De mamas & de papas

De mamas & de papas

De la comedia más almibarada al thriller más terrorífico, todo es posible en un día con hijos. En este espacio, padres y madres que a la vez son periodistas, y los lectores, comparten información y experiencias para sobrevivir a estos años apasionantes pero agotadores. Participa en los comentarios o a través de nuestro correo

Un parto y un posparto diferentes

Por: | 12 de agosto de 2011

S73F3033 "Que tengas una hora corta", es lo que se dice a las embarazadas para desearles un parto rápido. Y tan corta... Después de meses leyendo sobre el parto normal, varias clases para prepararme para dar a luz de la forma menos intervenida posible, y de meter cosas en la maleta como pelotas para masaje, zumos y bebidas isotónicas, mi pequeña Elisa, que hoy cumple tres semanas, vino tan deprisa que no me dio tiempo a aplicar casi nada de lo aprendido. Con decir que rompí aguas en casa a las 21.55, llegamos al hospital a las 23.00 y a las 23.22 ya había nacido la nena...

No hubo tiempo para duchas de agua caliente, música relajante ni paseos o pelotas gigantes para dilatar, ni óxido nitroso ni sillas de parto vertical. Aunque iba con la idea de no usar la epidural, tampoco me hubiera dado tiempo. A la hora de la verdad, lo verdaderamente útil fue la frase con la que María de Marcos, mi profesora de la técnica Alexander, me describió un par de días antes cómo reconocer el momento de empujar, para no agotarme antes de tiempo: "Cuando sientas un círculo de fuego". Parece una maldición india, pero tal cual.

Pese a la velocidad, mi búsqueda de un parto más respetado, que conté en un post hace dos meses y medio, no fue en balde. Aquí, en este ratín que me deja Elisa, os cuento las diferencias que noté entre dar a luz -hablo de partos normales y sin complicaciones, como sucede en la mayoría de los casos- en un hospital con los protocolos de toda la vida, y en el público Puerta de Hierro (Majadahonda), el segundo de Madrid reconocido con el título de la IHAN, la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia, lanzada por la OMS y Unicef.

 

- La sala de dilatación-paritorio: si no hay complicaciones, se hace todo en la misma sala, es decir, no se pasa a un quirófano para la fase del expulsivo. Aunque la habitación en el Puerta de Hierro sigue teniendo un ambiente hospitalario, mis pocos minutos de dilatación y parto estuve sobre una cama normal en la que me podía mover, no una de esas espantosas en las que te suben las piernas a estribos para tenerte boca arriba, con las piernas abiertas e inmovilizada. También se nota bastante en la iluminación: había unas luces normales en el techo, y aunque la sala tenía un foco de quirófano enorme, estaba apagado. Nada que ver con los dos partos anteriores, en los que estaba cegada por el foco blanco y me sentía como ET cuando le capturan y le estudian.

- La compañía. Eduardo solo se separó de mi el momento que fue a aparcar el coche, mientras me subían a la sala de dilatación. Una vez allí, estuvo conmigo durante toda la dilatación y el expulsivo, y además, en ropa de calle. Cuando nacieron David y Natalia, me acompañó durante la dilatación, pero solo le dejaron pasar al quirófano después de unos minutos que se me hicieron larguísimos, y disfrazado de médico, con gorro, mascarilla, bata y patucos, lo que hacía difícil reconocerle en un momento en el que es tu único apoyo.

- La asistencia. Al ser un parto normal, me atendió una matrona, junto con una auxiliar y una enfermera de neonatología. Iban vestidas con sus uniformes, pero sin la parafernalia del gorro y la mascarilla, que a mi por lo menos, en los dos partos anteriores, y unido a la postura horizontal y al foco en la cara, me daba bastante mal rollo (aunque me repita, imagináos la escena de ET cuando le estudian los científicos vestidos con trajes pseudo-espaciales). Aunque tampoco se presentaron, por lo menos, verles la cara resultaba tranquilizador. Tenía metido en la cabeza que lo mejor era parir en vertical, así que en medio de las contracciones, bastante intensas, no hacía más que decir "me quiero poner vertical". Me intentaron ayudar, aunque entre que no tenía fuerzas y las prisas de Elisa, no pude. En su lugar, la matrona me aconsejó tumbarme de lado, y cuando ya había sacado la nena la cabeza, me dijo "incorpórate para ver a tu hija", y me dejó sacarla del todo y ponérmela encima. Eduardo cortó el cordón. Solo vino una ginecóloga a revisarme ya en planta.    

- La no episiotomía. Tuve un pequeño desgarro solventado con unos pocos puntos internos, pero nada que ver con las dos episiotomías anteriores, que no tengo ni idea de si fueron o no necesarias porque no me explicaron ni me preguntaron nada. La recuperación, mucho más rápida y mucho menos incómoda.

- El contacto con el bebé. Durante los dos días que estuvimos en el hospital, no nos separaron de Elisa en ningún momento. Nada más nacer, estuvo sobre mi pecho (de hecho, ni me di cuenta de cuándo le hicieron el test de Apgar). Después de una o dos horas, no recuerdo exactamente, la pesaron y la midieron, pero en la misma sala, delante nuestro, y le aplicaron la crema en los ojos y la vitamina k encima de mí. Ya en planta, venían a pesarla al cuarto, y todas las pruebas (de los oídos, la del talón), la vacuna de la hepatitis B, etc, se las hicieron teniéndola yo en brazos. A David, hace casi cuatro años, me lo dejaron encima un ratín, pero lo cogieron casi inmediatamente para hacerle toda la batería de pruebas y profilaxis. Cada mañana, se lo llevaban del cuarto para hacerle un aspirado nasal y pesarlo. También se lo llevaron para la vacuna y la prueba del talón. A Natalia, año y medio después, me la dejaron encima un poco más antes de llevársela, pero se la seguían llevando para las pruebas, peso y vacuna.

- La pérdida de peso y las ayuditas de biberón. En dos días, no he oído estos términos ni una vez. Es cierto que ya es mi tercer bebé, y que Elisa se ha enganchado desde el principio como una campeona. Pero por las mañanas, la enfermera se limitaba a informarnos del peso, que era menor al anterior, sin ningún comentario al respecto, porque lo normal es que los bebés pierdan peso tras nacer. Aún recuerdo la angustia que pasé con David, cuando nada más pesarle el primer día, me dijeron que había perdido "mucho peso" y que tenía que empezar a darle "una ayudita de biberón", sin que miraran qué tal mamaba ni me ayudaran a corregir la postura. Y con Natalia, lo mismo, solo que en vez de darle la ayudita, me la escondí. Al salir del hospital, los tres habían perdido más o menos el mismo porcentaje de peso. Pero en los dos primeros casos, salí con un informe recomendando la lactancia mixta.

 

En fin, que sí se pueden hacer las cosas de forma diferente, más humana y respetuosa con la madre y el bebé, sin dejar de estar en un entorno profesional y con todos los avances médicos a mano.

Hay 38 Comentarios

La nena es una preciosidad, enhorabuena Cecilia... Yo en mi segundo parto opte por no ir al hospital sino a una casa de matronas y la verdad es que fue todo estupendamente. Yo si tuviera que repetir, se con cual de los dos sistemas me quedaria.
Un supersaludo

Enhorabuena por tu parto y tu niña! Es muy bueno saber que hay hospitales como Puerta de Hierro, que se preocupa por el bien estar de la madre y del bebé, en facilitar una experiencia bonita y tambien un principio de vida tranquilo.
Pero lamento mucho que haya todavia tan pocos hospitales con esa preocupación y que esas medidas tan sencillas (permitir el piel con piel, el apoyo a lactancia ecc) no son rutinarias en todos los hospitales públicos y me gustaria saber porqué hay tantas diferencias incluso en la misma ciudad.
En mi caso, mi hijo nació a la semana 41+6, en un parto provocado en el Hospital Gregorio Marañon. Fueron 24 horas de trabajo de parto, el bebé soltó meconio cuando rompieron la bolsa y tuve de estar monitorizada todo el tiempo, sin poder moverme de la cama. Al final terminó todo bien, pero me lo han separado para hacer el Apgar tras unos segundos que lo dejaron conmigo. Para dar la vacuna, bañarle, medir ecc, tambien lo llevaban de la habitación. No hay ayuda con la lactancia casi, ha venido una enfermera enseñar como dar el pecho el primero dia y ya no volvió más. Cuando pedi ayuda porque el niño no se agarraba bien, vino una enfermera borde que me trató como si fuera una tonta: "es asi que se hace, no ves que facil es?", sin ninguna delicadeza. Mi hijo pasó la primera noche llorando, pedimos un biberón porque pensamos que tenia hambre, y la enfermera nos dió sin enseñar que eso era un error y que el niño necesitaba brazos.
Es muy bueno saber que existe un Puerta de Hierro, pero repito, hay mucho que percorrer todavia. La atención a la lactancia y el respeto en el parto deverian ser rutinas en todos los hospitales.

Como médico os digo que nunca olvidemos la importancia del contacto materno inmediato si la salud y condiciones del recién nacido y la madre lo perimten, estos tiempos que vivimos nos han hecho reparar menos en la alctancia materna, por más fórmulas de leche artificial que "potencian las defensas" la publicidad es engañosa, ningún bebé está más protegido inmunológicamente hablando que el que lacta pecho materno. Muchas madres pasan de ello por mala técnica de lactancia o por ocupaciones de la vida diaria. Hagamos lo mejor siempre para los niños. Saludos.
http://schaeffers30.blogspot.com/

Yo creo que la experiencia de partos anteriores ayuda mucho en saber lo que se quiere o no. En el primero no sabes lo que quieres porque no te imaginas lo que es, tienes tantos nervios y inseguridades que te dejas aconsejar por los medicos (que no te conocen).
Felicidades , y bienvenida al Mundo Elisa!

Mi hija también nació en el Hospital Puerta de Hierro y el trato es excelente. Tengo clarísimo que si me quedo embarazada otra vez voy a repetir hospital.
El matrón que nos atendió si se presentó y todo el equipo que nos atendió tanto en el parto como en el postparto, fueron educadísimos.
También tienen un teléfono de asistencia a la lactancia materna 24 horas. Los que te atienden son los matrones que están de guardia y a mi me ayudaron un muchísimo.
En conclusión el trato, las instalaciones y la profesionalidad del hospital Puerta de Hierro son inmejorables. Aprovecho para dar las gracias y felicitar al excelente equipo de este hospital!

y cuanto peso el bebe? se ve grandioso!

Lo fundamental es que el parto es vuestro, de verdad, pensad en lo de tener preparada una cuartilla, un plan de parto, con lo que quereis y lo que no y llevadlo con vosotros ese Dia.
Ahora recuerdo que mi prima tuvo que discutir con los medicos porque queria cambiar de postura al parir, queria salirse de los sostenedores esos y ponerse de costado (que es probablemente la postura mas comoda).

mi parto ha sido terrible, en un hospital muy conocido en Barcelona... ahora, pensando en el segundo bebé, me encuentro con el mismo miedo de la primera vez, quizás aún mayor... gracias por aportar esperanza :)

Desde luego, y por lo que pase en mi parto, y por lo que me cuentan, está claro que en este país, todavía se tiende a atender a las embarazadas a todas igual, sin mirar que necesita realmente cada una, se les aplica por sistema: episotomia, oxitocina, lavativas, etc. Se ven tímidas iniciativas por los partos más naturales, pero aún tienen que cambiar muchas cosas...sobre todo la mentalidad de algunos profesionales médicos.

Yo aún no he tenido bebés, pero el tema del parto es algo que me inquieta bastante cuando pienso en ello. Gracias por la información, ha sido muy tranquilizador leerlo. http://periodistayenparo.blogspot.com/

me alegro de que el tercer parto haya sido como esperabas. A mí me queda poquito (unas 3 semanas) y ya he comprobado en la página web del IHAN que el hospital 12 de Octubre de Madrid también está reconocido :-)

Muy informativo, muchas gracias.

Tema estrella este el del parto entre mi señora esposa y un servidor, lo primero es deciros que vivimos en un pais centroeuropeo y este detalle es importante porque el tratamiento que se da a los partos es, pasmaos, de parto. No es una enfermedad, no es una operacion quirurgica, es un parto.
Nosotros tenemos tambien tres hijos, el ultimo nacido hace unas cinco o seis semanas y hemos ido siempre al hospital con nuestra hojita en la que teniamos todo lo que queriamos y lo que no bien escrito. Aunque en realidad por ser el tercero tambien y asi de rapido no recuerdo si se la llegamos a dar, de hecho el tiempo que va de aparcar el coche a subir al paritorio ya casi salia la cabeza.
No queriamos cortes, no queriamos perder de vista al bebe (yo fui con el a pesarlo y a medirlo y a acompañarle cuando le ponen la vacuna esa), no queriamos epidural, nada de cesarea si no es estrictamente necesario y unas cuantas cosas mas que no recuerdo.
Y nadie tuerce el morro, a ningun medico se le escapan las cejas al cielo.
Otra cuestion que es mas o menos normal en centroeuropa es el tema de las asistentes al parto, comadronas, no se como se llaman en castellano, es basicamente una "personal coach" del parto que esta contigo durante el embarazo, y durante el parto te asiste, te da masajes, te da animos, te dice que aceleres o parimos en el coche y hasta tiene el detalle de sacarnos una foto a los tres juntos cuando todo ha acabado. Tambien asiste partos en casa a quienes quieren parir tranquilamente.
De verdad, cuando familiares o amigas comentan como son los partos en la sanidad vasca, imagino que en las demas sanidades autonomicas sera parecido, es de una frialdad que esta solo un par de peldaños por debajo de cuando nuestros padres fumaban en la sala de espera (o se iban al cine si no eran fumadores).

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

¡Participa!

¿Tienes dudas sobre cuestiones pediátricas o de crianza para nuestro consultorio? ¿Quieres compartir alguna experiencia o proyecto interesante? ¿Conoces algún plan interesante para ir con niños? Escríbenos aquí

Eskup

Libros

Cosas que nadie te contó antes de tener hijos

Cosas que nadie te contó antes de tener hijos

por Cecilia Jan

Tener hijos está bien. En eso estamos todos de acuerdo. Es uno de los momentos más felices en la vida de una persona. Pero, como diría el maestro Yoda, tiene también un lado oscuro: falta de sueño, pechos caídos, poco sexo (y rapidito), gritos, llantos y discusiones... ¿Por qué nadie nos avisó antes de todo esto? Este libro no es una guía ni un manual de autoayuda, sino un recuento de todas esas cosas, recogidas con humor —la mejor forma de sobrevivir— por una madre reciente y que, pese a tener ya tres niños, se siente aún una primeriza.

Anécdotas de guardería

Anécdotas de guardería

por Javier Salvatierra

Veinte niños que no llegan al metro de estatura. Una habitación cerrada. Un solo adulto. Los enanos juegan, aprenden, comen (¡ellos solos y sin protestar!), duermen la siesta e incluso obedecen hasta que llega la hora de volver a casa. ¿Cómo es posible? Este libro abre la puerta de estas escuelas para contar todo lo que allí sucede. Por fin descubrirás cómo se las ingenia la profe de tu hijo para sobrevivir cada día cuando tú tienes serias dificultades para controlar a un solo niño en casa.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal