Mi móvil y yo

Sobre el blog

Aventuras y desventuras de una vida ligada a un teléfono. Sin el móvil se paralizan mis asuntos profesionales, pierdo contactos con familiares y amigos, desaparecen mis trabajos universitarios, mis cuentas, el despertador, las fotos de Rocco y Puça... Nadie sabe más de mí que mi móvil y por eso quiero contaros nuestras vidas.

Sobre la autora

Maria Trullàs

Maria Trullàs tiene 28 años, dos perros, un par de licenciaturas, otro par de másters, la consultoría de comunicación Vibe Comunica, y el portal de descuentos Cuponeo.com, que dirige desde su oficina móvil, un iPhone. Vive conectada a él todo el día. Sin ese aparato, su ritmo de vida sería imposible. Este 2012 lanza su marca de ropa, Overall Barcelona. Sus pasiones son sus dos chihuahuas, Madonna y Nueva York.

Eskup

TWITTER

María Trullàs

Archivo

mayo 2012

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31      

Recomendamos

Fundas contra la crisis

Por: | 30 de enero de 2012

El sábado quedé para tomar un café con Anna, una de mis mejores amigas desde hace ya 25 años. Somos la noche y el día en un espectro infinito de aspectos, pero siempre he pensado que en esencia somos iguales. A ella le encanta la música metal; a mí, el pop. Ella viste siempre de negro; yo sólo quiero colores. Ella tiene un gato; yo, dos chihuahuas. Ella es Android; yo, iPhone. Pero ni Anna ni yo somos ingenieras, así que nos toca ingeniárnoslas. Supongo que esto nos divierte y nos une (aún más, si cabe).

Hablando, se me acabó el café. Después vino un agua con gas. Emocionada, le contaba mis pasitos con la marca de ropa que estoy diseñando junto con Florentino, mi mejor amigo. Ella, más emocionada, me explicó su nuevo proyecto para ingeniárselas y hacer frente a la crisis. Hace años que sus jefes no le suben el sueldo y desde entonces se las apaña dando clases particulares de danza del vientre, fuera de su horario de oficina. A las clases se le ha unido ahora un nuevo arte para llegar mejor a final de mes: se llama Duskreations. Consiste en hacer, a mano (con sus manos), fundas para el móvil a base de fieltro. En su web tiene algunas de muestra, pero el cliente puede decidir cómo la quiere: de qué colores y con qué forma.

Anna abrió el bolso y sacó la suya. Un guante azul para su HTC, con un Cálico Electrónico perfectamente recortado y cosido. Hace muy pocos días que tiene Duskreations en marcha, y me comenta que ya ha recibido cientos de visitas y algún que otro pedido. Hoy ha recibido el mío: quiero una funda de Madonna. Me ha prometido que la tengo el sábado en mis manos. Prometo sacarle una foto para vosotros.

Captura de pantalla 2012-01-30 a las 18.03.32

Diseña tu condón para el móvil

Por: | 26 de enero de 2012

De carcasas para el móvil hay de tantos tipos y modelos como de condones. Más gruesas, más finas, con relieve... Unas más suaves al tacto, otras de colores, algunas que están especialmente diseñadas para proteger el aparato, e incluso las hay de sabores como las de la marca Jelly Belly (bueno, olores).

La verdad que yo no uso protección para el teléfono. Compré una carcasa amarilla cuando tuve mi primer iPhone, pero como me lo robaron, la superstición me llevó a pensar que había sido culpa del color que, gracias a Moliére, asociamos a la mala suerte. A pesar de ello, me gusta ir a la sección de accesorios de las tiendas de telefonía para ver qué se lleva ahora. Creo que de ver tantas, ya me aburren y nunca me quedo ninguna. En realidad, son siempre las mismas en todos sitios, igual que sucede con los condones.

Hace pocos días coincidí por las calles de Barcelona con Jordi, un compañero de clase de cuando estudié Publicidad. Le llamaron mientras intentábamos resumir cinco años de vida en cinco minutos de conversación. Al sacar su móvil a relucir, vi que lo llevaba cubierto con algo que nunca había visto por aquí. Lo primero que pensé es que había comprado su carcasa fuera, en algún lugar que yo aún no había pisado. Pero no. Jordi compartió su secreto conmigo: se la había diseñado él mismo. 

Si queréis hacer como él y crear vuestro propio condón para el móvil, podéis hacerlo pinchando con Case-Mate. Yo voy a probarlo.

Captura de pantalla 2012-01-26 a las 21.14.17

 

 

 

 

¿Quién se conecta desde el aeropuerto?

Por: | 24 de enero de 2012

El año pasado viajé a Boston por trabajo, haciendo escala en Nueva York. El vuelo que tenía que llevarme de la Gran Manzana a mi destino se retrasó unas cuatro horas. Cuando apenas llevaba dos de espera, comencé a desesperarme. Música, revistas, libros, golosinas. Libros, golosinas, revistas, música. Aburrida ya, saqué el iPhone de mi bolsillo para jugar un rato a Orba (los que me conocen saben que es uno de mis vicios preferidos). Por inercia, se me fue el dedo a la app de correo, aun sabiendo que ahí en el JFK no me funcionaría, como tampoco el Whatsapp, ni el Safari, ni nada que requiriese 3G o WiFi.

Como tengo activada la opción de detectar redes inalámbricas (todo sea para ahorrar unos megas del internet móvil y ganar velocidad), enseguida el teléfono me pidió si quería conectarme a alguna de las disponibles. La primera de la lista era Boingo Hotspot. Aparecía sin clave de acceso. Le dí un clic para conectarme y... ¡30 minutos de internet gratis! Luego a pagar, porque obviamente nadie vive del aire.

Boingo es una empresa multinacional líder en la instalación y comercialización de conexiones WiFi en puntos de interés como hoteles, restaurantes, bares, etc. Pues bien, hace unos meses sacaron algunos datos sobre qué dispositivos móviles utilizan su servicio en los aeropuertos. Y ¡tachán! Resulta que formo parte de la mayoría de gente que tira de su sistema para conectarse cuando se aburre esperando un vuelo: el 83% lo hacen desde un aparato Apple.

¿Será que llevar una manzana por logo nos hace más adictos a la Red?

Captura de pantalla 2012-01-24 a las 16.29.41

 

¡Habemus memoria USB!

Por: | 23 de enero de 2012

Sé que no sólo me sucede a mí eso de perder el pendrive. O desaparece en la inmensidad de mi bolso, o me lo dejo conectado en algún ordenador ajeno, o, lo peor, se me cae en el WC porque, al ser tan pequeño, lo llevaba en el bolsillo de atrás de los tejanos y al bajármelos se me escapó sin decirme adiós.

Por suerte, lo que no pierdo tan a menudo es el teléfono. Y desde que me descargué la app Disco USB, ya no voy desperdiciando memorias USB, porque esta aplicación permite convertir el iPhone en un pendrive casi en toda regla. Digo "casi" porque no nos escaparemos de tener que utilizar iTunes ni tampoco el cable blanco que nos permite cargar el teléfono y/o conectarlo al ordenador. Y tampoco podremos organizar los documentos que agreguemos en carpetas...

Pero no nos quejemos, porque precisamente la funcionalidad de poder meter y sacar archivos del iPhone es una de las que más se echa en falta en este teléfono. Poco a poco, Apple está poniendo remedio al asunto. De hecho, si Disco USB funciona es porque desde hace algún tiempo iTunes nos deja gestionar archivos desde ciertas aplicaciones, a través de la opción "compartir archivos". Gracias a ello y con la aplicación que os recomiendo, ahora podemos añadir archivos al teléfono cuando lo conectamos al ordenador.

Os explico brevemente cómo empezar a utilizar Disco USB:

1. Descargamos la app desde la AppStore.
2. Conectamos el iPhone al ordenador (como siempre, ¡con el cable blanco!).
3. Seleccionamos el dispositivo en iTunes, y vamos a la pestaña "aplicaciones".
4. Vamos bajando por la pantalla, hasta que demos con "compartir archivos".
5. Clicamos sobre la aplicación, y posteriormente le damos a "añadir".
6. Seleccionamos el archivo que queramos almacenar en el iPhone, y le damos a "abrir".
7. Y ya tenemos el fichero en el teléfono, dentro de la aplicación Disco USB.
8. Podemos abrirlo desde la propia app, mandarlo por email, etc.

Por cierto, la aplicación es gratis :)

Captura de pantalla 2012-01-23 a las 16.30.22

Distopía

Por: | 20 de enero de 2012

Intuyo que algunos de los que me están leyendo se enteraron del cierre de Megaupload y de la detención de sus responsables de la misma manera que me enteré yo: a través de Twitter. Y, por supuesto, desde el móvil. Otro día os hablaré de las aplicaciones que utilizo para informarme en profundidad.

No voy a entrar a juzgar si lo hecho está bien o está mal, pero sí puedo decir que es una consecuencia (más) de la distopía que se han creado los propios guardianes de los derechos de autor: personas y grupos organizados, quienes durante décadas vivieron su propio sueño, pensándose dioses en el cielo, cuyos poderes para cobrar cantidades injustificadas de dinero a los mortales iban a eternizarse.

Supongo que tiene razón Sabina en su "Cómo decirte, cómo contarte", cuando canta que el cielo está en el suelo y que Dios le paga un sueldo a Satán. En su caso se lo deben haber pagado con creces, porque ahora no pueden parar al demonio que para ellos supone Internet, ni con barreras ni cortafuegos.

¿A caso el jaque mate a Napster, hace ya más de diez años, les sirvió a los guardianes por algo más que para contemplar el nacimiento de cientos de clones con el mismo espíritu y distinto nombre? Me da a mí que o se adaptan al medio, dejando su imperialismo del pasado justamente en el pasado, o que lo peor de la distopía aún les está por venir.

 

Aplicaciones de pago, ¡gratis!

Por: | 19 de enero de 2012

Ayer os contaba que mi iPhone, a pesar de no respirar, me conecta con todas las vidas. Hoy sigo con el tema de las conexiones, pero en otro ámbito. Así os presento a AppGratis, una aplicación que enlaza a la AppStore para que descarguemos otras aplicaciones. AppGratis, como su nombre indica, ofrece aplicaciones que cuestan cero euros (algo muy apropiado con los tiempos que corren). Pero no son apps cualquiera, sino apps que habitualmente son de pago pero que durante un tiempo limitado no lo son.

AppGratis detecta estas gangas que hay en la tienda de aplicaciones del iPhone y ofrece cada día una distinta. Hoy, el regalo se llama Nostalgio y me servirá para agrupar y enmarcar las fotos tomadas con el teléfono, de diferentes maneras. Abajo os dejo ver mi primera creación :)

Sin la ayuda de AppGratis, Nostalgio me hubiera salido por 2,39 euritos.

IMG_2343






Connecting people

Por: | 18 de enero de 2012

Mi móvil y yo... Mi móvil y yo... Un binomio inseparable. Lo llevo tan pegado a mí que cuando me preguntan si vivo sola, siempre respondo que no, que en mi casa hay más animales que personas: vivo con dos chihuahuas, que más abajo os presentaré, y también con mi iPhone.
¿Que no tiene vida propia? ¿Seguro? Lo acepto, pero me conecta con familia, amigos, colegas, trabajo... De mil maneras. De todas, menos físicamente (aunque a veces me resulta mucho más íntimo tener agarrado el aparato a la oreja que hablar con alguien que está a dos metros de distancia). Y, personalmente, en múltiples ocasiones prefiero eso de que no me vean (no soy nada fan de la videollamada inesperada...).
Hablando de conexiones, hoy pasé mi primera media hora de la mañana conectada, telefónicamente, a otras vidas. Ahorrándome tener que maquearme y taparme las ojeras para salir a la calle, con este frío que hace. Veamos:
Conexión 1: Mi padre me llama temprano, para pedirme que vaya al banco a arreglar unos papeles. Ojalá le hubiera podido ver. A él sí. No importa que me vislumbre con estas pintas matutinas.
Conexión 2: Estoy en pijama todavía, sin haberme duchado, sin haber desayunado, sin haber sacado a los chuchos. "¿Para qué ir al banco? Voy a llamarles. A ver si tengo más suerte que otros días", pienso. Nunca cogen el teléfono desde las fusiones de cajas de ahorro. Pero aún así, llamo ¡¡Bien!! Me lo cogen, me responden con una sonrisa (o eso intuyo) y encima me dicen que no van a cobrarme nada por la gestión. Asunto arreglado, sin haber tenido que desplazarme ni haber tenido que enseñarles los dientes para que hicieran algo (normalmente, sólo funcionan así los de Catalunya Caixa).
Conexión 3: Mientras hablaba por teléfono con el banco, me llama mi madre. No se lo puedo coger, pero me manda un whatsapp. Dos. Tres. Siempre me quiere dar y me da los buenos días.
Conexión 4: Después del momento Whatsapp (aplicación imprescindible donde las haya), llamo a mi mejor amigo, Florentino, para ver si quiere que desayunemos juntos. No me lo coge. Se ha hecho un poco tarde y ya está trabajando. Lo sé porque es el único momento en el que no atiende mis llamadas.
Todas estas vidas han estado aquí, esta mañana, en mi casa. Yendo para arriba y para abajo, jugando con Rocco y Puça, yendo al baño, lavándome las manos (¡viva el altavoz del teléfono!), abriendo la nevera.
¡Qué buen slogan el de Nokia! Connecting People (aunque sea con un iPhone).

 

Roccopuça
El de la izquierda, Rocco; la negra, Puça.

 

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal