Metroscopia

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“No creo en las encuestas”. Mal empezamos... Es tanto como decir “no creo en los termómetros”. Las encuestas, como los termómetros, no son una cuestión de fe, pertenecen al mundo más humilde y pragmático de la medición. Si están bien hechas, son una herramienta para medir, y así describir, los estados de opinión de una sociedad en un momento determinado. Los datos están ahí y son los mismos para todos. Otra cosa es cómo se analizan e interpretan...

Los abogados ganan a los jueces

Por: | 03 de septiembre de 2011

Lo que quizá resulte más llamativo del ranking de confianza ciudadana es que la mayoría de los grupos e instituciones sociales que aparecen ahora situados en la zona media de la tabla (con puntuaciones de 4,5 a 5,5) pertenezcan fundamentalmente al mundo de la justicia. De los 13 grupos o instituciones que conforman esta zona templada, siete forman parte o están relacionados en mayor o menor medida con él. Sin duda, la clara negativa puntuación que en conjunto merece la Administración de justicia (3,5) destiñe sobre la evaluación que merecen partes o elementos diferenciados de la misma o que en el imaginario colectivo quedan asociados a ella. Con todo, tres de estos grupos o instituciones logran superar el punto medio de la escala de confianza ciudadana: el Tribunal Constitucional, los abogados y los notarios.

El Tribunal Constitucional obtiene una puntuación media de 5,3, solo tres décimas por debajo de la que los ciudadanos otorgan a una figura tan reconocida como es el Rey. Los abogados, por su parte, son evaluados en conjunto de forma claramente positiva, que hace que estén situados en un confortable lugar intermedio de la clasificación con una puntuación media de 5,2, la misma que logran también los notarios (figura en cierto modo mixta: profesionales que ejercen una función gestionada por una dirección general del Ministerio de Justicia). Los abogados suponen quizá el caso más paradigmático de ambivalencia evaluativa, probablemente por el carácter mismo de su actividad, que requiere una confianza total en el propio abogado, que no es fácilmente extensible al abogado de la parte contraria. Por cierto, algo más de la mitad de los españoles ha utilizado alguna vez los servicios de un abogado, y, según los datos disponibles, a plena satisfacción.

En todo caso, no deja de ser destacable que un grupo profesional al que podría, paradigmáticamente, percibirse como un grupo al servicio de intereses sectoriales logre un grado tan sustancial de confianza ciudadana. Una posible explicación es que el español medio perciba que, a través de la defensa que hacen de intereses particulares, la abogacía contribuye a la seguridad jurídica colectiva. Y cabe también pensar que la positiva evaluación ciudadana (según datos recientes) de una actividad, como la justicia gratuita, que gravita fundamentalmente sobre los hombros de la abogacía, pueda estar contribuyendo a esa imagen doble, a la vez sectorial y altruista, de los abogados.

Sorprende también, pero en este caso por las razones justamente inversas, que los jueces queden por debajo de los abogados en cuanto al grado de confianza ciudadana que inspiran. Lo esperable sería que, a ojos del ciudadano medio, los jueces y los tribunales figurasen entre las instituciones más directamente empeñadas en la defensa del bien común y de los intereses colectivos y, por tanto, con un inequívoco grado de credibilidad y confianza. No ocurre así. La ambivalencia y la incertidumbre son los sentimientos dominantes respecto de las instancias judiciales, lo que indica la profunda crisis en que se encuentra (o al menos, en que es percibida encontrarse) una institución tan crucial. Según datos de Metroscopia, la idea dominante entre los españoles es que nuestra justicia funciona mal; al mismo tiempo, dos de cada tres piensan que, con todos sus defectos e insuficiencias, constituye la garantía última de nuestros derechos y libertades. ¿Puede expresarse más contundentemente el fundamento de este sentimiento de recelosa ambivalencia?

En esta zona media de la tabla cuentan también con una presencia meritoria los empresarios. En primer lugar, las grandes empresas españolas, que, aunque se sitúan lejos de la confianza que para los españoles merecen las pequeñas y medianas empresas (6,6), obtienen una buena puntuación media: 5,2. Los empresarios, en general, y las multinacionales, en particular, cierran la zona media de la tabla de confianza institucional con puntuaciones de 4,6 y 4,5, respectivamente. En todo caso, es de destacar la mejor posición relativa que ocupa el mundo empresarial en comparación con su "contraparte" institucional, esto es, los sindicatos. Estos, con un 3,3, forman parte del grupo de instituciones que menor grado de confianza generan entre la ciudadanía Es decir, en el ámbito sociolaboral, los españoles parecen mostrarse más críticos, en general, con los representantes que con los representados.

Los funcionarios, considerados en su conjunto, obtienen una puntuación de 4,6. Sin duda, y como ocurre también con los empresarios, intentar calificar globalmente a colectivos tan amplios y genéricos, que agrupan una gran diversidad de cuerpos y categorías, no puede sino dar lugar a evaluaciones ambivalentes, que se traducen en posiciones intermedias en el ranking. Algo similar ocurre con la prensa escrita, que obtiene una puntuación promedio de 4,7. Esa etiqueta, "la prensa", engloba en realidad tanto a los periódicos de calidad, que cabe considerar de referencia, como a la prensa especializada, a la prensa amarilla y sensacionalista. Por otro lado, cuando ella misma es noticia, rara vez lo es por algo positivo. Un claro ejemplo lo constituye el reciente escándalo en torno al tabloide británico The News of the World. Sus múltiples ilegalidades, trapacerías y aun delitos han sido ampliamente divulgados. Pero apenas si se ha dedicado atención al hecho de que otro periódico, esta vez uno de calidad como The Guardian, llevara años empeñado -en muy desigual y por ello particularmente arriesgada batalla- en desenmascarar las malas artes de uno de los diarios insignia del magnate Murdoch. En el ámbito mediático, las culpas de unos acaban, de algún modo, manchando a quienes forman parte del mismo entramado profesional, por muy diferente que sea su estilo y contenido. Así y todo, los periódicos se sitúan por encima de la televisión: esta puede ser la primera en audiencia, pero queda en último lugar (frente a radio y prensa) en cuanto a credibilidad (4,1).

Por último, compartiendo puntuación con los periódicos y los jueces, figura la obra social de la Iglesia. Al contrario de lo que ocurre con la justicia, cuya negativa evaluación de conjunto contamina a sus demás partes componentes, la baja confianza que los españoles sienten hacia la Iglesia católica (4,0) o a sus obispos (3,1) no afecta a su obra social, que logra situarse en este grupo intermedio con una apreciable puntuación media de 4,7.

Tabla del Barometro de Confianza Ciudadana de Metroscopia

Tercera entrega del barómetro de confianza ciudadana de Metroscopia para EL PAÍS, publicado el 21/08/2011

Hay 5 Comentarios

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Queda claro que los abogados obtienen una mayor confianza de los ciudadanos en España que los jueces, y suena muy lógico que la justicia gratuita pueda haber contribuido a esta valoración más positiva, así como la contribución a la seguridad jurídica colectiva.

Esto es una llamada de atención, donde un buen abogado puede dejar en evidencia a un juez, o dependiendo del acusado puede dejar al juez sin valor.

Es sorprendente que los abogados esten mejor valorados que los jueces. Quizá sea porque estos ultimos estan ultimamente demasiado politizados. Es raro que un politico acabe en la carcel.

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Sobre los autores

Este Blog es obra colectiva del equipo técnico de Metroscopia. Los responsables de sus análisis y comentarios son , , Silvia Bravo, Susana Arbas, Mar Toharia, Marcos Sanz, Ignacio Urquizu, Antonio López Vega, Francisco Camas y Gumersindo Lafuente.

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Metroscopia combina la experiencia de su equipo profesional en estudios de la opinión de la sociedad española con una actitud de curiosidad permanente. Referente en sondeos políticos y estimaciones electorales, aborda investigaciones sobre todos los ámbitos de la vida social. Este blog aporta algunos de los datos públicos de estudios de Metroscopia, así como reflexiones sobre opinión pública en general.

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Pulso Social de España 2 (enero 2011-mayo 2012)

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Toda realidad ignorada prepara su venganza», advierte Ortega en uno de los párrafos finales del «Epílogo para ingleses» de su Rebelión de la masas. Y no hay realidad que, en democracia y sobre todo en tiempos de crisis, resulte más arriesgado ignorar que la opinión pública. El objetivo de esta serie de estudios es poner a disposición general datos de opinión solventes, relevantes y acerca de una amplia variedad de temas. Porque cuanto mejor conozcamos nuestro estado de ánimo colectivo menor será el riesgo de tener que afrontar las consecuencias de haberlo ignorado.

Pulso de España 2010

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Intentando ser fiel a uno de los lemas orteguianos («vivir de claridades y lo más despierto posible»), el Departamento de Estudios de Opinión Pública de la Fundación Ortega-Marañón (FOM), con la colaboración de Metroscopia, y gracias al patrocinio de Telefónica, ha elaborado el presente "Pulso de España 2010", que aspira a ser el primero de una serie de informes periódicos sobre la realidad social española desde un planteamiento sosegado, independiente y plural.

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