El gol de ‘Espanhol’ ante 30.000 emigrantes

Por: | 24 de marzo de 2013

El 10 de noviembre de 1965, España consiguió de forma agónica el pase para el Mundial de 1966, el de Inglaterra. Fue en París, en un partido de desempate ante Eire. Asistieron millares y millares de emigrantes. Y lo resolvió, con un solitario gol de última hora, otro emigrante: José Armando Ufarte Ventoso.

A principios de los sesenta, el diario vespertino Pueblo, el de mayor tirada en la época, informó de un tal Espanhol, extremo derecha del Flamengo que podría quitar el puesto al mismísimo Garrincha en la selección de Brasil.

¿Quién era ese tal Espanhol?

Pues ese tal Espanhol resultaba ser un español de verdad, un chico pontevedrés. Su padre, un mecánico almeriense que había probado suerte en Pontevedra durante la posguerra, emigró a Brasil en busca de mejor vida. Cuando vio que podía tener un pasar, llamó junto a sí a toda la familia salvo la hermana mayor, que se quedó a cargo de los abuelos. José Armando Ufarte, el único hijo varón, que se trasladó junto a la hermana pequeña y la madre a acompañar la aventura del padre, tenía entonces 14 años. Y se le daba muy bien el fútbol. Tan bien que despuntó en los mismísimos solares y playas de Río de Janeiro, en aquellos años en los que Brasil producía futbolistas geniales en cantidades industriales. Lo suyo era jugar de extremo, donde lucía su zancada, su desborde y su impecable centro. Llegó a las inferiores del Flamengo, el gran club brasileño, y saltó al primer equipo con 17 años. Pero allí chocó con el entrenador, Fleitas Solich, el hombre que había rebotado en el Real Madrid en 1959, arrastrado por Didí y que no guardaba buen recuerdo de España. Fleitas Solich pretendía que jugara de interior. Él sólo quería ser extremo. Encontró su salida al fichar por el Corinthians. Ahí anduvo bien, alcanzó celebridad, pero al comienzo de la segunda temporada se encontró con que Fleitas Solich, fracasado en el Flamengo, era contratado por el Corinthians. Y le apartó. Ufarte pensó entonces que o encontraba una salida en España, donde debería darse a conocer, o tendría que dejar el fútbol.

Pero el Flamengo no le olvidó y le repescó. Ganó el toreo Carioca y la Copa Río-São Paulo. Se le empezó a ver como la alternativa al genial Garrincha, cuyo declive se presentía. Le ofrecieron hacerse brasileño, con la idea de jugar en la verdeamarelha. Pero él y toda la familia siempre tuvieron en la cabeza regresar a España. Con ocasión de la boda de la hermana mayor, la que se había quedado a vivir con los abuelos, el padre y la madre viajaron a Pontevedra. El padre, ni corto ni perezoso, se presentó en Madrid a proponerle al Real Madrid que se interesara por su hijo.

El Real Madrid tenía entonces a Amancio como extremo derecha, fichado no mucho antes del Depor. Luego sería interior en punta y el Madrid andaría años buscando, sin éxito, un extremo derecha. Pero eso, entonces, ¿quién lo iba a suponer? Al padre de Espanhol le recibió Miguel Malbo, el jefe de fútbol del club, un hombre cargado de aciertos en su currículum, pero que en este caso chocó ante la primera dificultad:

—Su hijo no puede fichar por España. No ha tenido ficha juvenil como español así que, aunque haya nacido en España, a efectos federativos es extranjero.

(Desde 1962 y hasta 1973 estuvo cerrada la importación de extranjeros. Así que lo de Espanhol no era posible, según las normas. El Madrid lo despachó sin más).

Aquella frialdad sentó como un tiro a los Ufarte, tanto como les reafirmó en el deseo de regresar a España. Ufarte aún se indigna cuando lo recuerda.

—¿Extranjero? ¡Si había nacido en Pontevedra y me había marchado con 14 años cumplidos!

El 20 de junio de 1964 el Flamengo jugó en el Trofeo Naranja en Valencia y Espanhol lo bordó. El Atlético, que ya estaba tras la pista, le fichó. La pega de la no ficha juvenil se resolvió un poco de aquella manera, haciendo como que los partidos que había jugado en el Petit Lérez de Pontevedra con 14 años podrían contar como tal. En la temporada 1964-65 se presenta con el Atlético, que aún juega las dos últimas temporadas en el Metropolitano. Entierra el apodo de Espanhol y pasa a ser conocido por su apellido, Ufarte. Su aparición es fulgurante. Hay partidos en los que el público le arroja sombreros, como a los grandes toreros. Hace una gran ala con Luis Aragonés, fichado pocos meses antes.

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Ufarte marca ante Eire el gol que dio a España la clasificación para el Mundial de 1966. / diario as

En Madrid se estableció inmediatamente una rivalidad: ¿Amancio o Ufarte? Amancio era el siete de la selección, con la que había ganado la Eurocopa de 1964. Estaba delante. Pero en cada convocatoria se discutía, Ufarte era mucho Ufarte. Una lesión de Amancio, por patada de Torrent en el Camp Nou, le hace parar por unos meses y queda el campo libre para Ufarte justo cuando España tiene que jugarse la clasificación para el Mundial de 1966. En principio, el grupo lo deben formar España, Irlanda y Siria, pero Siria se retira. Se trata, pues, de una eliminatoria con Irlanda. Parece fácil, pero…

Todo se complica en Dublín, donde España no juega bien e Iríbar se hace un gol tonto: le viene un centro alto, cerrado, al que llega cómodo con las dos manos, pero temiendo la carga de un atacante decide enviarlo por encima del larguero… y lo que hace es meter el balón en su portería: 1-0. Ese fallo le costará a Iríbar no jugar los dos partidos siguientes contra Irlanda y, a la larga, no llegar a los 50 partidos con la selección. Se quedará en 49.

En la vuelta, en Sevilla, con Betancort de portero y Ufarte de extremo derecha, España golea (4-1) a Irlanda. Pero entonces no bastaba. Contaban las victorias. Sólo a partir de esta fase de clasificación la FIFA decidirá (la UEFA ya lo había introducido antes) que en caso de empate a victorias se sumen los goles marcados en los dos partidos y que, caso de no haber diferencia, se clasificara el que más hubiera marcado fuera. Si ni eso resolviera, prórroga en el segundo partido (con valor aún preferente para los goles del forastero) y finalmente, moneda al aire. Los penaltis no entrarán en liza en partidos oficiales hasta 1971.

En fin, que entonces un 4-1 no podía con un 1-0. Y hubo que desempatar en París, donde al saltar nuestros jugadores al campo se encontraron con 30.000 emigrantes españoles exhibiendo pancartas, tocando palmas por sevillanas y jaleando a España. Los había de París, de Suiza, de Bélgica, incluso de Alemania. Eran los años de la emigración, que ahora vuelven. España exportaba mano de obra que reenviaba las divisas de las que vivía el país. De eso, del turismo y una industria incipiente.

El partido fue espeso, duro y difícil. Uno de esos en los que el viejo aficionado presiente que sólo habrá un gol, que el primero que marque ganará. Betancort da muestras de nerviosismo en dos primeras intervenciones, pero luego hace dos paradas mágicas. España va poco a poco a más, y en el minuto 82 el emigrante redimido, Ufarte, cambia de posición con el interior Pereda, se cuela, entrega a Marcelino, el remate de éste rebota en un defensa y le vuelve a él, que asegura el tiro y marca. Espanhol ha metido a España en el Mundial.

Amancio volverá, pero ya como interior en punta en un Madrid del que se van Di Stéfano y Puskas y le necesita como gran referencia en el ataque. Por la banda que pudo ser de Ufarte desfilan Serena, Agüero, Veloso, Fleitas, De Diego, Miguel Pérez, José Luis, Aguilar… Durante 10 años el Madrid prueba soluciones distintas para ese puesto, sin que ninguna cuaje. Ufarte, mientras, vuela en la banda del Calderón, el nuevo estadio que el club rojiblanco estrenará al tercer año de su llegada. Y hoy aún es el día en que no perdona al Madrid aquel desprecio:

—¡Decirme que yo era extranjero! ¡Yo, que nací en Pontevedra!

Hay 8 Comentarios

¿Tuvo buena relación Ufarte con el entrenador austríaco Max Markel, alias "Mister Látigo"?

La incerteza se adueña de Brasil a vísperas de la Copa Confederaciones…
http://500copa.blogspot.com.es/2013/03/baixo-astral-antes-do-primeiro-teste.html

Tuve la suerte de verlo jugar con el Flamengo en Santiago de Chile en pentagonal de verano. Nunca lo olvidare. En esos años me gustaban los punteros en Chile jugaban siempre para la tribuna. Siempre me pregunte ¿que seria de Espanhol? Ahora lo se. Gracias.

Si su padre no hubiese tenido que emigrar ya veríamos si la Liga del 66 no descansaría en Pasarón en vez de hacerlo en el Calderón...

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Sobre el blog

Este blog pretende rescatar la memoria vivida en el deporte.

Sobre el autor

Alfredo Relaño

es director de AS y antes de ello fue sucesivamente responsable de los deportes en El País, la SER y Canal +. No vio nacer el cine, como Alberti, pero sí llegó al mundo a tiempo de ver jugar a Di Stéfano y Kubala, escalar montañas a Bahamontes y ganar sus primeras carreras a Nieto. ¡Y ya no se morirá sin ver a España campeona del mundo de fútbol!

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