Di Stéfano juega contra el Madrid

Por: | 12 de enero de 2014

La Liga 64-65 empezó el 13 de septiembre del primero de esos dos años con una broma macabra: un Español-Real Madrid, con Di Stéfano debutante con los barceloneses. Había pasado 11 años en el Madrid, en los que su aportación transformó el club en leyenda. Ahora se había ido, al Español, y justamente por allí debía comenzar el Madrid su primera Liga sin él. El líder, el héroe, el ídolo, aparecía ahora como rival.

En la 63-64 el Madrid había sido campeón de Liga y había llegado a la final de la Copa de Europa. Bien mirado, no estaba mal. Pero la final de la Copa de Europa, jugada el 27 de mayo, en Viena, la perdió, 3-1, ante el Inter, y además Di Stéfano tuvo bronca antes, durante y después con Miguel Muñoz, el entrenador, sobre la forma de colocar el equipo sobre el terreno. No hay aquí espacio para extenderse en ello, pero digamos que Di Stéfano tenía razón.

Al regreso había que jugar el partido de vuelta de los cuartos de final de Copa, con el Atlético. La ida, en el Bernabéu, en la que el Madrid reservó a 10 titulares para la final europea, había quedado 2-2. Cuando Miguel Muñoz hace lista para el partido de vuelta, no incluye a Di Stéfano. Sí a los demás titulares. Di Stéfano, que ya se olía algo raro, porque había visto al gerente, Antonio Calderón, bajar al entrenamiento, se va a casa enfurecido.

A los tres días se ve en el despacho con Bernabéu, Saporta y Calderón. Le sugieren que ya no está para jugar, que puede quedarse en el club “de lo que sea”. Él, próximo ya a los 38 años (cumple en julio), pide que le renueven otro año, y se compromete a si para octubre o noviembre ve que no está, abandonar. No hay acuerdo sobre eso, tampoco le dan precisiones sobre de qué se quedaría y con qué sueldo.

El asunto, claro, trasciende y él recibe ofertas del Celtic de Glasgow y del Español. Allí está Kubala de entrenador, y su amigo Emil Ostreicher de secretario técnico. El Español lo preside Vila Reyes, empresario joven y audaz (demasiado) que piensa a lo grande. Tiene fe en los veteranos, en la experiencia. Ha contratado a Carmelo y a Tejada. Y a jugadores jóvenes y de fuste, como Ramírez o Rodilla. Di Stéfano escoge el Español, y la familia perica acoge su decisión con júbilo. Aquello es la comidilla del verano.

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Puskas y Di Stéfano se saludan antes del encuentro entre el Español y el Madrid./ as

Como tiene contrato hasta el 30 de junio, pide permiso para desligarse antes. El Madrid se lo niega. El Boletín del Real Madrid publica en sección editorial las cartas con la solicitud de Di Stéfano, muy sumisa, casi almibarada, y la seca negativa de Bernabéu, en la que aparece en mayúsculas la expresión DISCIPLINA IMPRESCINDIBLE. La publicación de las cartas suena a gesto duro, casi a humillación. El Madrid tenía concertados para ese mes de junio, antes de las vacaciones, dos amistosos, en Rouen y en Lyon. Di Stéfano es obligado a ir y juega el primer tiempo en Rouen. El Madrid gana 4-1. Serán sus últimos minutos de blanco, salvedad hecha de los que jugó en su homenaje, tres años largos más tarde. En Lyon ya no juega, el Olympique gana 5-1. Di Stéfano y Bernabéu quedarán regañados de por vida.
A la vuelta de las vacaciones empieza una nueva vida para ambas partes. El Madrid tendrá que acostumbrarse a vivir sin Di Stéfano. Muñoz prueba con Yanko Daucik (hijo del célebre entrenador, muy técnico, pero lento) y Grosso, que había jugado la mitad de la Liga anterior cedido en el Atlético. Ganará este. Pero en agosto las cosas salen regular: el Madrid pierde la final de Mohammed V con Boca Júniors y en el Carranza pierde en la semifinal con el Benfica. Dos torneos sin Di Stéfano, dos pinchazos. Luego viaja a Sudáfrica, para dos amistosos, que gana claramente, 5-2 al Castle White y 4-0 al Hellenic, pero eso no significa mucho.

Mientras, el Español ha lucido a Di Stéfano con una gira por Alemania y Austria, con buenos resultados. El último partido es un 3-3 en Viena con la selección de Austria. Y el jueves anterior al comienzo de la Liga Di Stéfano es presentado en Sarrià, a campo lleno, con victoria sobre el Olympique Lyonnais por 2-1, con un gol suyo.

Y llega el día, entre máxima expectación. En España se habla del comandante Castaño, campeón del mundo de acrobacia aérea, y de la cogida de Diego Puerta (Diego Valor) en Albacete. Y de Timoner, que ese mismo domingo asalta en París su quinto título del mundo de ciclismo tras moto (Y lo ganará). Pero se habla, sobre todo, de la Liga que empieza, y de ese partido en Sarrià, donde Di Stéfano va a jugar contra el Madrid. Las vísperas se insiste en que no se va a televisar, pero al final se televisa. Era el truco frecuente en la época. Aunque suele decirse (yo mismo he incurrido alguna vez en ese error, y lo hace Di Stéfano en sus memorias) que se jugó por la mañana, no fue así. Se jugó a las seis de la tarde, se puede comprobar en los periódicos del día.

Es el domingo, 13. El Madrid ha llegado la víspera a Barcelona, desde Sudáfrica, vía Luanda-Lisboa. En la mañana del domingo, Bernabéu, que no va al partido, es reelegido presidente por la asamblea. A las seis de la tarde salen los equipos al campo, encabezados por Bueno, árbitro aragonés. Estas son las alineaciones:

Español: Carmelo; Juan Manuel, Bartolí, Riera; Ramírez, Kuszman; Vall, Idígoras, Di Stéfano, Rodilla y Martínez.

Real Madrid: Araquistain; Isidro, Santamaría, Miera; Muller, Zoco; Amancio, Félix Ruiz, Grosso, Puskas y Gento.

Los jugadores del Madrid se sienten extraños; Di Stéfano, también. Puskas le abraza cariñosamente antes del comienzo. En sus casas, los madridistas notan algo triste en el ambiente. El Español arranca jugando mejor y en el 17’ marca por medio del finísimo medio Ramírez. 1-0. No mucho más tarde, hay una colada del propio Ramírez al que derriba Santamaría al borde del área. El golpe franco lo lanza Di Stéfano, magnífico, raso, por un hueco de la barrera, y Araquistain hace un paradón. El Madrid se va rehaciendo. Amancio y Gento mandan en sus bandas. En una jugada en la que Amancio se escapa, Di Stéfano le agarra visiblemente por la camiseta. El efecto es feo. Poco antes del descanso, Vall hace una gran jugada y bombea sobre Araquistain, pero el balón bota sobre el larguero y se va.

La segunda mitad le cuesta a Di Stéfano. El 4-2-4 del Español les deja mucho terreno a él y a Ramírez. Félix Ruiz le marca muy encima, y en el Madrid ventila la media Grosso, que se echa para atrás. En el 59’, Di Stéfano le hace una falta precisamente a Grosso al borde del área. Puskas coloca el golpe franco en la escuadra. 1-1.

El partido se desliza por la pendiente de la fatiga general. Huele a empate. Pero en el 84’, ya con luz artificial, hay un córner a la derecha del ataque del Madrid. Amancio va al saque. Puskas corre y le pide el balón donde confluyen la raya lateral del área y la línea de fondo. Amancio, obediente, se lo envía. Entonces, Puskas hace una jugada de funambulista: recorriendo la línea de fondo, sortea primero a Riera y luego a Di Stéfano, que ha acudido al quite, y cuando Carmelo espera el centro le cuela el balón sin ángulo. Pega en el palo del fondo, y entra. 1-2. Ha sido una jugada genial de Puskas, que tenía pocos meses menos que Di Stéfano. Y estaba gordo. Pero jugaba en una baldosa, se limitaba a unos pocos esfuerzos, cortos, precisos y generalmente letales.

Acaba el partido, con el Madrid ganador.

Queda una sensación extraña. Como si desde aquel 27 de mayo en Viena hasta este 13 de septiembre en Barcelona hubiera pasado mucho, muchísimo tiempo.

Hay 10 Comentarios

Claro Antonio, el Madrid porqué iba a ganar nada. Es el Barcelona, por "narices", el que tenía que ganar todo. El Barça sí o sí. Las ligas y copas que ganó las ganó por derecho propio y las que no ganó se las robaron. Sí, está claro: el Barça tenía que ganarlo todo. Si no por obra humana por obra divina. Es el Barça. Y si no gana todo es porque se lo roban.

Como te habrá quedao la cabeza...

Davide.

El Madrid quedó muy tocado económicamente después de la guerra y se recuperó gracias al Pelotazo de Chamartín, en la época de más hambre de la historia de España, cuando llegaron Bernabéu y sus enchufes franquistas a la presidencia del Madrid. Sólo tienes que ver su primera Directiva y se te acabarán las dudas. Lógicamente esto no se hace en un día y por esto tardaron años en ganar el títulos. El otro factor clave fue el robo de Di Stefano. El Madrid juntó a esos jugadores consiguiendo el dinero para ficharlos de la misma forma que lo consigue hoy día Florentino, con enchufes. Permíteme, por último, que dude que el Madrid hubiese ganado nada si no roban a Di Stefano. Recuerda que el Barça estaba arrasando con Kubala y si le sumas a Di Stefano el Madrid habría seguido como estaba, quinto en palmarés y siendo un equipo de lo más mediocre. Saludos.

Rutas16.
Kubala se arruinó un par de veces, pero el Barça y el fútbol catalán, por no hablar de la Agrupació de Veterans, siempre veló por él, dedicándole un par de partidos de homenaje. Kubala era desprendido y generoso hasta extremos, otros dirán que un manirroto, pero de ahí a decir que murió indigente y olvidado va tanto como de la verdad a la más rotunda mentira

Señores, lo del franquismo ya es un tema manido y viejo, amén de absurdo, ¿como le vamos a echar la culpa de todo a ese régimen cuando la inmensa mayoría del pueblo español lo aceptaba como el mejor?, por eso y por otros motivos, mejor es dejarlo para la historia y punto.
Pero conviene hacer memoria, el que lo haya vivido, y ver la historia, sin partidismos de ningún tipo. Señores, los dos equipos de futbol, clubes, que mas se beneficiaron, moral y económicamente en esos años (por diversos motivos) curiosamente no fueron otros que el Barça y el Atlético de Madrid. Pero es a partir de que llega Di Stefano al Real Madrid que éste club empieza a ser el espejo de todos los demás, no solo de España, sino de Europa y del mundo. Se junta a una pléyade de jugadores fantásticos, lo ganan todo y juegan como los ángeles. No hay nada más que eso señores, nada más y nada menos que eso. Todo lo demás es tonterías y memeces

La mayor vergüenza de la historia reciente y actual de España, son la clase politica que tenemos, encabezada por el Sr. Artur Mas, y así queda la cosa clara.

Disculpa Sise, me refería a rutas 16.

El franquismo es la mayor vergüenza del la historia reciente de este país, sin embargo invito a Sise a revisar los registros históricos del fútbol español. Tal y como dice el artículo el Madrid se encumbró en esta época, casi 20 años depués de la guerra civil, y tras muchos años de régimen en los que el Madrid no destacaba especialmente. Los títulos europeos tampoco los determinaba Franco precisamente, de modo que se pueden buscar todas las excusas que se quiera, pero algo de mérito tendría también el club para llegar a donde a llegado. Decir otra cosa suena igual de ridículo que las declaraciones de Mou sobre Unicef, excusas baratas.

El señorío está en las antípodas del victimismo.

Don Alfredo hoy es Presidente de Honor del Real Madrid, Kubala recuerdo que murió en la indigencia y olvidado por su club. Y sí, a pesar de la fama, bien merecida del franquismo, Bernabéu y Di Stefano hicieron del Madrid la mayor leyenda deportiva de la historia pasada, presente y futura, con grandeza y señorío.

Sólo dos apuntes. 1 que la salida de Di Stefano fue otro claro ejemplo del falso señorío del Madrid que siempre nos han vendido y 2 que este periodista se equivoca cuando dice que Di Stefano transformó el club en leyenda porque todos sabemos hoy día que el club lo transformó en leyenda Bernabéu con sus trampas y enchufes franquistas http://xurl.es/9ik46

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Sobre el blog

Este blog pretende rescatar la memoria vivida en el deporte.

Sobre el autor

Alfredo Relaño

es director de AS y antes de ello fue sucesivamente responsable de los deportes en El País, la SER y Canal +. No vio nacer el cine, como Alberti, pero sí llegó al mundo a tiempo de ver jugar a Di Stéfano y Kubala, escalar montañas a Bahamontes y ganar sus primeras carreras a Nieto. ¡Y ya no se morirá sin ver a España campeona del mundo de fútbol!

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