Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

Urkullu y el hierro

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 11 oct 2012

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PIE DE FOTO ELECTORAL (7)

Urkullu, si fuera un metal, bien podría ser hierro. Guante de seda, mano de hierro. Duro,resistente, frío, con sonrisa de yerno perfecto. La fotografía de Alfredo Aldai captura al candidato a lehendakari del Partido Nacionalista Vasco durante el acto electoral celebrado en la localidad vizcaína de Portugalete. Un encuentro de formato pequeño, pensado para la prensa, próximo y sencillo, como a él le gusta. Urkullu está tras una verja que muestra parcialmente al candidato. Una metáfora política de su trayectoria: lo que se ve, lo que no se ve, lo que se intuye.

El atril desde el que habla muestra la imagen corporativa del PNV, el lema y su identidad digital. Cuatro tipografías distintas en lo que podría ser un desconcertante mundo gráfico o una concepción plural y transversal de su identidad visual. Una mezcla de tipos clásicos y modernos. Mayúsculas para Euskadi, minúsculas para Urkullu. PNV en estado puro. El candidato es el único que utiliza el dominio .eu en su web electoral. Basagoiti y López optan por el .com y Mintegi no tiene página propia y utiliza un perfil personal dentro de la página de EH Bildu con dominio .net. En conjunto, algo más que detalles reveladores.

El fotógrafo busca una imagen diferente, con un encuadre menos previsible y una mirada más personal. Y abandona el lugar indicado y pensado para los gráficos y se sitúa “al otro lado de la valla”, para ofrecernos una imagen más subjetiva, lateral, menos frontal y evidente. Un retrato de observador. Su posición y la altura del objetivo, junto con la composición escogida, nos ofrecem un plano “entre rejas”, muy sugerente. Un efecto que nos recuerda, inevitablemente y quizás involuntariamente, que esta próxima legislatura será la de los presos.

Urkullu visitó Portugalete, un municipio de la margen izquierda y de la comarca del Gran Bilbao entre la ría y el río Ballonti. Una localidad famosa por su “puente colgante” de hierro. Una construcción única del siglo pasado, pero que reformada y recuperada –tras la destrucción en la Guerra Civil- mira hacia el futuro. Es el transbordador más antiguo del mundo y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. De nuevo, tradición y modernidad. Hierro y tecnología. Más metáforas y alegorías. Algún día se escribirá la historia de los puentes en la política. La más hermosa y bella construcción. El más poderoso icono político en comunicación.

El candidato va impecablemente vestido, con una atractiva corbata que le favorece. Urkullu tiene, seguramente, la foto electoral más cuidada, muy profesional. David Ross, uno de los fotógrafos políticos más reconocidos de México ,y especialista en retratos electorales, afirma que el retrato político (la foto oficial) es “el primer paso para una campaña exitosa y pieza fundamental para el triunfo electoral”. Estos fotógrafos son los modernos pintores de cámara de nuestros tiempos.

Urkullu, probablemente, será el próximo lehendakari. Ha pilotado, férreamente, varias transiciones, especialmente en su partido. Ahora está muy cerca de su objetivo. Pero esta legislatura será menos rígida que la anterior. Del metal de las armas, al de la política. Es tiempo de fundiciones, otra vez. De su capacidad de combinar lo duro y lo flexible dependerá el futuro de Euskadi.

(Fotografía ©Alfredo Aldai)


Sopa de letras

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 10 oct 2012

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PIE DE FOTO ELECTORAL (6)

Las campañas electorales son el escenario ideal y natural para la innovación en materia de comunicación. La competencia política, la propia dinámica de la campaña y la presión de las expectativas propias y creadas obligan a los equipos de los candidatos a explorar situaciones creativas que compitan por “la foto del día”. La rivalidad y la concurrencia es intensa y exigente… y, más allá de la cuota informativa que cada formación tiene asegurada, la foto del día es un botín preciado por el que se lucha, y se arriesga.

En la foto de Luis Tejido, vemos a la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, durante su intervención en un acto de campaña en Algorta (Bizkaia), en apoyo del candidato del partido a lehendakari, Antonio Basagoiti. La propuesta para presentar el lema y las ideas fuerza de la campaña popular ha sido muy creativa y lúdica, con un muro de palabras ocultas muy parecido al juego del Scrabble. Aunque su lema no es del todo original: "Si tú no vas ellos ganan", recuerda –y mucho- al de los socialistas catalanes para las generales del 2008. Era el mismo concepto: “Si tu no hi vas ells tornen” (Si tú no vas ellos vuelven).

La oportunidad del instante gráfico nos lleva justo al momento en el que María Dolores de Cospedal se dispone a “descubrir” lo que esconde la palabra “futuro”. Pero el fotógrafo consigue un encuadre de metalenguaje y las letras que están al lado de la punta de los dedos de la dirigente popular son dos: las que forman la palabra FE. La casualidad, y la pericia de Tejido, nos ofrece un lectura adicional de esta imagen y nos transporta –inevitablemente- a las fotografías de mantillas y procesiones con las que la secretaria general adorna su trayectoria icónica.

Los “nuevos” encuadres de letras, logotipos y lemas son letales, si no se ha previsto cualquier posible enfoque, por imprevisible y rebuscado que parezca. Decía Henry Cartier Bresson que “en la fotografía, la organización visual puede venir solo de un instinto desarrollado”. Pues los fotógrafos políticos, como Luis Tejido, tienen ese instinto y pueden ver palabras, juegos simbólicos y planos que nunca suelen verse con los ojos pero sí con el objetivo.

Esta fotografía también tiene otro detalle significativo. El epicentro de la imagen es la acción a punto de iniciarse. El foco está puesto sobre la mano de su protagonista. Cuando esto sucede, relojes y pulseras (o tatuajes cuando existen) adquieren una notoriedad casi siempre indeseada. La imaginación se desborda y se analiza cualquier reflejo de vanidad o de ostentación, aunque sea aparente y sin fundamento. Y lo que es un objeto funcional o un detalle de carácter personal adquiere dimensión pública. No es la primera vez que los relojes de los líderes políticos desvían la atención (o mejor dicho, la protagonizan) generando debates casi siempre perdedores para sus propietarios. Nada que ver, por ejemplo, con la visible correa con la bandera española del reloj de Esperanza Aguirre en su rueda de prensa de despedida. El reloj como señal, aviso y desafío.

La próxima vez, además de intentar (y conseguir) ser creativo en la presentación de un lema, hay que planificar también los encuadres imposibles y los relojes posibles. A riesgo de que, en caso contrario, te estropeen la foto y el juego lúdico acabe mal.

(Fotografía ©Luis Tejido)

 

 

Juntos, hoy

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 09 oct 2012

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PIE DE FOTO ELECTORAL (5)

Los fotografías resisten el olvido. Por eso las guardamos, por eso tenemos esa íntima relación con ellas: son nuestra memoria, nuestra identidad, nuestra historia. Por eso aparecen y reaparecen. Siempre vuelven. Aunque no queramos.

En política, las fotos tienen profundas consecuencias y marcan la trayectoria política de sus protagonistas. Por ejemplo, con el tiempo, olvidaremos la mayoría de las palabras de María Dolores de Cospedal y de Soraya Sáenz de Santamaría, pero nunca olvidaremos la foto conjunta de ambas con mantilla en su visita al Vaticano, con misa incluida. La foto, coincidiendo con el día en que el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación -José Manuel García-Margallo-, hablaba sobre la “Marca España” ha provocado el enésimo choque de conceptos entre formas y fondo del ejecutivo. Todo está relacionado, pero parece que el Gobierno desconoce los flujos y las sinergias de la comunicación.

En la foto Vincent West, Mariano Rajoy y Antonio Basagoiti se saludan en un mitin en San Sebastián. La imagen es contenida, sin euforia, prudente. Conveniente. Esta misma foto, con un Rajoy con el pulgar hacia arriba, o con la irresistible “v” de victoria, hubiera sido otro duro contraste en medio del huracán sobre la deuda y el rescate total a la economía española. Justo el día en que se anunciaba que España y Grecia sufrirán la mayor caída mundial del PIB en 2013, según el FMI.

La composición y la posición de sus manos permite lecturas muy sugerentes. Papeles cambiados. Parece que Basagoiti da apoyo a Rajoy, y no al revés. El candidato es un tipo que intuye bien el momento gráfico. Sabe dónde mirar y cuándo. Lo vimos hace muy pocos días, en el rápido e instintivo gesto que tuvo hacia Esperanza Aguirre evitando que se separara de Rajoy y de él en el encuadre y el plano audiovisual.

El gesto de juntar las manos así, como vemos en esta imagen, lo utilizamos en múltiples registros y situaciones. La proximidad o la equidistancia de las manos unidas al pecho y al cuerpo de una de las dos personas que se saludan, junto con la expresión facial de ambos, ofrece interpretaciones muy diversas: afecto, compasión, solidaridad, ánimo, complicidad, confianza, suerte o relevo. ¿Qué hay de todo ello en su saludo? ¿En qué proporción?

Es todavía muy pronto para saber si esta foto es premonitoria de algo más que un simple saludo de entusiasmo fabricado, tan propio de los procesos electorales, implacables con los que se desaniman antes de tiempo y ofrecen signos de debilidad, fatiga o preocupación.

Con el tiempo, esta foto adquirirá otra dimensión, otra valoración. Los líderes cambian de suerte y de destino. Y estas fotografías les unen, para lo bueno y para lo malo, en algo más que el presente. Condicionan, sobre todo, su futuro recordándoles lo que fueron y con quién. Por eso, a lo largo de la historia, la manipulación fotográfica en política ha sido el recurso para falsear la realidad, alterando el pasado. Pero eso es otra historia. La nuestra es que hoy, Rajoy y Basagoiti, están juntos y unidos. Veremos lo que depara el futuro.



Saludos políticos

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 07 oct 2012

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PIE DE FOTO ELECTORAL (4)

La fotografía de Gorka Estrada, que captura el momento del saludo entre los candidatos a lehendakari en las próximas elecciones vascas (por el PNV, Íñigo Urkullu y por EH Bildu, Laura Mintegi) tiene un indudable valor político e informativo, más allá de que refleje la cortesía y el buen hacer que define la actuación política de los dos protagonistas.

La imagen tiene un transfondo cromático involuntario, pero muy sugerente. Urkullu y Mintegi lucen tonos azulados en su vestimenta, casi indiferenciados. Hay gran sintonía en el saludo, en la comunicación no verbal y… en los colores de su ropa. Alrededor de este saludo central, tres figuras con colores muy vivos y compactos (azul fuerte, rojo y verde, tan característicos de otras fuerzas políticas) definen el encuadre. No puedo dejar de pensar en la metáfora política que subyace en esta fotografía. ¿Una alegoría del mapa político vasco?

El saludo se produce a su llegada al Kilometroak, la fiesta de las ikastolas de Gipuzkoa. Es una celebración de apoyo (y celebración) al euskera que, cada año, reúne en una localidad diferente, y en un ambiente familiar, folklórico, reivindicativo y festivo, a muchas personas del entorno nacionalista y abertzale. Los dos candidatos hablan con fluidez la lengua vasca, y su presencia -y coincidencia- es una señal, un guiño, de ambos dirigido a parte del electorado que comparten. Que sea premonitorio de un acuerdo conjunto está por ver y, en cualquier caso, lo decidirán los electores o las cúpulas y las estrategias de ambas formaciones.

La foto de Estrada tiene un espacio central, que se sitúa entre los dos rostros de Urkullu y Mintegi, y que es “ocupado” por el objetivo de una cámara profesional. De nuevo, el capricho de la composición (y el buen oficio del fotógrafo) crean un efecto espejo (casi de autorretrato) en esta instantánea. El trabajo de su colega refleja su propio testimonio y el objetivo de la cámara se convierte así en el centro del mensaje: no hay diálogo, solo imagen: la buscada, la deseada.

Los fotógrafos políticos son en ocasiones, también, protagonistas. A veces, pagando un precio muy alto por su coraje, determinación y compromiso inquebrantable con la noticia; pero, en la mayoría de los casos, lo son cuando se limita su actividad o se intenta reconducir impidiendo la libre información, que -en el caso de los gráficos- es el libre acceso.

En el Congreso de los Diputados, por ejemplo, la actual presidencia ha provocado un debate muy serio y polémico sobre la libertad de los fotógrafos para capturar documentos escritos o mensajes de móviles de los parlamentarios mientras estos se encuentran dentro de la Cámara. El debate sobre la libertad de información y el derecho a la intimidad está servido. Los gráficos han rechazado cualquier limitación a su trabajo dentro del hemiciclo.

En las campañas electorales también tienen limitados sus movimientos, por la pretensión (casi siempre inútil) de los directores de campaña de condicionar y planificar hasta el más mínimo de detalle la imagen buscada. Pero las posibilidades de que “salte” la foto son muy superiores a que esta se “fabrique”.

Henri Cartier-Bresson, uno de los grandes fotógrafos políticos del mundo (cuyo trabajo podemos admirar en algunas de las 100 fotos que cambiaron la historia compiladas por la revista Life), afirmaba: “El fotógrafo no puede ser un espectador pasivo, no puede ser realmente lúcido si no está implicado en el acontecimiento”. En la imagen de Gorka Estrada hay implicación: suficientemente cerca para capturar el instante. Y lucidez: suficientemente lejos para reflejar el auténtico objetivo del saludo que era, precisamente, la foto. 

(Fotografía ©Gorka Estrada)

La política por sombrero

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 06 oct 2012

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PIE DE FOTO ELECTORAL (3)

John Fitzgerald Kennedy fue el primer presidente norteamericano que prescindió del sombrero en su imagen pública. No lo utilizó en la ceremonia de investidura asestándole así un golpe mortal como símbolo del poder y de la respetabilidad. Hay quien afirma que su decisión abocó al gremio a la bancarrota, aunque ya había perdido el 50% del mercado antes de su llegada a la Casa Blanca. “Los sombrereros fueron, sin duda, el lobby que más presionó en Washington durante la presidencia de Kennedy”, escribe el periodista Neil Steinberg en su libro Hatless Jack. El presidente, el Fedora y la Muerte del Sombrero, un manual de semiótica y sociología de la moda política y su evolución en los Estados Unidos, desde John Adams hasta JFK a través del vestuario.

El sombrero sigue siendo un elemento muy importante en diversos contextos como símbolo político e identificación social o cultural. George W. Bush, por ejemplo, lo utilizaba frecuentemente en su etapa como gobernador de Texas en 1994. Hugo Chávez se ha puesto también todo tipo de gorros, gorras, boinas y sombreros en su obsesiva carrera por la visibilidad y el populismo. El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, se los coloca siempre que puede sin importarle el tamaño, el color y su posible atractivo. Y el depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, hizo de este el símbolo de su resistencia política, hasta que fue expulsado del país sin su sombrero, lo que revela la importancia que tuvo la prenda. Hasta el Papa Benedicto XVI tiene una debilidad por cubrirse la cabeza como parte de una estrategia de aproximación e identificación con públicos muy diversos.

En España es raro ver a un político con sombrero… aunque, en el marco de una campaña electoral, todo es posible. En la fotografía de Eliseo Trigo vemos al actual presidente de la Xunta y candidato a la reelección por el PPdeG, Alberto Núñez Feijóo, bromeando con el escritor y periodista Paco Rivera durante su visita, hoy, a la ciudad de Lugo, que celebra las fiestas patronales de San Froilán. Ambos llevan un sombrero tipoFedora”.

La imagen recoge muy bien un momento de espontaneidad y naturalidad cívica y festiva. Una foto oportuna, relajada y tranquila para un candidato al que las encuestas parecen revalidar su mayoría absoluta y que hace de la normalidad y la proximidad una fuerte baza en su estrategia política. No parece que Feijóo muestre preocupación alguna. Nada que ver con el triste poema “Llevo el dolor del mundo por sombrero” de la escritora Dolores Alberola.

Esta fotografía no será histórica, como muchas otras lo han sido en la vida pública y política, pero tiene su historia: la grande y la pequeña. La grande: el sombrero que lleva Feijóo se puede adquirir en la mayoría de esquinas de la ciudad, a través de vendedores ambulantes que buscan una oportunidad en el ambiente relajado de las fiestas locales. La pequeña: la del rostro del niño que no vemos pero que intuimos que está mirando al candidato y que se viste casi como él. ¿Qué pensará?

Gracias Eliseo Trigo por esta foto, por la que me quito el sombrero.

(Fotografía ©Eliseo Trigo)

 

Entre bastidores

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 05 oct 2012

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PIE DE FOTO ELECTORAL (2)

Las personas que asumen la dirección de una campaña, las que dirigen gabinetes, las que coordinan la prensa o las que asesoran en comunicación forman la parte neurálgica de los equipos imprescindibles para afrontar un proceso electoral con orden y enfoque estratégicos. Los candidatos y candidatas están en primera línea, con la máxima visibilidad y la dura exigencia de una campaña, pero la responsabilidad de los profesionales y colaboradores que se sitúan entre bastidores es clave y, a veces, decisiva. Están detrás, pero abren camino.

La fotografía de David Aguilar es reveladora y bella, al mismo tiempo: el coordinador de la campaña electoral del PSE-EE, Rodolfo Ares (i), conversa con el director del gabinete del lehendakari, Dani Díez (d), durante un acto electoral de este partido celebrado en Vitoria. Seguramente, por las manos de estas dos personas pasen las decisiones más importantes que Patxi López va a tomar en los próximos días. Y no siempre es fácil, ni frecuente, poder capturar un momento de trabajo con la intensidad y la distancia con la que David lo captura en este documento. La imagen refleja concentración, compenetración, tensión y responsabilidad. El veterano habla y explica, su colega atiende y observa. Parecen un equipo. No hay jerarquía. Pero sí autoridad.

El día no era fácil. La encuesta del CIS, presentada ayer, pronostica un duro revés para el PSE y para el Lehendakari que ha convocado elecciones anticipadas. Una mezcla de sensaciones que los dos protagonistas de la fotografía transmiten de manera natural. El cuerpo habla. El hecho de que estén por los suelos, aunque aparentemente cómodos, nos ofrece más marcos de interpretación, seguro que indeseados para ellos. Las estimaciones electorales de los socialistas vascos caen en picado.

A pesar de ello, se refleja una atmósfera de serenidad, y también de soledad, agudizada por el encuadre tan escénico y teatral que el fotógrafo nos muestra. Las burras con las perchas sin abrigos ni chaquetas generan una extraña sensación de vacío y de silencio.

Las campañas electorales nos regalan gran cantidad de fotografías inesperadas. Los medios de comunicación, en particular la prensa on y off line, buscan nuevas imágenes para aportar miradas distintas a situaciones ya conocidas o ampliamente difundidas por la televisión o las redes sociales. Hoy, cualquier persona que participe en un acto público es un fotógrafo en potencia. La cámara es el móvil. La calidad de estas prestaciones incorporadas en los smartphones, junto con la capacidad viral de las redes sociales, ofrece oportunidades y riesgos. Situaciones previsibles o muy imprevisibles. Controladas o explosivas. La “generación on”, la de las personas que conviven con la tecnología móvil de manera cotidiana, no son palmeros de mítines. Son, por encima de todo, activistas visuales y nuevos narradores de la realidad.

En estas dos campañas, la vasca y la gallega, veremos muchas fotografías (oficiales, profesionales o amateurs) que nos aportarán enfoques informativos nuevos y numerosas claves de interpretación. Cada detalle será observado al milímetro y su valor informativo puede ocupar todo el protagonismo, como le pasó a Núñez Feijóo (el candidato que esconde las siglas) en la presentación de su cartel electoral.

Mientras llegan estas fotos, disfrutemos de esta instantánea magnífica. Una imagen que guarda un secreto: nunca te cansas de mirarla, queriendo oír o imaginar la conversación de sus protagonistas. Esta es su magia y su indudable atractivo. 

(Fotografía: © David Aguilar)

 

Imágenes en campaña

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 04 oct 2012

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PIE DE FOTO ELECTORAL (1)*

Se atribuye a Alfonso Guerra la poderosa -y disuasoria- frase: “Quien se mueve no sale en la foto”. La fotografía como icono del poder -no de la información-, como símbolo y ritual de la jerarquía. Está muy extendida la percepción de que los dirigentes políticos y, especialmente, en campaña electoral, buscan la foto como objetivo último de su acción política. Tal es su importancia y su transcendencia que, por ejemplo, en la presidencia de Barack Obama ha destacado el extraordinario trabajo de uno de los fotógrafos más reputados del mundo, Pete Souza. Y no hay dirigente político que no sienta un irresistible atractivo por las fotografías y retratos de Annie Leibovitz.

En las campañas electorales, junto a las fotografías oficiales, se presentan -muchas veces- oportunidades gráficas de incalculable valor. Este es el caso de la fotografía donde aparecen el presidente del PP en el País Vasco, Antonio Basagoiti, junto a Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre, en la entrada del hotel donde ha tenido lugar un desayuno informativo.

Las photo opportunity (buscadas), las fotos robadas (sin consentimento) o las fotos imprevistas (como parece ser la que acompaña este pie de foto) ofrecen innumerables registros informativos y múltiples interpretaciones. Y esta instantánea (nunca mejor dicho) es fértil en lecturas.

En esta imagen es, precisamente, el movimiento lo que le confiere su valor político, no su ausencia como decía Guerra. Es la voluntad de Esperanza Aguirre de no coincidir -consciente o inconscientemente- en el encuadre el auténtico elemento clave. Hay tres personajes pero solo un ganador: el que media, el que integra, el que reacciona con “pensamiento lateral”.

Basagoiti, sin buscarlo quizás, gana la foto gracias a su instinto y su rapidez. Una escena que se ha convertido en oportunidad política y en capital electoral. Hoy, esta foto vale mucho más que su conferencia.

(Fotografía: © Uly Martín)

* Una nueva sección, durante las campañas electorales de Galicia y el País Vasco para las póximas elecciones del 21 de octubre, en la que ofreceré una mirada particular -desde el punto de vista de la comunicación política- a una fotografía de actualidad escogida cada día por los responsables del área de fotografía de El País.

Resetear España

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 02 oct 2012

Conferencia

Las imágenes más poderosas -y descriptivas- de la brillante inauguración de los JJOO de Londres 2012 se produjeron al inicio de la ceremonia. Coros compuestos por niños de las cuatro naciones del Reino Unido -Escocia, Gales, Inglaterra e Irlanda del Norte- cantaron distintas piezas (Flower of Scotland y The land of my fathers en el caso de los dos primeros). Aunque uno de los momentos más especiales de la ceremonia de apertura, dirigida por Danny Boyle (director de la película Slumdog Millionaire), llegó de la mano del coro Kaos Signing Choir for Deaf and Hearing Children, que interpretó el himno “God save the Queen”. Niños con deficiencias auditivas y del habla, que cantan usando el lenguaje de signos. Fue la carta de presentación al mundo de Londres: diversidad y multiculturalidad. Ni una sola bandera. Solo voces, idiomas y registros muy diferenciados.

La Conferencia de Presidentes autonómicos de hoy llega en un momento complejo, a pocas semanas de las elecciones en las tres “comunidades históricas” (Galicia, País Vasco y Catalunya) que marcarán no solo el curso político de estas comunidades políticas sino buena parte del futuro del Gobierno de Rajoy y la necesidad -o no- de llevar a cabo un “reset” al concepto de unidad de España con reformas, referéndums y consultas de por medio.

Esta cumbre, por ejemplo, no tiene traducción simultánea para las lenguas cooficiales (gallego, euskera, catalán -y valenciano-) de cuatro de los presidentes que las hablan. La política democrática está necesitada de gestos que tienen alto valor y no tienen precio. Habría sido pedagógico reconocer y escuchar las lenguas que, como en Canadá sucede con el francés, deberían ser oficiales en todo Estado que se considere federal, como así se le reconoce internacionalmente este concepto a nuestro estado autonómico.

Habría sido, también, muy estimulante ver cómo nuestros presidentes (barones y varones), con el Rey a la cabeza, defendían tal medida enfrentándose a los que la consideran ridícula, humillante o costosa y que fue duramente criticada por algunos sectores por su uso (y su coste) en el Senado. La democracia no tiene precio. Y, en cambio, es muy caro perderla o debilitarla. El combate por las formas, el respeto y la cultura democrática es el primero de los principios exigibles a nuestros representantes.

En este “reset”, que debería abrir también la puerta a modificar diversos procesos legislativos (que incluyen el de nuestra Constitución), el papel del escudo debería tener un nuevo protagonismo visual y referencial. Habla más y mejor de la España real nuestro escudo que nuestra bandera, de la misma manera que el himno, con letra, desafina. Las banderas cada cual las siente como las vive; los escudos, sin embargo, pueden reflejar la voluntad de unidad desde la diferencia, el acuerdo, el pacto... o el compromiso. El escudo de España muestra claramente el origen del Estado a partir de acuerdos, pactos y compromisos históricos.

El Rey, y la Corona, deberían formar parte de este “reset”. Y reorientar su función institucional para defender la diversidad, garantizarla, estimularla y conseguir un nuevo ciclo de acuerdo y pacto: el de la libre voluntad, no el de la negación, la restricción o la limitación de la libertad de cada pueblo a decidir cómo y con quién quiere diseñar su futuro. ¿Se imaginan que fuera la Corona, por ejemplo, quien propusiera como nombre del Estado el de “Reino Unido de España”? Sin duda, mucho más sugerente que el de Reino de España y una aproximación a modelos de otras monarquías constitucionales tan escrupulosas con la diversidad y la riqueza nacional.

Los símbolos y las formas, en política, lo son casi todo. Llegar el último y marcharse el primero es, claramente, algo más que un gesto. Que el Rey dedique más tiempo a un Presidente que a los demás es otro gesto. Pero deberemos esforzarnos por racionalizar mejor todos los detalles elocuentes para empezar a comprender que, quizás, hay que volver a empezar, aunque no sea -necesariamente- volver a empezar de cero o desde la nada.

El reset de España es imprescindible. El soft está “colgado” y el hard está “colapsado”. La tentación de cambiar de sistema operativo o de máquina es algo más que legítima, puede ser necesaria, o inevitable. Pero queda, todavía, una opción: reiniciar. A veces se pierden documentos no guardados y algunos archivos se dañan… pero es, también, una buena oportunidad para repensarlo todo. Esta es la decisión para la que, quizás, falte coraje y determinación. Paciencia y comprensión.

(Fuente de la fotografía)

Otros títulos que he contemplado:
- Reino Unido de España
- Mejor el escudo que la bandera
- Cumbres borrascosas

El País

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