Bahamontes y Loroño dividieron a España

Por: | 08 de septiembre de 2013

Nunca hubo rivalidad así en el ciclismo español, ni creo posible que vuelva a haberla. Lo de la Vuelta a España de 1957 fue como para reírse de la Tormenta de Clásicos con Mourinho y Guardiola.

A aquella vuelta vinieron el francés Geminiani, el italiano Nencini, el belga Adriaenssens... España tenía dos grandes corredores que oponerles, Loroño y Bahamontes. Magníficos los dos, pero muy distintos. Loroño, más formal y regular. Bahamontes, genial, excéntrico, caprichoso. El primero, vasco; el segundo, castellano. Los años colocarían a Bahamontes muy por encima de Loroño gracias a sus hazañas en el Tour, pero para entonces eso no se sabía. Para entonces se discutía apasionadamente entre ambos y aquella Vuelta iba a ser inolvidable.

Luis Puig, seleccionador nacional, incluyó a los dos en el equipo, junto a una tercera baza, Salvador Botella, buen corredor y valenciano como Puig. Al meter a Botella relegó al gran Bernardo Ruiz (más veterano, pero todavía en plenitud) al equipo Mediterráneo. Se trataba de que en la selección hubiera un reparto territorial y con Bernardo Ruiz, oriolano, hubiera habido dos levantinos (como se decía entonces), y eso se quería evitar. Luego, como se verá, Bernardo Ruiz, enemigo declarado de Bahamontes, resultaría decisivo. Además de la Selección y del Mediterráneo, tres equipos españoles más: el Centro-Sur, el Pirenaico y el Cantábrico. A todo esto, ya había equipos de firmas comerciales para otras carreras del calendario, así que con frecuencia se producían alianzas espúreas que liaban la cosa.

Problema para Bahamontes: la Vuelta la organizaba El Correo Español-El Pueblo Vasco, que había venido a salvarla tres años antes de la desaparición. Salía de Bilbao y llegaba a Bilbao, donde se editaba el diario. Loroño, vizcaíno de caserío, era tan venerado en Bilbao como el mismísimo Athletic. Y querido y respetado por los compañeros de pelotón, al revés que Bahamontes, cuyas cosas quemaban a muchos.

Luis Puig estaba convencido de que al equipo español le sobraba talento y que si corregía el estilo locoide e individualista con que afrontaba las grandes vueltas serían imbatibles. Su obsesión era poner orden. Dispuso que se saldría con dos jefes de equipo, Loroño y Bahamontes, y que la carrera decidiría para quién habrían de trabajar los demás. Pero muchos sospechaban que su verdadero deseo era que ganara Salvador Botella, su paisano levantino.

Y así se arrancó de Bilbao, el 26 de abril. La primera etapa, Bilbao-Vitoria, la gana Chacón, en una escapada con Carmelo Morales y Loroño, con 1m14s sobre el paquete, en el que va Bahamontes. Chacón era del Pirenaico y Morales del Cantábrico. En la selección, Loroño ha tomado ventaja sobre Bahamontes. La segunda la gana Carmelo Morales en Santander y se pone líder. Bahamontes y Loroño llegan juntos.

Ya en la tercera, Santander-Mieres, Bahamontes la arma. Se escapa con Pacheco, Moreno y Botella y les deja en la bajada del Padrún, en un descenso suicida. Gana y le mete 13 minutos a Loroño. El toledano es líder, está exultante, pero empiezan las discusiones. ¿No estaba Loroño delante? ¿Por qué ha atacado? Paco Ubieta, de La Gaceta, defiende apasionadamente los derechos de Loroño, Manuel Serdán, de Marca, los de Bahamontes. Son dos grandes firmas nacionales del ciclismo. El día siguiente, más leña: Loroño se escapa camino de Pajares, con Geminiani, Nencini, Campillo y el portugués Da Silva, para cólera de Bahamontes, a quien el movimiento pilla despistado atrás. Pero una gran nevada lo desbarata todo. La etapa se suspende, la Guardia Civil tiene que evacuar a quinientos aficionados que han acudido a las cunetas, los ciclistas se refugian donde pueden. La mañana siguiente, un tren especial les llevará a León, de donde la caravana sigue: León-Valladolid, Valladolid-Madrid…

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De izquierda a derecha, Jesús Loroño, Luis Puig y Federico Martín Bahamontes. /DIARIO AS

Y entra en escena Bernardo Ruiz. Monta una escapada de la que sale favorecido Botella, que en Madrid se pone líder. Ahora hay clamor de loroñistas y bahamontistas contra Puig, acusado de fomentar el vuelco a favor de Botella. Pero dos etapas después, en la Madrid-Cuenca, Bahamontes recupera el liderato tras galopada en compañía de los ases extranjeros Geminiani, Adriaenssens y Dotto, entre otros. Vuelve a ser líder, con 12 minutos sobre Loroño, undécimo. Entre ambos están, entre otros, Botella y los ases extranjeros. Puig teme cada vez más que, con tanta locura, Bahamontes y Loroño les acaben regalando la Vuelta a alguno de los de fuera.

Así llegan al Mediterráneo. Y allí, entre Valencia y Tortosa, etapa de viento, se monta otra vez la gorda. Bernardo Ruiz anima a Loroño y se lanzan a una larga escapada, en un paquete de ocho corredores que fue tomando ventaja. Bahamontes esperaba que controlaran la situación los ases extranjeros, pero estos a su vez le dejaban la responsabilidad a él. Cuando la diferencia fue alarmante, quiso salir, pero Puig se lo prohibió. Para él, las cosas estaban bien: con Loroño en la fuga y Bahamontes en el grupo, mantenía las dos bazas y los extranjeros quedaban fuera. Bahamontes se enfureció, quiso saltar, pero no le dejó. Le cruzó el coche delante y Galdeano, uno de los domésticos, hasta le agarró del jersey. Los escapados llegaron con veinte minutos, Loroño saltó al liderato, Bernardo Ruiz pasó a segundo en la general y Bahamontes cayó al tercero. La bronca por la noche fue tremenda, Bahamontes y Loroño casi se pegan, el toledano no quiso cenar con el equipo, hubo que subirle la cena a la habitación. En los bares, los cafés, en las calles y en las oficinas se discutía acaloradamente. Se acusaba a Bahamontes de haberse aliado con los extranjeros, a Loroño de correr con la protección de los organizadores.

Loroño ya no dejaría el liderato. Tres días después ganó la contrarreloj Zaragoza-Huesca (¡de 85 kilómetros!) lo que refrendaba sus derechos a ganar la Vuelta. Pero, para más INRI, a Bahamontes le metieron una sanción de un minuto por utilizar una rueda de pista. Sin contar la sanción, había hecho la contrarreloj en sólo 6s más que Loroño. Esa noche, en Huesca, Puig forzó un pacto: camino de Bayona, etapa pirenaica que entraba en Francia, se permitiría a Bahamontes una escapada para que asegurara el Premio de la Montaña y, una vez hecho acopio de los puntos necesarios, se dejaría alcanzar.

Pero ¡quiá! Cuando saltó Bahamontes, Loroño, que no se fiaba, quiso salir tras él. Puig le insistió en que cediera, pero no quería. Le tuvo que poner también el coche por delante, le aseguró que pararía a Bahamontes en la cima. Y así tuvo que hacerlo. Su Land Rover subió hasta el toledano poco antes de que coronara el Arguis, pero para Bahamontes ya no había pacto ni gaitas.

—¡Loroño me ha atacado al salir, lo has visto, no hay pacto, yo no paro!—

Puig le puso el coche delante en la bajada y zigzagueó varias veces, para que Bahamontes no pudiera pasar. En Bayona ganó Ferraz y Loroño mantuvo el liderato.

Dos días después llegaron a Bilbao: había ganado Loroño, Bahamontes fue segundo, Bernardo Ruiz, tercero. Bahamontes obtuvo el Gran Premio de la Montaña. Geminiani fue sexto, Adriaenssens séptimo y Nencini noveno. Los tres habían asistido alucinados a esa batalla pero no habían podido aprovecharse. Luis Puig suspiró tranquilo.

Y toda España discutía ese domingo en los bares, en los cafés y hasta en las colas de los cines.

Hay 7 Comentarios

Lo recuerdo todo muy bien, yo tenia 14 años, y una aficion tremenda por el ciclismo, yo vivia en pequeño pueblo de Salamanca (Tabera de Abajo).
El mayor aliciente cada dia, era esperar la llegada del cartero, ( mi padre era el cartero de Tabera ) y poder mirar quien habia ganado la etapa, tenia a mi disposicion todo tipo de prensa.
Habia un corrdor catalan Vicente Iturat, que era muy bueno en las llegadas. Si eran famosos los enfrentamoientos entre Loroño y Bahamontes, pero en aquella epoca habia muchos y buenos corredores, Barrutia, Ferraz, Aniceto Uset, Marigil, Galdeano, Pacheco, Chacon, Jose Serra, Suarez, Soler, ,....incluyendo a los malogrados Raul Motos y Joaquin Polo.

Fantastico articulo! Felicidades! Pero se han olvidado de lo que pasó en la vuelta de 1956, cuando Bahamontes ayudó al italiano Conterno, que iba lider y enfermo,a subir Santo Domingo para que no ganara Loroño! Ya venia todo desde el año anterior al que describes. Saludos.

Desde Bcn. Luis Puig Esteve no podía ver a Bahamontes. No se olviden que Botella era valenciano, como Puig Esteve

Desde Bcn. Creo que no había color entre Bahamontes y Loroño. No hay más que mirar el historial.

¡¡Eso sí que eran buenas contrarreloj (85 km) y no las de ahora!! . ¡¡Esos si que eran directores deportivos que le metían el coche al corredor a ver si lo tiraban y no los de ahora!! ¡¡Ahí quería yo ver las tontunas esas de Contador y Schleck esperándose el uno al otro porque se le había saltado la cadena!! En fin, vivir para ver....

Felicito, nuevamente, a Alfredo Relaño por tan magnífico artículo. Los que amamos el ciclismo se lo agradecemos de forma especial. Yo tenía 6 añitos cuando ocurrieron esos "surrealistas" acontecimientos de la Vuelta del 57. Al Sr. Soria le recuerdo que el fichaje de Di Stéfano por el Real Madrid no fue ningún robo. La astucia y la inteligencia de Bernabéu derrotó al Barcelona FC

Me gustan sus historias, aunque a veces hay errores de bulto, pero no me gusta que usted y los medios de Madrid sigan ocultando las nuevas pruebas, los nuevos documentos oficiales que demuestran el robo de Di Stéfano:
http://xurl.es/j5yat

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Sobre el blog

Este blog pretende rescatar la memoria vivida en el deporte.

Sobre el autor

Alfredo Relaño

es director de AS y antes de ello fue sucesivamente responsable de los deportes en El País, la SER y Canal +. No vio nacer el cine, como Alberti, pero sí llegó al mundo a tiempo de ver jugar a Di Stéfano y Kubala, escalar montañas a Bahamontes y ganar sus primeras carreras a Nieto. ¡Y ya no se morirá sin ver a España campeona del mundo de fútbol!

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