Presidentes a la reelección

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 12 mar 2012

Relect

Las elecciones del próximo día 25-M en Asturias y Andalucía tienen algo más en común que la fecha. Se trata de la reelección. Los dos actuales presidentes, Francisco Álvarez Cascos y José Antonio Griñán, respectivamente, se presentan a la reelección con desigual expectativa. Cascos es el político peor valorado de los contendientes y Griñán el mejor de los que están en liza, aunque no aprueba, según la reciente encuesta preelectoral del CIS.

La reelección presidencial tiene siempre un marco mental muy determinado que favorece el debate sobre el cambio. Cuando los candidatos no se presentan a la reelección (este era el caso de Rajoy y de Rubalcaba) las propuestas políticas giran más en torno al futuro. Cuando uno de ellos es presidente, inevitablemente, el debate se centra en la continuidad o el cambio. En Andalucía, por ejemplo, el 52% de los electores quiere un cambio político, frente al 26% que prefiere la continuidad.

Griñán y Cascos han seguido caminos opuestos en la gestión de sus expectativas. El andaluz ha estirado al máximo la legislatura esperando que factores externos a su gestión (la posible victoria de Carme Chacón en las primarias socialistas, o el desgaste por los primeros 100 días del gobierno de Rajoy) le proporcionara algo de oxígeno político. El asturiano, lo contrario. Ha precipitado el final de la legislatura rompiendo el difícil pacto entre su partido, Foro Asturias, y el PP buscando un nuevo equilibrio de fuerzas entre los conservadores. El resultado no parece que vaya a ser una jugada maestra: el PSOE podría volver a ganar las elecciones como ya hizo el pasado 22 de mayo y, además, UPyD podría entrar en el Parlamento de Asturias haciendo todavía más compleja la gobernabilidad.

En Andalucía, Griñán se enfrenta por primera vez a unas elecciones, ya que sustituyó a Manuel Chaves al inicio de la legislatura, que dimitió en un ejercicio de cálculo y relevo político. Pero su oponente, Javier Arenas del PP, lo hace por cuarta vez consecutiva, aunque en cada proceso electoral ha ido aumentando y creciendo en votos y escaños.

Los presidentes, en plena crisis económica, se enfrentan a un gran desgaste electoral. Lo estamos viendo en toda Europa. Los electores, desconcertados e irritados, buscan culpables y soluciones. Griñán, además, debe afrontar un 31% de paro, al mismo tiempo que un corrosivo proceso judicial sobre la gestión del ERE le destroza la base electoral y la confianza de sus conciudadanos. Su liderazgo tampoco cotiza. Y la situación económica andaluza confirma las dos Españas del crecimiento…, entre el norte y el sur, como hemos podido leer en el último número de los Cuadernos de Información Económica que elabora la Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas) bajo el título: “Débil y dispar crecimiento económico”.

Griñán, empeñado en enfrentarse al PP andaluz y a su candidato, puede estar desperdiciando lo que podría ser su única estrategia posible. Los andaluces, confrontados entre cambio o continuidad, optarán por el primero. Pero frente a la opción de qué partido, qué presidente y qué gobierno puede defender mejor los derechos y los intereses de Andalucía frente al Gobierno central de Mariano Rajoy, entonces sí que hay juego. El adversario de Griñán no debería ser Arenas, sino Rajoy. Le interesa el eje Sevilla-Madrid; Junta-Gobierno; Andalucía-España; más que el duelo PSOE-PP en el que tiene todas las de perder, hoy por hoy.

Si los electores piensan que entre Rajoy o Andalucía, Arenas obedecerá y priorizará al presidente del gobierno y del PP, entonces quizás Griñán y su opción alternativa puedan tener una oportunidad. Que, a pesar de todo, éste tenga más valoración que su directo oponente es una débil señal de esperanza para el PSOE. Quedan pocos días. El desgaste es de tal envergadura que solo un relato sobre lo que le interesa a los andaluces y las andaluzas puede frenar las ganas de cambio que ya expresan como deseo y anhelo. Interés frente a deseo. Los electores decidirán sobre el pasado, o sobre el futuro. Ahí estará la clave.

(Foto: Chapa de la campaña de Jimmy Carter para la reelección, 1980, extraído de Articcobalt)

Hay 3 Comentarios

Ángela, gracias por tu aportación. Mañana escribo, seguramente, sobre el debate. Nos leemos, si quires.
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Mariano, gracias por tu aportación y por tus buenos deseos. Escribo para personas como tú: críticas y comprometidas. Espero que encuentres aquí una referencia más para seguir profundizando en el debate de qué política queremos y necesitamos.

Abrazos

Las generalizaciones nunca son buenas consejeras, pero en materia electoral la experiencia parece confirmar que en este país nunca gana la oposición, sino que son los gobiernos los que las pierden. Y no es que uno sea partidario de las lecturas y análisis de tipo "negativo", pero los hechos constatan la validez del axioma antipositivo. No hay duda: ¿o es que el tripartito catalán supo parar la "hemorragia" de votos? ¿o el "insigne" zapatero (con minúscula a conciencia) dedicarse a lo suyo y remendar con oficio las "suelas" de su manifiesta incompetencia política?.
En fin, miremos al futuro y a los resultados, más que nada para ver si nos equivocamos: para variar.
Saludos cordiales y suerte con el blog, Antoni.

Mi querido Antoni,

"No es de recibo" ... eso es lo que han dicho una y otra vez en los medios de comunicación por el escaceo de Arenas en Canal Sur para celebrar un debate. Unos presidentes que se apuntan el tanto de la reelección y otros que se lo aseguran según el posicionamiento estratégico... Si la retaguardia no sale, mandarán a los aqueros... O a la caballería...

Un fuerte abrazo

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Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

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