De mamas & de papas

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De la comedia más almibarada al thriller más terrorífico, todo es posible en un día con hijos. En este espacio, padres y madres que a la vez son periodistas, y los lectores, comparten información y experiencias para sobrevivir a estos años apasionantes pero agotadores. Participa en los comentarios o a través de nuestro correo

Familias de segunda

Por: | 21 de octubre de 2011


Título familia numerosa
Resulta que mi familia es de segunda. Eduardo y yo, que llevamos viviendo juntos ocho años, tenemos tres hijos en común y lo compartimos todo, no somos una familia como Dios y la ley mandan, por lo que no tenemos los mismos derechos que las demás. ¿Que quién lo dice? La Ley de Familias Numerosas aprobada por el PP en 2003, y que el Gobierno progresista de los últimos ocho años no se ha molestado en reformar. Esta ley no reconoce como tales a las parejas de hecho con tres o más hijos (25.893, según el último censo, de 2001, cifra que sin duda ha aumentado ya que en la actualidad, uno de cada tres hijos nace fuera del matrimonio en España).

En realidad, la ley no hace más que recoger un sentir muy arraigado todavía en los más mayores: que sin boda, no se forma una verdadera familia. Así, la primera reacción tanto de mi madre como de mi suegra al contarles que somos objeto de una discriminación injusta y arbitraria es "¿y por qué no os casáis?". Hay que recordarles entonces, con nombres de conocidos en la mano, que el matrimonio hoy en día no es garantía de nada, y lo que menos, de estabilidad. De las parejas de gente de mi edad a cuyas bodas he asistido, sé de primera mano de tres que ya se han divorciado, tras convivir menos tiempo del que llevo yo con Eduardo, y en dos de los casos, sin llegar a tener hijos. ¿Eran ellos más familia que nosotros? ¿De qué les ha servido prometer ante un cura y decenas de personas que iban a permanecer juntos hasta que la muerte les separase?

Vuelvo a lo que me tiene indignada desde este verano, cuando al poco de nacer Elisa, Eduardo fue a pedir el título de familia numerosa, que expide la comunidad autónoma. Chasco: la ley lo dice clarito: "Se entiende por familia numerosa la integrada por uno o dos ascendientes con tres o más hijos, sean o no comunes". Y más adelante: "A los efectos de esta ley, se consideran ascendientes al padre, a la madre o a ambos conjuntamente cuando exista vínculo conyugal y, en su caso, al cónyuge de uno de ellos".

Me explica mi compañera Charo Nogueira que el PP pretendía así cerrar cualquier resquicio al reconocimiento de las parejas homosexuales por la vía de las uniones de hecho. Les salió el tiro por la culata: ahora, una pareja gay casada con tres o más hijos puede ser familia numerosa, mientras que una pareja heterosexual no casada no. En realidad, leyendo la exposición de motivos del texto, pueden ser familias numerosas casi todos, que no se diga que no son modernos: familias monoparentales, familias reconstituidas tipo Los Serrano, en las que cada cónyuge (eso sí, siempre que se hayan recasado) aporte los hijos de una anterior pareja... Incluso familias en las que los hijos no convivan con el padre o madre, pero dependan económicamente de éste. 

Y es que, como la propia norma reconoce, la regulación hasta entonces vigente (Ley 25/1971) "no se ajusta a la realidad social y económica de nuestros días", y "por tratarse de una norma preconstitucional, muchos conceptos han quedado obsoletos", por lo que "se hace precisa una actualización de la legislación (...) que aborde de una manera más flexible y adecuada a la realidad social la noción de familia numerosa". Me parto.

Sigo con la exposición de motivos: "Dentro de las diversas realidades familiares, las llamadas familias numerosas presentan una problemática particular por el coste que representa para ellas el cuidado y educación de los hijos o el acceso a una vivienda adecuada a sus necesidades. Estas circunstancias pueden implicar una diferencia sustancial con el nivel de vida de otras familias con menos hijos o sin ellos. En este sentido, no debe olvidarse que el artículo 9.2 de nuestra Constitución establece el principio de igualdad material, que debe llevar al legislador a introducir las medidas correctoras necesarias para que los miembros de las familias numerosas no queden en situación de desventaja en lo que se refiere al acceso a los bienes económicos, culturales y sociales". Que me digan en qué afecta a estos efectos que los padres estén o no casados.

Pero no sé si me indigna más esta ley, o que en ocho años, el Gobierno del PSOE no se haya molestado en reformarla. Y no es porque no la conociera: en 2003, el grupo socialista presentó varias enmiendas al entonces proyecto de ley del PP para eliminar la discriminación. Y en mayo de 2008, se aprobó en el Congreso una proposición de ley para pedir al Ejecutivo que reformara la norma (con los votos en contra del PP). Algo muy sencillo, bastaba con añadir a "cuando exista vínculo conyugal" la fórmula "o análoga relación de convivencia". Sin embargo, no se hizo. El diputado que lo promovió, Joan Tardà, del grupo parlamentario de Esquerra Republicana-Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya Verds, no sabe las razones. No consigo que nadie del grupo parlamentario socialista me dé una explicación. Tampoco se lo supieron explicar a Charo Nogueira cuando lo preguntó en agosto en el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Y ahora, con la victoria del PP en puertas, se ha perdido la oportunidad.

En realidad, me quejo de vicio: mis niños y yo sí que nos hemos registrado. Tengo un hermoso título de familia numerosa que podéis ver arriba, en el cual aparezco con mis hijos, pero como si los hubiera concebido el espíritu santo o por generación espontánea: no hay padre por ningún lado. No figura su nombre, no sale en la foto... Es la única forma de que nos podamos registrar para acceder a las ventajas reconocidas (descuentos en transporte, el IBI o el agua, más puntos en las baremaciones para obtener becas o plazas en colegio...). Eduardo, que se ocupa de los niños tanto o más que yo, ha tenido que firmar un papel en el que nos autoriza a registrarnos sin él. Y ha tenido que renunciar a siete días adicionales de permiso de paternidad que se concede a los padres de familias numerosas que son autónomos.

Pero no acaban aquí los despropósitos: cuando fui al Instituto Nacional de la Seguridad Social a dar de alta a la empleada del hogar que hemos contratado para que nos ayude por las tardes -las familias numerosas de tres hijos tienen un descuento del 45% en las cuotas si ambos trabajan- le pregunto a la funcionaria con cierta sorna: "Entonces, no hace falta que rellene los datos del padre para el descuento en la cuota, ¿no?". Sorpresa: "Sí, tienes que ponerlos". "Pero si el formulario pone 'apellidos y nombre del cónyuge' y no estamos casados, ni aparece el padre en el título de familia numerosa". "Ya, pero es que tenemos que comprobar que los dos trabajáis, y a estos efectos, da lo mismo que no estéis casados". Y me lo dicen en la institución que recurre sistemáticamente las peticiones de pensión de viudedad de parejas de hecho...

Hay 51 Comentarios

¡¡Cuánta razón!! Pero así es... Pero, ¿esperas algo de los políticos? (de uno u otro color). Este tipo de cosas no les interesa... A no ser que beneficie a la perpetuación de la iglesia (ahora me refiero sólo a los de un color :-D).

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