De mamas & de papas

De mamas & de papas

De la comedia más almibarada al thriller más terrorífico, todo es posible en un día con hijos. En este espacio, padres y madres que a la vez son periodistas, y los lectores, comparten información y experiencias para sobrevivir a estos años apasionantes pero agotadores. Participa en los comentarios o a través de nuestro correo

El segundón

Por: | 12 de enero de 2012

  Segundon

Hola, me llamo Cristóbal, nombre ficticio, por supuesto. Tengo seis meses.

Define "segundón" la Real Academia de la Lengua:

1. Hijo segundo de la casa.

2. Hijo no primogénito.

3. Persona que ocupa un puesto o cargo inferior al más importante o de mayor categoría. En esta última, la RAE tiene el detalle de añadir que se trata de una acepción de uso "coloquial".

En las familias de rancio abolengo, prosapia y tronío, sobre todo en el pasado, el segundón era poco más que un bastardo. El primogénito se llevaba la parte del león de la herencia -los títulos, las rentas, las tierras, la cubertería fina, la plata y la cristalería de la abuela-, mientras que los nacidos después tenían que conformarse con las migajas, si las había. A mis seis meses, ya me he dado cuenta de que soy un segundón. Os cuento unas cuantas cosas y lo vemos.

Por empezar, empiezo por el nacimiento. Mi hermano mayor hizo amago de venir al mundo de madrugada, como debe ser. Mis padres salieron de la cama que ni sabían dónde estaba la puerta de la habitación, cogieron el coche, estoy seguro de que la documentación no, corrieron al hospital y allí les dijeron que para qué las prisas, que la cosa estaba verde. Debieron de verles, no obstante, cara de primerizos -me consta que mi padre estuvo catatónico hasta el primer cumpleaños de la criatura- porque les dejaron quedarse y, tras quince horas de hacerse desear, nació mi hermano. Se aseguró en ese tiempo la atención de todos. A mí me dio por nacer una tardecita de verano y mira que avisé, con una ruptura de aguas de película. Pues, nada, hubo que esperar a que se presentaran los abuelos para no dejar solo en casa al tate -¿quién demonios es responsable de este palabro?- o llevarle a un hospital, oh, no, qué horror. En tres horas había nacido, ya veis, casi me mandan para casa el mismo día. A donde me mandaron fue al nido la primera noche, no fuera que mis padres me cogieran cariño. No te creas que protestaron, los jodíos.

Ya en casa, empecé a darme cuenta de por dónde iban los tiros. Me colocaron en una cunita cuyo colchón tenía, curiosamente, la forma de mi hermano. No me quedaron más cáscaras que adoptar su postura. Hacía un calor del diablo, pero, como algo había que llevar puesto, algo de ropita me pusieron. ¿De quién? De mi hermano. Toda. Este es un aspecto que no ha cambiado en este tiempo, salvo contadas excepciones -gracias, compañeros, amigos y otros outsiders que me han regalado prendas a estrenar. ¡Qué suavecitas!

Pese a mis denodados esfuerzos, que yo también sé gritar, he pasado muchas horas a solas con mis reflexiones. Si mis datos son correctos, el primogénito estuvo bajo vigilancia 7/24 durante muchos de sus primeros meses. He escuchado relatar a mi madre una preciosa anécdota según la cual ni siquiera se duchaba estando de baja hasta que no llegaba mi padre de trabajar, por no dejar al heredero a solas. Mi amado padre, mucho más arrojado, lo colocaba al lado de la ducha. La higiene de mis padres, en cuanto a mi se refiere, ha mejorado muchísimo. En la mencionada cunita estuve hasta que los pies me colgaban, porque lo de montar la cuna grande... ¡qué pereza! Sé de buena tinta que ambas cunas estaban instaladas en mi casa antes de que mi hermano naciese. En cualquiera de las dos, salvo honrosas excepciones, me las he tenido que arreglar para dormir como he podido. Han practicado conmigo una suerte de método Estivill de fabricación casera consistente en tumbarme, ponerme un chupete -al principio no los podía ni ver- y aguzar el oído para, desde el otro lado de la casa, saber mi opinión. Sé que existe un intercomunicador-proyector musical que fue compañero inseparable de mi hermano en sus primeros tiempos porque una vez mi madre lo mencionó al buscar el cargador de otro aparato. Humidifica-¿qué?

Ya que menciono el humidifica-nosequé, tampoco se ha andado mi parentela con demasiado remilgo con eso de la desinfección. Estuvieron esterilizando biberones y demás como mucho tres meses, mientras que a mi hermano le esterilizaron hasta el uniforme del primer año de cole. Mi resistencia a los virus es mayor que la suya, eso sí, porque cosa que se me cae al suelo, cosa que me devuelven tras una sacudida asi, como de soslayo, pese a que tengo el vicio insuperable de metérmelo todo en la boca, así sea una batería de coche, qué queréis que os diga, dicen que es la edad. Si el primogénito tenía la ocurrencia de dejar caer algo de sus manos, acudían prestos Mulder y Scully, os lo juro. Mamá y papá, además, debían de tener en garantía un detector de evacuaciones, porque no pasaba mojado/embarrado el tío ni dos minutos. No me extiendo en escatologías: sólo digo que he gastado la mitad de pañales que mi predecesor.

Y ya, por no aburrir, termino con la comida. No es que coma mal, no, mis magras carnes lo atestiguan. Ahora, si hubiese sido difícil para este menester, no sé qué gallo me habría cantado. Al mayor hasta le bailaban la sardana para que comiese -mi padre representaba un numerito perfectamente ridículo para que se tragase el puré, ya sabéis, aquello de "con un poco de azúcar esa píldora que os dan..."- y los biberones estaban constituidos con agua mineral o esterilizada exactamente a 38,13 grados. Yo me los he tomado fríos, ardientes e incluso recalentados, con agua hervida, mineral o del grifo, según el caso. Mis purés de fruta llevan plátano, pera, manzana, una galleta y un chorrete de zumo de naranja de brick. Y están buenísimos, oiga. Sé que los de mi hermano tenían hasta aroma de papaya y, si no había naranjas o mandarinas para hacer zumo, se movilizaba hasta al Gobierno valenciano. Del de verduras estoy empezando a disfrutar ahora. Antes, si lo quería, bien. Si no, biberonazo y a dormir.

Bueno, pues eso, a dormir. Os dejo. Si alguno quiere hacerme compañía con sus experiencias, encantado estoy de escucharle, a ver si las penas compartidas son menos, como con pan. Y que conste que a mis padres les quiero...

Hay 47 Comentarios

Javier solo tengo que darte la enhorabuena por el segundon.
tengo 50 años y no soy segundon soy el penultimo de nueve hermanos cuando me toco el turno de ponerme la ropa, solo quedaban las rozaduras no habia ni por donde zurzirlas ,asi que casi siempre enseñaba algo que no se tenia que ver .
un saludo a todos los segundones y +++++++++++++++

Me ha encantado!!
Soy mamá de gemelos y el pequeño de los dos, pequeño porque nació 3 min. después, de momento le tratamos como al mayor... Todavía tienen 10 meses, así que ya se verá
Muchas gracias por artículos como estos que te sacan una sonrisa

Yo soy la CUARTONA, hice la comunión con un vestido corto. Este lo había usado ya el año anterior cuando llevé las harras en la boda de una de mis hermanas mayores y también fue el que vistieron las tres en sus respectivas comuniones, aunque ellas fueron de largo.

¡Qué divertido!

Javier, me ha encantado tu artículo. Pero se te ha pasado un detalle importante.... Me refiero a las fotos!!! A mi primer hijo, que ahora tiene dos años y cuatro meses, le hacíamos fotos un día sí y otro también. Pero al segundo, que tiene cuatro meses ahora, le hemos hecho muchas muchas menos...

Vivan los primeros!
http://www.tuppermenu.com

Yo soy segundona y me alegro. Además soy la del medio de tres hermanas. Admito que nos partimos de la risa cada vez que mi hermana la pequnia pregunta: y yo cuándo empecé a andar? y qué fue lo primero que dije? y, por qué im álbum está solo lleno hasta la mitad? jajajaja y es que es cierto, que mis padres, a la tercera, habían ya perdido un poco el interés... no está traumatizada, ser la peque, reporta muchísimos beneficios :O) Ánimo a todos esos futruros padres y madres!

Me he reído mucho con este artículo, Javier. Y me parece muy ajustado a la realidad, tu Cristóbal y mi Yago han sufrido lo mismo, jajaja. Un abrazo

Hola. Me gustaría disculparme con el foro en general y con Carmen en particular por la sorna de mis comentarios esta mañana. La verdad es que por mi experiencia personal (a nuestros bebés se les dio teta hasta que no hubo más remedio que pasar al biberón por razones en las que no voy a entrar pero que os aseguro que eran de peso), me sientan mal comentarios tan ligeros como el que empleabas (Carmen) para cerrar tu comentario: "O también puedes dar teta y olvidarte de peligros artificiales, claro." Bueno, como digo, si puedes, claro. En mi caso puedo asegurarte que ningún/a pediatra ni enfermero/a de neonatos puso ninguna objeción a que a mis hijos prematuros se les diera teta. Y por supuesto que se complementaba con biberón, a ver, o es que en esos momentos en que se está midiendo si el bebé gana 20 gramos o no cada día los padres somos quienes para decir a un facultativo que o teta o nada ¿?
Lo dicho, disculpa el tono, y la pulla poco acertada con las bayas del Goji. Esa pulla me la guardo para una tal Periquita que a las 14:37 ha decicido alegrarnos con un comentario propio de aquellos profetas que salían en la Vida de Brian. Periquita bonita, tú o estás en una secta o es que te pasas con las bayas del Goji, háztelo mirar.

Que bueno... tengo dos. La segunda de 10 meses y ¡que cierto es!..... ja ja.... pero son los dos igual de guapos y queridos.... y seguro que los segundones salen mas fuertes y menos ñoños

¡Qué cosas, ya vienen al mundo conociendo el DRAE! Hasta ahora el estilo de El pequeño Nicolás me parecía un poco corto para la edad que tenía el enano, pero a partir de este momento, y tomando a este redicho e insoportable Cristóbal como punto de comparación y animadversión, lo voy a mirar con otros ojos y leérselo a mis pequeñuelos con otro cariño (ya le tenía apego, a pesar de sus carencias, pero ahora le voy a tener el doble). Nicolás sí que hace gracia. Por lo menos es inocente.

Me he reido mucho con tu artículo Javier, me ha encantado la caritura que has hecho de los segundos hijos. La novatada, las exageraciones y demás miedos se pagan más con el primero, se le hace mas caso pero pobrecito, nos ocupamos mas pero de manera mas estresados. En cambio con el segundo hacemos menos fotos nos ocupamos menos tiempo pero a lo mejor le trasmitimos mas tranquilad mas calma y sobre todo mas experiencia. Gracias por un articulo como este, lástima que no todos lo hayan tomado como lo que es, una muy buena caricatura. Besos

Pues sí. Con la segunda dejamos de hacer un montón de pijadas que hacíamos con la primera (como no salir corriendo a urgencias a la primera tos). Y es que una vez que te conoces el mecanismo del juguete va todo rodado. Y la reutilización de los distintos enseres y aperos, pro supuesto que existió. Lo que nunca hice fue de dejar de esterilizarle los biberones, o ser más laxo con las comidas o el sueño. En eso el trato ha sido de lo más igualitario. Lo que me pulí en pañales con cualquiera de las dos no está en los escritos. Así que menos lobos segundón, que otros fuimos príncipes destronados y no vamos por ahí quejándonos.

En un par de meses nace mi segundón. Estoy súperilusionada y, me conozco bastante el percal, porque yo soy la del medio de tres hermanos y, además, para más inri la segunda niña en contra de los deseos de mi mami. Así que espero no hacer lo mismo con él, o al menos no todo. (Lo digo guiñando un ojo, eh, que yo no me puedo quejar de mi infancia!).

Aunque supongo que todos los padres del mundo meten la gamba con el primero, con el segundo y con lo que venga... y yo no puedo ni quiero ser la excepción! jajjaja

A lo que iba: gracias por hacerme pensar en esta cuestión (otra vez) y arrancarme una sonrisa, Javier.

¡Ostras, Pedrín, digo Alejandro, si el artículo tiene un segundo mensaje y todo! äääähm... ¡A ver si lo de segundón va a venir de ahí! 1. Salvatierra es la voz de Cristóbal. Plasma el sentimiento de un niño que siendo un bebé maneja términos elaborados y posee estructuras mentales tan maduras como las de un adulto (¡vamos!, nada que ver con el pequeño Nicolás, quien escribe desde su propia pequeñez). 2. La voz del niño es crítica con respecto a la actitud de los padres para con él, la que compara con la forma de dirigirse a su hermano mayor, crítica que se apoya fundamentalmente en la ironía, que vehicula un humor descacharrante donde los haya. 3. El paralelismo con la situación política, social y económica española es patente, tanto que sólo un lelo no lo ve. ¡Cuántas capas tiene este artículo, quién lo diría! Estoy por desglosarlo párrafo a párrafo, qué digo, línea a línea y hacer un comentario de texto. ¡Tranquilos, que nadie se rasgue las vestiduras!, en cada apartado recordaré su carga humorística, para los más retardaditos.

Hombre, a mi me ha parecido que este articulo senala lo segundona que se ve espana ante sus hermanos primogenitos alemania y francia. Si leen el articulo pensando en eso veran que todo encaja. tenemos que hacer lo que ellos dicen y conformarnos con lo que nos dan o con el permiso o restricciones que nos otorgan., somos muy segundones.

ya está la tradicional extremista procrianza natural soltando moralina sobre lo correcto e incorrecto en la crianza de los hijos. La lactancia natural no es el tema del post y cada padre junto a su pediatra decide como quiere alimentar a sus hijos sin que le sermoneen ni le quieran convencer de lo que a otros le parece lo correcto.
Que si que Carlos Gonzalez y la OMS, que ya lo contais siempre, venga a cuento o no.

¡Di que sí, Esther! Tiene muchísima gracia que esto sea “la crudísima realidad". También la tiene, por supuesto, depositar expectativas en los niños (que es lo mismo que decir “depositar neuras paternas/parentales"). Yo es que descoj... ¡Tonta e inculta de mí, que me limito a dejar vivir y crecer libremente a mis hijos, tal y como son! Toc, toc, ¿quién es? Hipocresía. Vuelva usted mañana, por favor.

Muy bueno, os podeis hacer a la idea de como es la vida de la septima... Fotos de bebe tengo una, y porque me juran que soy yo. He aprendido a buscare la vida bastante bien, a la fuerza!
Eso si, para compensar mi hijo de diez meses tiene ya seguramente mas fotos que sus 20 primos juntos!

buena caricatura, como hijo primogenito y padre he de decir que se nota que mas de la mitad de los que aqui comentan aun no tienen retoños...

Buenísimo el artículo, la verdad, me ha sacado más de una carcajada porque es la crudísima realidad, además de detalles como el número de fotos... Aunque coincido también por ahí con algún lector que dice que tendrías que escribir sobre las expectativas depositadas en los primogénitos y el nivel de exigencia para con ellos ¡pobrecitos!
Por cierto, lo que también veo por aquí es mucho trauma, mucho rencor y muy poco sentido del humor.

Jajaja, qué bueno. Yo también soy la segunda. El primero tiene 260 fotos de su primer año de vida, yo solo una y porque estoy con él, solita yo hay una pero está movida... es que se rompió la cámara dicen los progenitores.

Y no, Carlos González no es ni pretende ser un guía espiritual. Sólo es un médico especializado en pediatría y que hace muy buenas búsquedas de enlaces serios y documentados de lo que escribe, supongo que por eso ha coordinado la preparación de algunos manuales de la Asociación Española de Pediatría. Si he incluído su firma en el texto es porque me parece justo reconocer quién prepara las cosas y no intentar apropiármelas.

El caso es que es la primera vez que intervengo en el blog de Javier, así que es difícil que me hayas leído "atacar" la leche artificial cada vez que se escribe biberón.

Por lo demás, en la Paz efectivamente no calientan de forma correcta el agua para hacer los biberones, así que en más de una ocasión han chapado el acceso a los padres en neonatos cuando se produce una de estas intoxicaciones. Mientras en otras maternidades aplican la política de puertas abiertas y la gente se entera, en la Paz es algo que se consigue silenciar, puesto que los padres no llegan a ser conscientes de que procede de una negligencia del hospital ni que sea culpa de la partida de leche en polvo que usan en ese momento.

Y si, las palabras literales que usaron "es que la leche materna es más indigesta para estos niños, vamos a utilizar leche para prematuros en su lugar". En su momento me sonaron tan aberrantes que tomé nota de ellas. Es uno de los hospitales públicos de Madrid que mejor sabotea el establecimiento de la lactancia materna, y las tasas que se mantienen son gracias a la cabezonería de las madres, no a la ayuda que reciben por sus protocolos. Separaciones tras el nacimiento, especialmente tras cesáreas, biberones cada tres horas en las habitaciones "hasta que te suba la leche", consejos para imponer el uso de chupetes desde el primer momento,...

Y repito que no tiene que ver con la crianza natural ni nada por el estilo, es un problema de salubridad pública defendida por instituciones sanitarias nacionales e internacionales. Dudo que la OMS o las asociaciones de pediatría de la mayoría de los países sean sospechosas de defender un tipo de crianza u otro.

Es curioso las ganas que tienen algunas de buscar jaleo, por lo que veo. Ofreces un recordatorio de seguridad y te saltan a la yugular. Supongo que por eso no tengo costumbre de participar en estas cosas habitualmente.

Ja, ja ,ja!

Me llamo Gabriela, también soy segundona. Mi hermana tienen una carpeta con su nombre en la carpeta de "imágenes" del ordenador, con más de 3000! fotos de sus dos primeros años. Si hasta están ordenadas por semanas! Desde que yo nací, como en las fotos salimos las dos, las identifican por la fecha, y tira millas! No serán más de 300 en mi primera año de vida.

Publicar un comentario

Si tienes una cuenta en TypePad o TypeKey, por favor Inicia sesión.

¡Participa!

¿Tienes dudas sobre cuestiones pediátricas o de crianza para nuestro consultorio? ¿Quieres compartir alguna experiencia o proyecto interesante? ¿Conoces algún plan interesante para ir con niños? Escríbenos aquí

Eskup

Libros

Cosas que nadie te contó antes de tener hijos

Cosas que nadie te contó antes de tener hijos

por Cecilia Jan

Tener hijos está bien. En eso estamos todos de acuerdo. Es uno de los momentos más felices en la vida de una persona. Pero, como diría el maestro Yoda, tiene también un lado oscuro: falta de sueño, pechos caídos, poco sexo (y rapidito), gritos, llantos y discusiones... ¿Por qué nadie nos avisó antes de todo esto? Este libro no es una guía ni un manual de autoayuda, sino un recuento de todas esas cosas, recogidas con humor —la mejor forma de sobrevivir— por una madre reciente y que, pese a tener ya tres niños, se siente aún una primeriza.

Anécdotas de guardería

Anécdotas de guardería

por Javier Salvatierra

Veinte niños que no llegan al metro de estatura. Una habitación cerrada. Un solo adulto. Los enanos juegan, aprenden, comen (¡ellos solos y sin protestar!), duermen la siesta e incluso obedecen hasta que llega la hora de volver a casa. ¿Cómo es posible? Este libro abre la puerta de estas escuelas para contar todo lo que allí sucede. Por fin descubrirás cómo se las ingenia la profe de tu hijo para sobrevivir cada día cuando tú tienes serias dificultades para controlar a un solo niño en casa.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal