De mamas & de papas

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De la comedia más almibarada al thriller más terrorífico, todo es posible en un día con hijos. En este espacio, padres y madres que a la vez son periodistas, y los lectores, comparten información y experiencias para sobrevivir a estos años apasionantes pero agotadores. Participa en los comentarios o a través de nuestro correo

Cómo sobrevivir a las vacaciones de tus hijos sin gritar

Por: | 07 de agosto de 2014

Gumball

Hace justo un año, escribí un post en el que os invitaba a sumaros a un desafío: dejar de gritar a nuestros hijos. Puede que os acordéis, el reto del rinoceronte naranja, que tuvo bastante repercusión entre otras madres blogueras y en redes sociales. Un año después, constato con cierta vergüenza que no lo he conseguido. Me planteé estar un mes entero, seguido, sin gritar a mis niños. Durante cuatro meses, estuve llevando la cuenta de los días que pasaba sin levantar la voz, y empezando otra vez cada vez que la fastidiaba, aunque cada vez con menos convencimiento. Finalmente, dejé de llevar la cuenta. He tenido periodos buenos y malos (escribir el libro, quedarme por dos meses sin la cuidadora de la pequeña, y preparar una boda no han ayudado a relajarme, precisamente), pero creo que ni en los mejores he estado un mes entero sin perder la paciencia y gritar.

Aun así, solían ser estallidos ocasionales, una vez cada unos cuantos días o semanas. Algo que no me termina de satisfacer, pero tampoco demasiado terrible. Pero resulta que llega julio, se acaba el colegio, y con él, el comedor escolar, y me encuentro una semana seguida enfureciéndome y volviéndome Darth Vader todos los días. ¡Qué casualidad! Otra vez tengo el periodo crítico de gritos y enfados en verano. ¿O puede que no sea casual? 

"A más tiempo de contacto, más posibilidades de que surjan situaciones de conflicto. Te pasa con tu pareja, te pasaría con tu madre si te fueras de vacaciones con ella, y también te pasa con los niños", me confirma Mónica Serrano, psicóloga infantil responsable de la web psicologiaycrianza.com y experta de la Pedagogía Blanca. De hecho, después de las vacaciones, suelen aumentar los divorcios. La combinación de niños ociosos y padres cansados es explosiva. Sobre todo cuando ellos están de vacaciones y nosotros aún estamos trabajando. "Los niños siguen teniendo la necesidad de estar activos, jugando, explorando, que durante el curso se cubre con el colegio y la extraescolares", explica. Y claro, llegas tú, adulto, cansado después de tu jornada laboral y deseando tirarte en el sofá, y te encuentras con que están aburridos y ya han visto demasiada tele, que tienes que planificar sus comidas, conseguir que se lo coman, bajarles al parque o a la piscina, separar hermanos que se pelean...

¿Qué podemos hacer para sobrevivir, e incluso disfrutar de este periodo? No, no vale mandarlos de campamento, ni a casa de los abuelos...

En mi casa, hay varios momentos críticos cada día:

  • La hora de comer. David (casi 7 años), Natalia (5 años) y Elisa (3 años) tienen el famoso detector de verdura. No sé dónde lo compraron, o cuándo se lo instaló un extraterrestre malvado. El caso es, como leí en el chiste, que no son capaces de encontrar sus zapatos teniéndolos delante de sus narices, pero encuentran un trozo minúsculo de cebolla o de cualquier otra verdura en medio de cualquier plato. Hallazgo que comunican con grandes gestos de asco y que ralentiza la comida. También tienen esa sinceridad infantil criminal, que les hace decir "me gustan más las lentejas del cole" (cámbiese lentejas por cualquier plato medio sano que hayas pergeñado) y que te hunde más que si te lo hubiera dicho el jurado de Masterchef.
  • La hora de bajar a la piscina. Doy gracias todos los días por tener piscina en la comunidad. Pero el momento de que recojan el cuarto, se preparen, preparar yo la bolsa, las toallas, y salir de casa es muy complicado. Normalmente la pequeña se niega a recoger o a vestirse, los mayores acaban antes de tiempo y se empiezan a sobreexcitar y a perseguirse, molestarse o gritar. Me empiezo a poner nerviosa, me queda algo por guardar, o por coger, o una merienda por preparar... Veo tan cerca la luz... Y a la vez tan lejos... Cada vez que abro el portal y salen, me recuerdan a los toros en Sanfermines saliendo de los toriles, tal es la energía que tenían acumulada.
  • Las peleas entre hermanos. Son agotadoras. Te sientes árbitro y juez injusto todo el día. "¡Mamaaaaaaaá, David no me deja el iPad y me toca a mí!" "¡No es verdad, ella ya ha jugado una partida muy larga!" Eso cuando no oyes directamente los llantos porque alguien ha atizado a alguien.

Situaciones en las que, demasiado a menudo, al final pierdo la paciencia y acabo zanjando con unos buenos gritos. Lo que por un lado me desahoga, pero por otro, me deja hecha polvo y flagelándome el resto del día y parte de la noche. Mónica Serrano da algunas pautas para tratar de evitarlo:

Cebolla1. Evitar conflictos innecesarios. Para ello, Serrano aconseja "ser más flexibles". Pone como ejemplo el de la comida. "Sabes que es la única época del año en la que comen contigo, así que procura poner platos que se coman mejor, o dejar que fijen ellos la cantidad que quieren... No intentes repetir en casa lo que sucede en el comedor. Son situaciones distintas, con personas distintas y vinculaciones distintas", afirma. "¿Que van a comer más espaguetis y menos verduras? No te digo que sea todos los días, pero sí que lo intentes hacer más llevadero. Están todo el año comiendo en el colegio de todo, les guste o no, la cantidad que les dicen, a un ritmo determinado. Eso también les genera tensión. Necesitan más flexibilidad, romper con ello". Me encanta la solución, para mí sería lo más fácil. Pero ¿y no es poco sano?, pregunta mi yo responsable. "También nos pasa a nosotros en vacaciones: comemos a deshoras, tomamos más paellas, o cervezas o helados". Touché. La psicóloga también recuerda que la comida tiene un componente emocional: "Me la hace mamá, me la da máma... Y a mamá le reclamo lo que no puedo a la cuidadora el resto del año".

Aboga por la misma flexibilidad en temas como recoger el cuarto o el sueño. "Tienen más tiempo para jugar, y por tanto, para enredar y desordenar. Pero hay que entender que necesitan romper con la rigidez del curso, de los horarios, los deberes, y relajarse". "Lo importante es identificar los conflictos innecesarios, darse cuenta de que no pasa nada porque en un periodo del año se relajen ciertas costumbres", insiste. "Tenemos miedo que que si no comen verduras o recogen, será siempre así. Pero no, luego se retoman los horarios y rutinas en septiembre. Les costará, pero a todos nos cuesta", recuerda, y nos insta a verlo como una época transitoria. "Si nosotros somos más flexibles, el ambiente será más relajado". Los niños estarán más tranquilos, y nosotros también, así que gritaremos menos.

2. Llenar el tiempo con actividades interesantes. Serrano reconoce que el verano supone un reto para la creatividad de los padres, y recomienda "planificar el tiempo de ocio, sobre todo si puede ser en familia". "Durante el año, muchas veces no te ves, en muchas familias el contacto diario con los niños se limita a los deberes, el baño y la cena", describe. "Hacer actividades divertidas con ellos reduce la tensión y mejora el ambiente familiar".

Buscar actividades, sobre todo al aire libre, es también la forma de evitar otra fuente de conflicto frecuente: las horas de pantallas. "En casa van a pedir tele, iPad, videojuegos... Para reducir ese conflicto, lo mejor es salir, ir al parque, a la piscina, que ni se acuerden de las pantallas".

Serrano no es partidaria de los deberes en vacaciones. "Igual que nosotros intentamos no llevarnos trabajo a las vacaciones, me parece un poco injusto obligarles a hacer deberes, creo que hay que descansar y desconectar", opina. Pero es consciente de que muchos padres consideran importante que los niños repasen. "Si hay deberes, con mesura, pocos y poco rato. Y sobre todo, que no resulten una lucha". Y sugiere hacer actividades distintas a las del resto del año, "pero que también son muy importantes y necesarias", como deporte, natación... "Hay que aprovechar los dos meses que tenemos para romper con el sedentarismo".

Hermanos3. Peleas entre hermanos. Para evitarlas, la psicóloga recomienda procurarles opciones de juego, movimiento y actividad interesantes, ya que muchas veces surgen por el propio aburrimiento. Como sucede con los padres, también con los niños "cuanto menos tenso sea el ambiente, habrá menos peleas". Pero Serrano recuerda que las peleas entre hermanos "surgen siempre, y que tienen su función de socialización". Así que, en estos casos, "el papel más importante de los padres es no tensar más. Si hay una pelea y yo castigo, o pregunto a ver quién ha sido, se genera cada vez más tensión. Hay que intentar no juzgar, porque muchas veces es culpa de todos, y consolar. Intervenir para parar la pelea e ir relajando el ambiente".

4. Rebajar las expectativas de los padres. Serrano pone como ejemplo el del niño pequeño al que le da miedo el agua y no quiere bañarse. "Los padres muchas veces se obsesionan con que tiene que probarlo, que se lo pasará bien, y le intentan obligar", lo que genera muchos conflictos. "No pasa nada, ya irá cogiendo confianza. Hay que relajarse en todos los sentidos, y procurar adaptarnos a sus gustos".

En definitiva, recordar que en vacaciones a todos nos gusta relajarnos, tener menos obligaciones, hacer cosas al ritmo que queremos... Y a los niños también.

Intentaré aplicar estos consejos y retomar el desafío de no gritar. Si seguistéis el reto del año pasado, os invito a que contéis en los comentarios qué tal os ha ido. Nuria Amorós, que creó un grupo de Facebook a partir de ese artículo, me cuenta que son más de 2.700 seguidores, y que aunque no lo ha conseguido del todo, sí ha mejorado, al igual que otros miembros. ¿Os apuntáis?

Hay 32 Comentarios

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No he dejado de reírme con tu artículo, me siento muy identificada tengo tres niños de 7, 4 y 1 años, he optado por no usar cebolla en la comida y si la uso es licuada e imposible de identificar, después todo lo rojo en el plato se ha convertido en tomate ( lo sea o no), y en cuanto a los gritos, pues mi récord apenas llega a la semana, suelo repetirme que los niños responden mejor a la alegría pero algunas travesuras me superan. En fin es bueno saber que no estamos solos en esto. Seguire leyendo tus articulos. Gracias

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Interesante. Da mucho que pensar ;-) . Nosotros hemos pasado el mejor verano de nuestras vidas con el niño este año porque lo hemos pasado en la casa del pueblo. Aquí lo podéis ver.

http://www.cosasquesemerecenun10.com/pon-un-pueblo-en-tu-vida/

Nada de cosas exóticas. Hemos apostado por lo de toda la vida. Campo, pueblo, aire libre y padres relajados. Nos ponemos el reto de continuar sin gritar hasta las Navidades

Pues en mi caso despues de las vacaciones, si que vienen los gritos, a la hora de buscar la vuelta al cole, con los libros, las ropas y las sabanas. Y comparto con vosotr@s, que los libros lo mejor en una libreria del barrio, la ropa en unos grandes almacenes, que rompen chandals, y las sabanas, despues de mucho buscar, encontre una tienda online y estoy muy satisfecha, tardaron un poco en servirme, pero al comparar precios merecio la pena. Os lo recomiendo a todos sinceramente, mas que nada porque con esta crisis hay que mirar el precio de las cosas y sinceramente me lleve una grata sorpresa. http://www.nuevasgalerias.es

¡Hola! me encanta que intentes por todos los medios de frenarte y no utilizar los gritos como estrategia para que tus hijos te "obedezcan". Como docente de educación preescolar estoy convencida que los gritos no es la mejor forma para comunicarte con tus hijos, recuerda que si ellos notan que la comunicación de ustedes hacia ellos es gritando, no te extrañes que la comunicación de ellos hacia ustedes sean igual, con gritos y un tono de voz elevado. ¡Éxito!

Creo que el punto 2, bien ejecutado y a consciencia, puede evitarnos cualquier otro problema con los niños en vacaciones. La clave es el movimiento, el paseo, el ir de un lugar a otro, tener una lista definida de muchos lugares para visitar...hasta acá me ha funcionado bien. Ahora bien, si papá y mamá no tienen días libres...el desafío es mayor...mucho mayor! Saludos

Hola! necesito contactarte por mail, donde puedo?
gracias!

Totalmente de acuerdo ;)

Eso es un trabajo que viene de mucho atrás. Si cuando tus hijos hacen algo mal los castigas y cumples el castigo sin excepciones los niños aprenden.
Si llevas una vida de amenazar con esto y lo otro y no lo cumples... solo queda desesperarse y gritar

Me gustaría aportar algo de mi realidad a este post.
Uno, hay padres, no solo madres, para cuidar de los niños, para jugar con ellos, para darles de comer, y para todo, liberemos de algo de trabajo.
Dos, la comida es fuente de crisis siempre, y será con cosas sanas o menos sanas, hay niños (si es cierto) a los que no les gustan los macarrones con tomate y sí las alubias blancas, y comer todos los días tampoco se puede. Si comen lo mismo que tú, a la vez que tú, y las cantidades que ellos eligen, suele ser menos conflictivo (ojo, digo menos, todos los niños prefieren, no quieren, y se niegan a comer cosas) comer sano no es sinónimo de comer lo que no gusta, sino de que no hemos encontrado la manera divertida de comerlo.
Tres, actividades, coincido con el articulo que las actividades al aire libre es fuente de desahogo y de liberar tensión, el problema es que, durante el año, se suelen dar como premio (haz los deberes, y bajas a jugar al futbol, parque, etc), o como castigo (prohibiéndolas), y no sabemos gestionarlas en verano como actividad obligatoria.
Cuatro, realidad económica, lamentarse por tener más o menos ingresos, no soluciona nada, a menos ingresos, más imaginación, en ciudad y en el pueblo. Yo soy de pueblo y vivo en ciudad, y comparar la multitud de actividades gratuitas que haces en la ciudad con las del pueblo es absurdo, vale que no tienes otras, pero solo salir de casa, tienes cosas interesantes que hacer, desde una excursión a un determinado parque, hasta ir a dar de comer a los patos.
En conclusión, los conflictos con los niños, suelen estar mal gestionados por los padres, solemos interpretar tarde y mal qué es lo que quieren, y cuando nos damos cuenta el conflicto ha explotado, y es que muchas veces no tiene nada que ver lo que quieren con lo que piden; y encima, chocan con nuestros propios intereses, de descanso, de estar a mi aire, de echar un vistazo a internet, o de ver una película, en lugar de dibujos.
Y por último, y no menos importante, YO TAMBIÉN LES GRITO A MIS HIJOS, como todos los padres, tratar de hacerlo menos debe ser un objetivo de cada día, no me pongo más plazo que ese.

Yo paso, prefiero gritar...

http://cuidadoconloshuevos.blogspot.com/

estoy muyde acuerdo con lectora..me parece a mi que los consejos de esa psicologa son fatales. Padres que no se quieren molestar en educar ninos. A los ninos hay que hablarles no gritarles, ponerles una rutina y quererlos mucho sin agobiarles. Ensenarles a jugar solos. Su creatividad e imaginacion es lo que mas les puede entretener, no ipad ni miles de actividades para volverlos unos consumistas sin vida interior. Eso si, conseguir todo eso conlleva esfuerzo y ser muy muy constante. Es que durante la epoca de cole no cenan en casa o que? sinceramente, si de 3 ninos ninguno come verdura algo esta mal..leo de vez en cuando este blog y me parece que a la escritora necesita la ayuda de la supernanny...

Caramba, si Miguel Salazar Vallejo también escribe aquí... En otro post contaba como hace curiosamente 2 años, cuando tenía 28 años y no se tomaba muy en serio la Universidad se lió con una abuelita de 65. En este se dedica a dar leche a los niños... Toda una vida surrealista...

Es normal que al tener a los niños todo el día en casa acabes algo harto, pero lo que tienes que encontrar son soluciones, ya que un grito no soluciona nada y solo ofusca al crio. Aficiones, algo que le distraiga, excursiones, campamentos de verano, es importante que el niño se sienta motivado y que tenga cosas que hacer, se socializa y va descubriendo mundo.

LOS PAPÁS PODEMOS AMAMANTAR A NUESTROS HIJOS
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…Yo lo hice. Fue hace 2 años y todavía me emociono cuando lo recuerdo. Mi mujer acababa de dar a luz a un niño precioso que pesaba 3 kg., era mulatillo y tenía el mismo pelo rizado de su madre. El problema llegó cuando el médico le prohibió a mi esposa la lactancia al detectarle galactosemia. Se trata de un trastorno metabólico muy poco frecuente, de origen genético, por el cual la madre no puede digerir un azúcar llamado galactosa, y por este motivo se le desaconseja darle el pecho a su bebé. Aquello nos entristeció mucho.
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…Tengo que decir que mi pareja y yo hemos tenido una educación tradicional, nos hemos criado en la naturaleza y practicamos el yoga. De hecho mi esposa tuvo a nuestro hijo en casa, mediante un parto subacuático practicado en la bañera, que es menos doloroso, ayuda a dilatar el útero y el bebé suele salir a los pocos empujes. Por eso, que a mi esposa le desaconsejaran amamantar a nuestro Deme, nos supuso a ambos un palo muy grande. Pero nos resignamos a alimentarlo con leche artificial.
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…Sin embargo, cuando llegamos a casa ocurrió algo inaudito. Recuerdo que ese día hacía mucho calor y yo sólo llevaba puesto un pantalón corto, unas chanclas y me había quitado la camisa. Mientras mi esposa calentaba el biberón al baño maría, nuestro bebé, que yo sostenía en mi regazo, hizo un gesto muy natural: acercó su boquita a mi pezón y empezó a succionarlo. Todo hubiera quedado en una simple anécdota si no fuera porque el muy pillo estaba consiguiendo extraer de mi tetilla abundantes gotas de leche. Mi mujer y un servidor nos quedamos de piedra.
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…Al día siguiente me llegué al hospital con mi suegra, le conté lo ocurrido al doctor y me hicieron algunas pruebas. Después vino la buena noticia: ¡podía darle el pecho a mi hijo! El doctor me dio la explicación técnica. Resulta que tanto los hombres como las mujeres tenemos las mismas glándulas productoras de leche. En el hombre no es frecuente su desarrollo, pero yo había sufrido un embarazo psicológico, una especie de solidarización mental con el estado de mi pareja, y esto había aumentado el nivel de la hormona prolactina, que es la encargada de la segregación de leche de la glándula mamaria. De mi glándula. Y podía darle mi leche sin ningún problema a nuestro bebé.
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…Antes de empezar, el doctor me hizo una serie de recomendaciones (las escribo todas por si algún padre reciente me estuviera leyendo): 1º) cambiar de dieta: comer muchos alimentos ricos en vitamina B y beber productos lácteos para inducir la lactancia; 2º) Practicar la técnica Marmet: masajear los pechos con los dedos puestos en forma de “C” para descomprimirlos y facilitar su drenaje; 3º) Comprar un extractor de leche de hospital con el que estimular, durante 10 minutos diarios, las glándulas pituitarias; 4º) Ya con receta médica: tomar pastillas de reducción de estrógenos.
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…Dicho y hecho; pocos días después mis senos habían crecido de volumen, daban mucha leche y podían amamantar a nuestro bebé sin ningún problema. La experiencia fue maravillosa. Os la recomiendo, futuros papás.

Sinceramente, este articulo no me parece ni interesante ni constructivo.

Los comentarios de las psicologa y su teoria de pedagogía blanca, parecen alejados de lo que es una buena educación y más proximas a la educación comoda, de una sociedad que espera que eduquen a sus hijos en el colegio.
Si no aprenden a comer sano cuando estan con su madre, si no entienden que ella se preocupa por su salud, y que comer verdura es beneficioso, entonces que puede aportar una madre a sus hijos?
La publicación de la lectora "Publicado por: lectora | 07/08/2014 12:42:29 " que cuenta su experiencia en tiempos de crisis, como cocina con sus hijos, juega e inventa ese si es un buen ejemplo de madre que educa y comparte con su familia.
Así era mi madre cuando yo era pequeña, y ahora de adulta no paro de darle las gracias por habernos hecho como somos. Por haber copartido su tiempo con nosotros y habernos dado a mis hermanos y a mi una base tan solida sobre la que construir.
Nunca sentí que fuera algo en su vida ajeno a lo que debia dedicar un tiempo porque tocaba, porque era verano... nosotros somos su vida.
Ella es una madre trabajadora, así que no siempre tuvo todo el tiempo que quería, pero yo sí tuve todo el tiempo que quise con mi madre. pocas veces nos ha gritado.
Y no recuerdo que nosotros le faltaramos nunca al respeto.

Ella no nos gritaba ni nos faltaba al respeto, nosotros tampoco.

Y como muy bien otra lectora ha dicho una caja de carton es un mundo para un niño, o os habeis olvidado? yo iba emocionada al super con mi madre porque luego me podia llevar las cajas limpas a casa. Y después de un més de verano había construido una casa, un coche y mucho más!

Papel, lapices de colores, cajas y que tus padres te dejen tranquilo, eso es lo que quieren los niños.

Un abrazo

La vida con dinero siempre es más fácil... pero sin él hay que usar la imaginación que por suerte es gratis...
A los niños les divierte igual cualquirer cosa... no habéis comprobado nunca como reaccionan ante algo tan fantastico como una gran caja de cartón... Es toda una lección...

El momento de las vacaciones hay momentos que agobia, esto es normal. Hay un cambio tan radical de habitos y tantas horas juntos que a veces las chispas saltan

saludos

http://ganemosdinero.es/ganar-dinero-recibiendo-emails/

Ayyyy, el verano, que gran época para perder pelo con el estrés. Adoro a los niños pero tambien necesitamos vacaciones de ellos de vez en cuando. jejeje

Lectora, gracias por tus ideas, son geniales, lo digo de corazón. No dejé mi comentario por mí misma, sino por lo que veo ... Afortunadamente no me afecta a mí directamente. Pero me duele igual.

El drama es que tu comentario parece más realista, objetivo y sensato que el artículo mismo, lo que debería se una llamada de atención a los medios de comunicación que al parecer se han desentendido tanto de la realidad como los polticos.

También es un drama que mis vecinos, tan jodidos, no sean capaces ni de leer ideas como las tuyas, y segúramente ni de integrarlas en su vida en el caso que lo hicieran.

Esto es muy jodido. Lo siento pero hoy no tengo comentarios positivos para vosotros/as.

Yo grito y no me gusta. Me hace sentir fatal. Pero creo que el problema no es el grito. Esa parece ser una reacción natural del enfado que me produce que mis hijos se peguen. Aquí el asunto parece ser el poder responder de una forma constructiva a pesar del enfado. Si no me molestase estoy seguro que respondería de una forma mas inteligente... pero sí me molesta, entonces ¿cómo actuar para que no sea el enfado el que eduque a mis hijos? Lo irónico es que les tengo que educar para que se respeten y el grito es una falta de respeto...

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