Las camisetas son para el verano

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 08 ago 2012

Foto

Las camisetas son para el verano. Pero también para un renovado activismo político. Los lenguajes visual y corporal, juntos, articulan formas de empoderamiento y denuncia social realmente atractivos. El cuerpo habla. Y nuestra ropa, más. Las camisetas son, por ejemplo, un elemento de uso personal pero que puede proyectar pensamientos comunes. El propio recorrido individual, diario, por las calles permite amplificar y socializar este mensaje. No es imprescindible que sea muy visible pero sí que capte la atención y genere empatía, implicación, compromiso personal... La foto que ilustra este artículo la tomé en una tienda de Barcelona hace tan solo unos días. Me impactó: el mensaje, la realización (gestual, con rotuladores sobre una camiseta blanca) y el desafío orgulloso de quien la llevaba. Cuando le pregunté a su creador si podía hacerle una fotografía me dijo: “Sí, claro, sin problemas”. 

Desde los años 60, las camisetas se han utilizado como arma de protesta; a veces, como forma de activación social para conseguir voces con mensaje propio y compartido con un pequeño grupo y, también, para lograr movilizaciones más amplias. Durante el pasado mes de febrero, por ejemplo, se inició -en distintas ciudades españolas- la llamada “Marea Amarilla” con el objetivo de evitar el préstamo de pago en las bibliotecas. El amarillo era el elemento unificador para llamar la atención de más personas, para sumarlas a la protesta y para certificar un compromiso individual a través de la camiseta. Al amarillo han seguido las camisetas verdes a favor de la educación pública y las negras, en alusión a los “viernes de negro (o de luto)” de los Consejos de Ministros y en defensa de la función pública.

Además el mensaje aprovecha toda su capacidad plástica a través de la forma, el color, la textura… el activismo, en definitiva, se encuentra con el Arte formulando el ARTivismo. La fórmula tiene dos ingredientes que, mezclados, tienen una capacidad social de visibilidad y viralidad. Nuestros dispositivos móviles hacen el resto.

Indisorder es un proyecto de “arte urbano itinerante en constante deconstrucción”. Los artistas han convertido las camisetas en obras de arte para reclamar la activación social. El mensaje se transmite, día a día, a través de las personas que llevan la prenda de ropa. La colección se ha convertido en un “lienzo callejero”: arte y activismo actúan conjuntamente por medio del compromiso personal y la acción colectiva.

En ocasiones, el ARTivismo además de ser un instrumento reactivo es proactivo. La protesta se organiza para encontrar o definir nuevas propuestas. En Barcelona, del 27 al 31 marzo, se celebró un encuentro internacional de activismo creativo autogestionado bajo el título de ‘Cómo acabar con el mal’. Durante las jornadas se combinaron presentaciones de experiencias para aportar ideas con coloquios y talleres para generar acciones para la movilización social. Una de las iniciativas más destacadas fue la de los ‘Reflectantes’. El concepto es claro: los ciudadanos hemos pasado de ser transparentes a ser reflectantes. Rayos de aluminio aprovechan la luz para alejar el mal. La acción es una respuesta creativa y pacífica hacia los instrumentos de poder (sistema político y bancario), que parecen muy alejados de la realidad que nos toca vivir. La plasticidad de las acciones combinan la formula del Arte y el activismo social.

Las camisetas digitales son, también, un nuevo espacio de creación para la comunicación política. Y abren el espacio a la manufactura individual o colectiva y a diversas formulas de producción, financiación y difusión. Es el crowdcreating político.

Las camisetas políticas, gracias a la movilidad e itinerancia de sus portadores, exploran nuevas intervenciones políticas y ciudadanas. Lo efímero y lo móvil se suman a lo provisional, como escenarios de nuevo lenguaje creativo y social a la vez. Lo personal deviene colectivo. La reconquista de las calles como espacio de esparcimiento, expresión, debate y denuncia creativa forman parte de las nuevas expresiones de la nuevas plasticidades políticas nacidas en los contornos del #15M. Nuevas periferias políticas y creativas que buscan nuevas centralidades.  

Hay 15 Comentarios

... cuando los monjes hacen a la ropa ...
:
camiseta, franela,
color de la Roja Rojita
Muestra Masiva :
al batallón : jejeje
:
con ARTtivismo,
o con menos cuentos
:
¿la ropa hace al monje? :
:
La forma revolucionaria,
siquiera decente,
de aportar pasión y color...
en el convencer a la atención...
es entre activa y feliz
:
Cuando se añade activismo
radical (de raíz), y
aparece el monje haciendo la ropa
(no a la ropa, por matiz) ...
no se espere mayor congregación
sea encamisada o descamisada
:
... pues por hablar con el body...
mejor no olvidamos la cabeza, y
sobre todo ... la vida
:
... y la revolución, claro.
:
De buen rollito de algodón, muchas tintas, y demás excelencias de la impresión del quita-y-pon sobre la camiseta o el body.
Saludos cordiales,

Hace años la forma de vestir era determinante para poder identificarte con un colectivo y sentirte fuerte y arropado.
La uniformidad más seria se enfrentaba a las desinencias que ofrecían las tribus urbanas.Desde el uso del negro total ─y el pelo largo o la cresta─ hasta el cocodrilo de Lacoste. También era una forma de demostrar una forma de pensar o de vivir. Como los tatuajes, el grafitti o pintada y otas expresiones como reivindicación.Todo aquello molestaba al poder... y mucho, ya que se relacionaba con lo reaccionario. Eran "pequeñas" revoluciones caseras frente al orden establecido. Una gran carga de significado al mostrarte a los demás llena de muchas connotaciones. Pero esto fue antes.

El mismo sistema comenzaron a utilizarlo las grandes corporaciones para su propia publicidad. Camisetas con logotipos y mensajes llamativos. La era del slogan. El triunfo del márketing en la sociedad de consumo (o al revés). Comunicación, imagen y venta. Y nos hemos acostumbrado a ello.
Se convirtió en objeto artístico comercializable a través del arte moderno ─convertido ya en negocio e inversión─ siempre en búsqueda constante de nuevos soportes.
Claro que luego comenzó a venderse la individualidad. Ser diferente y único se convirtió en el nuevo mantra y comenzó a verse la uniformidad como algo anacrónico y aburrido. Del grupo potencial de consumo al individuo único... a multiplicar las ventas!!!!
Y en esas seguimos.

¿Qué diferencia hay entre las camisetas de los hinchas de un club de fútbol, las de las vendedoras de una gran superficie, las togas de los letrados, los ropajes de la curia o los uniformes de los ejércitos? Visualidad pura y dura.

Me hicieron pensar unas palabras de Gordillo con lo de los asaltos a las grandes superficies de alimentación cuando comparaba las manifestaciones con "procesiones laicas" jejeje... ¡es así! Miles de personas coloreadas que expresan su disconformidad con camisetas que encierran mensajes muy dolorosos pero paralizadas... como las saetas... dolor e impotencia.

¿La misma gente que se pone una camiseta ─sea del color que sea─ estaría dispuesta a llevar su reivindicación "visual" un estadio más allá?
El mensaje lo merece ¿no? Más bien se ha convertido en una forma fácil de mostrarnos a los demás, de quita y pon, mientras seguimos a lo nuestro.
Mientras sólo se preocupen de identificarse con una "idea-camiseta" sin modificar ni un ápice su forma de actuar o reaccionar en el día a día sólo conseguiran molestar a unos pocos (a los de siempre). Pero la "acción" es otra cosa.

ni idea... ¿quizá "V" de Vendetta?

En mi blog hago crónicas de manifestaciones basándome especialmente en estos elementos expresivos: las pancartas, las consignas vocedas, las representaciones simbólicas (performance, pero no me gusta la palabra) y las camisetas. En ellas se recoge el lenguaje de la protesta, de los que no están de acuerdo con un discurso dominante, de modo que sirven para, por ejemplo, desmontar eufemismos. Así a la "crisis" la llaman "estafa" o "atraco"; al "rescate" lo llaman "robo", "saqueo"; a la reforma sanitaria, "crimen legal". Es el otro discurso, la corriente de opinión que queda recogida en internet, en las redes sociales, pero también en la calle. Es la imaginación, la creatividad de la gente, de cada uno de los que no tienen fácilmente acceso a los medios de comunicación dominantes. Es una corriente de opinión a tener en cuenta.
Saludos cordiales.

Política es toda acción humana, ponerla en una camiseta es otra opción.

Pocas cosas más agradecidas que una camiseta subvencionada. Una camiseta con el logo del sindicato, por ejemplo: diseñada hasta el mínimo detalle, con sus letras perfectamente definidas en una tipografía elegante, con sus colores impolutos, sin la menor muestra de desteñido, con su variedad de tallas y su pañolería a juego... Son las camisetas de la reivindicación callejera y la uniformidad "liberada", que tan bonitas lucen en los telediarios o en los medios de Polancozoombia. Y siempre en rojo, claro: el grito cromático favorito de la izquierda, el mismo de las viejas batallas por guardar las esencias del barbado Karl, el mismo de las mariscadas de trabajo y del balance presupuestario sobreabundante en la partida de gastos. Hace pocas semanas, la camiseta era la reina de la calle y de la plaza cuando la Indignación (así, com mayúsculas) bullía de consignas y maría, cuando los libertarios lucían sus paradojas paredas ligeramente desvahídas a la altura del sobaco y los falangistas bajaban cara a Sol con la camiseta nueva.
Sí. ¿Dónde sino entre los devotos del garzón prevaricador, el zapatero de talantudo y el P. interligado con mil trapicheos y corruptelas se podría encontrar una columna de alabanza extasiada a la camiseta?.

Me identifico plenamente con este método de protesta visual, sin embargo sería importante no solo trabajar muy bien en los mensajes que se piensan divulgar sino en los diseños de las prendas que los llevan y así lograr que se una más gente a este tipo de campañas ya que con seguridad son mas los consumidores de imagen q los q realmente se cuestionan y se lanzan a divulgarlo

Lo realmente importante es que el mensaje llegue a su destinatario o cumpla su fin. Ahí, con total fuerza y convicción, y a demostrar al mundo entero lo que una piensa, de qué lado está e incluso su estado de ánimo; asumiendo a la vez todas las consecuencias. Y al que no le guste que no lea.
Es lógico que haya intentos de cortar esas corrientes de expresión, sobre todo si éstas van dirigidas a los poderes establecidos; algunos de ellos muy dados a manipular los medios de información o a dotarlos de contenido que distraigan al personal de lo verdaderamente importante.
La persecución que se hizo del graffiti en España es un ejemplo de cómo se quiso acabar con un arte urbano que suele contener un mensaje subversivo o ingenioso de carácter político o social. Costó incluso aceptar que se regulara para evitar los desmanes de algunos grupúsculos que nada tenían que ver con los escritores de graffitis, sino más bien con otro movimiento menos deseable, el gamberrismo callejero. Algunos pedían que se prohibiera directamente ignorando que los jóvenes expresan de esa manera su desacuerdo con la sociedad establecida y reclaman un lugar en ella.
Me alegra profundamente que haya debate y reivindicación en la calle, y lo que es más importante, a través de todas esas expresiones urbanas los ciudadanos, en general, estamos empezando a coincidir en que queremos que en éste país se haga política de otra manera…

Perdón, donde habla de las camisetas es en "Qué dice usted después de decir hola". Saludos!!

Hola, Antoni.

Hace años el psiquiatra Eric Berne habló de cómo las camisetas emiten un mensaje claro de lo que pensamos y reflejan el "guión" que rige nuestra vida. Los críticos observan falta de base científica, pero algunas de sus propuestas son muy interesantes y con posibles aplicaciones curiosas al storytelling político.

Algo que escribí sobre él hace mucho (en inglés): http://www.globograma.es/?p=218
Recomiendo sus libros "Juegos en que participamos" (ahí habla de las camisetas) y "Qué dice usted después de decir hola”.

Saludos. Buen post de verano.

Me ha encantado, Antoni. Las camisetas amarillas y las negras han pasado desapercibidas pero las verdes ¡¡hay las verdes!!! Han hecho tanta pupa que Esperanza Aguirre estaba dispuesta a procesar al que las vendía y estuvo persiguiendo el origen. Y las camisetas que porta Mónica Oltra, diputada de Compromis en Valencia han dado mucho que hablar, hasta el punto que ha provocado una normativa de las Cortes valencianas prohibiendo prendas de vestir o pancartas que "aludan a terceros". Por eso se presentó con una camiseta de "Mango" en una comisión sobre el saqueo de Emarsa. Es la bomba, yo la votaría siempre, es certera, clara, contundente y, al mismo tiempo muy próxima.
En cuanto al activismo artístico del que hablas que toma las calles es cada día más potente. Aquí hay que incluir a los grafiteros más importantes, porque si lo son es porque no solo se dedican a hacer gratifis sino a hacerlos con sentido (Branski, Bastardilla, Mcossin, Orion...), en algunos casos haciendo contra-publicidad (Brandalismo http://brandalism.org.uk/) hay ahora mismo uno en el Arco de la Victoria en Madrid muy bueno pidiendo su demolición, es con papel pegado. De todas maneras el activismo artistico ahora mismo lo que pretende es más la participación, ahondar en el proceso, más que en el resultado. El resultado es lo de menos.

Mi hija me ha hecho un comentario visitando Auschwitz (es bueno conocer la historia para que no se vuelva a repetir). Le comenté, tú crees. Las personas somos el único animal que tropieza tres veces en la misma piedra.
Ojalá tenga razón, y la memoria no nos traicione.

"Los brotes verdes", mensajes en una camiseta, dieron mucho que hablar o no?.

¡me he incorporado a esta forma de expresar lo que sentimos!....he cogido un buen rotulador y ya tengo, tres camisetas de distintos colores con mi deseo político:
"REPÚBLICA FEDERAL de ESPAÑA"
" YA TOCA!!!
ahora, a mostrarlas en todos los lugares que tengo que normalmente desplazarme a diario...¡me gusta!!

Al final de la peli "Las bicicletas son para el verano" concluía el personaje interpretado por Fernán Gómez con una frase que igualmente puede aplicarse al advenimiento del partido podrido al poder; me refiero a la respuesta que le dio el referido a su hijo, personaje interpretado por -creo que- Gabimo Diego, cuando éste dijo: "Ha acabado la guerra, ahora la paz, padre..." No hijo -matizó- ahora la victoria".

Cualquier forma de lenguaje es bueno para expresar lo que sentimos. Las palabras, se las lleva el viento, aunque no todas. Las manifestaciones populares, pueden ser reventadas, por algunos, para mermar los fines. Las concentraciones, pueden ser peligrosas, según la autoridad competente. Así que, la expresión a través de mensajes visuales, es posible que todavía pueda tener éxito, aunque no sabemos el tiempo que nos permitirán utilizarlo.

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Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

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