Metroscopia

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“No creo en las encuestas”. Mal empezamos... Es tanto como decir “no creo en los termómetros”. Las encuestas, como los termómetros, no son una cuestión de fe, pertenecen al mundo más humilde y pragmático de la medición. Si están bien hechas, son una herramienta para medir, y así describir, los estados de opinión de una sociedad en un momento determinado. Los datos están ahí y son los mismos para todos. Otra cosa es cómo se analizan e interpretan...

Aquel "no nos falles"

Por: | 27 de octubre de 2011

No nos fallesNo nos falles” coreaban militantes y simpatizantes socialistas al recién elegido presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, la noche electoral del 14 de marzo de 2004 frente a la sede del PSOE. Terminaba así la —con toda probabilidad— jornada electoral más convulsa de toda la historia democrática española, tres días después del atentado yihadista contra varios trenes de cercanías en Madrid que acabó con la vida de 192 personas. Y durante seis años y dos meses, Rodríguez Zapatero consiguió no fallarles.

Los datos de Metroscopia permiten ver cómo han evolucionado las calificaciones del líder socialista entre sus votantes, desde octubre de 2002 —dos años después de ser elegido secretario general del PSOE— hasta agosto de 2011 —después de anunciar que no repetiría como candidato a la presidencia del gobierno. Desde esa primera fecha, Zapatero contó con el apoyo del electorado socialista y nunca obtuvo una puntuación media por debajo del 6 a lo largo de todo 2003. Su imagen se vio reforzada al inicio de la campaña electoral de 2004 cuando consiguió un 7.4: su mejor calificación media hasta ese momento entre los votantes socialistas. Evaluación que logró superar —llegando hasta un 7.6— durante el último día de campaña y la jornada de reflexión, es decir, los días posteriores al atentado del 11-M y previos a la jornada electoral. Como suele ser habitual tras unas elecciones, el ganador logra un plus de confianza por parte de la ciudadanía: fue este, también, el caso de Zapatero; y tras los comicios y hasta las elecciones europeas de julio de 2004, alcanzó una puntuación media de 8.1 entre sus votantes.

Este fue el punto álgido de un Zapatero que, además, estabilizó su puntuación a lo largo de su primera legislatura en el entorno del 7 entre su electorado y del 5.5 entre el conjunto de los españoles. Una legislatura que estuvo marcada por el desarrollo de las políticas sociales del Gobierno y por la confrontación permanente con el PP, partido que parecía no haber asumido su inesperada derrota en las urnas.

GRAFICO ZP- mediasY así hasta llegar hasta 2008: año de inició de la crisis económica financiera mundial y de elecciones generales en España. En enero de ese año, todavía eran más los españoles que evaluaban positivamente la situación económica que quienes lo hacían negativamente: 40% frente a 31%. Pero solo un mes después, y a pocos días de los comicios, se produjo un vuelco de la opinión pública: un 41% pasó a considerarla muy mala o mala frente a un 31% que pensaba que era muy buena o buena. Por suerte para Zapatero —o por su capacidad de convicción en esos momentos—, entre el electorado socialista seguían prevaleciendo los optimistas sobre los pesimistas (44% frente a 25%). Zapatero volvió a ganar las elecciones, pero ya nada volvió a ser igual.

La situación económica fue empeorando mientras el Gobierno negaba por activa y por pasiva que hubiera crisis —de hecho, utilizaba eufemismos para referirse a ella y no fue hasta junio de ese año cuando el Presidente mencionó por primera vez públicamente la palabra crisis. Negar un hecho que para la mayoría de los españoles era ya una evidencia fue uno de los grandes errores de Zapatero: en julio de ese año —transcurridos 100 días de gobierno de su segunda legislatura—, el porcentaje de ciudadanos que calificaba negativamente la situación económica de España alcanzó lo que entonces fue un récord histórico: 74%.

La imagen de Zapatero entre el conjunto de la ciudadanía sufrió un revés del que no se ha vuelto a recuperar. No obstante, su electorado seguía confiando en él y durante el primer semestre de 2009 el saldo entre los votantes socialistas que aprobaban y desaprobaban su gestión seguía siendo claramente positivo.

Con todo, el desgaste de la imagen del Presidente iba parejo al persistente deterioro de la economía: en la oleada del Barómetro de Clima Social de enero de 2010, el 66% de los españoles (y un 45% de sus votantes) pensaba que Zapatero no debería volver a presentarse como candidato en las próximas elecciones generales; en la oleada de febrero de ese año, la abrumadora mayoría de los ciudadanos (y ahora también ya de sus votantes) se mostraba disconforme con las medidas esbozadas por el Gobierno para hacer frente a la crisis (principalmente las referidas al alargamiento de la vida laboral y el aumento de los años de cotización para el cálculo de la pensión); en la de mayo —marcada por la crisis griega y la rebaja de la calificación de la deuda española a largo plazo por parte de la agencia Standard & Poor´s, así como por el aumento de la tasa de paro en nuestro país—, un 66% pensaba que el Gobierno no estaba tomando las medidas oportunas para evitar el contagio de la crisis griega; y en la de junio —realizada tras la aprobación de las medidas anticrisis del Gobierno—, la mayoría de los españoles (58%) pedía un cambio de gobierno porque el que estaba en esos momentos había perdido por completo —según el 69% de todos los ciudadanos y el 53% de los votantes socialistas— la capacidad de dar solución a la situación que atravesaba el país.

Fue en esos momentos, junio de 2010, cuando los votantes socialistas pensaron que Zapatero les había fallado: por primera vez en más de seis años, quienes desaprobaban su gestión eran más que quienes la aprobaban (57% frente a 38%, un saldo negativo de 19 puntos). A partir de ese momento, con alguna que otra fluctuación, su electorado le dio por amortizado electoralmente. Zapatero y su partido, que habían llegado al Gobierno, en gran medida, a causa de una mala gestión —la llevada a cabo por el PP en relación con los atentados de los trenes de Atocha— van así a tener que abandonarlo a causa de otra mala gestión: en este caso, la de una crisis económica que, no por imprevista y negada, siempre existió.

GRAFICO ZP- balance

Imágen de withlove_allison

Hay 4 Comentarios

"Atentado yihadista" Muy bueno. A ver si repitiéndolo mil veces conseguimos que se transforme en verdad, ¿no?
¿Por qué desguazaron los trenes? Mientras no podáis contestar a esta pregunta, la sospecha seguirá estando ahí.

Por algo huyó de la "quema" el sabio Solbes a tiempo para que se socarrara solo el presidente más "formado" intelectualmente de la democracia: ¡ja!

¿Atentado yihadista? Hmmmm!!!

crisis económica financiera mundial
atentado yihadista

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Sobre los autores

Este Blog es obra colectiva del equipo técnico de Metroscopia. Los responsables de sus análisis y comentarios son , , Silvia Bravo, Susana Arbas, Mar Toharia, Marcos Sanz, Ignacio Urquizu, Antonio López Vega, Francisco Camas y Gumersindo Lafuente.

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Metroscopia combina la experiencia de su equipo profesional en estudios de la opinión de la sociedad española con una actitud de curiosidad permanente. Referente en sondeos políticos y estimaciones electorales, aborda investigaciones sobre todos los ámbitos de la vida social. Este blog aporta algunos de los datos públicos de estudios de Metroscopia, así como reflexiones sobre opinión pública en general.

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Toda realidad ignorada prepara su venganza», advierte Ortega en uno de los párrafos finales del «Epílogo para ingleses» de su Rebelión de la masas. Y no hay realidad que, en democracia y sobre todo en tiempos de crisis, resulte más arriesgado ignorar que la opinión pública. El objetivo de esta serie de estudios es poner a disposición general datos de opinión solventes, relevantes y acerca de una amplia variedad de temas. Porque cuanto mejor conozcamos nuestro estado de ánimo colectivo menor será el riesgo de tener que afrontar las consecuencias de haberlo ignorado.

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Intentando ser fiel a uno de los lemas orteguianos («vivir de claridades y lo más despierto posible»), el Departamento de Estudios de Opinión Pública de la Fundación Ortega-Marañón (FOM), con la colaboración de Metroscopia, y gracias al patrocinio de Telefónica, ha elaborado el presente "Pulso de España 2010", que aspira a ser el primero de una serie de informes periódicos sobre la realidad social española desde un planteamiento sosegado, independiente y plural.

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