Suicidios políticos

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 06 abr 2012

Suicidio-de-jubilado-en-grecia

Se llamaba Dimitris Christoulas,
de 77 años, griego. Se suicidó hace un par de días. No podía más: “No puedo vivir en estas condiciones. Me niego a buscar comida en la basura”. Un nuevo suicidio, como arma de denuncia desesperada, nos ha sacudido la conciencia. La nota que dejó como testamento político (“Creo que los jóvenes sin futuro algún día cogerán las armas… y colgarán a los que traicionaron la nación”) es un grito descarnado, desgarrador. Es un alegato épico y dramático. Prefirió una muerte digna, a una vida sin ella.
Lo hizo a la luz del día. A escasos metros del Parlamento, en Atenas. A media mañana, a la vista de todos, y en la plaza Sintagma, kilómetro cero de la capital y del país. Fue una tragedia griega, íntima y personal, pero de resonancias públicas y colectivas. 

Se llamaba Mohamed Bouazizi, era de Túnez. Se suicidó el pasado 17 de diciembre de 2010. Los tunecinos no necesitaban el efecto de la revelación de cables estadounidenses, a través de Wikileaks, sobre la corrupción del régimen en una sociedad con más del 40% de ciudadanos en paro. No necesitaban la constatación documental de que sufrían en carne propia cotidianamente. La desesperación económica personal llevó a Bouazizi al suicidio. La arrogancia déspota de la administración, al negarle su permiso para vender frutas y verduras en el mercado, le arrastró al precipicio. Pero los jóvenes de su generación lo vivieron como un martirio y un sacrificio excesivo para quien, desposeído de todo, se arrancó lo único que le quedaba: la vida.

Se quemó a lo bonzo. Sus llamas se convirtieron en la chispa que explotó el polvorín de las revueltas tunecinas. Y de todo el norte de África. Ni al derrocado presidente Ben Alí (que expulsó a la delegación de Al Yazira en Túnez en el año 2006), ni a Hosni Mubarak les valió para nada cerrar las sedes de la televisión o impedir el acceso a Internet. Las llamas ya estaban en la red.

Se llamaba Albert Santiago Du Bouchet Hernández. Era de Cuba, pero llegó a España después de ser aprobado el proceso de excarcelaciones del actual Gobierno del hermano de Fidel Castro. Se ha suicidado este miércoles en las Palmas de Gran Canaria. Era un preso político más, uno de tantos. Periodista y desterrado. Fue perseguido, encarcelado y exiliado el pasado 2011. Su mujer y sus dos hijos, en Móstoles. Él, en Las Palmas de Gran Canaria esperando una ayuda que no llegó.

Du Bouchet, que fue director de la agencia independiente Habana Press, pertenecía al Grupo de los 75, opositores condenados en 2003. Ahorcarse ha sido su opción ante la falta de ayudas, de recursos, ante la falta de escasez de todo.

Cuando ya no tienes nada, te queda tu cuerpo. Tu último espacio de libertad. Tu última propiedad se convierte en tu dignidad. El suicidio en política es la constatación del fracaso de la política. Y, a la vez, sorprendentemente, el detonante de la reacción.

Este texto es un humilde homenaje a las personas que se han quitado la vida por una causa política. Rescato un fragmento del libro “Jan Karski”, de Yannick Haenel: “El suicidio de nuestros amigos profundiza nuestra soledad, al tiempo que la devasta; el suicidio de nuestros amigos todavía es más difícil de soportar por el hecho de que nos interpela sobre el nuestro; pero también porque nos recuerda la posibilidad del suicidio que nos acompaña permanentemente”.

No olvidemos sus nombres: Dimitris, Mohamed, Albert Santiago y tantos otros. Las personas mueren, pero las palabras no mueren nunca. Recordemos sus nombres para recordar sus causas. "Lo que se nombra adquiere fuerza. Lo que no se nombra deja de existir" decía Czeslaw Milosz. Recordemos sus nombres para sembrar de esperanza su desesperanza. Para no olvidar la tarea pendiente. Para no ceder. Para honrar su memoria. Para que su suicidio no sea, además, la inmolación de la política. Ni la nuestra.

(Fuente de la fotografía)

Hay 10 Comentarios

Señores, parece que esto empieza a ocurrir ahora, desde que está el Pepé. Abran los ojos, esto no se gesta en dos días... Vaya por delante que la cosa está muy jodida y que hay mucha gente pasándolo mal, pero también estaría bien plantearse qué podemos hacer además de buscar trabajo ¿por qué no crearlo? Muchos no podrán, pero otros muchos sí. Emprendan, creen ¡crean! La esperanza no la quitan los políticos, cada día se producen cientos de noticias maravillosas que merecerían ser portada y no lo son. Frótense los ojos, intenten luchar de manera proactiva e intentemos salir del hoyo entre todos, no esperemos a que 'nos saquen'.
Saludos y ánimo para todos los que las están pasando 'canutas'.

España lo tiene mas complicado.De entrada en cualquier país de los citados cuando la gente no come se suele cabrear y mucho.En este Estado fallido no. Aquí Cáritas saca adelante a 12 millones y a otra cosa mariposa.Aquí la revolución de los pobres termina en la panaderia de la esquina,mejor en la pasteleria de Cándido y Toxo. Aquí mientra el empate técnico entre político y jueces no se rompa no hay nada que rascar.Hace un cuarto de siglo el ilustre jerezan Pedro Pacheco dijo aquella célebre y muy puñetera frase sobre la justicia y no ha pasado nada.Aquí el Gobernador del Banco de España pone cara de asco cuando interviene en público y con eso dice que lo tiene todo controlado.Los 1.700 imputados siguen cantando por peteneras o como irse de rositas,como los Terra Mítica con Zaplana a la cabeza y todos tan contentos.Seamos realistas,estamos en una tierra de conejos.Desde Estrabón al gol de Iniesta pasando por el enano de Solchaga se ha robado a mansalva.Sobre la España corrupta ¿no tiene nada que decir el Tribunal de Cuentas,los abogados del Estado,los fiscales, etc?. ¿Donde estaban los interventores y los auditores?. Pio Baroja tenía mucha razón cuando dijo: "La sangre solo sirve para hacer morcillas".Menos mal que los 300.000 liberados sindicales estan dispuestos a sacrificarse y pasar a la Unidad Militar de Emergencia.Con pico y pala y sin derecho a dietas.Cándio Y Toxo con el empleo de Cabo,previa convalidación de estudios según el plan Bolonia.¿Nadie le va a decir a Felipe González que siga la recomendación de Luis Solana y renuncie a uno de los dos sueldos de 85.000 euros que trinca anualmente?.¿Que se puede esperar de un país que no sabe todavía el paradero del jaguar de Ana Mato? Cuando se sabe que puede estar en la gasolinera de Pepiño Negro con el maletero lleno de décimos de lotria de Fabra el malo.Seamos ralistas,mientras no se grabe en oro macizo la citada frase sobre la justicia del ilustre jerezano y se cuelgue debajo del reloj de la Puerta del Sol,aquí no hay nada que hacer.Y en ese plan.Ninguno.

Comparto las opiniones del cineasta Robert Guédiguian,
recogidas por Gregorio Belinchón:


..."Está desapareciendo la clase media"...
..."Me di cuenta de cómo han cambiado las cosas: La cantidad de pobres crece y crece, porque cada vez hay más gente que cobra el salario mínimo...
..."Ya no hay unidad en la clase trabajadora, antes clase media"...
..."El futuro de nuestros nietos es muy negro porque serán más pobres"...


...ahora mete el dedo en la llaga para llamar la atención sobre las jóvenes generaciones abandonadas por los grandes sindicatos, gente que ni siquiera puede ser calificada de mileruista. Con sus actores habituales y su adorada Marsella, pero con más mala leche que nunca...

Parece que se suicidan más las personas entre 40 y 50 años, entre 75 y 84, entre 15 y 24. Y utilizan el ahorcamiento, saltos al vacío, el envenenamiento y disparos de armas de fuego.


NO PAGUEMOS CON LA VIDA LAS INJUSTICIAS.
Hay que fastidiar a los GOBIERNOS EUROPEOS PROTESTANDO : ¡AQUÍ NO PAGA NADIE!

Gracias por vuestros comentarios y el movimiento en redes.
Un abrazo
PD: "No acepten lo habitual como cosa natural,
pues en tiempos de desorden sangriento,
de confusión organizada,
de arbitrariedad consciente,
de humanidad deshumanizada,
nada debe parecer natural,
nada debe parecer imposible de cambiar"
Bertolt Brecht

Todo esto nos lleva a pensar, que no solo es de unos pocos, la creencia de los mayas del 2012, no dice el fin del mundo, sino un cambio total. Yo creo que la tercera Guerra Mundial ya ha empezado hace unos años, pero sin disparar un solo tiro, a mi los mercados me suenan a tongo, nos estan dejando a los ciudadanos en cueros, llenos de miedo, sin trabajo para los jóvenes, ni para los viejos, hoy hemos visto gente joven pidiendo en la calle, sin ilusiones de futuro. Se han llevado todos los dineros, si antes estaba la 3ª parte de los billetes de 500 en España, ahora están también pero ocultos, pero hay mucha gente más rica. Es una guerra dura y sin poder responder más que con un levantamiento ciudadano, por supuesto sin violencia, pero acabando con este sistema, financiero, que está abusando de todos y quitándonos, la vida normal, no privilegios, de los que todas las personas de este mundo deberíamos tener derecho a ellos, y las personas que hoy muestras, no están locas, pero es que nos quieren quitar hasta nuestros sentimientos y nuestra forma de pensar, nos están machacando.

El suicidio de Dimitris me ha llenado de profunda tristeza. Creo comprender bien su angustia y desesperanza ante una realidad cada vez peor y, lo que es más grave, sin perspectivas de mejora en el futuro. La crisis, la maldita crisis, originada por el exceso de avaricia de unos cuantos financieros, y sin una solución satisfactoria por culpa de unos dirigentes mundiales incompetentes e insolidarios, que miran siempre hacia otro lado, ha provocado la ruina de naciones enteras, a las que se está privando incluso de lo único que nos podría quedar: esperanza en el día de mañana. Ojalá al final su muerte no sea en vano. Descansa en paz, amigo Dimitris.

Los gobiernos de delincuentes que nos caracterizan pasan completamente de esto del suicidio. Encima su socia la iglesia condena al suicida y perdona al posible culpable.
Lo malo va a ser cuando la gente robe al ladrón en vez de resignarse. Por mucho que legislen por quemar un contenedor.....

¿Dignidad, el suicidio os hará dignos? La dignidad del esclavo es recuperar su libertad; y como ningún esclavo lo es por voluntad propia pasa por matar al amo.

No era negra, ni lesbiana, ni madre soltera, ni siquiera estaba embarazada. Pero fue rechazada en 200 entrevistas de trabajo. No era fea, ni torpe, ni...Hace justo un año una joven británica se convirtió en noticia no deseada. Vicky Harrison, de tan sólo 21 años, se quitó la vida después de ser rechazada en más de 200 entrevistas de trabajo.

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Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

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