Imparable

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 30 mar 2012

Pare

Hay palabras que son algo más que sus significados. Son símbolos, marcas, banderas. En comunicación política, estas palabras decisivas y únicas tienen un valor extraordinario. Imparable es una de ellas. Ayer la ministra de Empleo, Fátima Báñez, la utilizó. “La senda reformista del Gobierno es imparable" aseguró en unas declaraciones a pie de micro en la sala del ‘escritorio de prensa’, justo al lado del Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de los Diputados. Antes, al inicio de su jornada laboral, había sido ostensiblemente aplaudida -como señal de reconocimiento o de ánimo- por la bancada del PP al entrar en el hemiciclo.

Imparable es una de esas palabras-fuerza. En el libro Palabras que cambiaron el mundo, 50 discursos que han hecho historia la encontramos citada en muchos ellos. Simon Sebag Montefiore escribe en el prólogo: “Un gran discurso no sólo refleja la verdad de una época; también puede reflejar una gran mentira. Esta maravillosa colección de discursos contiene himnos conmovedores que resumen los principios de dignidad y de libertad que todos defendemos. Son palabras de bien que iluminaron el mundo. Pero también podemos encontrar en esta selección alguno de los discursos más despreciables, los que oscurecieron los horizontes del mundo libre. Son precisamente estos últimos los que deberían representar para nosotros un auténtico aprendizaje”.

Las palabras lo son todo en política. Con ellas hacemos y deshacemos. Con ellas creamos y destruimos. Con ellas convencemos y defraudamos. Con ellas sumamos o restamos. Medirlas, utilizarlas con criterio de oportunidad social y temporal, no solo de eficacia política o mediática, es una tarea exigible a cualquier responsable político. Seguro que la ministra lo sabe bien. Y, por lo tanto, solo cabe suponer que además de saber lo que dice, conoce lo que significa, lo que evoca, lo que proclama. No hay desliz, es estrategia.

 

Hay palabras que, además, como las armas, las carga el diablo. Imparable no admite dudas. Nada la detiene. Pero la política tiene a veces otros caminos. Y no siempre las líneas rectas y duras son el trazado más corto cuando se trata de llegar lejos. El acuerdo, el consenso y la paz social son –seguro- itinerarios transitables. Y estos sí que no deben detenerse nunca.

Confundir lo inaplazable (las reformas), con lo imparable (esta reforma) puede tener efectos no deseados cuando las palabras desafían y echan un pulso. En política, a veces, la realidad te obliga a desdecirte, matizar, adaptar, y no en pocas ocasiones, a cambiar de registro y de enfoque. Parecer intransigente e inflexible, cuando se quiere convencer, te sitúa en el terreno de la imposición.

Resistir es otra de esas palabras especiales. Una palabra política como pocas. En Los hijos de la libertad de Marc Levy, Emma Dancourt la proclama así: “Me gusta el verbo resistir. Resistir a lo que nos aprisiona; a los prejuicios, a los juicios precipitados, a las ganas de juzgar, a todo lo que es malvado en nosotros; a las ganas de abandonar, a la necesidad de quejarse, a la necesidad de hablar de uno mismo en detrimento del otro, a las modas, a las ambiciones malsanas, al desconcierto ambiente. Resistir… y sonreír”.

 Aquellos que crean que su agenda es y debe ser imparable, no deberían ignorar la fuerza de otras palabras tan épicas y de fuerte carga emocional. La resistencia no siempre cede. Alimenta algo profundo: la dignidad del que se siente agraviado o atacado. No olvidemos: “no hay enemigo pequeño” decía el maestro Sun Tzu.  

Nota final: Adjunto otros enlaces inspiradores.
Imparable
, la película de un tren que al  final, se para
Imparable
, el libro de un exministro
Imparable, la campaña de los exfumadores europeos
Como veis, casi nunca nada es definitivo.

Hay 7 Comentarios

Gracias por vuestras aportaciones.
Decía la filósofa Hannah Arendt que "solo humanizamos lo que sucede en el mundo y en nosotros, cuando hablamos, y que es cuando hablamos cuando aprendemos a ser humanos".
La política necesita leyes y proyectos, sí... pero en tiempos de incertidumbre, lo que necesita -sobretodo- son miradas, horizontes, caminos...en definitiva, palabras.
Tus palabras son tu identidad.
Cómo las utilizas, hablan de tí.
--
Mañana publico un artículo sobre los 100 días de comunicación del Gobierno. Nos leemos, si queréis.

Un escaso porcentaje de comunicación de la palabra es su significado; mayor porcentaje tiene su figuración (denotación y connotación, polisemia y sinonimia, otros recursos estilísticos..., se designa de varias maneras). Imparable nos arroja (o nos arrolla) la sensación de arrollador. Denota y connota pues un discurso fascistoide, amén de demagógico porque nadie puede saber qué depara el futuro (a lo mejor una piedra lo suficientemente grande para que lo imparable quede detenido y estancado).

Solo dos apuntes. La actual ministra me recuerda mucho a Celestino Corbacho ese inefable ministro de trabajo de ZP. Y unos comentarios de L. Toharia: Los principales efectos de una reforma laboral son los no previstos.

Las palabras de Fátima Báñez me recuerdan las de aquél que moraba en El Pardo que dijo que todo quedaba "atado y bien atado".

No te preocupes. Imparable es de por sí una palabra - mentira, pues el mundo es energía que se transforma. Por ejemplo , lo imparable en parado.

Las pequeñas diputas entre parejas, las grandes, las separaciones, casi siempre se producen por una falta de diálogo. Imparable, creo es una palabra de prepotencia y mirar por encima del hombro a los demás, y como he empezado no solo las parejas, sino pueblos enteros han empezado y terminado sus disputas en guerras absurdas y enfrentamientos, por haber utilizado la palabra clave: el diálogo, siempre que hay un diálogo social, se acercan postauras y por supuesto, que todos tienen que perder un poco pero no poner un muro, para que se estrellen los dos trenes uno por cada lado, cuando se tien el poder de la mayoría absoluta se cometen la mayoría de los errores y que siempre perjudican a los más débiles, creo que para sacar un país adelante tenemos que contar todos, gracias por tus comentarios.

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Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

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