba embarazada. Y es que siempre he sido de natural barrigona... 

Todo esto me recuerda un artículo que leí hace meses en la BBC. Citaba una encuesta según la cual el 84% de las embarazadas (supongo que británicas) tenían que quedarse de pie con regularidad en los transportes públicos porque nadie les cedía el asiento. Lo curioso es que, al parecer, algunos viajeros no lo hacen porque temen que la embarazada no sea tal, y que el gesto educado resulte un insulto a una mujer con sobrepeso.

El artículo da varias pistas para no confundirse: los resoplidos por la falta de aliento, el frotarse la barriga o la espalda, los zapatos planos, los tobillos hinchados, el andar bamboleante, o la lectura de un libro o revista sobre bebés. Aunque la verdad es que muchas de ellas no son válidas hasta que el embarazo ya está bastante avanzado y hay menos posibilidad de confusión. Por eso, al final recomienda que las embarazadas, simplemente, pidan a los demás usuarios que les cedan el asiento.

¿Habéis tenido o sufrido esta duda? ¿Qué hacéis en estos casos?

Hay 27 Comentarios

jeje, Cecilia, yo estoy casi de 14 semanas, y aunque en mi caso es el segundo me veo una muy evidente barriguita, que debo estar disimulando de maravilla porque en el trabajo nadie ha dicho ni mu. A lo mejor en vez de decirlo me lo planteo como un concurso, a ver quien es el primero en darse cuenta por sí mismo jejeje. Sobre la cesión de sitios en el metro es un poco vergonzoso, porque en mi anterior embarazo era MUY evidente, y había gente a la que le entraba sueño o ganas terribles de leer con tal de no verme

En mi caso fue al revés, habia tenido a mi hija hacia u os 8 meses cuando una chica a la que acababan de presentarme me felicitó por atreverme tan pronto a ir a por el segundo. Aclaré el entuerto, y ante la cara de pánico y verguenza de la susodicha me reí un montón. En mi caso, soy muy consciente de mi barriguita, presente desde siempre, y creo que es un complejo superado desde la adolescencia, asi que me toca el hacer ver que la metedura de pata no es tal. Eso si, en el caso contrario, yo también suelo recurrir a la conversación trampa sobre embarazos, nada sutil pero más agradable!. Más vale un por sinacaso que un quien o iba a decir!

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