Brasil deja a Di Stéfano sin jugar el Mundial

Por: | 30 de junio de 2013

España fue a Chile, al Mundial de 1962, con grandes aspiraciones, avaladas por los resonantes éxitos europeos de sus clubes. Nos clasificamos con Escartín como seleccionador, tras eliminar a Gales y a Marruecos. Escartín había anunciado que dejaría el puesto con la clasificación y así lo hizo. Para quien le sucediera, dejó un informe en la Federación que, por razones nunca aclaradas del todo, apareció publicado en MARCA. Una bomba. Un informe conciso, de unas seis u ocho líneas por jugador, juicios técnicos sencillos, pero en ciertos aspectos descarnados. A Araquistain le tachaba de nervioso; dudaba que Vicente estuviera curado de la lesión; de Carmelo decía que era menos valiente que los otros dos… También alababa sus virtudes, claro, pero lo jugoso para el aficionado era lo otro. De ahí en adelante, todo así, sin evitar comentarios sobre el peso y la edad de algunos grandes de la época, singularmente Santamaría, Eulogio Martínez, Di Stéfano y Puskas. Lo más polémico era lo de Gento y Collar: “Esta temporada está mejor Collar, y con muchas ganas. En Chamartín, contra Marruecos, le aplastó el apasionamiento del público. Gento ha perdido parte de su velocidad, que es su mejor arma, y tengo la impresión de que este chico no hace buena vida, y lo siento, porque es excelente. Los dos saldrán a jugar con ilusión, pero insisto en que Collar tiene en mis fichas una mayor línea de regularidad”. ¡La que se armó!

Y era llamativo y premonitorio el informe de Di Stéfano: “Si este jugador, que va a acabar destrozado al terminar la temporada, aprovecha bien las cinco semanas antes del Mundial, es aún imprescindible y el mejor de todos a larga distancia. No puede jugar tres encuentros en ocho días. Conforme. Pero dos, sí. Es el hombre que más siente la responsabilidad, o uno de los que más. Y da cuanto puede. Ha perdido velocidad, es lógico; pero su intuición ante el gol, la forma en que liga y realiza, le hacen insustituible. Hombre inicialmente huraño en su carácter, cuando se entrena lo hace de verdad. Se fija en todo y hay que cuidar su clima moral”.

Di Stéfano estaba ya muy próximo a los 36 años (cumple en julio) y era su última oportunidad de jugar el Mundial. Al de 1950 no fue Argentina, por capricho de Perón, y además él estaba fugado en Colombia. En el de 1954 ni era aún español ni España se clasificó; en 1958 nos quedamos fuera por un absurdo empate en Chamartín ante Suiza.

A Escartín le sucedió Hernández Coronado, de largo historial madridista. Hombre brillante con ribetes de extravagancia, muy popular y controvertido. Y con fama de gafe. Su primera decisión fue chocante: llamar junto a sí, como entrenador, a Helenio Herrera, más polémico y controvertido aún. Tras triunfar aquí en varios equipos, el último de ellos el Barça, se había ido al Inter de Milán. La pareja parecía explosiva. La prensa motejó aquello de Fórmula H3C.

Más lío: Di Stéfano se lesionó el 13 de mayo, en amistoso en Atocha contra el Osnabrück. Un tirón en el bíceps femoral. La lista definitiva se cerró justo tras ese partido. Se le incluyó, porque, ¿cómo dejarlo fuera? Había liderado ese curso a un Real Madrid campeón de Liga y de Copa, y finalista de la Copa de Europa. Faltaría seguro al primer partido, pero con suerte podría jugar el segundo, y si no, el tercero.
Entre los siete descartados de última hora estuvo Amancio, estrella del Depor, que acababa de subir a Primera, y ya en trance de fichar por el Madrid. Era interior en punta, pero en los ensayos se le había probado como extremo y había deslumbrado en algún partido. A pesar de ser la única posibilidad para ese puesto, se cayó de la lista.

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Di Stéfano, con chándal, en el Mundial de Chile 62./ as

Llegó el primer partido, contra Checoslovaquia y Di Stéfano no estaba aún. Perdimos. Llegó el segundo, contra México, y Di Stéfano seguía sin estar. Ganamos apuradamente, con un gol in extremis de Peiró tras cabalgada de Gento. Pero supo a poco. A esas alturas, las críticas ya eran fuertes: no había extremo derecha, no había delantero centro, sobraban años y kilos, lo de Di Stéfano no se veía claro…
El dúo H3C, abrumado por las críticas, acometió una renovación ante el tercer partido, contra Brasil. Sólo sobrevivían ya dos del primer día, los intocables Puskas y Gento, lo que dio idea del desconcierto vivido.

Brasil era la campeona vigente, pero le faltaba Pelé, desgarrado ante Checoslovaquia. Le sustituyó un entonces aún poco conocido Amarildo, del Botafogo, como Garrincha, Didí y Zagalo. Entre ellos cuatro, el delantero centro del Palmeiras, ex del Atlético, Vavá. Es el 6 de junio de 1962. El partido lo emite Radio Nacional a las ocho de la tarde. Luego, la cinta viajará en el primer vuelo de Iberia y el partido será emitido por la televisión (aún poco extendida) la tarde del día siguiente.

A la hora de la verdad, España lucha bien. Se nota más salud en el equipo. En el minuto 35, Puskas devuelve una buena pared a Adelardo y éste marca, junto al palo (Será lo único que haga Puskas, colocado como delantero centro, puesto para el que carecía de movilidad y cabezazo). Vamos al descanso ganando. Brasil pega, pero no juega bien. Entrada la segunda mitad, se produce una jugada que nos mata: Collar, pese a sus dificultades al jugar por la derecha, consigue por fin irse una vez con peligro de Nilton Santos, que le derriba ya dentro del área; el árbitro saca la falta fuera; el lanzamiento de Puskas es tocado por Mauro, le cae a Adelardo y éste, en tijereta, marca. Pero el árbitro lo anula, no queda claro si por presunto juego peligroso (Adelardo no tenía nadie al lado) o si por presunto empujón previo a Mauro cuando éste despejaba.

Esfumado ese gol, el partido empieza a pesarle a España. Brasil ha pegado mucho y aunque Adelardo sigue incansable, el otro interior, Peiró, empieza a renquear. Brasil encuentra una y otra vez de Garrincha, que hace pasar las de Caín a Gracia. Araquistain corta todos sus centros una y otra vez.
Bruscamente, la jugada viene por el otro lado. Vergés pierde un balón que se lleva Zagallo hasta los fotógrafos y su centro lo remata acrobáticamente Amarildo. Es el 72. Empate… que no dura mucho. En el 80, Garrincha se va una vez más por su lado y centra por arriba, al segundo palo; Araquistain y Echeberría tropiezan y Amarildo cabecea. El sustituto de Pelé nos había sacado del Mundial en un cuarto de hora.

España fue un clamor y se llenó de quejas y sospechas maliciosas: que los entrenamientos de Helenio Herrera perjudicaron adrede a Di Stéfano, porque no quería contar con él y se lo había impuesto en la lista Hernández Coronado; que Amancio no había ido porque el Madrid lo había impedido, para que le costara menos el traspaso; que por qué no había ido Arieta, el nueve del Athletic, o el joven Marcelino, del Zaragoza; que por qué tantos años y tantos kilos; que lo que estaba pasando ya se veía venir desde la lista de Escartín… Que Helenio Herrera era un bocazas y Hernández Coronado un gafe, y que además no se habían entendido. ¡Uno del Barça y otro del Madrid! ¡A quién se le ocurre!

Cada cual contó la película a su manera. El caso es que Di Stéfano se retiraría sin un solo minuto en ninguna Copa del Mundo. Y a Amarildo le salió un contrato multimillonario en el Milan.

Hay 5 Comentarios

El segundo apellido del ex Presidente del Constitucional es Breijo,no Brugueiro,que suena a editorial gallega.

y no será los equívocos de la prensa hispana q cambiará la realidad

caro Trigolimpio, no existe esa tal ''la canarinha'' (a no ser tal vez em las Islas Canarias), la selección de Brasil es CANARINHO, seleção CANARINHO que veste la camisa CANARINHO que parece um canariO. La palavra CANARINHO es SIEMPRE masculina y entonces invariable en genero

Otro fenomenal artículo de Don Alfredo, pero echo de menos que nos cuente la verdad sobre lo que pasó con el fichaje de Di Stefano. Hoy día ya se sabe la verdad y no coincide con lo que Relaño nos ha contado siempre engañando al pueblo llano: http://xurl.es/dzjlq

BRASIL PUSO A ESPAÑA EN SU SITIO
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…España picó ayer y salió al campo con la vitola de ser la favorita en casa ajena y ante la pentacampeona del mundo. Venía de derrotar a Italia en un partido tardo y apagado, de fuerzas parejas y admiraciones veladas, y después de 120 minutos inacabables, repletos de idas y venidas, jugadores sin fuelle y piernas acalambradas, las semifinales calleron de nuestro lado merced a la suerte y a un penalti mal tirado de Bonucci. Sergio Ramos no marró entonces.
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…Pero el domingo la película fue muy otra. Brasil no salió al césped, como Italia, a estudiar al rival ni a jugar a un ritmo parejo esperando su turno de juego. No. Ayer noche Brasil salió al 200%, ligando pases desde un primer momento y agobiando a los nuestros en la presión y el contraataque. Esto explica el gol tempranero de Fred a los 4 minutos de juego, tras pase del “Increíble” Hulk al área chica. El tanto fue marrullero y feo; pero le sirvió a la canarinha para ponerse por delante en el marcador, reblandecer el ánimo de La Roja y establecer su hoja de ruta, su estilo electrizante y virtuoso. Los brasileños no dejaron de correr todo el partido como sobre ascuas. Fue asombroso.
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…Los nuestros estuvieron lentos, como recién comidos. No alcanzaron ni el 25% de su rendimiento habitual. Casillas hizo alguna que otra heroica, pero su portería pasó del estiaje a la torrontera en poco tiempo. Arbeloa no pudo con “Gazapillo” Neymar. Azpilicueta idem de lo mismo. Piqué estuvo tardón e hizo sufrir más de la cuenta a su partenaire en las gradas, cuando lo expulsaron. A Busquets se le acumuló el trabajo y fue siempre superado por Luiz Gustavo y Paulinho. Xavi no construyó y perdió más balones que un niño en una playa. Mata enlazó pocas jugadas. Iniesta no pudo hacerlo todo solo. Pedro sencillamente no la metió. Torres y Villa no fueron los “killers” de la selección. A Soldado se le echó de menos. Y de Ramos… mejor ni hablamos.
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…Para colmo, las debilidades y negruras hispanas se aliaron con la mala fortuna, que evitó el gol de Pedro. Esto volvió a dar alas a los brasileños que, 3 minutos después, nos endilgaron el 2º, gracias a una genialidad del “Indio” Neymar. En la 2ª parte, la canarinha salió con las pilas recargadas y volvió a liarla en nuestra área con un nuevo gol de Fred, ayer impecable. Mientras que, a la pachorra española se sumó la mala fortuna de Pedro, la pasividad del árbitro (al que no hemos de suponerle mala fe o insuficiencia mental) y la osadía injustificada de Ramos.
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…Esta derrota nos pone los pies en el suelo y, lo mejor, nos quita la presión de ser los favoritos para el Mundial de Brasil 2014, cuyos anfitriones se han ganado esa etiqueta por méritos propios. En fin, siempre hay que ver el vaso medio lleno.

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Sobre el blog

Este blog pretende rescatar la memoria vivida en el deporte.

Sobre el autor

Alfredo Relaño

es director de AS y antes de ello fue sucesivamente responsable de los deportes en El País, la SER y Canal +. No vio nacer el cine, como Alberti, pero sí llegó al mundo a tiempo de ver jugar a Di Stéfano y Kubala, escalar montañas a Bahamontes y ganar sus primeras carreras a Nieto. ¡Y ya no se morirá sin ver a España campeona del mundo de fútbol!

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