Metroscopia

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“No creo en las encuestas”. Mal empezamos... Es tanto como decir “no creo en los termómetros”. Las encuestas, como los termómetros, no son una cuestión de fe, pertenecen al mundo más humilde y pragmático de la medición. Si están bien hechas, son una herramienta para medir, y así describir, los estados de opinión de una sociedad en un momento determinado. Los datos están ahí y son los mismos para todos. Otra cosa es cómo se analizan e interpretan...

Qué funciona bien (y qué no) según los españoles

Por: | 02 de julio de 2012

Old tools and spanners

Desde hace ya al menos tres decenios se viene detectando, en todos los países democráticos, una tendencia de ambigua evaluación: aumenta la proporción de ciudadanos que expresan su desconfianza respecto de las instituciones sociales, y muy especialmente respecto de las más directamente relacionadas con la gestión de los asuntos colectivos. En la medida en que las instituciones representan los pilares básicos que articulan la vida social, esta pauta (con el correlativo ensalzamiento de lo no institucional o antiinstitucional) puede resultar inquietante. Pero si se tiene en cuenta que el fenómeno se registra fundamentalmente en democracias maduras y muy consolidadas, con ciudadanos cada vez más informados, críticos y exigentes, esta pauta no solo parece esperable, sino incluso positiva. Sea como fuere, lo cierto es que el recelo institucional parece acentuarse de forma acusada cuando se dan circunstancias excepcionales. Crisis tan generalizadas, profundas y prolongadas como la actual acaban haciendo aflorar, junto con el empobrecimiento general que generan, los aspectos más turbios de la vida colectiva, no tan claramente perceptibles en tiempos de bonanza: las corruptelas, las incompetencias, las turbiedades de todo tipo y —lo peor de todo— las impunidades. Ello, a su vez, fomenta la desmoralización colectiva y la puesta en cuestión de las normas éticas y de los valores sociales compartidos. El desgaste institucional alcanza en esas condiciones un insoportable grado máximo: no por azar, las grandes convulsiones económicas han derivado con frecuencia en hondas crisis sociales y en incontrolables terremotos políticos.

Por supuesto, estamos aún muy lejos —al menos en nuestro país— de un escenario tan catastrófico. Pese a la actual crisis, ya en su quinto año triunfal, nuestro estado de ánimo colectivo dista mucho de parecer tocado por el “efecto cambalache”: que al igual que en las vitrinas —siempre irrespetuosas— de ese tipo de tienda, la vida se aparezca mezclada sin rango ni jerarquía alguno, propiciando la sensación de que ya todo es igual y nada es mejor. La realidad es muy otra: nuestra ciudadanía sigue mostrándose perfectamente capaz de discernir con claridad y sereno juicio qué es lo que en nuestra sociedad funciona bien y qué es lo que, por el contrario, funciona mal. Ni todo le parece lo mismo, ni todo le merece el mismo juicio.

El Cuadro que acompaña a estas líneas recoge los resultados de la tercera oleada del Barómetro de Confianza Institucional que periódicamente, y desde hace ahora un año, lleva a cabo Metroscopia. Se trata de un intento de captar de forma recurrente el juicio que al español medio merece una amplia, y constante, selección de grupos sociales, figuras públicas e instituciones de todo tipo. En esta ocasión, lo que el Barómetro recoge es la medida en que el desempeño de las funciones de cada uno de ellos es objeto de pública aprobación o desaprobación. La clasificación resultante apenas varía, pese a la ligera variante metodológica empleada.

Lo primero que llama la atención es que los ámbitos institucionales que, por su desempeño profesional, obtienen los mayores niveles de aprobación resultan ser precisamente los que se están viendo más castigados por los recortes en el dinero público: es el caso, por ejemplo, de los científicos, de la enseñanza pública, de la Universidad o de la sanidad pública. En cambio, las instituciones financieras en general, que aparecen en el penúltimo lugar de la tabla, con un espectacular saldo de -78 puntos, son las que —siempre en bloque— han recibido mayores aportaciones públicas. Por comprensible que pueda ser esto desde un punto de vista económico general, no por ello escuece menos a la ciudadanía, lo que explica que un 64% esté sencillamente a favor de dejar quebrar a aquellas entidades financieras que por su mala gestión se encuentren en graves dificultades para sobrevivir. Como en oleadas anteriores, médicos, científicos, docentes, sanidad pública e instituciones protectoras (Policía, Guardia Civil, ONG y Cáritas) copan la cabecera del ranking, con abrumadores saldos aprobatorios. Merece en esta ocasión destacarse la presencia de las pymes en este máximo nivel del aprecio ciudadano. En oleadas anteriores aparecían ya bien evaluadas en lugares intermedios de la tabla: la profundización de la crisis y su especial impacto en este concreto sector empresarial (el que más empleo da) explica sin duda su creciente —y ahora ya máxima— buena imagen.

En cuanto a los medios de comunicación, la radio sigue en cabeza (con un saldo de +46), seguida de la prensa (+13). La televisión, cada vez asociada más al entretenimiento que a la información creíble, sigue por detrás con un saldo negativo (-6). La Corona (personificada por el Rey y por el Príncipe de Asturias) registra, por primera vez, una inversión en la evaluación ciudadana: el Príncipe Felipe (con un saldo de +29) queda por encima del actual Jefe de Estado (+15). La relativa pérdida de brillo social de este último no parece difícil de explicar a partir de acontecimientos aún recientes que, en todo caso, parecen haber hecho mella exclusivamente en su propia imagen personal y no en la de la institución que encarna. Así es, probablemente, como cabe entender la amplia aprobación ciudadana a la forma en que desarrolla sus funciones el llamado a ser constitucionalmente su sucesor, que no solo se consolida sino que incluso —lentamente— se amplía. Una buena noticia sin duda para todos cuantos pudieran sentir inquietud por el grado de apoyo popular, al menos en el futuro inmediato, a nuestra actual forma de Estado.

Por último, resulta llamativo el caso de la Justicia y de la Iglesia, que coinciden en algo que no parece irrelevante: cuanto más elevado el rango institucional de las mismas sometido a evaluación ciudadana, peor resulta ser esta. Así, se penaliza especialmente al Tribunal Supremo (con un inquietante saldo de -41, que probablemente refleja el juicio público de conjunto a su trayectoria en lo que cabe designar como “era Dívar”) y el Tribunal Constitucional (cuya exasperante lentitud en temas cruciales se traduce en un -37); mejora algo la evaluación de conjunto de la Justicia (“los tribunales de Justicia”) y quedan ya prácticamente a mitad del ranking los jueces y magistrados de a pie. Algo similar ocurre con la Iglesia: Cáritas está excelentemente evaluada (+53), los curas de las parroquias consiguen un honroso nivel medio (+5), la Iglesia en su conjunto presenta ya un saldo negativo (-20), mientras que los obispos (con un clamoroso -60) quedan al fondo, por encima tan solo de quienes, en todas las democracias, ocupan la cola de este tipo de clasificaciones: los políticos.

Funciona
Fuente: Metroscopia

Foto de freefotouk

 

Hay 9 Comentarios

CUESTA MÁS CARO…
En la delegación más poblada de la ciudad de México, lugar de manifestaciones religiosas en los cerros y tiendas de autoservicio cerradas porque muchas personas afectan a la protección civil, durante un “toquín” un miembro de las Bandas Unidas de Iztapalapa me dijo: “quieres ganarle a otra banda, aprende esta cinco cosas:”
1. Si tu adversario tiene el poder, ve contra él. Del filósofo de Güemes, pensé yo; o sea, pégale al partido político en el gobierno no a los opositores. Es claro ve: si dos montan a caballo ¡de seguro uno va atrás!; ¿será difícil entender esto?, inquirí; claro, cuando le estas tundiendo a Quadri, cómo si él gobernara.
2. En política hay que hablar de democracia, pero la palabra del jefe es mayoría. Pregúntale al de la cintita en la cabeza ¿no te acuerdas? ¡Ah!, si, Juanito, que hasta de partido se cambió.
3. En el México moderno política y religión son incompatibles. No es lo mismo la multiplicación de los panes que la multiplicación de los votos y si crees en los milagros no se los pidas a San Vicente, porque te hace cuchi cuchi.
4. Si pides dinero, no lo pidas al adversario. O sea, la izquierda no debe pedir dinero a los ricos de las Lomas de Chapultepec, porque además de que no te dan, te exhiben, ¡exacto!, dijo.
5. Haz que la gente tenga más, sobre todo en lo económico. Nada de esto tiene que ver con las bandas, si, ¿cómo no?, afirmó, prefieren a Soriana que a la leche Betty.
En eso que cambia de tema: si pides un crédito a Banca Afirme empléalo en la campaña electoral, aunque rebases los límites, porque si no, ¿quién se quedó con el dinero sobrante?; y a pagar entonces el crédito con las prerrogativas que al fin las da el IFE; o solicita incorporarlo al FOBAPROA, perdón, al IPAB, porque que de eso si saben. Por lo que pregunté: ¿qué quieres decir con esto? Va una de pilón, respondió: Cuesta muy caro ganar, pero cuesta más caro perder.
Me cae, para qué ir a la tierra de Sun Tzu, si con este moderno Tlacaélel tenemos. Casi a las tres de la mañana y aún cuando el reventón seguía, algunos leen twitter para saber por donde circula el alcoholímetro.
Eduardo García

Encuesta de Metroscopia para El País del 080712 sobre intención de voto, realizada entre el 4 y el 5 de julio:
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Desde las elecciones generales el PP ha perdido algo más de siete puntos y el PSOE 5,6 con lo que la diferencia a favor del PP queda en casi 14 puntos. Ganan en intención de voto IU y UPyD
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Con relación a la encuesta realizada el mes anterior (4 y 5 de junio) la caída del PP se detiene pero el PSOE sigue bajando (casi 3 puntos en el último mes).
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No lo entiendo. Si alguien quiere darme alguna explicación, por favor...

bien: nuestros deportistas
mal: todo lo demás.

Que Santa Lucía nos conserve la vista. Jajaja ¡y qué valoraciones positivas han dados los sociólogos de Wert en Metroscopia!!

Nos dijo la encuesta del 250612 que hemos pasado de la angustia o miedo a sentirnos desamparados . En ésta a ese sentimiento se añade el de la desmoralización colectiva que no sé si se correponde con la anomia social o sentimiento de estar legitimados para comportarnos como mafiosos, en lo público y en lo privado. No sé.

Como extranjero que vive en España varios años, es interesante leer este tipo de encuesta, porque al venir de otro lugar y saber como funcionan las cosas en otro pais, tengo una visión muy diferente de muchas cosas, por simple comparación. Por eso nunca entiendo el alto ranking que dan los españoles a los médicos. Es verdad que el tratamiento médico en España es de buena calidad, pero mi experiencia es que los médicos, como funcionarios, tratan a los pacientes con muchisima frialdad y desden. No hay absolutamente nada de lo que llamamos 'cuidados de al lado de la cama'. En vez de eso, son bruscos, desagradables, te dan órdenes como si fueran militares y no muestran ninguna simpatia. Parece que no escuchan a los pacientes y mantienen mucha distancia. Estuve en el hospital y me quejé porque ningún médico me vino a ver en 4 días, y entonces vino el médico inmediatamente para gritarme por haberme quejado! En fin. Por otro lado, mencionaria que Cáritas no es caridad de la Iglesia como dice este sondeo. Gracias a la crisis, hemos sabido que la Iglesia no aporta casi nada a esta institución.


¿Las multinacionales? cosa curiosa.

La protesta generalizada es por el exceso
de CARADURAS A SUELDO FIJO e HINCHADO,
utilizando el bombín del dedo político.
Los ciudadanos españoles reclamamos
REDUCCIÓN DRÁSTICA de cargos y puestos a dedo.
Desde EUROPA y EE.UU. nos lo dicen
A VOCES : SOBRECARGA
en la administración pública,
tanto nacional como autonómica.


Sr. RAJOY:
¡¡¡ A los KAKOS tenemos que darles todos,
entre gobernantes y gobernados,
KAPUT antes de septiembre!!!

Todos los españoles sabemos
de que pie cojeamos.
Tenemos a mucha gente ya muy vista.
Se nos han comido nuestro trozo del pastel.

"En junio, la hoz en un puño"
"En julio, llueva o no llueva, el segador siega"
Segando primero para volver a sembrar...

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En esta encuesta se demuestra que los partidos políticos, tal como los conocemos y sus dirigentes, tienen una credibilidad cercana a 0. Si dichos partidos políticos no leen esta encuesta y no le ponen remedio a medio plazo es que los ciudadanos les importamos muy poco. Sólo les importarían los votos, que los hacen gobernar. Por lo tanto los votantes deberíamos rebelarnos contra esa situación. Además se comprueba que los ciudadanos no creen en la justicia ni en los tribunales que la imparten. Eso es gravísimo. Sin embargo, da la impresión que tampoco se hace nada al respecto. Van pasando los ministros y no saben regular la función jurídica como reclama el pueblo. Es verdaderamente grave que el Parlamento, donde reside la soberanía del pueblo, tenga tan poca credibilidad. Eso sólo lo conseguimos los votantes cuando damos la mayoría absoluta a partidos que no se lo merecen y desprecian el Parlamento (este año no hay Debate sobre el Estado de la Nación). Para remate final, la Iglesia Católica y el Gobierno de la Nación se dirigen al mismo precipicio que el resto de la población, con esta crisis. Y todo por su forma de llevar los asuntos de los ciudadanos, que no les creen. ¿Harán algo? No creo.

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Sobre los autores

Este Blog es obra colectiva del equipo técnico de Metroscopia. Los responsables de sus análisis y comentarios son , , Silvia Bravo, Susana Arbas, Mar Toharia, Marcos Sanz, Ignacio Urquizu, Antonio López Vega, Francisco Camas y Gumersindo Lafuente.

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Metroscopia combina la experiencia de su equipo profesional en estudios de la opinión de la sociedad española con una actitud de curiosidad permanente. Referente en sondeos políticos y estimaciones electorales, aborda investigaciones sobre todos los ámbitos de la vida social. Este blog aporta algunos de los datos públicos de estudios de Metroscopia, así como reflexiones sobre opinión pública en general.

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Pulso Social de España 2 (enero 2011-mayo 2012)

Pulso Social de España 2 (enero 2011-mayo 2012)

Toda realidad ignorada prepara su venganza», advierte Ortega en uno de los párrafos finales del «Epílogo para ingleses» de su Rebelión de la masas. Y no hay realidad que, en democracia y sobre todo en tiempos de crisis, resulte más arriesgado ignorar que la opinión pública. El objetivo de esta serie de estudios es poner a disposición general datos de opinión solventes, relevantes y acerca de una amplia variedad de temas. Porque cuanto mejor conozcamos nuestro estado de ánimo colectivo menor será el riesgo de tener que afrontar las consecuencias de haberlo ignorado.

Pulso de España 2010

Pulso de España 2010

Intentando ser fiel a uno de los lemas orteguianos («vivir de claridades y lo más despierto posible»), el Departamento de Estudios de Opinión Pública de la Fundación Ortega-Marañón (FOM), con la colaboración de Metroscopia, y gracias al patrocinio de Telefónica, ha elaborado el presente "Pulso de España 2010", que aspira a ser el primero de una serie de informes periódicos sobre la realidad social española desde un planteamiento sosegado, independiente y plural.

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