De mamas & de papas

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De la comedia más almibarada al thriller más terrorífico, todo es posible en un día con hijos. En este espacio, padres y madres que a la vez son periodistas, y los lectores, comparten información y experiencias para sobrevivir a estos años apasionantes pero agotadores. Participa en los comentarios o a través de nuestro correo

¿Es un tabú el primer mes de maternidad?

Por: | 10 de octubre de 2011

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“El primer mes es muy duro. Vas a tener momentos de sentirte mal, triste, sola, físicamente débil, desbordada, de pensar que nada volverá a ser lo de antes, que nunca más caminarás bien, ni montarás en bici ni disfrutarás del sexo como antes. Pero tranquila, es normal, le ocurre a todo el mundo y, ya verás, se pasa”.  Nunca agradeceré bastante las palabras de mi madrina unos días antes de parir. Fue la única persona que me advirtió de la dureza del primer mes después de parir al primer hijo. Y tan importante como avisarme de lo que me iba a ocurrir, me consoló: todo vuelve a su sitio. Así fue. En lo primero y en lo segundo.

Desde entonces, a las amigas que antes de parir me han preguntado qué les esperaba, solo a las que han preguntado, les he explicado lo mismo. La felicidad es inmensa, indescriptible, brutal, buscada, compartida, pero hay peros. Si te han hecho episotomía ir al baño es un drama; levantarse de la cama en casa cuesta mucho más que en el hospital; el olor de las pérdidas del postparto es muy desagradable; secarte las partes con secador, humillante; la visión de las grapas de una cesárea, no te digo; te darán las doce y no te habrás duchado; cuando te suba la leche te dolerán tanto las tetas que hasta te molestará la toalla (aunque luego la lactancia funcione perfectamente; si no, no la angustia puede ser terrible); a veces los entuertos duelen mucho; habrá ratos en los que imaginarás tu foto en los quesitos de la Vaca Lechera; por mucho que lo intentes, no podrás evitar algunas visitas indeseadas, tocarán el timbre justo en ese ratito que habías logrado dormir; te apetecerá comer platitos pero tendrás cero ánimo para cocinar… y el día que por fin hayas quedado para salir llegarás una hora tarde (porque el bebé te pedirá más teta de la cuenta y en el momento de cruzar la puerta se cagará y se manchará el modelito hasta el cogote). Etcétera…

“Menos mal que me lo dijiste”, me han confesado semanas después, pasada la fase 24 horas en pijama. ¿Por qué no solemos explicarnos lo mal que se pasa el primer mes después de parir por primera vez? (Digo “la primera vez” porque a la segunda ya sabes de qué va y es otra cosa). ¿Por qué hay gente que llega a sentirse estafada, pensando que si se lo hubieran contado no se mete en tamaño fregao? ¿Existe un pacto de silencio al respecto? Es, como defiende una amiga, ¿un tabú hablar de que estás fatal cuando se supone que todo tiene que ser maravilloso?

La matrona Núria Torras, 30 años de oficio, los últimos como coordinadora de los cursos de preparto, postparto y del taller de lactancia del hospital de Sant Pau de Barcelona, lo atribuye a varios motivos. Por un lado, dice, “antiguamente las madres tenían a sus propias madres al lado, ahora o están más lejos: porque no están, o porque las hijas quieren estarlo”. Un argumento que me recuerda al que también explicaba la doula que entrevisté en este post. “Además”, prosigue la matrona, “las mujeres paren más tarde, con 30 y pico años, tienen la vida más montada y organizada y son más exigentes y perfeccionistas. Con estos mimbres, cuando se les echa el tinglado encima no se lo esperan y se desesperan”.

¿Pero por qué no contáis “el tinglado” en las clases de preparto?, le pregunto a Torras. “Sí que lo contamos, pero la principal obsesión de las embarazadas es el parto, se centran mucho en él. Por eso intentamos que en las sesiones donde se explica el postparto y la lactancia vengan acompañadas de sus parejas o de las abuelas, porque sino el discurso se queda en la trastienda”.

Pasado el trago, soy yo quien pregunta qué tal les ha ido a las primerizas. “Sabía que el primer mes es el peor, pero hay que vivirlo para entenderlo, por mucho que te lo esperes la vorágine te supera”, contesta la mayoría. “Es todo tan intenso y el niño requiere tanta energía…”, convienen. También la mayor parte asegura que les ayudó mucho compartir su situación con otras madres primerizas, en cursos postparto, por ejemplo, “porque restas importancia a lo que te está pasando al ver que le pasa a todo el mundo”. Y sobre todo, “porque dejas de sentirte mal por sentirte mal en un momento en el que se supone que todo es fantástico y no te puedes quejar”.

Pero lo dicho. Se pasa. Todo vuelve a su sitio. El secador también.

Hay 90 Comentarios

Está muy bien avisar, así tomaremos las decisiones con más consciencia de lo que hacemos. De todas formas, tampoco hay que exagerar: a mí me dijeron tantas veces lo duro que era el primer mes, que cuando nació mi hija pensé que no era para tanto. Cada parto (o cesarea) es distinto, y cada niño es un mundo. Los hay que no dejan de llorar y otros duermen como angelitos casi desde el primer día... no se puede generalizar, así que parturientas inminentes, animaros, para mí la experiencia ha sido fantástica.

A mí tampoco me lo dijeron pero yo lo he publicado a los 4 vientos a todas las que he podido...porque con el primero esos días fueron muy duros, me sentía tonta pensando que el resto de las madres no sentían lo mismo que yo...Me parece importantísimo que se sepa.

no te advierten que sera muy duro pero no solo el primer mes! Te dicen que el embarazo es maravilloso cuando tambien tiene sus cosas negativas, el primer mes es muy duro pero el 2 tambien y el tercero ni te cuento... Mentimos todos mucho sobre todo cuando se trata de la maternidad..

Es verdad que casi nadie te dice lo duro que es (ni mi propia hermana me lo dijo), pero si te lo dicen tampoco haces mucho caso porque piensas que eso les pasará a otras pero no a ti. Con mi primer hijo, en las clases de preparación al parto sí que nos advirtireron que puerperio era "de las épocas más difíciles en la vida de una mujer (si no es que la más difícil)", pero como en el resto de situaciones te lo pintan todo tan bonito, pues no haces mucho caso. Además creo que hay una concepción errónea de que si te atreves a decir que lo has pasado mal eres una mala madre o has fracasado, así que todo el mundo se guarda sus sufrimientos. Yo desde luego sí que lo digo y a amigas y familiares embarazadas les comento que es maravilloso pero también difícil. De todas formas son de las cosas que hay que vivir para darse cuenta porque por mucho que te cuenten la realidad lo supera con creces.

Hola, las primerizas tambien leemos el blog! Estoy embarazada de seis meses y me voy mentalizando que será dificil (parto y post-parto). Ya he pedido a mi suegra que venga un par de semanas a ayudarnos. Está avisada, viene para encargarse de la casa y de las comidas. : )
Muchas gracias por vuestros consejos! Todo apuntado

Totalmente de acuerdo. Yo me pasé un mes diciéndole a la gente sin hijos: "Todavía estás a tiempo, ¡no tengas hijos!". Me miraban con estupefacción, en plan qué mala madre, qué poco instinto maternal. Serían las hormonas, los pezones sensibilizados o la episiotomía, o las tres cosas, pero es lo que me salía...

Creo que la matrona tiene bastante razón: antes de nacer el primero, estamos obsesionadas con el parto, yo por lo menos ni me planteaba lo que pasaría después. Pensamos que el parto es lo difícil, y que lo demás ya viene rodado, cuando la realidad es que por duro que sea el parto, son unas horas, mientras que los momentos difíciles con el bebé pueden durar meses, a lo que se suman la recuperación física, las hormonas disparatadas, las inseguridades, etc. Recuerdo perfectamente la sensación de inutilidad al llegar la una del mediodía, y estar aún en pijama, sin duchar, y pensar: ¿en qué se me ha ido la mañana? En intentar que el bebé no llore y darle el pecho. Además, creo que no se habla de todo lo malo, no por tabú, sino porque parece que queda mal que en un momento en que todo debería ser felicidad nos quejemos. Así que cuando nos preguntan, sonreímos y decimos que todo va estupendamente cuando por dentro estamos desesperadas. Es cierto que si nos contásemos la verdad, probablemente las madres primerizas acabaran sintiéndose mejor, al saber que es normal lo que sucede, y que afortunadamente, se pasa. También la experiencia ayuda, con la segunda fue un poco mejor, y con la tercera, ¡me ducho todos los días!

Enhorabuena, me ha parecido muy interesante. Realmente no se habla mucho de este periodo de tiempo, habitualmente se menciona el final del embarazo o a partir de los 4 meses, pero nunca (o casi nunca) tras dar a luz.

Bueno, yo muchas veces no lo cuento porque estoy harta de q me miren como "la loca ésta q se ahoga en un vaso de agua"... Una vez intenté decirle a una amiga embarazada q los primeros meses eran difíciles, q tuviera en cuenta q a lo mejor necesitaba ayuda extra o q viniera su madre unos días (era de fuera de Madrid), y otra amiga (q ni estaba embarazada ni nada) se metió a decirme q no todo el mundo necesita la ayuda q yo necesité, q se apañan perfectamente solas... Así q yo no vuelvo a dar consejos salvo q me pregunten, tienes toda la razón, no sé si es un tabú o qué, pero a la gente parece q le molesta q les fastidies la imagen idílica q tienen en la cabeza... Yo sólo le deseo a esa otra amiga q cuando tenga un hijo pase por lo q pasé yo los tres primeros meses (mi hija lloraba 24h al día...) y luego me cuente si se puede apañar "perfectamente sola"... Jejejeje, qué mala soy...

Menos mal que está el comentario de mediovacío y no voy a parecer loca, pero hace seis meses que tuve a mis mellizos y mi cuerpo no ha empezado siquiera a recuperarse.
Aun con eso, y que tuve desgarro y se ha quedado el suelo pélvico como un estropajo, incluyendo prolapso de vejiga por malas decisiones médicas durante el parto y la maniobra Kristeller (nunca dejéis que se os suba la matrona-matrón encima en el parto, os destroza), mi primer mes fue muy bonito.
Agotador, sí, doloroso, mucho (tuve una hemorrágia a las tres semanas porque se dejaron dentro restos de placenta y me tuvieron que hacer un legrado), con una lactancia mixta que fui mejorando poco a poco, agotador, agotador, agotador, pero me sentía tan feliz de tener a mis hijos y estaba tan concienciada de lo duro que iba a ser que no recuerdo mal aquellas semanas, al contrario, yo era muy feliz con mis niños y el resto del mundo me sobraba, y eso que no tuve ayuda ninguna.
Al contrario de lo que dice Torras creo que una maternidad tardía hace que seas más consciente de lo que supone ser madre, te pilla con más espíritu de sacrificio y hecha a las durezas de la vida.
Eso sí, tres consejos: 1. Elige bien el hospital, vete a uno respetuoso con la madre y los niños. 2. Antes de dar a luz prepara comida en el congelador para un mes por lo menos, así comeréis guisos. 3. A quien venga de visita le dices que mejor que regalos para los niños te haga la compra o te limpie la casa o te traiga un tupperware con lentejas.

Una verdad oscura que nadie destapa y nadie te cuenta, doy fe, y lo viví de un modo irregular porque ya estaba casi recuperada cuando mi hijo llegó a casa, pero luego se juntó su alimentación y el desentreno que una tiene en estas mimbres. Desde luego, el segundo es más fácil porque ya sabes lo que viene. Muchas gracias por contar estas cosas, pero me da la impresión de que este post más que los primerizos lo leen los que ya estamos rodados ;-)

¡Cuánta verdad en este post! Curiosamente, yo también me he convertido la aguafiestas que dice la verdad sobre el día después. Tengo dos hijas estupendas, ya ha pasado lo peor, pero con la primera me tenía que pellizcar al despertar por la mañana para cerciorarme de que no era una pesadilla. En la preparacíón al parto la primera vez tuvimos un chico matrón, que poco podía contar de ese malestar y esa desazón. En la segunda ocasión, una matrona madre de tres hijos preguntó a la concurrencia: ¿qué es lo más importante después de dar a luz? Todas las madres primerizas dijeron a coro: "el niño". Por el fondo se me oyó a mi decir: "recuperarse". La matrona confirmó lo que yo decía, pero nadie nos creyó. Es un tabú, ciertamente.

Suscribo 100% el post. Nadie te dice nada sobre las sombras, y yo diría que hablar del primer mes me parece optimista. La maternidad tiene su lado oscuro. Yo también soy periodista y tengo tres hijos, y el segundo parto fue de mellizos. No volvería al primer mes de los twins ni por un millón de dólares, lo juro. Ahora que los pequeños tienen 4 años es cuando me estoy recuperando de verdad, lo juro, empiezo a decirme: ¡chica, estabas aquí, me alegro de verte de nuevo! Y también digo a las primerizas parturientas que se preparen para lo mejor y para lo peor. Un libro muy recomendable: la maternidad y su sombra, de Laura Gutman. Suerte

Pues si que es duro.
http://www.tuppermenu.com

Clara, un post precioso y sincero. Aún me acuerdo de un periodista que comentaba con extrañeza que la princesa Leticia, al salir del hospital, llevase esa mala cara. Hay una cierta obligación de convertirnos en un anuncio de Prenatal. De estar estupendas para ir a recoger un óscar a los dos días de parir (ay, Penélope, cuanto refajo debajo el traje). Sugiero que este post sea de obligada lectura para parturientas inminentes. He dicho.

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