Joaquín Prieto

Un plan ultra contra el euro

Por: | 15 de junio de 2012

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No sabemos bien quiénes son esos "mercados" que nos enloquecen con sus brutales especulaciones, pero sí conocemos a un partido político que ha diseñado y explicado un plan contra el euro. Su campo de acción es Francia, en el corazón de la eurozona. Se trata del ultraderechista Frente Nacional: aunque no está en condiciones de alcanzar el poder, la eventual ruptura de la moneda común le llevaría a clamar aquello de "¡ya lo habíamos advertido!", presto a recoger las banderas del desastre.

       Acabar con el euro y regresar al franco fue la propuesta clave de su jefa, Marine Le Pen, en las recientes elecciones presidenciales. Además de restaurar la antigua moneda nacional, el partido ultraderechista proponía que ambas divisas circularan en paralelo durante un corto periodo de tiempo, y a continuación se produciría una devaluación controlada del franco. Nada dijo sobre los efectos recesivos de la medida, ni de otras consecuencias negativas no solo para Europa, que le importa menos,  sino para su país.  

       Según la página web de Marine Le Pen, el euro es "un fracaso total", una "aberración económica denunciada por numerosos economistas", el símbolo de "una política federalista europea de élites financieras dispuestas a sacrificar al pueblo en el altar de sus intereses". Se basa en la sapiencia del economista ultraliberal Milton Friedman, quien "demostró las virtudes inmejorables de la libertad monetaria". Pronostica la desaparición del euro "porque el coste de su mantenimiento es cada día más insoportable (...) una trampa mortal para Francia, que comienza a su vez a entrar en el ciclo de austeridad-recesión". Lo que hace falta, en suma, es iniciar la "deconstrucción ordenada del euro".

        Es evidente que el Frente Nacional no está en condiciones de ejecutar ese programa, porque carece de votos suficientes. Pero la crisis de la eurozona le resulta un campo abonado. Marine Le Pen quedó la tercera en la elección presidencial, con el 17,9% de los votos. El domingo 17 de junio intentará ser elegida diputada por uno de los distritos del Pas-de-Calais, al norte del país, y para ello se encuentra en posición favorable: rebasó el 42% en la primera vuelta y mandó a casa a un adversario izquierdista tan caracterizado como Jean-Luc Mélenchon, que solo llegó a la mitad. Otra persona de su misma familia, la estudiante de 22 años Marion Maréchal-Le Pen (a la derecha en la foto) se encuentra también en posición favorable para entrar en el Parlamento, como aspirante al escaño de Vaucluse, al sur del país.

       La ultraderecha está a punto de volver a una cámara donde no tenía presencia desde 1997. Unos cuantos diputados no cambiarán la relación de fuerzas en la Asamblea Nacional, pero es un hecho simbólico en un país cuyas fuerzas mayoritarias, de derecha y de izquierda, se habían atenido a un pacto no escrito llamado "frente republicano". En virtud de ese acuerdo, los grandes partidos se apoyaban mutuamente para bloquear la elección del ultraderechista con posibilidades de ser elegido. Esta vez no será así. La UMP, el partido dirigido por Nicolas Sarkozy hasta su derrota, no va apoyar a ningún otro partido para la segunda vuelta, lo cual facilita la elección de ultras allí donde el candidato de derecha ha sido eliminado a las primeras de cambio o, si queda en liza, cuenta con pocas posibilidades. 

       Y el partido socialista, que teóricamente apuesta al "frente republicano", ni siquiera ha conseguido que su candidata local en Vaucluse se retire en favor del aspirante de la UMP, mejor situado que ella. Lo cual provocaría la victoria de Marion Maréchal-Le Pen. 

       El nerviosismo es patente en la clase política francesa, pendiente tanto de sus legislativas como de lo que ocurra en Grecia. Las votaciones se llevan a cabo sin acuerdo entre François Hollande y Angela Merkel sobre el modo de enderezar la economía de la eurozona. Hollande pide nuevos instrumentos financieros para calmar a los mercados, pero la jefa del Gobierno alemán se niega a mutualizar la deuda, alegando dificultades constitucionales en su país y el riesgo de tomar medidas contraproducentes. Y la propuesta de los eurobones le parece una idea mediocre. La tensión es tan grande que el primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, tenido por germanófilo, ha sugerido a la canciller que se deje de "simplezas".

       Más les vale a los dirigentes de la política europea que encuentren pronto alguna solución a la crisis del euro, si no quieren que los ultras, con su inmensa capacidad de demagogia, les salten a la yugular.

Hay 6 Comentarios

La peste parda está agazapada, esperando el momento para tirarse a la yugular. Las políticas disparatadas del apócope Merkozy, y la falta de liderazgo de los máximos representantes de las Instituciones europeas, con sus "tempos" lentísimos en la resolución de los problemas, propician que la "partida de la porra", enémigos acérrimos del proyecto europeo estén empezando a campar a sus anchas por parte del tejido europeo. Véase el ejemplo de Grecia.
El fracaso del euro, un baldón de consecuencias horrorosas para la Europa democrática, para ellos, los partidarios de "palo y tente tieso" sería un triunfo.
Ante los momentos cruciales que estamos viviendo en España y en Europa, los máximos representantes políticos deben estar "todos a una", para evitar caer otra vez en "la noche de los tiempos".

¿dijo usten Marine Le Pen?. Me pareció entender Angela Merkel.

SIN EUROS…SIN MIEDOS…
SANS EUROS…SANS PEURS…
NO EUROS…NO FEARS…

No es un asunto de numeros, se trata del orgullo de las naciones que los politicos liberales pisotean constantemente, estoy de acuerdo que sacrificar primero a los ricos tal vez no hubiera tenido siquiera un impacto financiero positivo considerable (y lo de los derechos humanos (ellos tienen como 4 veces mas derechos que n tipo comun)) sin embargo hubera demostrado que el sacrificio es de todos y no solo de lo s que poco tuvieron que ver en la crisis.

La ultraderecha sube por que al menos parcha (el proteccionismo y la antiinmigracion al menos en el corto plazo sirve) y no pisotea mas a naciones ya cada vez se lucen mas como un simple monton de gente deprimida.

Posdata: Le temo al FN que ustedes mal que mal soy de Chile y que algun otro pais abrace el nacionalismo mientras aqui nosotros desperdiciamos el tiempo, minimo me preocupa.

¡Qué curioso! La ultraderecha una vez más dice lo mismo que la extrema izquierda: el euro solo interesa a los mercados, a las personas comunes nos interesa recuperar la soberanía económica nacional, volver a la moneda nacional, etc

Parece que por fin ha llegado el momento de dejar de jugar a los discursos huecos, y a las peleillas dialecticas, y comenzar a construir un nuevo modelo político de mayor nivel, con coraje y sobre todo con sinceridad y honestidad con los ciudadanos. De todo lo demas estamos hasta el moño. Bueno que me largo de fin de semana.

Carla
www.lasbolaschinas.com

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Sobre el autor

, periodista moderadamente francófilo y excorresponsal en París, actualmente es editorialista de EL PAÍS.

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