De mamas & de papas

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De la comedia más almibarada al thriller más terrorífico, todo es posible en un día con hijos. En este espacio, padres y madres que a la vez son periodistas, y los lectores, comparten información y experiencias para sobrevivir a estos años apasionantes pero agotadores. Participa en los comentarios o a través de nuestro correo

Balance del rinoceronte naranja. Primer mes intentando vivir sin gritos

Por: | 13 de septiembre de 2013

Rino

Buenas noticias, llevo sin gritar-gritar, lo que se dice soltar improperios con cara de loca en voz alta, más de cinco semanas. El tiempo que hace que salí del armario y escribí aquí sobre el reto del rinoceronte naranja, es decir, de intentar vivir sin gritar a nuestros hijos, y os invité a uniros. Ahora es el momento de hacer un primer balance y de invitar a quienes os lo perdistéis y sintáis que tenéis el mismo problema a sumaros (para enteraros de en qué consiste, pinchad aquí).

El 7 de agosto, me planteé el objetivo de estar un mes sin gritos. Y aunque gritar-gritar no he gritado, no he dado por conseguido el reto, y he vuelto a cero en dos ocasiones, al 8º día y al 14º. En ambas fue porque, en momentos de enfado acumulado y agobio, acabé comportándome mal con mi pareja y mis hijos, siendo poco amable, o borde, directamente, o diciendo cosas tipo "hijo, ¿eres tonto o qué?". Ahora, en mi tercera repesca, llevo otros 14 días del tirón sin gritar y sin decir inconveniencias o descalificaciones. Sí he regañado, sermoneado y me he enfadado, pero dentro de los límites de respeto que considero aceptables como madre. Reconozco que el mes de vacaciones por medio me ha ayudado a mantener la calma, porque uno de los detonantes para que pierda los nervios es la necesidad de hacer las cosas deprisa para llegar a tiempo a los sitios, y eso no ha hecho falta en agosto, así que han sido unos días, con playa o piscina de por medio, a un ritmo más relajado.

Otros padres y madres han contado estos días que han notado un mejor ambiente en sus casas, y que los niños se muestran más cooperativos que antes. No sé si son solo las ilusiones de los primeros días, o se logrará ese cambio de forma perdurable, pero creo que ser conscientes del problema e intentar solucionarlo ya es un avance. En mi casa, no he notado esa mejoría en el ambiente familiar, supongo que porque no soy de gritar todos los días, sino que lo hago por saturación, después de unos cuantos días malos, así que los niños no notan mis esfuerzos de contención ni cambian su comportamiento.

Otro balance que quiero hacer es el de la repercusión que ha tenido el desafío. Propuse contar nuestros progresos y darnos ánimos a través de Twitter con los hashtags #rinonaranja y #yanogrito. Los primeros días sobre todo muchos lectores tuitearon su intención de sumarse, y cada día, hay unos cuántos comentarios. Además, una lectora, Nuria Amorós, creó un grupo de Facebook en español con el mismo objetivo. En un mes, tiene más de 1.200 miembros, de España y Latinoamérica. Es decir, más de 1.200 padres y madres que reconocen que gritan demasiado a sus hijos y que hacen lo que pueden por evitarlo. Está lejos de los 31.600 miembros del grupo en inglés creado por la autora del desafío original, pero no me parece moco de pavo. También se ha abierto un hilo de apoyo en el foro de Crianza Natural.

Vamos, que opciones de redes de apoyo hay. Solo un consejo, sobre todo para los que participáis en Facebook: tomadlo como lo que es, un grupo de apoyo, para desahogaros, comentar vuestros progresos o retrocesos o trucos que os han funcionado para lograr el objetivo común: dejar de gritar. No os encisquéis en debates sobre crianza, o a juzgar lo que otros hagan, porque es difícil estar de acuerdo, cada familia es un mundo y no váis a conseguir convencer a nadie, solo crear mal rollo.

En el último mes y pico, también ha habido muchos blogs y webs de crianza que han escrito sobre el desafío del rinoceronte naranja. Os pongo algunos por si os interesa:

¡Incluso hay alguna maestra que lo ha planteado para dejar de gritar a sus alumnos!

Ahora que ya ha vuelto el cole y las actividades extraescolares, habrá que ponerse las pilas para no caer en el grito por estrés y prisa. El sábado tengo una prueba de fuego, ¡sola ante el peligro todo el día! Ommmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm...

¿Y vosotros cómo lo lleváis?

Hay 24 Comentarios

Los gritos no educan. Los cuentos, sí. A modo de ejemplo, os proponemos este cuento “antibullying”. Probadlo, ya veréis, seguro que os gusta. Érase una vez un dedo pulgar que empezó a portarse muy mal con los demás dedos, les pegaba, les hacía burla... Hasta que un día... ¿Quieres saber qué pasó? ; - )
http://www.youtube.com/watch?v=6QTHmcCobkM&feature=c4-overview-vl&list=PLpYmgdzICTJSPh6xrt8aJJn0OZepKRBSZ

Voy bien con lo de los gritos, pero porque tengo capacidad de autocontrol, realmente a veces siento ganas de gritar.

Tengo que superar esta fase y creo que es convenciendo que a mi tampoco me gustaba que mi madre me mandara tantas cosas y que crear un hábito es algo muy difícil de conseguir.

Qué curiosa la iniciativa... aunque me parece genial y una gran idea, y sobre todo que nos cuentes como evoluciona en el tiempo.

Gracias

Yo lo estoy siguiendo y para ayudarnos todos en casa nos hemos mudado al "Pais del Silencio" donde vive el Señor VozTranquila, a mis hijos les encanta y nos sirve para todos tener un tono de voz mucho más controlado y afable
http://mamaestudianteyamadecasa.blogspot.com.es/2013/09/como-estamos-afrontando-el-reto-del.html

Hola, la idea es fantástica pero no sé ponerla en práctica. Es decir cuando se pone a llorar y a pegar porque tiene que irse a la cama ¿que hay que hacer? Cuando se pone como un energumeno porque le dices que no a algo y te tira un juguete y continua y continua ¿que hay que hacer? Y no me digais que dialogar ni esperar a que se le pase porque ya lo he probado y cuando tienes un ataque de furia eso no funciona. quiero saber como puedo ayudarle para que los controle.

Me uno al reto. Este verano ha ido muy bien pero es difícil conseguir que se acuesten a la hora sin acabar gritando. Así que a partir de hoy empezaré a poner rinocerontes y a autorregular mejor mis emociones.

¡Hola! Dirijo una Escuela Infantil y continuamente trabajamos con las familias este tipo de iniciativas. Hablar en un tono más suave y más cariñoso, no está reñido con que tus hijos te obedezcan. La prueba es que a la mayoría de mamás/papás que gritan, sus hijos no les obedecen y, por el contrario, distinguen los tonos de voz tan perfectamente que saben cuando una orden es una orden y la ejecutan sin dilación.
Te felicito por intentarlo y por animar a tantas personas a hacerlo. Por el bien de l@s niñ@s, de sus papás y mamás y de quienes los adoramos.

Pues yo te tengo que agradecer una y mil veces que me descubrieras este reto, pues llevaba muchos meses intentando dejar de gritar definitivamente pero por una razón u otra acababa haciéndolo.
El reto es lo que me está ayudando a conseguirlo de una vez por todas.
Gracias.

Me dirijo a aquellos que juzgan tan a la ligera y creen hallarse en posesión de la verdad absoluta. Las cosas no son blancas o negras y la solución a los conflictos familiares no es no tener hijos, pues una vez que los tienes no puedes tirarlos a la basura. Es muy fácil juzgar desde el altar de la ignorancia.

La costumbre es una losa a la hora de cambiar hábitos pero la finalidad lo merece. Tratar con respeto al niño del modo que nos gustaría que en un futuro sea norma interiorizada de intercambio con sus semejantes, no es algo que se adquiera solo, que venga en los genes, es algo que hay que aprender y los modelos, los que esculpimos destrezas de relación social, somos los educadores, padres y docentes.
Dejar de gritar es ya un buen comienzo hacia esa actitud o mirada comprensiva hacia el niño como ser en construcción que no cuenta con las herramientas para actuar como nos gustaría a los progenitores.
Felicidades a todos los que estáis invirtiendo esfuerzo en el empeño y ánimo a los que flaquean, no dejéis de hacerlo por fallar alguna vez, tan solo somos humanos y pienso que lo que pretendemos todos es ser buenos padres, no padres perfectos.
Abrazos para todos!!

Solución: no tengas hijos.

No gritar a tus hijos, igual que no se le grita a la pareja ni a la dependienta del super. ¿Por qué? Porque muchos han tardado demasiado tiempo en darse cuenta de que los niños son PERSONAS, con derecho a su integridad física y psicológica.

La gente tiene hijos y luego se pasa todo el verano intentando quitárselos de encima , campamentos , cursillos absurdos etc .. cualquier cosa para no aguantarlos .

¿Como estás agobiada le gritas a tu pareja y a tus niños? ¿Decirle "eres tonto" no te parece alarmante?

El problema es que esa es tu manera de ser, lo que te sale de dentro. Sabes que no es bueno e intentas reprimirte, pero ese es tu único fin: vivir reprimida de tus instintos confiltivos y agresivos.

Creo que no necesitas rinocerontes de colores. Lo que necesitas en un psicólogo para ti, y dentro de poco para tu entorno.

¿Como estás agobiada le gritas a tu pareja y a tus niños? ¿Decirle "eres tonto" no te parece alarmante?

El problema es que esa es tu manera de ser, lo que te sale de dentro. Sabes que no es bueno e intentas reprimirte, pero ese es tu único fin: vivir reprimida de tus instintos confiltivos y agresivos.

Creo que no necesitas rinocerontes de colores. Lo que necesitas en un psicólogo para ti, y dentro de poco para tu entorno.

¿Como estás agobiada le gritas a tu pareja y a tus niños? ¿Decirle "eres tonto" no te parece alarmante?

El problema es que esa es tu manera de ser, lo que te sale de dentro. Sabes que no es bueno e intentas reprimirte, pero ese es tu único fin: vivir reprimida de tus instintos confiltivos y agresivos.

Creo que no necesitas rinocerontes de colores. Lo que necesitas en un psicólogo para ti, y dentro de poco para tu entorno.

Los padres gritando a sus ninhos, entre ellos mismos y diciéndose cosas del estilo "tú eres tonto?". A todo esto la televisión a todo trapo. Os hace falta un rinoceronte naranja para daros cuenta de que no os respetáis a vosotros mismos ni a vustras parejas. Por no hablar de vuestros hijos, con los que empleáis la violencia física y las amenazas.

Llevo años practicándolo y me he pasado meses sin recurrir a ese síntoma de indefensión. Lo bueno es que cuando llegas a ese punto, te da vergüenza hacerlo. Lo empecé cuando mi hijo de cinco años se negó una vez a recoger sus cosas del suelo y lo amenacé con darle una palmada en el trasero si no empezaba a la cuenta de diez. Me miró con un gesto feroz y me dijo: "Solo porque puedes". Primero no entendí la frase. Luego lo volví a mirar y entendí. Sí, lo hacía porque podía, porque era su padre y tenía, sobre todo, el poder físico para hacerlo. En otras palabras, que si yo fuera una hormiga, él ya me habría aplastado por una amenaza así. En ese momento comprendí que muchas veces los padres abusamos -sin querer, generalmente- de y con nuestros hijos por el simple hecho de nuestra superioridad física, de nuestra fuerza. Y decidí nunca más recurrir a ese tipo de amenazas, aunque igual casi nunca pasaba a cumplirlas. Simplemente por respeto. Nuestro cuarto hijo ha cumplido ocho años sin que haya recibido una sola palmada en el trasero (ni nada parecido) y, creo, solo algún grito esporádico. Funciona. Obliga a los padres a ser más creativos en su labor educativa y más consecuentes. Como se enseña con el ejemplo: padres gritones engendran/forman niños gritones que obligan a los padres a gritar aún más. Luego el resto también lo hace porque le parece natural. Y así continúa de generación en generación.

No había oído de esta iniciativa pero me parece muy bien. Una de las razones por las que mi marido y yo nos vamos de vacaciones al extranjero es para no oír gritos. Por eso también vamos a cruceros de habla inglesa donde no hay asistencia en español.
Hemos elevado el volumen cuando hablamos sin darnos cuenta y el estrés y programas basura no hacen más que aumentar el problema. Desde luego no es fácil no gritar, por eso creo que realmente os honra esta iniciativa.
Los estudios dicen que se requiere entre 21 y 30 días para cambiar un hábito, así que es normal que al principio cueste más, pero cada vez que os dáis cuenta de que gritáis estáis un paso más cerca de vuestra meta, y el mero intento os honra que teniendo en cuenta cómo está el patio dice bastante de vosotros. Además con cada vez que no lo hagáis estáis cambiando el circuito neuronal que hacía que gritárais ya que el cerebro es plástico por lo que cuanto más lo repitáis más reforzaréis la conducta nueva.
Enhorabuena por la iniciativa.

Además, los niños a los que no se grita tampoco gritan a los demás, con lo que lo agradeceremos todos. A padres gritones, niños gritones; a padres sosegados, niños bien educados.

Pues mi hijo es muy sensible a los ruidos de alto volumen desde q nació, directamente se echaba a llorar, así q de gritar nada de nada. A día de hoy con 10 años lagrimones rodaron por su carita en el Vicente Calderón por los alaridos de los hinchas. Mucho calibrar qué es lo importante y mucho negociar e incentivar. En casa se está muy tranquilo y si grita alguien es él y hay q reconducirle. Tampoco se le levanta la mano, claro. Os felicito por vuestra iniciativa, desde mi punto de vista es el camino a seguir.

Me parece una iniciativa interesante. Yo estoy casado con una japonesa y tenemos que llegar a un acuerdo en cuanto al estilo de educar a nuestra hija ya que las culturas son muy diferentes. Es Espanha se grita mas y se es mas expresivo, en Japon son mas tranquilos pero a la vez mas distantes (no es el caso de mi mujer, por cierto). Nuestra hija tiene 14 meses y aun no le hemos tenido que gritar, pero tenemos un pacto para no hacerlo y sobre todo hacer las cosas con mesura. A ver si somos capaces cuando se haga mas mayor y tenga mas opinion y autonomia. Gracias por compartir de manera sincera tus progresos y seguire leyendo a ver como va la cosa. Saludos

¡Hola! Yo me he unido al reto esta semana y he de confesar que me está costando lo suyo. El primer día fue atroz, acabé agotada mentalmente de tanto esfuerzo... Pero parece que me está costando menos cada día y me ha servido para darme cuenta de que era una madre muy gritona porque en el comportamiento de mis hijos, el cambio ha sido espectacular. Antes se pasaban el día enfadados, diciendo "Jooo!" a cada cosa que les pedía que hicieran... Pienso que estaban frustrados, tristes... Y ahora es una maravilla lo fácil que me resulta conseguir que hagan cosas hablándoles con cariño y respeto. Creo que los padres olvidamos a veces que ellos tienen también su corazoncito y gritarles daña su estado de ánimo y su autoestima. En fin, no me enrollo más, pero no me quiero despedir sin darte la enhorabuena por tus avances y darte también mil gracias por tu primer artículo, en el que dabas a conocer el reto, el cual me hizo descubrir a la súpermamá que llevo dentro. ¡Gracias!

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