Metroscopia

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“No creo en las encuestas”. Mal empezamos... Es tanto como decir “no creo en los termómetros”. Las encuestas, como los termómetros, no son una cuestión de fe, pertenecen al mundo más humilde y pragmático de la medición. Si están bien hechas, son una herramienta para medir, y así describir, los estados de opinión de una sociedad en un momento determinado. Los datos están ahí y son los mismos para todos. Otra cosa es cómo se analizan e interpretan...

¿Independencia? ¿Solo catalanes?

Por: | 11 de septiembre de 2013

Huella

Los cuadros que acompañan a este post comparan los datos del sondeo de Metroscopia para EL PAÍS llevado a cabo en Cataluña la semana pasada con los datos de la segunda Oleada de 2013 del Barómetro de Opinión Pública del CEO (Centre d´Estudis d´Opinió) con respecto,  por un lado, al sentido del voto en el caso de un hipotético referéndum sobre la independencia de Cataluña y, por otro lado, al sentimiento identitario de la población catalana.

Son mayoría, en ambas encuestas, quienes votarían a favor de la independencia de Cataluña si se produjera ese, hasta ahora, hipotético referéndum: 56% en el sondeo del CEO y 49% en el de Metroscopia. No obstante, en las otras alternativas de respuesta se producen unas llamativas diferencias que, probablemente, tengan que ver más con el diferente enunciado de las mismas que con cambios temporales en la opinión de los ciudadanos. Así, la  alternativa ofrecida por Metroscopia a la independencia es el voto a favor de que Cataluña siga formando parte de España y por ello se inclina un 36%. La opción alternativa del CEO es el voto en contra de la independencia y consigue un 23%. Esta diferencia de 13 puntos probablemente obedece al simple hecho de tener que optar entre algo que se presenta a favor y algo que se plantea en contra: la experiencia demoscópica enseña que “estar a favor” suele ser más fácil que declararse “en contra”. La evasiva usual ante la opción —siempre emocionalmente más costosa— de expresar una respuesta de signo negativo es abstenerse de opinar. De hecho, si en ambas encuestas se suman los porcentajes de quienes no están a favor de la independencia y los de quienes se abstendrían de votar el porcentaje que se obtiene es idéntico : 38%.

En la pregunta sobre el sentimiento identitario de los catalanes también se observan algunas diferencias entre las dos encuestas que pueden ser achacables, también, quizá en mayor medida,  a sesgos en la forma en que ha sido planteada. Pero en todo caso, y al margen de relativamente menores diferencias en las respuestas, lo que queda claro en ambas encuestas es que el sentimiento identitario excluyente  es claramente minoritario en la sociedad catalana: solo un 24% en el caso de la encuesta de Metroscopia y un 35% en la del CEO se declara “Solo español” o “Solo catalán”. La clara mayoría (74% y 65%, respectivamente) expresa, en cambio, identidades incluyentes, por decirlo con la ya clásica terminología de Linz.

Cuadro 1
Cuadro 2

En twitter @JPFerrandiz

Hay 44 Comentarios


Parto y aviso con que ni estoy a favor ni en contra de este contenido en concreto, ni con las resoluciones que haya acometido ningún pueblo o ningún partido político sobre esta situación concreta (todas estas opiniones me las reservo en este momento), porque nada de esto sirve para lo que a continuación quiero observar. No soy ninguna alma cándida, por supuesto, como tampoco creo en la existencia de una absoluta imparcialidad (ni falta que hace*); con todo, y tal vez con cierta arrogancia, quisiera llamar la atención sobre algo quizá un poco anterior a la fundación de cualquier opinión (sobre algo más básico): las magnánimas Estadísticas. Pregunto sobre el método. Yendo al grano, respecto a la página en la que nos encontramos, mi interés se concentra en la formulación siguiente (que sirve "simplemente" de cabecera a esta página, permítanme citarla a continuación): " “No creo en las encuestas”. Mal empezamos... Es tanto como decir “no creo en los termómetros”. Las encuestas, como los termómetros, no son una cuestión de fe, pertenecen al mundo más humilde y pragmático de la medición. Si están bien hechas, son una herramienta para medir, y así describir, los estados de opinión de una sociedad en un momento determinado. Los datos están ahí y son los mismos para todos. Otra cosa es cómo se analizan e interpretan...".
En ciertos puntos de una arrogancia supina, se traslada parte de la responsabilidad a quien la interpreta a posteriori sin que en ningún momento se presente la posibilidad de poder entender la forma en que se realiza a priori. Explíquennos antes cómo se hacen e igual sabremos después cómo interpretarlas (tantos resultados como criterios de medición). Esta cabecera marca por sí sola su actitud ulterior y queda patente...
Poco después (y en este caso en el artículo sobre la consulta independentista catalana), se tienen en cuenta y se muestran (por otra parte de un modo efímero) los datos de dos compañías: los de Metroscopia y los del Barómetro de Opinión Pública del CEO (Centre d´Estudis d´Opinió). Dos.
Entonces, ¿cuántos termómetros debemos tener en casa? ¿A quién tengo que consultar la valoración final del resultado de mi fiebre tras una posible indigestión de una estadística en mal estado? ¿Qué criterios seguir?
Insisto. No se guarden (bochornosamente) la posesión de la verdad, imparcial en todo caso. Porque, si no, en efecto, lamentablemente habrá que hacer una llamada a un muy poco probable acto de fe .
Así, contesto a la pregunta inicial: no es que no crea en las encuestas (pregunta capciosa en todo caso), sino que simplemente me pregunto cómo se hacen.
*Aunque sí y siempre que se muestre honestamente la imparcialidad; de tal modo entiéndase igualmente "humildemente".


Parto y aviso con que ni estoy a favor ni en contra de este contenido en concreto, ni con las resoluciones que haya acometido ningún pueblo o ningún partido político sobre esta situación concreta (todas estas opiniones me las reservo en este momento), porque nada de esto sirve para lo que a continuación quiero observar. No soy ninguna alma cándida, por supuesto, como tampoco creo en la existencia de una absoluta imparcialidad (ni falta que hace*); con todo, y tal vez con cierta arrogancia, quisiera llamar la atención sobre algo quizá un poco anterior a la fundación de cualquier opinión (sobre algo más básico): las magnánimas Estadísticas. Pregunto sobre el método. Yendo al grano, respecto a la página en la que nos encontramos, mi interés se concentra en la formulación siguiente (que sirve "simplemente" de cabecera a esta página, permítanme citarla a continuación): " “No creo en las encuestas”. Mal empezamos... Es tanto como decir “no creo en los termómetros”. Las encuestas, como los termómetros, no son una cuestión de fe, pertenecen al mundo más humilde y pragmático de la medición. Si están bien hechas, son una herramienta para medir, y así describir, los estados de opinión de una sociedad en un momento determinado. Los datos están ahí y son los mismos para todos. Otra cosa es cómo se analizan e interpretan...".
En ciertos puntos de una arrogancia supina, se traslada parte de la responsabilidad a quien la interpreta a posteriori sin que en ningún momento se presente la posibilidad de poder entender la forma en que se realiza a priori. Explíquennos antes cómo se hacen e igual sabremos después cómo interpretarlas (tantos resultados como criterios de medición). Esta cabecera marca por sí sola su actitud ulterior y queda patente...
Poco después (y en este caso en el artículo sobre la consulta independentista catalana), se tienen en cuenta y se muestran (por otra parte de un modo efímero) los datos de dos compañías: los de Metroscopia y los del Barómetro de Opinión Pública del CEO (Centre d´Estudis d´Opinió). Dos.
Entonces, ¿cuántos termómetros debemos tener en casa? ¿A quién tengo que consultar la valoración final del resultado de mi fiebre tras una posible indigestión de una estadística en mal estado? ¿Qué criterios seguir?
Insisto. No se guarden (bochornosamente) la posesión de la verdad, imparcial en todo caso. Porque, si no, en efecto, lamentablemente habrá que hacer una llamada a un muy poco probable acto de fe .
Así, contesto a la pregunta inicial: no es que no crea en las encuestas (pregunta capciosa en todo caso), sino que simplemente me pregunto cómo se hacen.
*Aunque sí y siempre que se muestre honestamente la imparcialidad; de tal modo entiéndase igualmente "humildemente".

Viendo los resultados de las encuestas (de las dos, aunque me creo más la de metroscopia) saco en conclusión una opinion (fortalezco más bien): el independentismo catalán se basa, ante todo, y como excusa, en el falso cuento del "expolio fiscal" aderezado, eso sí, con tientes identitarios, pero que ni mucho menos son la base del nacionalismo catalán (al contrario del vasco). Creo, además, que muchas ideas impulsadas por el nacionalismo, dentro de su logica, han corrido durante muchos años, sin que nadie, o apenas, se hayan confrontado, el ejemplo más claro, el cuento del falso "expolio fiscal", o lo de 1714 etc.

Si la capital de España hubiera estado en Barcelona o en Lisboa esta hermosa "balsa de piedra",expresión cara al inmortal Saramago, sería sólo Iberia.Dejemos de creer en España y en las Españitas.Como decía,por cierto,un bandido catalán,Bac de Roda,según un extraordinario romance anónimo:"No me matan por bandido,/por traidor,/que no me matan,/me matan por haber dicho,/que el pueblo no tiene patria".

"Yo mismo", ciertamente parece contradictorio. La respuesta es que el catalán cuando va por España tiene "que pedir perdón" por serlo cuando se presenta. Y como este sentimiento lo tienen tantos catalanes con familia en el resto de España, poco a poco va calando el sentimiento de que no somos queridos. Además nos damos cuenta que en España a menudo solo parece entenderse como español aquello de la cultura catalana que está incluida en España pero no lo específico. (como sí pasa con lo andalús -sevillanas, acento andaluz, etc-). Así, poco a poco, crece el independentismo de base cultural. Otra cosa es el independentismo de base económica que es indignación por las pocas inversiones del Estado en infraestructuras aquí.

No acabo de entenderlo, a ver si algún catalán puede aclarármelo ( me da igual que sea o no independentista). Si al menos un 65 % se considera español, en mayor o menor medida, ¿cómo es posible que un 56 % vote independencia?

Hola, un saludo a todos.
Lo malo de los 'comentarios on-line' es que camuflados en el anonimato suelen salir los peores sentimientos de todos.
Yo, no soy catalán pero tampoco nacionalista español.
Mi ideario es NO a las nuevas fronteras, en general. Lo ocurrido con la antigua Yugoslavia es palmario:
¿qué se gano con aquellas independencias? Nada
¿qué se perdió? Mucho: vidas y sociedades.
Creo que sólo ganaron de cierto los "líderes" nacionalistas de turno.
El estado de la economía catalana tiene mucho más que ver con el desastre de gestión de sus gobiernos (ojo: ERC demostró ser un pésimo gestor de lo público) que con otros factores. Recordemos que todas las partes de España, sin excepción, sufren.
Un ejemplo de 'perversión' de la Historia: la concepción de la propia Diada como ¿fiesta? de Cataluña ¡qué error histórico!
Eso de que en 1714 España aplastó los derechos catalanes es una afirmación ridícula: también Castilla perdió sus fueros en esa Guerra Europea (intereses cruzados de Austria, Francia, Inglaterra sobre un decadente reino español).
¿Quién ganó aquello de verdad?
¿Quiénes salieron derrotados de verdad?
Pero, lo principal ¿por qué narices sólo se pone el foco en ese suceso dentro del discurrir de la Historia en esta Península?
¿Alguien tiene una respuesta RACIONAL (no emocional) a esto?

Por lo demás, a esa altura del siglo XVIII no había naciones, sino reyes absolutistas. El Nacionalismo sólo existió desde comienzos del siglo XIX (casi 100 años después, gracias a Napoleón, ¡qué cosas!)

En mi opinión, el Nacionalismo catalán no es menos excluyente que el españolista: ambos son "ismos" radicales, que tienen su razón de ser más en el minus-precio al diferente que en el estricto amor a lo propio.

¡Ay!
Nacional-ismos:
¡cuánto sufrimiento ha habido por tu culpa!

Y ya vale de llamarnos 'imbéciles'... ¿qué os pensáis?, ¿que no somos capaces de ver lo que nos conviene?, ¿que sólo unos 'iluminados' veis que "nos manipulan"? Semejante arrogancia es preocupante.

Es curiosos ver la 'educación' con la que muchos de los españolistas defienden su punto de vista en este foro... la misma con la que los energúmenos fascistas han asaltado estar tarde la sede del gobierno catalán en Madrid. No cabe decir más.

Veo tanta sobervia en los comentarios que no veo el problema en que se efectue la consulta y sobre todo que sea VINCULANTE. Pero vosotros tranquilos que todo esto es una falsedad. Por cierto, si somos una carga dejarnos marchar. por otro lado siguiendo vuestra argumentación, en los juicios de divorcio por maltrato, ¿habria de considerarse tambien la voluntad de los maltratadores?.

Pues yo personalmente veo contradictorios los resultados de las dos encuestas entre el referendo de independencia y los sentimientos. En el peor de los casos, la del CEO, hablamos que el 69% de los encuestados se sienten españoles en mayor o menor medida (80% en la de metroscopia). Y quieren la independencia el 56 (49).

Esta diferencia me lleva a pensar dos cosas. una, que la mayoría de los encuestados no tiene ni idea de lo que es la independencia y lo que representa, y dos, que el voto favorable a ésta se debe más a un estado de ánimo (por la crisis, la corrupción, un sentimiento de sentirse agraviados...) que a una opción establecida.

El problema está, que, si guiados más por este estado de ánimo, ante un referendo oficial, se vote a favor de la independencia sin en el fondo quererla, encontrándose en una situación peliaguda.

La solución es difícil. Por un lado el inmovilismo lleva a una mayor desafección. Y por otro, autorizar el referendo para que salga el sí, cuando en el peor de los casos, al menos el 69 por ciento se sigue sintiendo español, lleva a que, si, como se presagia, el nirvana de una Cataluña independiente prometido por los secesionistas no se cumple, las proporciones en esta tierra serían catastróficas.

En definitiva, lo dicho, todo tiene una difícil solución.

No se puede comparar ni de lejor un termometro con una encuesta, el termometro mide el calor fisico y salvo que este estropeado es casi exacto, una encuesta cambia mucho dependiendo del número de gente a la que se pregunte, el estudio presentado es una encuesta a 800 personas, no creo que con 800 personas se pueda cubrir el rango suficiente para abarcar las diferentes opiniones de toda la sociedad de Cataluña, cada uno que saque sus conclusiones.

Me he metido en la noticia porque me ha sorprendido fuertemente el porcentaje del 49 por ciento. ¿Solamente...? Luego he leído que la encuesta se hizo en Cataluña; ahora sí lo entiendo. Si se hubiera hecho en el resto de España, podría salir un 125 por cien a favor. Qué pesadez de gente, qué chorro de dinero, cuánta soberbia de parte de uno de los pueblos más pueblerinos... Y que veo que me voy a morir sin ver ni el fin de la ETA ni la sangría económica de esta gente...

Este sondeo tiene la misma fiabilidad que el que afirmaba que más de un 90% de la gente estaba a favor de los JJOO Madrid 2020

ok

Me parece muy acertado y estoy muy de acuerdo con este comentario anterior de carmona. Será muy negativa la apariencia de engaño a un pueblo por parte de políticos falsos que buscan su rédito de poder y juegan con sentimientos hondos. Es otra época. Estamos ahora en tiempo de estados fuertes, de unión de estados más que de sentimentales vueltas al pasado y a los sueños de salón. Fue gran error impugnar aquel Estatuto tan catalán pero dentro de España, impugnación y sentencia que fue interpretada como humillación, gran error, vale la pena siempre respetar y aprovechar lo positivo. Salud

utopiacarmona, no tienes la menor idea de lo que hablas.
La identidad catalana es española, algo incuestionable e indiscutible.

El problema radica cuando los medios de comunicación están en manos de únicamente una parte y la educación está a su vez de ésta parte.

La identidad catalana es tan antigua como la castellana, y sólo desde la aprición del nacionalismo cultural a mediados siglo XX, se ha sentido diferenciada.

Rafael Casanova luchó por la identidad española de Cataluña, los catalanaes de las expediciones a América crearon "La Nueva Cataluña" en la actual Venezuela y ya en 1208 "Pere el Cerimoniós" escribiría en los Usatges de Barcelona "perderemos la guerra, pero al menos hemos dejado bien alto el nombre de España en estas tierras".

La cultura mata al separatismo, por éso a algunos les interesa un sistema educativo que genera un 40% de analfabetos y un 30% más de ignorantes... al PP los primeros.

Es lamentable como está la gente aborregada y engañada. Sin embargo, al final todo esto será positivo para Cataluña porque conseguirá mejoras. El que no llora no mama. El problema es el odio generado que no se si compensa. Miren esto: http://xurl.es/dabzr

los sentimientos, el sentirse parte de una comunidad con rasgos identitarios propios es algo incuestionable e incontestable, y es absurdo argumentar en pro o en contra, para atraer o para disuadir. Pero lo que ha "evidenciado ahora la crisis económica", en realidad, es que vuelven a recrudecerse los "argumentos" (porque siempre han estado ahí) con los que se quieren justificar los sentimientos, más para atraer que para disuadir. Aunque visto con detalle, y a tenor de las encuestas de opinión en Cataluña, parece que los argumentos económicos también sirven para disuadir, en la medida en que el apoyo a la independencia disminuye si se plantea el "Pacto Fiscal" como una meta probable. De modo que uno no puede dejar de sospechar que "alguien" en Cataluña esté en realidad jugando con los sentimientos de los catalanes haciéndoles creer que lo que se muestra como un fin,la independencia, es en realidad el medio para forzar la verdadera meta; el pacto fiscal y la autonomía financiera de Cataluña, sumándose así a los privilegios que ahora critica.
http://utopiadejuancarmona.blogspot.com.es/2013/09/el-estado-de-las-autonomias-iv-la.html

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Este Blog es obra colectiva del equipo técnico de Metroscopia. Los responsables de sus análisis y comentarios son , , Silvia Bravo, Susana Arbas, Mar Toharia, Marcos Sanz, Ignacio Urquizu, Antonio López Vega, Francisco Camas y Gumersindo Lafuente.

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Metroscopia combina la experiencia de su equipo profesional en estudios de la opinión de la sociedad española con una actitud de curiosidad permanente. Referente en sondeos políticos y estimaciones electorales, aborda investigaciones sobre todos los ámbitos de la vida social. Este blog aporta algunos de los datos públicos de estudios de Metroscopia, así como reflexiones sobre opinión pública en general.

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Pulso Social de España 2 (enero 2011-mayo 2012)

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Toda realidad ignorada prepara su venganza», advierte Ortega en uno de los párrafos finales del «Epílogo para ingleses» de su Rebelión de la masas. Y no hay realidad que, en democracia y sobre todo en tiempos de crisis, resulte más arriesgado ignorar que la opinión pública. El objetivo de esta serie de estudios es poner a disposición general datos de opinión solventes, relevantes y acerca de una amplia variedad de temas. Porque cuanto mejor conozcamos nuestro estado de ánimo colectivo menor será el riesgo de tener que afrontar las consecuencias de haberlo ignorado.

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Intentando ser fiel a uno de los lemas orteguianos («vivir de claridades y lo más despierto posible»), el Departamento de Estudios de Opinión Pública de la Fundación Ortega-Marañón (FOM), con la colaboración de Metroscopia, y gracias al patrocinio de Telefónica, ha elaborado el presente "Pulso de España 2010", que aspira a ser el primero de una serie de informes periódicos sobre la realidad social española desde un planteamiento sosegado, independiente y plural.

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