La política por sombrero

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 06 oct 2012

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PIE DE FOTO ELECTORAL (3)

John Fitzgerald Kennedy fue el primer presidente norteamericano que prescindió del sombrero en su imagen pública. No lo utilizó en la ceremonia de investidura asestándole así un golpe mortal como símbolo del poder y de la respetabilidad. Hay quien afirma que su decisión abocó al gremio a la bancarrota, aunque ya había perdido el 50% del mercado antes de su llegada a la Casa Blanca. “Los sombrereros fueron, sin duda, el lobby que más presionó en Washington durante la presidencia de Kennedy”, escribe el periodista Neil Steinberg en su libro Hatless Jack. El presidente, el Fedora y la Muerte del Sombrero, un manual de semiótica y sociología de la moda política y su evolución en los Estados Unidos, desde John Adams hasta JFK a través del vestuario.

El sombrero sigue siendo un elemento muy importante en diversos contextos como símbolo político e identificación social o cultural. George W. Bush, por ejemplo, lo utilizaba frecuentemente en su etapa como gobernador de Texas en 1994. Hugo Chávez se ha puesto también todo tipo de gorros, gorras, boinas y sombreros en su obsesiva carrera por la visibilidad y el populismo. El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, se los coloca siempre que puede sin importarle el tamaño, el color y su posible atractivo. Y el depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, hizo de este el símbolo de su resistencia política, hasta que fue expulsado del país sin su sombrero, lo que revela la importancia que tuvo la prenda. Hasta el Papa Benedicto XVI tiene una debilidad por cubrirse la cabeza como parte de una estrategia de aproximación e identificación con públicos muy diversos.

En España es raro ver a un político con sombrero… aunque, en el marco de una campaña electoral, todo es posible. En la fotografía de Eliseo Trigo vemos al actual presidente de la Xunta y candidato a la reelección por el PPdeG, Alberto Núñez Feijóo, bromeando con el escritor y periodista Paco Rivera durante su visita, hoy, a la ciudad de Lugo, que celebra las fiestas patronales de San Froilán. Ambos llevan un sombrero tipoFedora”.

La imagen recoge muy bien un momento de espontaneidad y naturalidad cívica y festiva. Una foto oportuna, relajada y tranquila para un candidato al que las encuestas parecen revalidar su mayoría absoluta y que hace de la normalidad y la proximidad una fuerte baza en su estrategia política. No parece que Feijóo muestre preocupación alguna. Nada que ver con el triste poema “Llevo el dolor del mundo por sombrero” de la escritora Dolores Alberola.

Esta fotografía no será histórica, como muchas otras lo han sido en la vida pública y política, pero tiene su historia: la grande y la pequeña. La grande: el sombrero que lleva Feijóo se puede adquirir en la mayoría de esquinas de la ciudad, a través de vendedores ambulantes que buscan una oportunidad en el ambiente relajado de las fiestas locales. La pequeña: la del rostro del niño que no vemos pero que intuimos que está mirando al candidato y que se viste casi como él. ¿Qué pensará?

Gracias Eliseo Trigo por esta foto, por la que me quito el sombrero.

(Fotografía ©Eliseo Trigo)

 

Hay 5 Comentarios

Estoy agradablemente sorprendido por el comentario de Antoni Gutiérrez-Rubi y por los de las restantes personas a las que ha interesado la foto.
Como agradecimiento hoy voy a explicar la historia de la imagen, que tiene bastante gracia:
Fue obtenida en las fiestas patronales de Lugo que se están celebrando estos días.
Venía yo con mis nietos del ferial y en una de las atracciones les habían regalado un sombrero a cada uno; a los que saben como son los niños no les extrañará que a los pocos segundos me hubieran traspasado los sombreros para que se los guardase. Por comodidad, me puse los dos. En esto que aparece la comitiva del PP con Feijóo a la cabeza; el Portavoz en el Senado, José Manuel Barreiro, se para a saludarme y cuando estábamos en breve conversación se acerca el presidente: “¡hombre, Paco, ¿qué tal?!”. En ese momento se me ocurrió una fórmula para desprenderme de uno de los sombreros: “Presidente, te voy a regalar un sombrero”; y con las mismas se lo puse en la cabeza; viendo que encajaba bien al cosa me dirigí a mi nieta y le dije: “mira Martita, este señor es el jefe de Galicia y quiere seguir siéndolo; para eso tiene que hacer estas cosas”. Todos, Feijóo incluido aceptaron la broma. Hay que reconocerle al presidente que estar entre la gente le gusta y que reacciona bien a situaciones como la que he contado
Fin de la historia.
Fdo.- Paco Rivera.- Periodista.

A mi el que me gusta es el niño, que paseando con su abuelo por las fiestas de San Froilan aún se pone la política por sombrero, aunque seguramente tendrá un concepto d la justicia mucho más puro e incontaminado q muchiiiisimos de nuestros políticos

En el post de ayer ya hacías una referencia a A. Núñez Feijóo, creo que es la tercera vez que le nombras, o que yo he visto que lo haces. En la primera creo que comenté que yo creía que ganaría por “gallego” más que por buen gestor. No se si estaré equivocada, pero que en el slogan de la campaña no lleve las siglas del PP hace pensar que es así, que no tienen muy claro que el partido goce de la popularidad deseada para ganar por amplia mayoría. Por esa razón “personalizan” totalmente la campaña aprovechando su faceta populista.
Se la juega con otro gallego Mario Conde tan popular como Feijóo aunque por distintas razones. No me extrañaría nada que el Presidente de la Xunta estuviera preocupado, yo también lo estoy. Podría dar muchas razones por las que no votaría tampoco a Mario Conde, pero la primera de todas es que no podemos permitir que personas sin más religión que la de hacer dinero estén en un cargo público. Y no, las personas no cambian jamás, mira a Ruíz Mateos, por poner un ejemplo.
Ciñéndome a tu post yo diría que Feijóo es un clásico en todos los sentidos, incluso en política…

Pero como dice el refrán popular, “solo se que no se nada”. Habrá que esperar los resultados…

Las fotografías que se pueden ver en “muchas otras lo han sido” son bellísimas y algunas curiosas.
Gracias por mostrarlas.

Muchos al señalarle la luna, solo ven el dedo, el artículo de Antoni Gutiérrez-Rubí, con su imagen incluída, nos muestra una "luna" que nos obliga a pensar en lo visto y en lo escrito.
Gracias, una vez más, Antoni!

Qué bueno! Menos mal que no se han puesto una pamela o sombrerillo paranormal como se estila en las carreras de caballos de Ascott! Realmente, sólo les falta eso...

me permito sugerirles una buena cinta de ninja... de esas que producen cefalea porque esto ya roza lo paranormal.

O mejor, como el jinete de Sleepy Hollow: pónganse la cabeza bajo la axila ─tras rociarla abundantemente con desodorante─ y váyanse a hacer puñetas!!!

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Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

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