EL TXOKO ELECTORAL

Blog de Manuel Montero desde País Vasco

Manuel Montero

SOBRE EL AUTOR

Catedrático de Historia Contemporánea de la UPV

marzo 2008

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28 febrero, 2008 - 17:37 - EL PAÍS

El desconcierto del concierto

Se ha cruzado con las elecciones la vista de Luxemburgo sobre el Concierto Económico. Es crucial para el autogobierno, y aparte de su raigambre histórica – hoy cumple 130 años, nació por un Real Decreto del 28 de febrero de 1878 -, funciona los últimos 30 años sin nuestro habituales sobresaltos internos. Cuenta con el respaldo de todos los partidos democráticos vascos.

Todos están de acuerdo en que es el momento más crucial para el Concierto, todos quieren sostenerlo. Y, sin embargo…

El asunto empezó mal desde el principio, cuando el PNV llamó al apoyo conjunto, pero usando las instituciones de forma partidista. Chocaba, además, que pidiese una movilización para… ¿influir en Luxemburgo? Tal práctica forma parte de los usos del país, pero cuesta imaginar qué pinta en esto. La base jurídica, dicen, es sólida. Tal debiera ser el arma en que confiar.

La entrada en liza del Gobierno Vasco desconcierta. El PNV llamó a la unidad. Ahora, el Gobierno nacionalista se indigna porque vayan a la vista de Luxemburgo representantes del PSE y del PP vasco. Acusa al PP, PSOE y UGT de que las cosas estén así. Olvida que los partidos son instituciones complejas y que los comportamientos territoriales tienen su peso. Culpa al PP del País Vasco o al PSE de lo que en esto hacen sus afines de las regiones limítrofes. Y eso que también hay tensiones fiscales entre Vizcaya, Guipúzcoa y Álava, y dentro de los mismos partidos. Lo que se entiende para nosotros sulfura en los demás.

Entre buscar acuerdos o disensiones el Gobierno vasco suele elegir lo segundo. El PSE aprovecha el viaje y con similar argumento se indigna porque el PP vasco defienda el Concierto cuando no lo hace el PP de La Rioja y Castilla-León. El diputado de Vizcaya, del PNV, aprovecha la tesitura para otro alarde electoral. En una coyuntura tan delicada dice que el único que defiende el Concierto es el PNV y que por eso hay que votarle.

¿Y la voluntad de acuerdos?, ¿nadie se autolimita para no crear fricciones, cuando estas sobran?, ¿no se suponía que era cuestión al margen de la lucha electoral?

Las elecciones no han enturbiado la cuestión. Las aguas bajaban turbias.

27 febrero, 2008 - 15:16 - EL PAÍS

El actor secundario

Jornada de felicidad. Llueve a gusto de todos los del debate, todos se ven ganadores. Entre tanta satisfacción general a Rajoy le tocó Bilbao. Se desató la euforia entre los suyos. El candidato, exultante, no hizo mal discurso. Introdujo una cuestión que no solía salir y que lo hará cada vez más: el derecho a estudiar en la lengua materna. Ocupa aún un lugar recurrente en la argumentación, por lo que Rajoy volvió a centrarse en la política antiterrorista, no negociará con ETA, dice. Los suyos le jaleaban, pero queda la duda de si el mensaje puede calar extramuros.

Y, también, si hay extramuros. Lo plantean los índices de audiencia del debate del lunes. En el País Vasco fueron 20 puntos menos que en el resto de España. Nunca había pasado eso. En acontecimientos como bodas reales y asimilados salían audiencias más bajas, pero no tanto.

Los nacionalistas han acogido el dato con satisfacción. Significaría que la comunidad nacionalista da la espalda a las discusiones “españolas”, ni siquiera tendría curiosidad por la política-espectáculo. Seguramente tienen razón, la sociedad vasca es cada vez más un mundo de mundos aparte.

También puede deberse al cansancio – de nacionalistas y no nacionalistas - por el debate de esta legislatura, en el que el País Vasco ha sido tema central, origen de tensiones y cabreos. Cansa que discutan siempre sobre nosotros. Extrañamente, con criterios que ni siquiera suelen atender al sentir de los vascos no nacionalistas. Sus necesidades se les suponen… en función de las necesidades de partido en la política nacional. Ciudadanos de segunda para unos, fuerza de choque para otros, protagonistas de decires patrióticos, objeto de carantoñas paternalistas… y de decisiones y cesiones al margen de sus querencias, en una sociedad vasca en la que lo público afecta tanto a la vida cotidiana.

Inquieta una frase de Rajoy en su mítin de Bilbao, al arremeter contra ZP: “me gustaría que viniera al País Vasco a hablar de libertad y transigencia”. Es injusta y olvida que populares y socialistas comparten el acoso terrorista. Los no nacionalistas sirven para decir frases sobre ellos. El actor secundario, pero sin Óscar.

26 febrero, 2008 - 16:51 - EL PAÍS

Metáforas de la vida cotidiana

El discurso político vasco da en parco. Si por un casual se desliza alguna metáfora, se apega a la cotidianidad como una lapa. El mejor ejemplo lo dio Ibarretxe: PSOE y PP son un “yogur caducado”, frente al producto fresco que ofrece el PNV. La parábola no irá a ninguna antología de los requiebros políticos, pero es eficaz, pues el imaginario vasco se construye sobre lo material. Resulta ventajista, pues por esencia el soberanismo viene sin fecha de caducidad, por lo que siempre se vende fresco.

            Las metáforas concretas vuelan. A Egibar le suelen gustar las de barcos. Así arrancó esta campaña: “el rumbo” de “su embarcación” está “definido”, la Constitució no tiene “calado suficiente”. Esto flota. Urkullu remató la faena viéndonos como una máquina, pues “todo lo que se para se oxida”. Vamos al movimiento perpetuo, flotando inoxidables. Urkullu sigue la tradición egibariana de los buques – ZP, dice, gobierna “a golpe de ciaboga” y puede “echar la nave a pique” -, pero ha traído un nuevo tropo al cielo metafórico vasco. A comienzos de mes aseguró que el PSOE ha creado un “cinturón sanitario” con medidas judiciales y fiscales frente al terrorismo. Al parecer lo decía para mal, pero no está claro, pues la posición de Urkullu sobre la materia es laxa. Días después presentaba a Galeuscat como “un cordón sanitario contra el virus centralista”, y aquí el cordón suena a bueno. Tal metáfora vale para un roto y un descosido. En esto María San Gil resulta menos veleta, cuando se queja de “un cordón sanitario” contra el PP, aunque no se entiende que llame así al cerco que dice les han hecho, pues los cordones sanitarios para detener epidemias resultan loables.

Todo tiende a ser palpable. Hay una excepción, del PSE. Pastor aseguraba que los del PP son “sepulcros blanqueados” y “piel de cordero para esconder el lobo”. Definitivamente, los socialistas han contraído un ramalazo místico. Menos mal que el mensaje lo resumió una metáfora pedestre: “No es lo mismo el cardo que la rosa”. Yogures, barcos, ciabogas, máquinas inoxidables, cordones sanitarios, cardos… los mimbres del cesto vasco son bien tangibles.

25 febrero, 2008 - 21:45 - EL PAÍS

Cada cual atiende a su juego

El txoko electoral se ha convertido en el recitado de monólogos simultáneos, que parecen dirigidos a mundos diferentes, sin espacios en común. Se deriva de nuestra fragmentación ideológica. Los partidos vascos no dan respuestas dispares a una misma problemática, sino que definen problemas distintos. ¿Diálogo de sordos? Además, un ejercicio de afirmación estratégica y doctrinal.

Se ha visto estos días. PNV, en voz del lehendakari, ayer en el Kursaal: “lo que divide a la sociedad vasca no es el derecho a decidir, sino que se niegue a la sociedad vasca ese derecho”, el axioma-slogan desde hace tiempo. Es como si el discurso de autoafirmación no requiriera adaptación a las circunstancias.

Otro tanto puede decirse del PP, para el que Mayor Oreja, también en San Sebastián, repitió sus aforismos. Si gana ZP “habrá una segunda negociación del Gobierno con ETA”, todos los nacionalistas “asumen los mismos planteamientos políticos de ETA, la autodeterminación”. Son los reduccionismos tremendistas de toda la legislatura. Contrasta con la moderación verbal del PP de estas semanas.

El PSE no entra al trapo. Va a lo suyo, que nada se asemeja a lo de los demás. Clama contra la abstención, propósito loable, pero por la idea de que con mucho voto gana el socialismo, otro axioma a demostrar. En este gremio ha aparecido una rara novedad, la insistencia de Madina en la redistribución y la igualdad, que venían saliendo sólo de refilón en las proclamas socialistas. Ya veremos si cala y aguanta en el discurso. Así, también el PSE construye un juego propio, dentro del “dónde vas manzanas traigo” característico de la política vasca.

            EA repite autoafirmación: “ya no sirve el actual marco jurídico”. Lo dice desde hace una década, su axioma tampoco es novedad. También deambula por sus fueros EB, augurando la III República; a la tremenda, como a punto de tomar el Palacio de Invierno. Y tiene su mundo privativo la batasunía: “en Euskal Herria vivimos uno de los momentos más negros del franquismo”.

La política vasca se forja sobre los esquemas mentales de Antón Pirulero, “cada cual que atienda a su juego y el que no lo atienda pagará una prenda”. Es una canción infantil.

24 febrero, 2008 - 20:46 - EL PAÍS

Los problemas reales de la gente

Esta campaña se lleva decir todo el rato “hay que hablar de los problemas reales de la gente”. Empezó Rajoy y ha hecho estragos. Es una moda espantosa. Parece que piensan que al ciudadano sólo le importa el estómago y un buen pasar, y que igualdad, derechos, política internacional, seguridad, ética y demás se la traen al pairo. Hasta en el País Vasco, lugar proclive a la irrealidad, se hacen esfuerzos de este tipo. Acaban en el desastre. Se impone la rotundidad doctrinal. Hay ejemplos por doquier, aquí van dos.

De entrada, lo que le pasó al PP. Alfonso Alonso regalaba plantas y globos en Vitoria e hizo una incursión venial sobre los problemas reales que está provocando el actual modelo lingüístico. En Guipúzcoa Azpiroz versaba sobre la ampliación del aeropuerto. Ni por esas: lo que queda del día es el mensaje de Basagoiti sobre la “batasunización de España”, responsabilizando a la política socialista del clima en el que se dan las incalificables agresiones. Gana el disparo por elevación.

Por su parte, Madrazo, el consejero rojo, difuminó ayer en un santiamén los esfuerzos de los suyos sobre las energías renovables o la subida de la pensión mínima. Lo ha hecho en un discurso breve y memorable – por ahora la joya de la campaña -, en el que, entre otras materias, salen la Pasionaria, Fidel Castro, Bush, Cuba, Guantánamo, Auschwitchz, Mathausen, Treblinca, Zapatero, Moratinos, las bases de Rota, Morón, Zaragoza y Los Llanos, Vázquez Montalbán, Alberti, Machado, Miguel Hernández, Franco, la II República , las madres de la plaza de Mayo, la III República, ETA, Batasuna, ANV, EHAK, PSOE, PP, Patxi López, palestinos, saharauis… ¿Fue, pues, un discurso brillante? No. Del galimatías se deduce que sólo PNV y EA son buenos. Sólo ellos no recibieron ni una indirecta. Tanta erudición iba a un fin: Batasuna hace mal en abstenerse; los suyos bien podrían votar a IU-EB para parar a PP-PSOE. Hoy ha redondeado la faena. Ha conminado al PNV a no pactar con el PSOE si antes del 9 de marzo no firma transferir transferencias y el derecho a decidir. Madrazo no se anda con chiquitas cuando piensa en los problemas reales de la gente.

23 febrero, 2008 - 21:31 - EL PAÍS

A dios rogando y con el mazo dando

Azkuna ha resuelto magistralmente la cuestión. La política en el País Vasco presenta una dificultad central: cómo hablar a la vez del paraíso y de las cosas de comer. Vocacionalmente el político vasco está más volcado en resolver los problemas seculares que los cotidianos, que le suelen parecer menudencias y un obstáculo en su misión, pues, sea del lado que sea, se siente con una misión, la de salvarnos. ¿El votante se contentará con saber que nos jugamos nuestro destino como pueblo y que todo será compromiso y lucha por nosotros? Este es el dilema del consejero electoral vasco. Los estrategas de campaña se desgañitan entre la creencia de que el vasco es propenso a afirmar la identidad y su sospecha íntima de que en el fondo el vasco resulta un ente pragmático y garbancero, que le gustan las kokotxas y las angulas y no siempre está pensando en lo feliz que será de independiente o haciendo la pascua al vecino. ¿Cómo conjugar la promesa de ir a las Cortes a salvar al Pueblo Vasco (“para una generación”) y la intención de resolver algún problema del día? Los gabinetes de campaña no atinaban. Hasta que le ha tocado el turno a Azkuna, que tiene los pies en la tierra. El alcalde de Bilbao solventó la disyuntiva de forma sorprendente. En acto electoral ha asegurado que es necesario que el PNV tenga un Madrid un grupo parlamentario fuerte… para conseguir cambiar las leyes de tenencia de armas y poder elaborar un nuevo Reglamento de Armas, más restrictivo, y que el Ayuntamiento combata con mayor eficacia a la delincuencia. Para mí, la rotundidad del mensaje dejó fuera de juego al candidato, que estaba al lado, sobre todo cuando el alcalde enumeró el arsenal urbano: “navajas, catanas, bates de béisbol, espadas”, dijo de uso común no sólo en Bilbao, también en Madrid, Córdoba, Valencia, Sevilla… y dejó claro que “la gente quiere tranquilidad”. Erkoreka hizo de la necesidad virtud, le dio la razón, aseguró que lo peor son las armas blancas y que hay que controlar al navajero.Y así las cosas han quedado claras. Los nacionalistas irán a las Cortes a lograr el reconocimiento de la soberanía y a “arreglar el problema del navajero”.

(Addenda: un atentado terrorista quiere, pero no forma parte del ejercicio democrático. La sinvergonzonería que ETA ha intentado hoy en el Pagasarri, en Bilbao, sólo motiva la solidaridad con la Ertzaintzay con todas las fuerzas de orden público. También el desprecio: que se vayan, que desaparezcan de una puñetera vez. Sobran, pero no es novedad, pues forma parte de las convicciones de cualquier demócrata)

22 febrero, 2008 - 20:35 - EL PAÍS

Espiritualidad secular

La campaña vasca ha cogido tono enseguida. Hay juicio la semana que viene en Luxemburgo sobre el Concierto Económico y quiere el Gobierno defenderlo. ¿El Gobierno? El llamamiento lo hizo a solas el PNV. Dice que el Concierto es de todos, pero montó un acto de partido, usando a las instituciones todas. La vicelehendakari y los tres diputados generales formaron tras Urkullu, mandamás del PNV. Es la idea de que Euskadi soy yo (el PNV, se entiende). Aseguran que el Concierto viene de muy antiguo, y como el PNV se ve guardián de las esencias pretéritas, hablan como sus dueños.

La vicelehendakari se imbuyó de esta espiritualidad ancestral, por lo que se vio la misma jornada. Hablaba Patxi López en el Parlamento del decretazo con que la Diputación de Guipúzcoa se saltó el criterio de las Juntas Generales sobre el impuesto de sociedades. La vicelehendakari se enfadó y según las crónicas le llamó “Lutero fiscal”. ¿Qué querría decir? No se sabía que entre los nacionalistas hubiese caído en desgracia Lutero, que ni era español. Si hubiese dicho “Torquemada fiscal” otro gallo nos cantara. ¿Pero Lutero? ¿Será porque combatió la venta de indulgencias? ¿Por hereje? Un misterio más.

Patxi, para no ser menos, asumió el papel. En su discurso nocturno pidió el voto a todo cristo, nunca mejor dicho, y especialmente a “los que leen en la Biblia: fui extranjero y me acogisteis, estuve enfermo y me visitasteis…”, para referirse a la política de emigración de ZP.

Mientras Patxi se ponía evangelista, el PNV empezaba su campaña. Desde los aleros de Sabin Etxea descendían en un andamio volante Erkoreka y Ortúzar, como cuando en el misterio de Elche baja el niño vestido de angelito. Unos militantes (nueve) les ovacionaron como aliviados, temerían se dieran la castaña. Colgado a media pared Erloreka dio un discurso notable. No tan brillante, sin embargo, como el de unos días antes, cuando exigió el tren de alta velocidad. Explicó: es “una reivindicación secular” de los vascos. O sea, que se pide desde hace siglos. Los vascos del XVI querrían ya la alta velocidad, para llegar pronto a estos tiempos en que la política se trasmuta en metafísica.

22 febrero, 2008 - 12:07 - EL PAÍS

Penúltima Estación

Singulariza a la política vasca que no va a un futuro incierto. Marcha hacia un destino, establecido a plazo fijo, inexorable. Mes a mes, los acontecimientos – decisiones judiciales, Kosovo – se asemejan a una cuenta atrás hacia la consulta prometida, 25 de octubre. En el País Vasco estas elecciones forman un eslabón de tal cadena, el último acto antes del desenlace del drama. En el siguiente llega la solución final. O por abandono del referéndum y crack del soberanismo compulsivo o por la convocatoria que, fracasada o triunfal, nos colocaría en otra dimensión. Estamos en la penúltima estación del Via Crucis que inició Lizarra.

¿Los resultados de las elecciones en el País Vasco influirán en la marcha política de los vascos, al margen de lo que suceda “en Madrid”? La paradoja: no está claro. La pérdida de peso electoral del nacionalismo desde 2001 hasta la fecha no ha aminorado su radicalización. Otro hecho: en el último Congreso había más diputados vascos que no eran nacionalistas que los que sí, y eso no impidió presentar el Plan en nombre del Pueblo Vasco y difundir tal imagen con algún éxito.

Pese a que en el País Vasco el diseño de la política parece inmune a las variaciones electorales, quizás las voluntades soberanistas se resentirían si de estas elecciones salen con una pérdida de apoyos, no digamos de diputados o senadores. Lo amortiguarían si un empate PP-PSOE reforzara la capacidad de presión del nacionalismo. En cambio, una mejoría nacionalista reforzaría con seguridad al soberanismo. La política vasca resulta asimétrica.

En la campaña vasca unos proclamarán identidades y la buena nueva del derecho a decidir, otros lucharán por el gobierno. Será confusa, pero tal es nuestro estado natural. Complica las cosas el raro convencimiento de muchos no nacionalistas – en general, próximos al PSE -, para los que el anuncio de consulta es una artimaña y no pasará de reto. Hacen mal en no creer al lehendakari. En esto parece de palabra.

En el Via Crucis la penúltima estación es el descenso de la cruz. La última: entierro en el sepulcro. En el País Vasco las elecciones vienen cargadas de trascendencia espiritual.

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