De mamas & de papas

De mamas & de papas

De la comedia más almibarada al thriller más terrorífico, todo es posible en un día con hijos. En este espacio, padres y madres que a la vez son periodistas, y los lectores, comparten información y experiencias para sobrevivir a estos años apasionantes pero agotadores. Participa en los comentarios o a través de nuestro correo

La maternidad es una condena

Por: | 28 de septiembre de 2015

 

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Unos padres desesperados con el pestiño de su hija. / GETTY IMAGES

[En respuesta al artículo de Purificació Mascarell Hijos, al que ya han contestado con mucho acierto Bárbara Celis con Madres y Sergio del Molino con Padres


Solo me falta que me parta un rayo. Dios (yo también soy atea, es solo una forma de hablar) me está castigando por las veces que miré con cara de desaprobación y de superioridad a una gorda tirar de un carrito de bebé con un gurruño de pelo a modo de moño, tres dedos de raíz y una vestimenta dictada a pachas entre un daltónico y un mono loco con una bomba atómica en las manos.  Y me decía para mí: “Es tener hijos y mira cómo se abandonan”.

También me está castigando por la de veces que llamé a alguna amiga y, a la pregunta de “qué tal estás”, te soltaba una parrafada interminable sobre las eternas anginas de su hijo que nunca escuchabas porque habías desconectado nada más empezar. Y pensabas: “Te he preguntado qué tal tú, nena te estás olvidando de que existes, nunca pensé que serías de Ese Tipo de Madre”.

Y me castiga mucho, pero mucho mucho, por haber creído que lo del techo de cristal era un camelo y que mis compañeras de trabajo madres son todas unas flojas quejicas a las que se les cae el boli a la hora en punto y sus hijos, unos seres débiles que se enferman todo el rato. “Lo que pasa es que ahora tienen otra prioridad”, las censuraba mentalmente.

Pero sobre todo me castiga hasta límites insospechados por haber visto a mi amiga del alma dar el pecho a demanda a su hija meses y meses más allá de los tres de rigor y haber sentido cómo me recorría el cuerpo un horror interno similar al bicho de El grito mientras contenía mis ganas de decirle: “Pero hija, que nos hemos criado juntas, que somos mujeres liberadas del siglo XXI, que no me puedo creer que seas tan antigua, que esto es una puta esclavitud…“

Eso sí, jamás confesé nada de esto en voz alta. Y no lo hice porque intento ser respetuosa con las opciones vitales de los demás, por mucho que no las entienda ni las comparta. Allá cada uno con sus razones, allá cada uno con las mentiras que se cuenta o los embolados en los que se mete para tratar de sobrevivir. Y, sobre todo, porque pienso que hay algo importante que se me escapa, algo que no llego a comprender y que lo explica todo.

Pues bien, he tenido una epifanía de manual y AHORA LO ENTIENDO TODO, absolutamente todo. Entiendo las ojeras, entiendo el desaliño, entiendo las prisas, entiendo las prioridades (menuda expresión tramposa, ¿es que nadie entiende que no hay tribu ni abuelos ni nadie, que si tú no recoges a tu hijo de la guardería se quedaría allí para siempre?), entiendo que rechacéis ascensos, que no tengáis vida social y que no podáis hablar de otra cosa y hasta casi llego a entender que solo feisbuqueeis sobre ellos pero por favor, con cariño os lo digo, vale ya de cansinismo. Vuestros hijos van a necesitar tres vidas para borrar todas las fotos vergonzantes que circulan de ellos.

La causa de este súbito ataque de comprensión y de empatía es que he sido madre de mellizos. Sí, de mellizos, y os agradezco que os ahorres el comentario (que si son naturales, que si no te aburres, que si son iguales, que si no se parecen en nada, que si me pasa a mí y me muero… señora, quién le ha preguntado) y la compasión, porque sí, ser madre es una condena, y ser multimadre, un auténtico infierno.

Digámoslo claro de una vez, que hemos estado tantos años postergando la maternidad y tenemos una imagen tan irreal e idealizada de ella que no nos atrevemos a reconocerlo. La maternidad no es como tú la pintas, Purificació Mascarell, es mucho peor. Hace año y medio que no salgo, no me relaciono con adultos, no viajo, no voy al cine, no leo libros, no entro en mis pantalones, no acudo la primera al último local de moda, no voy a exposiciones, no escucho conferencias, no paseo por la feria del libro y no tengo tiempo ni de mirarme al espejo. Y lo que es peor, que no duermo más de dos horas seguidas. Y sin cafeína ni vino. 

Sí, tienes toda la razón, ser madre consiste en renunciar a todo lo que eras antes y me temo que para siempre. Entonces ¿por qué diablos las mujeres se siguen prestando a esta maldición bíblica que arrasa con todo, con sus vidas, sus expectativas, su carrera laboral, su manicura y sus artículos plagados de citas culturetas que ya no tienen tiempo de escribir?

Ahí es donde te equivocas, porque tener hijos es la mayor condena, pero también la mayor de las bendiciones. No hay nada, ningún triunfo profesional, ningún congreso, tesis, libro o película, fiesta con amigos, "viaje desde Moscú hasta Pekín" o "ático con vistas espectaculares" que pueda compararse ni de lejos con la emoción verdaderamente íntima, única e irrepetible de ver a un niño probar el chocolate, andar o ver el mar por primera vez.

Después de una adolescencia y de una juventud estirada al máximo, llena de contradicciones y sinsabores, fracasos vitales y algunas pequeñas victorias, dramas emocionales y desengaños de todo tipo, en las que siempre te ha faltado algo para ser feliz, llega tu hijo a volver del revés tu mundo. Cuando ves a tu hijo recién nacido salir de tu vientre, cuando te mira como si no hubiera nada más importante en el mundo, cuando aprende lo que es un beso y un abrazo y te los da cuando menos te lo esperas, cuando te reconoces en él y ves que es un ser inteligente y lleno de ambición, curiosidad y energía, en esos momentos sientes que por fin todo encaja, que estás donde tienes que estar y que la felicidad, de existir, se parece mucho a esto.

Esa es la clave, querida amiga, la verdadera verdad de las cosas. No es la pueril ilusión de ser madre porque nadie tiene ni puñetera idea de lo que realmente significa hasta que no le vomitan en modo catarata del Niágara dos veces encima y de madrugada (tienes que probarlo, es exquisitamente repugnante). Tampoco es por una presión social que yo jamás he sentido (nadie me ha hecho jamás el comentario del arroz y si me lo hubieran hecho les habría dado con la paellera en la cabeza) y que se está diluyendo porque, hoy por hoy, con cuatro millones de parados, la precariedad laboral y España yéndose a pique, nadie en su sano juicio, ni siquiera las futuras y aguerridas abuelas, se pone a recomendar a nadie que sea padre. Ni tiene nada que ver con el aburrimiento (te garantizo que mi vida en Malasaña era divertidísima) o con algo tan insondable como la “velocidad del tiempo que corre hacia la muerte”.

La razón de que la gente se siga embarcando en esta locura es, ni más ni menos, las altas dosis de felicidad que genera. La risa de un niño cualquiera es preciosa pero la risa de tu niño te coge el corazón y te lo agita tan fuerte que piensas que te va a estallar de júbilo. Y no solo dan felicidad sincera, gratis y a mansalva. Yo no me he drogado nunca, pero el nirvana que me embarga mientras amamanto a dúo a mis mellizos me resulta mucho mejor que la heroína porque no me mata de paso. 

Te aseguro que ver crecer a un bebé es mucho más interesante que toda la historia de la filosofía, la literatura y el arte juntas y dos, y siendo además niño y niña, es realmente apasionante —siempre pensé que los roles de sexo eran una patraña, pero el nene da el biberón a la muñeca de una forma muy extraña, más cercana al asesinato que a la alimentación—.  Viendo las estrategias que son capaces de desplegar para lograr sus objetivos entiendo perfectamente que el hombre haya llegado a la luna.

Y si hablamos de diversión, cualquier ocurrencia de mis bebés, y las tienen a cientos todos los días, es mejor, más real y más auténtica que todos los memes y vines juntos. Y eso que todavía no hablan ni entienden muy bien de qué les hablo cuando hago que el primer ministro húngaro sea el malo de todos los cuentos que invento. Tengo la suerte de disfrutar de una jornada continua que me permite pasar con ellos las tardes y jugar por toda la casa al escondite, enseñarles a meter la mano hasta el codo en harina, mancharse de barro y hacer todo tipo de gamberradas.  

Sobre los motivos del padre, habría que preguntarle a él por qué quiso tenerlos a pesar de no sentir la "llamada de la selva" como él dice. Yo creo que es el mayor acto de amor que nadie ha tenido ni tendrá hacia mí. En un momento de agotamiento y agobio absoluto, le pregunté si se arrepentía y se enfadó, dado que ahora no se concibe sin los bebés. Nos peleamos más, es cierto, pero también nos reímos más: de los niños, con los niños, de las cosas que llegas a hacer con tal de que coman y, sobre todo, de las situaciones surrealistas e inimaginables en las que te ves envuelto.

Si me preguntas si merece la pena la renuncia es que no has entendido nada. Mi ventaja es que yo ya he vivido tu vida y te digo que la mía ahora es mucho mejor. Por muchas veces que hayas visto "atacar naves en llamas más allá de Orión y Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser", nunca verás a tu hijo, entre atónito y fascinado, intentando atrapar el agua de la ducha con la mano. Ahora, mírate de verdad al espejo y piensa quién “se atonta y se amuerma, se vuelve prosaica y gris, envilece su mente y estanca su intelecto”.

PD: Jamás leeré poesía de Bécquer por las noches a mis bebés. Hay poetas mucho mejores.

Hay 74 Comentarios

Esta muy bien que hayas cumplido con el universo. Y cuentes esa experiencia maravillosa e incomparable que es la maternidad pero al hacerte la graciosa hablas como una prepotente. No me gusta como hablas de las mujeres, antes y después de tener hijos. En ningún caso pareces comprendernos. Cuando dejamos el curro mal. Cuando vamos al cine mal. (Y eso que pienso q la maternidad es maravillosa.) Tu siempre mejor que nadie? Y si que te drogas pero es tu cuerpo el que la suministra. lo que te pasa es que vas de oxitocina hasta las cejas. Como te crees que se las arregla la naturaleza para meternos en semejante trampa?
Firmado: una que prefiere no juzgar.

..."He visto a mi hijo, entre atónito y fascinado, intentando atrapar el agua de la ducha con la mano" Una frase que coincido con la autora, es mucha mas poética que lo que sea que haya visto el simpático personaje de Blade Runner.

..."He visto a mi hijo, entre atónito y fascinado, intentando atrapar el agua de la ducha con la mano" Una frase que coincido con la autora, es mucha mas poética que lo que sea que haya visto el simpático personaje de Blade Runner.

Los ciegos no ven los colores, ni los sordos valoran los sonidos. Si se carece de sentido del humor, cosa nada rara en este desdichado país, no es posible sonreír ante lo que ha escrito la periodista, o la columnista, o lo que sea esa estupenda mujer.

Ibeheme, yo no veo el sentido del humor por ningun lado !

Ibeheme, yo no veo el sentido del humor por ningun lado ...

Lo dicho: nada como una madre con sentido del humor. Más a más: nada como una persona con sentido del humor. Por desdicha, lo normal son cosas como la de aquí abajo. En fin: paciencia y resignación.

Pero que necesidad tiene esta mujer de venir a ponerse por encima de la gente sin hijos? Que necesidad tiene esta mujer de dirigirse a las demas personas sin hijos con esa prepotencia!
Quien es esta mujer para juzgar la vida de los demas!
Se cree con el derecho de opinar porque ella tiene hijos! Y hay otras muchas personas con hijos que ni opinan ni hablan como ella. Quizas para esta mujer, si su vida no era suficientemente plena antes de tener hijos llego un ninio que lo lleno todo. Otras muchas madres conozco en las que su vida era plena antes de tener hijos y ven cosas positivas en tener hijos, pero no es una cuestion de "es lo que me da felicidad plena". Un hijo es algo mas en tu vida y tiene sus cosas buenas y malas. Y cuando lo tienes lo quieres, pero tampoco significa que tu vida es una mierda si no lo tienes. Es simplemente diferente.
Este es todo un articulo de una mujer que parece jodida en alguna manera por las cosas negativas que conlleva tener hijos y necesita entrar en disonancia cognitiva y ponerse prepotente con los demas para ella reafirmarse en la idea de que ha hecho lo correcto. De donde si no proviene esa prepotencia con la que trata a los demas que no tienen hijos? Es amenazante para ella la idea de que otras personas son felices sin hijos y ella no lo fue? Y ahora que tiene hijos ve lo puteada que esta pero justifica que es feliz viendoles reir y jugar con ellos.
No entiendo por que separa el deseo de tener hijos entre hombres y mujeres. No entiendo nada seniores! no entiendo como decio tener hijos si tan pateticos le parecian y luego descubrio que era feliz despues de tenerlos!
Es un articulo totalmente incoherente. Escrito por una persona que sera feliz con su maternidad actual, pero que es madre por un simple voy a tener hijos por probar. Porque no me drogo y no se donde emplear el tiempo.
Vete con tu prepotencia a otra parte guapa. Pareces una maruja. Me quedo con mis amigos que tienen hijos, que son felices con ellos pero que tratan el tema con muchisima mas objetividad y salud que tu.
MUA MUA.
Y por cierto, la felidad de esos pequenios momentos de los que hablas, se acaba. Ya me contaras cual es tu fuente de felicidad cuando tus hijos se vayan de casa y aparezcan solo de vez en cuando.

Me ha encantado. Tienen mucha suerte los hijos de esta señora: la de tener una madre con un exquisito sentido del humor.

La verdad es que este texto es para mi una especie de día de la marmota o deja-vu, por el hastío que me produce leer siempre palabras tan parecidas de tanta madre que ha visto la luz o ha tenido una epifanía teniendo hijos. Con este tema siempre va a haber una "guerra" en la que nadie va a ser imparcial. Porque sólo hay dos grupos: los sin hijos y los con hijos, No hay nadie que esté en medio y pueda argumentar parcial y objetivamente sin estar en uno u otro estado. Pero, lo que sí es verdad es que el 99% de las veces que leo textos o escucho argumentos de madres a favor de la maternidad, lo hacen con una superioridad que me desespera. Como siempre hablan desde la posición de saber lo que eran y cómo eran antes de ser madres y después de serlo, siempre te van a querer dar lecciones porque, saben tu situación (porque la han vivido- eso creen) y saben su situación actual tras su iluminación-bendición-epifanía que les da el poder de la sapiencia y la felicidad infinita.
Como podréis comprender, madres iluminadas del mundo, la vida de cada uno es única. Por mucho que yo haya pasado por estados similares a los de otro ser humano, nunca los voy a vivir igual. Por mucho que hayáis sido mujeres sin hijos antes de vuestra abducción, nunca habréis vivido la vida como otro ser humano como para poder decir que ahora ya "sabéis".
Con el decimoprimer párrafo, me he quedado perpleja ("Después de una adolescencia y de una juventud estirada al máximo [...] en esos momentos sientes que por fin todo encaja, que estás donde tienes que estar y que la felicidad, de existir, se parece mucho a esto.): ¿Cómo un artículo periodístico puede ser tan sumamente parcial y subjetivo?? ¿En serio que escribir artículos periodísticos va de eso nada más? Que hayas tenido una adolescencia en la que siempre te ha faltado algo para ser feliz, de verdad te digo que no es algo general. Yo, afortunadamente, he sabido en qué basar mi felicidad. Nunca me he sentido así de vacía como tú te has sentido, ni he estado anhelando algo que no sabía lo que era como para sospechar lo más mínimo que pudiera ser un hijo que llenase tal vacío. No lo he sentido en la niñez, ni en la adolescencia y ahora con mis 41 años Afortunadamente, baso la felicidad del ser humano en otras cosas que no es la necesidad de crear otra persona de la que dependa dicha felicidad y que me tenga que llenar. Afortunadamente, baso la realización del ser humano en muchas cosas: desde el trabajo realizado con vocación, o los quehaceres de la vida, la participación en ella misma, el aprendizaje constante, la curiosidad por las experiencias y por mil cosas más. Realizarme como persona es mi meta. No puedo basar la felicidad en una sola cosa, como lo es tener un hijo (o los que sean), sino en muchas cosas. Para unos, realizarse como persona será tener un hijo. Lo respeto. Pero para otros puede ser aprender mucho, investigar, descubrir una vacuna, ayudar a los demás, luchar por las injusticias, viajar por el mundo, regar sus plantas o tocar el tambor si eso es lo que les realiza. ¿Cómo puedes, con tanta seguridad decir que ya conoces la felicidad y que, por supuesto, ésta es la que tú has experimentado que, en este caso, es la maternidad??? Me parece de una arrogancia superlativa. Si tu vida se llena y te sientes plena viendo a tus hijos reír, te felicito y me alegro. Pero, por favor, dejad de decir que no sabemos lo que es la felicidad por no saber apreciar eso. Dejar de ser condescendientes de ese modo tan irracional. Deberías, en un esfuerzo de humildad y raciocinio, reconocer que ver la felicidad en la risa de tus hijos es del todo subjetivo. Yo entiendo que para cualquier padre/madre lo sea. Entiendo que se derritan por su sonrisa, por su felicidad, por verles jugar y reír. Lo entiendo perfectamente. Pero, ¡si me pasa a mi con mi gato...! ¿cómo no se va a sentir infinitamente más por un hijo! Pues claro que sí. Pero, este comportamiento es del todo subjetivo. Aparte de que las hormonas y la naturaleza hacen su trabajo a tal fin. Por lo tanto, aseverar tan valientemente que es una verdad universal, desconocida por los pobres ignorantes que no viven la experiencia de la paternidad y no han descubierto ni visto la iluminación en la risa de su retoño, me parece de una soberbia fundamental. Y, sobretodo, nada digno de tenerse en cuenta por la enorme parcialidad de la situación.

Y a mi, para todo esto, lo que más me sirve, ya no es sólo mi experiencia de la vida, de mi propia vida y vivencias, de las metas que tengo en la vida como persona, sino que me sirve mucho pensar en mi propia madre. De verdad ansío, y así creo que es, que yo no haya supuesto en su vida su razón de ser. Deseo que mi madre haya sido feliz al 100% como persona, por sí misma. Que se haya realizado como ser humano, como mujer, siguiendo sus sueños y ambiciones personales y que esas ambiciones, sueños y realizaciones no hayan sido YO. Afortunadamente, es así y no soy el ombligo del mundo de mi madre y ella ha sido una mujer con más deseos en la vida que parirme, darme la teta y perder la baba por cada sonrisita mía. Me alegro enormemente de que mi madre haya tenido sueños de aprender, de que le guste el arte, de que haya tenido y tenga aficiones a pesar de mi, de que no haya dejado de trabajar por mi, y de que sea una mujer y una persona feliz y completa al 100% antes y después de mi. Me alegro en el alma de que no me haya endiosado como el sentido de su vida y de que su vida haya tenido sentido siempre, antes de que yo naciese. Que su vida tenga sentido por ella misma y no por mi. Y sigue siendo la mejor madre del mundo a pesar de todo esto, mira tú qué cosas. Porque, antes que madre, es persona. Y yo no he venido a este mundo a dar sentido a la vida de nadie ni a llenar la vida de mi madre. Ella es plena por sí misma sin necesidad de que haya yo venido a este mundo a llenar ningún vacío. Y espero que su felicidad sean muchas cosas en esta vida aparte de mi. Pero es que mi madre, ha sido, es y será siempre, mucha mujer y una persona plena en sí misma.

My god! La cantidad de gente que juzga a los demás en función de si tienen o no hijos. Lo hijos, normalmente, vienen al mundo por motivos egoístas: porque me lo pide el cuerpo (o las hormonas), por presión social, porque lo quiero y lo quiero, etc. La generosidad y el sacrificio aparecen después, cuando la criaturita ya está en el mundo.

Un artículo interesante. 3 cosas apunto. 1. Ser madre no te hace mas feliz, si uno no es feliz solo, tampoco lo será con hijos. 2. Ser madre es un sacrificio y renuncia a cosas, pero tampoco debe implicar dejar de ser nosotros mismas. Uno puede seguir viajando, tomando riesgos, y algunas pueden seguir también trabajando. Encontrar el equilibrio entre tu y el bebe es saludable para todos. 3. Encuentro positivo que la maternidad no se retrase. Ser madre joven te posibilita tener más años de vida para cuidar y luego disfrutar de tu hijo, más fuerza, energía, puedes contar con tus padres para que te apoyen. A veces creemos que retrasando la maternidad podemos "vivir" la vida, pero , no es mejor hacerlo al reves? Tener hijos pronto y luego a los 45 o 50 años, con los hijos ya mayores, tener aún mucha vida para seguir haciendo tu proyecto personal?

Haz un favor a tus hijos. No juzgues tan alegremente la vida de los demás

Que pena, que : madres que no aprendieron aamarse así mismas ,tengan que embarazarse . Pues quien no se ama,a sí misma ,no tiene capacidad de amar tampoco , mal podrá apreciar el mayor y má bello obsequio de la vida . Un hijo ,es: el mayor tesoro !!

@Ramón Mollá: Me parece muy sensato. ¿Y a las directivas les exigiría lo mismo, por cierto?

Yo no contrataría a ningún directivo de mi empresa que no tuviera al menos tres hijos. Me la trae al pairo que me presente un máster de RR.PP. o RR.HH. de Harvard

Vaya, sí que está dando la cosas para comentarios!

Sileuro, coincido contigo. Tener que justificar porque SÍ o porque NO , parece desde luego propio de otros tiempos.

En vez de eso y de hacer juicios de valor sobre cada opción, más nos valdría movilizarnos por otras cosas , como por ejemplo que las personas que desean ser padres y no pueden reciban más apoyo y puedan acceder a los tratamientos que necesitan sin tener que empeñar un riñón , como pasa en muchos países; que la adopción, especialmente la internacional, deje de ser el negocios en que se ha convertido hoy ( y haya que empeñar dos riñones); en que invirtamos en educación sexual y reproductiva de calidad; o en que acabemos con tantos abortos realizados por matasanos en condiciones inseguras y peligrosas.

De estas cosas habría que hablar.

Si la humanidad ha llegado hasta aquí, ahora que existen los métodos anticonceptivos y podríamos desear evitar reproducirnos para disfrutar de nuestras prometodoras carreras profesionales nuestro dinero ahorrado y nuestros hobbies, debe ser porque más allá de lo que conlleva e perpetuar la especia, algo de satisfacción obtenemos cuando nos convertimos en padres. Si no, como mucho, tropezaríamos una vez en esta piedra, pero no se nos pasaría por la cabeza tener 2,3 o X hijos. Yo tampoco veía el momento oportuno para ser madre (simplemente porque creo que no existe, porque siempre queremos anteponer muchas cosas materiales y gustos personales y vemos la maternidad como una renuncia). Ahora, me arrepiento de no haberlo sido antes.

"Mi ventaja es que yo ya he vivido tu vida y te digo que la mía ahora es mucho mejor." Ahí le has dado, Victoria. La maternidad es una puerta que se abre con la llegada de tu hijo, sin saber si quiera que esa puerta existía.

Este comentario es en respuesta al comentario de "lalapitabcn".
Mira, soy doctor en biologia molecular con mas de 20 años de experiencia en la materia y, creo humildemente que tu comentario se ajusta perfectamente a la realidad. Yo no tengo dudas de ello. Ahora bien, y eso que? Es obvio que para todo hay una respuesta "natural" (excepto, claro, que creas en Dios y que la famosa "fe" te de respuesta a todas las cosas). La naturaleza esta por encima de todo y todos, incluso de ti. A estado aqui siempre jugando a la evolucion y haciendo que la rueda gire. Sin ir mas lejos, tus estas aqui escribiendo tus comentarios gracias a que una persona supo cuidar de ti cuando eras comida facil para las ratas.
Tengo un hijo de 1 año, no queria ser padre, pienso muchas veces que es una putada impresionante privarme de 3 mil cosas que me gustaban hacer cuando era "libre". Pero amo a mi hijo mas que a nada en el mundo y es la unica persona por quien daria mi vida sin siquiera pensarmelo. Mi hijo es pureza, y eso no se encuentra en ningun mercado. Me olvidaba decirte que mi cuerpo no produce progesterona, simplemente porque soy XY.

Bueno, yo pienso que todo va a depender de cómo sea cada uno. La felicidad la construimos día a día y la encontraremos según quién seamos y qué busquemos en esta vida. En mi caso, tengo 31 años y estando en el apogeo de la "edad fértil" ya estoy odiando los cambios que sufre mi cuerpo y hormonas por ya estar lista para cumplir uno de roles para el cual fui creada. Yo adoro a los niños, es más disfruto mucho compartiendo con mis sobrinos y me encanta apoyar a mis primas cuando requieren apoyo, pero no cambiaría la vida que tengo ahora (repito ahora) por lo que ellas pasan día a día. Creo que todo dependerá del momento en que decidas ser madre y es ahí donde sí podremos decir me llena de felicidad este cambio en mi vida, la maternidad y paternidad responsable sí es algo que podemos controlar, y sobre todo con quién estás al lado... Si bien nadie está preparado y mucho menos asiste a una escuela de padres, será mucho más fácil tener hijos con alguien que tenga la misma idea de familia o de responsabilidad en los quehaceres... Muchas mujeres traen hijos al mundo con hombres que son buen material como enamorados o novios, pero no necesariamente padres... y ojo, esto también es para los chicos que se meten a tener hijos con mujeres ociosas y súper dependientes. A mis 31 años no estoy lista a renunciar a mis salidas de fin de semana, dormir hasta mediodía los domingos, postular a trabajos en el extranjero, tomar mi mochila cuando quiera e irme de roadtripping o buscar un vuelo a una ciudad cercana, etc etc etc... La maternidad no es traer hijos al mundo es estar lista para darles amor y criarlos dentro de un hogar estable y sano donde no se vea vulnerada su seguridad. Quien sabe, quizá quiera tener hijos en unos 10 años.. y si la vida me dice "pasó tu edad fértil... You lose!" Le diré amor tengo para dar y la adopción es el camino que me ayudará a cumplir este nuevo sueño para el cual me siento lista.

Jo, de la que me he librado!!

Espectacular!

Espera a que lleguen a la adolescencia.... juas...

lo has clavado! Siempre he querido encontrar el momento para escribir esto y no sabes el trabajo que me has quitado de encima! gracias!

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Cosas que nadie te contó antes de tener hijos

Cosas que nadie te contó antes de tener hijos

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Tener hijos está bien. En eso estamos todos de acuerdo. Es uno de los momentos más felices en la vida de una persona. Pero, como diría el maestro Yoda, tiene también un lado oscuro: falta de sueño, pechos caídos, poco sexo (y rapidito), gritos, llantos y discusiones... ¿Por qué nadie nos avisó antes de todo esto? Este libro no es una guía ni un manual de autoayuda, sino un recuento de todas esas cosas, recogidas con humor —la mejor forma de sobrevivir— por una madre reciente y que, pese a tener ya tres niños, se siente aún una primeriza.

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