Metroscopia

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“No creo en las encuestas”. Mal empezamos... Es tanto como decir “no creo en los termómetros”. Las encuestas, como los termómetros, no son una cuestión de fe, pertenecen al mundo más humilde y pragmático de la medición. Si están bien hechas, son una herramienta para medir, y así describir, los estados de opinión de una sociedad en un momento determinado. Los datos están ahí y son los mismos para todos. Otra cosa es cómo se analizan e interpretan...

Prostitutas en Manhattan y españolizar Cataluña

Por: | 25 de octubre de 2012

Barco

En 1905, y recién desembarcado en Nueva York, el arzobispo de Canterbury y primado de la Iglesia anglicana declaró a los periodistas que le recibieron que el propósito de su visita —todo un acontecimiento histórico— era estrechar vínculos entre la Iglesia de Inglaterra y las diferentes confesiones evangélicas del Nuevo Mundo. En el posterior turno de preguntas, un periodista le pidió su opinión sobre la gran cantidad de prostíbulos existente entonces en Manhattan, y el arzobispo, tratando de eludir el tema, respondió: “¿Hay muchas prostitutas en Manhattan?”. Al día siguiente, un diario publicó a toda página: “Primera pregunta del Arzobispo de Canterbury al llegar a Nueva York: ¿Hay prostitutas en Manhattan?”. La historieta —de veracidad dudosa en algunos de sus puntos— suele utilizarse en las escuelas de periodismo para ejemplificar la forma en que palabras colaterales pero impactantes y de ambigua interpretación pueden imprevistamente desviar el foco informativo de lo que en principio debía ser el principal hecho noticiable. Regalar al hablar —y ya sea consciente o inadvertidamente— un titular es el modo más seguro de robarle protagonismo mediático a lo que realmente se pretende transmitir.

Y, sin duda, algo muy parecido a esto es lo que ha ocurrido hace unos días en la sesión parlamentaria en que el Ministro Wert indicó su propósito de españolizar a los escolares catalanes. Inmediatamente aclaró lo que pretendía decir exactamente con esa polisémica expresión: fomentar que en Cataluña los escolares lleguen a sentirse, a la vez, catalanes y españoles. Pero para entonces, el revuelo armado por sus primeras palabras (toda una perla como titular) había hecho ya estrepitosamente inaudibles las explicaciones que vinieron después y que constituían, de hecho, el verdadero mensaje que trataba de expresar.

Por encima de su primer y más inmediato carácter anecdótico, este suceso sugiere un par de reflexiones. En primer lugar, cabe preguntarse hasta cuándo podrá soportar nuestra democracia la ramplonería (por no decir inanidad) dialéctica de nuestra clase política. Remolinos de descalificaciones, de exabruptos y de insultos, acompañados de gratuitos —y siempre fascistoides— juicios de intenciones, como los originados ahora por las palabras del Ministro Wert, constituyen, en realidad, la mezquina moneda corriente de nuestra vida parlamentaria a todo lo largo del arco ideológico. No se producen verdaderos debates que logren prender el interés ciudadano porque nadie parece dispuesto a entender sincera, respetuosa y honestamente lo que el adversario dice para tratar así de contrargumentarle con fundamento y de paso elevar, dignificándolo, el tono del debate público. Una auténtica desgracia que debe remediarse cuanto antes, pues remedio tiene. Como pedía en estas páginas hace unos días José María Izquierdo, por el bien de nuestra democracia debemos estar, a la vez, a favor de los políticos y a favor de que cambien: pero eso sí, mucho y ya.

La segunda cuestión es aún más preocupante: ¿cómo es posible que nuestros políticos conozcan tan mal lo que realmente piensan y sienten aquellos a quienes representan? Todos ellos propenden a presentarse como la voz del pueblo —y, en ocasiones, de todo el pueblo—, pero con excesiva frecuencia los sondeos (en definitiva, el único instrumento que, pese a sus posibles deficiencias, logra captar de forma razonablemente fiable el sentir ciudadano) dejan patente lo errado de esa pretensión. En el caso concreto del fomento, o no, en los centros educativos catalanes de las identidades nacionales compartidas, los datos del sondeo de Metroscopia que acompañan estas líneas resultan tan rotundamente claros que de un plumazo aventan tanta palabrería hueca como al respecto se ha podido oír en estos días. El 72% de la ciudadanía catalana está de acuerdo con que en sus colegios “se trate de enseñar a los escolares a sentirse, a la vez, catalanes y españoles, es decir, a sentirse tan orgullosos de ser catalanes como españoles”. Y lo especialmente llamativo es que esta propuesta de fomentar en las nuevas generaciones sentimientos identitarios incluyentes merece el acuerdo del 69% de los votantes de CiU, del 79% de los del PSC, del 97% de los del PPC y del 57% de los de ICV. Solamente entre los votantes de ERC las opiniones al respecto se dividen (de hecho, son incluso algunos más —47%— quienes están de acuerdo que quienes se muestran en desacuerdo —43%—). En el fondo, estos datos no deben extrañar de una ciudadanía en la que tan solo una minoría (entre el 19% y el 25%, dependiendo del momento y del sondeo) expresa un sentimiento identitario nacionalista (español o catalán) exclusivo y excluyente y en la que el sentido común y la capacidad de convivencia siguen constituyendo rasgos esenciales de su ADN cívico colectivo.

Españolizar Cataluña Gráfico
Fuente: Sondeo de Metroscopia, efectuado a una muestra de 1.500 personas mayores de 18 años residentes en Cataluña. Margen de error para datos globales en el supuesto de máxima indeterminación ± 2.6 puntos. Trabajo de campo realizado los días 16 y 17 de octubre.
El amplio tamaño de la muestra consultada ha permitido tomar en consideración la posible influencia en las respuestas de distintos matices semánticos en la formulación de la pregunta. Así, a la mitad de los entrevistados se les ha mencionado en primer lugar el gentilicio ‘catalanes’ y a la otra mitad el gentilicio ‘españoles’; y a la mitad se les omitió la segunda parte de la pregunta, que hace referencia al sentimiento de orgullo identitario. Las cifras que recoge el cuadro corresponden a los promedios resultantes, dado que las diferencias en las respuestas utilizando unas u otras formulaciones fueron mínimas y, por tanto, estadísticamente irrelevantes.

Hay 3 Comentarios

Ya que hablamos de estadísticas hoy la EPA nos dice que ya estamos en el 25% de parados. "Menos mal, ya hemos llegado a esa cifra mítica nunca lograda", diría Rajoy. Hoy en rueda de prensa la ministra de Trabajo, Báñez, no ha dicho nada al respecto hasta que se lo han tenido que preguntar los periodistas. A lo que ha respondido que las cifras no son tan malas porque no ha aumentado el paro como se pensaba. Y añadió: "Son personas también los trabajadores públicos que se han quedado sin trabajo". Y yo digo, las cuestiones de Estado son muy importantes como para dejarlas en manos de los políticos.

Wert no se ha equivocado con lo de españolizar Cataluña, lo que pasa es que después, en vista del éxito, lo intentó arreglar. Aquí el único nacionalismo realmente excluyente es el castellano.

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Sobre los autores

Este Blog es obra colectiva del equipo técnico de Metroscopia. Los responsables de sus análisis y comentarios son , , Silvia Bravo, Susana Arbas, Mar Toharia, Marcos Sanz, Ignacio Urquizu, Antonio López Vega, Francisco Camas y Gumersindo Lafuente.

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Metroscopia combina la experiencia de su equipo profesional en estudios de la opinión de la sociedad española con una actitud de curiosidad permanente. Referente en sondeos políticos y estimaciones electorales, aborda investigaciones sobre todos los ámbitos de la vida social. Este blog aporta algunos de los datos públicos de estudios de Metroscopia, así como reflexiones sobre opinión pública en general.

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Pulso Social de España 2 (enero 2011-mayo 2012)

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Toda realidad ignorada prepara su venganza», advierte Ortega en uno de los párrafos finales del «Epílogo para ingleses» de su Rebelión de la masas. Y no hay realidad que, en democracia y sobre todo en tiempos de crisis, resulte más arriesgado ignorar que la opinión pública. El objetivo de esta serie de estudios es poner a disposición general datos de opinión solventes, relevantes y acerca de una amplia variedad de temas. Porque cuanto mejor conozcamos nuestro estado de ánimo colectivo menor será el riesgo de tener que afrontar las consecuencias de haberlo ignorado.

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Intentando ser fiel a uno de los lemas orteguianos («vivir de claridades y lo más despierto posible»), el Departamento de Estudios de Opinión Pública de la Fundación Ortega-Marañón (FOM), con la colaboración de Metroscopia, y gracias al patrocinio de Telefónica, ha elaborado el presente "Pulso de España 2010", que aspira a ser el primero de una serie de informes periódicos sobre la realidad social española desde un planteamiento sosegado, independiente y plural.

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