Sin líderes

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 29 jul 2012

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Hay que parar la inercia destructiva: sin líderes, sin política, sin esperanza, sin solución. Esta cadena devastadora arruina nuestro futuro.

Sin líderes. La última encuesta de Metroscopia refleja un hundimiento, sin antecedentes demoscópicos en la política española, por parte del PP. La caída libre, en picado, de todos los indicadores sensibles es alarmante. Hemos pasado del lento y sostenido desgaste al abismo. Para el Partido Popular, pero  también para la oposición (y en particular la del PSOE y su líder) y para el conjunto de la política democrática. Se le acumulan los jirones desgarradores de credibilidad al Presidente: incapacidad para afrontar la crisis (72%), improvisación en la gestión (73%), suspenso en la valoración (69%), imagen negativa (74%), confianza (19%), intención de voto (30% de los votantes, perdiendo 14,6 puntos en solo ocho meses).

Además, los recientes episodios de ineficacia y complicidad política, entre los que destaca el caso Bankia como icono, agravan la “profunda crisis de responsabilidad en las élites españolas”. De un líder se espera excelencia y ejemplaridad. Josep Ramoneda lo retrata con precisión: “Pero esta cultura de la irresponsabilidad no es exclusiva de Bankia. La vemos extendida por algunas de las más importantes instituciones del país. La Corona, el Banco de España, el Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional, el propio sistema financiero y el Gobierno han dado y están dando muestras de esta cultura y están contaminados por una manera nada ejemplar de hacer las cosas, que hace que la sociedad viva entre el aturdimiento, la indignación y la indiferencia”.

Sin política. Esta situación (la incapacidad del gobierno y de la oposición para afrontar los retos de la crisis), junto con el desprestigio del liderazgo político, están generando una letal dosis de malestar social e irritación y una grave crisis de confianza en la capacidad directiva, regulatoria y paliativa de la acción política protagonizada por los partidos y los representantes políticos. En palabras de Moisés Naím, estaríamos frente al “fin del poder” de la política. En el ámbito local, regional e internacional.

Aumenta, crecientemente, la confianza en los expertos técnicos “independientes” como los más capaces para resolver los desafíos actuales. Seis de cada diez ciudadanos preferirían un gobierno de expertos sin filiación política. Este dato tan revelador aparece en un sondeo encomendado por varias instituciones al CIS y que se ha hecho público ahora, aunque el trabajo de campo fue realizado en el año 2011 (es decir, cuando la crisis aún no había alcanzado su estadio actual). ¿Se lo imaginan hoy?

La ideología es ya sospechosa. Gravísima consecuencia que homologa a todos, beneficiando a quienes prefieren la ausencia de normas y regulaciones. Y el compromiso político de partido ya no es un activo, sino un factor de desconfianza, una rémora. La política avanza hacia un escenario nuevo: sin partidos, sin políticos. El fracaso de la política abre el paso al populismo, la antipolítica o la apolítica. Y quienes creían que podían esperar la alternancia sin construir una alternativa (a la política, a los partidos y a las propuestas) pueden verse superados y desbordados por corrientes muy poderosas de sustitución.

El hundimiento, en la valoración moral y ejemplar de nuestros representantes, está resquebrajando el suelo democrático. La espiral de reacción negativa sobre las dietas o los sueldos de los políticos forma parte de esta reacción química fácilmente voluble y –por qué no decirlo- también manipulable. La ofensiva populista sobre el coste de la democracia, el sobrecoste de la política y nuestras estructuras autonómicas formarían parte de una alianza de facto entre los que no quieren más política y los que solo quieren una política.

Sin esperanza. El miedo al futuro deteriora las soluciones en sociedad como la mejor de las opciones personales. Michel Wieviorka en un imprescindible artículo (¿Seguiremos viviendo en sociedad?) presenta, con gran lucidez, el reto: “La economía y las finanzas ya no guardan relación con las relaciones sociales; se han disociado de ellas y la propia vida social es el resultado de agentes sociales que inventan circunstancialmente nuevas formas de existencia, individuales y colectivas; que intercambian, se comunican, se conectan y desconectan en red pero sin formar sociedad, sin identificarse con una unidad tan amplia como es una sociedad, sin pretender por ejemplo definir, cuestionar o controlar el rumbo de las orientaciones principales de la vida colectiva”.

Esta ruptura y disociación entre la política y la economía es lo mismo que cuestionar la capacidad democrática de dirigir el destino colectivo. Así, sin capacidad de soberanía y sin líderes capaces de recuperarla, la desesperanza se apodera del espíritu y del ánimo social. Y crea un círculo vicioso –negativo y pesimista- que nos empobrece económicamente, también, después de “vaciarnos” políticamente. Una reciente investigación de la economista Esther Duflo del I.T Massachusetts confirma las intuiciones: sin esperanza colectiva no hay desarrollo ni progreso individual.

¿Sin solución? Más que nunca, hay que volver a los orígenes para volver a legitimar la acción política. No se necesitan solo votos, sino prácticas morales y éticas. Es tiempo de filopolítica. La iniciativa de varios profesores y catedráticos que proponen la recuperación de “los valores clásicos contra la crisis moral” es una señal esperanzadora. Justicia, prudencia, fortaleza y templanza eran las virtudes que definían la excelencia en la Antigua Grecia. “El capitalismo debe convivir con el cooperativismo", señala Norbert Bilbeny, catedrático de Ética y uno de los impulsores junto a Victoria Camps de esta propuesta inaplazable. Una señal esperanzadora como decepcionante ha sido el nulo eco recibido entre los ambientes políticos.

Romper la inercia que nos lleva de la falta de liderazgo a la desesperanza es tarea de todos. Aunque no todos tienen la misma responsabilidad. El rescate que necesitamos, y el que necesita el Presidente, no es económico simplemente. El gobierno, dando más muestras de nerviosismo que de serenidad, ha dejado sin vacaciones a sus ministros. Es evidente que han suspendido el examen de final de curso. Y que se preparan para todos los escenarios. Pero es inaceptable, por ejemplo, que el Presidente convoque a los líderes sociales después de que estos hayan sido recibidos antes por la canciller Angela Merkel. O que siga empecinado en la soledad como argumento de calidad.

No, Presidente. Está solo no porque nadie quiera ayudarle, sino por su incapacidad de generar una alianza política más allá de su mayoría. Su liderazgo no consistía en gobernar, sino en dirigir el conjunto de esfuerzos de todos los sectores del país para encontrar soluciones. Ha optado por la fácil: la soledad. La cómoda y práctica soledad. Y así nos va.  

 

Fuente de la imagen: Y
Otras imágenes con las que quería ilustrar el post:
1. http://www.flickr.com/photos/22746515@N02/4101974109/
2. http://www.flickr.com/photos/eyephoria/3545908747/
3. http://www.flickr.com/photos/chtifiun/6738284635/

Hay 37 Comentarios

La política es insustituible. Vigilémoslos, obliguémoslos al open data y al open goverment, participemos más a través de los nuevos medios o yendo al pleno o demandando más referendums... Impliquémonos.Hace falta la política porque sólo la política es capaz de ponerse en la piel del otro y aprobar una ley de dependencia, una sanidad gratuita, una educación universal, las prestaciones por desempleo...todo esto fue aprobado por políticos.

No estoy de acuerdo, Sr. Gutierrez-Rubi. Yo no quiero más líderes. Los pastores son para las ovejas. El fin de las ideologías, filosofías y religiones está a la vuelta de la esquina, por no decir que ha llegado ya. Lo que necesitamos son buenos y honrados gestores, elegidos en base a su currículo y no a su ideología. Elegidos para tareas concretas y no con poderes absolutos. Mediante una democracia continua y participativa que los medios actuales hacen perfectamente posible y fácil de implementar. Puede que España no esté preparada para eso, pero si seguimos postulando líderes, no lo estará nunca. Andar se aprende andando y alguna vez hay que empezar.
Ya vale también de aborregarnos tras una bandera, una idea mítica de España o una selección de fútbol. En democracia, el estado es la suma de las regiones y de los ciudadanos, no un ente preexistente y eterno al que nos hemos de someter ni un ideal al que nos hemos de adecuar. Si España se rompe será porque los españoles hemos decidido romperla, así que bien rota está.
Y, para terminar, solidaridad quiere decir arrimar el hombro, no chupar la teta.

España es un país mediocre, plagado de mediocres, gobernado por mediocres y con empresarios y comerciantes mediocres. Mientras eso no cambie, España no será competitiva y siempre será subdesarrollada y mediocre. Que le presten billones para pagar la deuda y salvar a los banqueros y a los políticos corruptos, no ayuda en nada a combatir la mediocridad. No hay vuelta: o te educas para salir de la mediocridad, y aprendes a producir bienes y servicios de calidad, y aprendes idiomas para poder venderlos a todo el mundo lo que produces, o eres y serás por siempre un país mediocre a remolque de lo que decidan los demás. Y mientras sigamos siendo mediocres, tendremos políticos mediocres, empresarios mediocres, banqueros mediocres, jueces mediocres. Lo único competitivo que tenemos son un puñado de deportistas, unos cuantos empresarios, curas, obispos y putas para regalar. Somos la democracia bananera mas extravagante del mundo.

Del populismo al fascismo sólo hay un paso. Necesitamos mucha más política de la que puede darnos este gobierno para salir del atolladero. Y como no tienen ideas "políticas" marean la perdiz con cuestiones "confesionales" como la del aborto. Hacen falta técnicos, sí, pero muy vigiladitos por políticos valerosos y con gran formación. Una país no es una empresa. En todo caso es una empresa común de valores y aspiraciones. Lo que más se echa en falta es coraje.

En un sistema parlamentario no deberían existir los líderes. Somos nosotros quienes los reclamamos y los grandes partidos lo aprovecharon creando supuestos comicios presidencialistas en las legislativas, haciendo trampas publicitarias sin sonrojo.

http://casaquerida.com/2012/07/29/el-sentido-comun/

Acertado artículo que podría haber profundizado en casos sangrantes de falta de liderazgo y de ética que se dan en nuestro país y en los que nos rodean, que deberían echarnos una mano para salir adelante y no al cuello como lo están haciendo. Ojalá que su lectura saque del amodorramiento a electores y a elegibles, porque nunca como hoy es necesario mover el nogal para que caigan las nueces y que sean recogidas por sus dueños, el pueblo soberano.

"Un gobierno de expertos", "técnicos sin filiación política"; estas ideas casi que dan un poco de miedo. Puede alguien no tener filiación política, pero ¿puede alguien no tener una inclinación para un lado u otro?
La idea de los técnicos, los expertos da miedo porque la línea entre esto y la dictadura es muy fina. ¿Nos ponen unos expertos y ya no tenemos que elegir a nadie? Si los expertos fuesen votados en democracia, tendrían que tener ideología para diferenciarlos unos de otros. En fin , lo de los expertos es terreno pantanoso.

¿Por que no un gobierno de expertos técnicos? Siempre y cuando fueran economistas como Paul Krugman y aplicaran políticas de crecimiento fomentando el empleo, bastante enterrados estamos ya después de 30 años de neoliberalismo y 5 años de austeridad extrema.

Lo que necesitamos los ciudadanos no lo obtendremos de esta clase política, son muchas las razones, quizás demasiadas, baste una, la que señala con el dedo acusador a treinta años de políticas de despilfarro, unidas a una apoteosis final de ladrillo, un gigantesco Valle de los Caídos que deja en pantomima la del homónimo franquista. Otra más, la legitimación de un régimen monárquico nunca legitimado en las urnas, sino en la herencia del mismo Franco -ahora que al poder se le atraganta la herencia de los anteriores-. Y por último, para concluir por hoy, el dislate de una universidad y prensa -la clase intelectual- aduladora del poder y dependiente del mismo hasta el tuétano -por falta de investigación real y de independencia económica-, y que dado el hundimiento del poder ahora también se hunde sin remisión....Nuestros líderes son los ciudadanos de a pie, nuestra política es la del desarrollo sostenible y la solidaridad con el que menos puede y menos tiene por ello, nuestra solución es la realidad y la democracia entre iguales. Un ciudadano más...

Normalmente siempre me gustan sus artículos,
Pero el de hoy es de los que menos necesita nuestro,pais
No se trata de ideología, en mi opinion' sino democracia.
Los ciudadanos deben saber elegir, votar a programa no a partido,exigir sus derechos y a través de la organismos elevar sus propuestas.
Eso es el juego de la democracia, tan necesario.

Que hace todavia la a Sra Fabra en el Parlamento?
Y el Sr. Divar exiogiendo algo que según el tenia por escrito
También tenia. En su contrato de trabajo muchos trabajadores su paga de Navidad y ya. No la tendrán, y etc etc
Cuantas horas extraordinarias se estan haciendo en nuestro país. Pesar del paro.?
Y la iglesia hable de solidaridad
Yo solo echo mucho de menos e. Juego democrático
Uno para todos y todos para uno.
Graias


Sí hay soluciones. Pero falta eso que se llama "masa crítica". Parece que TODOS estamos igual de "aturdidos, indignados e indiferentes", pero no es cierto. Hay una gradación de esas sensaciones que impide, por heterogénea, que sea la "argamasa" que una a muchos, en un objetivo claro y alcanzable. Sabemos que no podemos contar con los antiguos líderes, y que los modelos a implementar tampoco deben ser los ya fracasados. Pero no sabemos "quién" y "qué" van a ser los referentes de esos impulsos necesarios. El peligro que mencionas del fácil populismo, que apela a "renovar" la patria para solucionar los "males estructurales" del Estado y, sobre todo, del modelo territorial constitucional (agotado, según ellos), es una realidad, como vimos ayer en la "puesta en escena" que hicieron Santiago Abascal y Aleix Vidal- Quadra en un debate de televisión nocturno. Esos "cantos de sirena" pueden embelesar al "Ulises" a la deriva en que nos hemos convertido, como sociedad, al calor de las desdichas de una economía capitalista deshumanizada, que sigo pensando que anda detrás de las razones por las que "ha hecho aguas" este modelo social que se ha venido desarrollando desde hace ya más de 60 años.

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Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

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