El poder de Wert

Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 05 dic 2012

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El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert Ortega, no está solo, no es un verso suelto, aunque no sabemos a quién obedece. Su ofensiva política contra el catalán -su cruzada- camuflada en la reforma educativa que propone, no es casual, ni improvisada. Ni aislada e individual. Hay una estrategia. Y de fondo.

Hace unos meses, en una entrevista en un diario catalán, afirmaba, de manera premonitoria: “Primero disparo, después apunto”. Y remataba, provocador: “Soy consciente de que entre mis muchas virtudes no está la continencia expresiva”. Pues sí, es un irresponsable, como él mismo confirmaba, sin rubor, con su sonrisa de smiley. Pero no es un necio, ni un ocurrente. Las cosas del “pobre Wert” (en palabras del Rey en relación a la polémica sobre “españolizar Catalunya”) no son las cosas de alguien que merece comprensión benevolente ante sus errores, sino reprobación. Y pública. El Congreso ya lo intentó, sin éxito, dada la mayoría electoral del PP. Pero Mariano Rajoy no puede mirar hacia otro lado: o apoya a su Ministro o le desautoriza. O Wert habla por Rajoy, o contra él… o sin él.

Las claves políticas de la estrategia que utiliza el acoso al catalán como instrumento de dominio político han sido ensayadas en la Comunidad Valenciana y, recientemente, en las Islas Baleares. Su éxito es indiscutible. Su daño, también. No estoy hablando de daños colaterales para algunas fuerzas políticas. Hablo de heridas profundas, abiertas, que están lacerando la convivencia e impidiendo una agenda de reformas estructurales de nuestra arquitectura institucional que haga de la diversidad la oportunidad, no el problema. 

Hace unos meses, el Parlament balear aprobó la reforma de la Ley de Función Pública (e, indirectamente, también la de Normalización Lingüística) que derogaba el requisito de acreditar el conocimiento del catalán para trabajar en la Administración balear: un compromiso electoral muy criticado por la oposición y por amplios sectores sociales y culturales.

La estigmatización del catalán (y su visualización como lengua extraña y “extranjera” en los territorios donde se habla) llega a extremos grotescos en los gobiernos del PP, como los de definir -sin mencionarlo- al catalán como la lengua “cooficial distinta al castellano”, como hace el gobierno de las Islas Baleares (y que en su día ya hizo el gobierno de Aragón al presentar al catalán como la “lengua aragonesa del área oriental de Aragón”).

Esta ofensiva política sigue un diseño calculado y constante. Hay determinación sistemática. E ingeniería política. Existe la convicción de que es más fácil vencer a un adversario político si destruyes su ecosistema social. Estas son algunas de sus hipotéticas bases en la construcción de un determinado marco mental:

1. Negar el carácter de unidad lingüística del catalán en los territorios en los que se habla. La política contra la filología.

2. Asociar el catalán a lengua extraña (extranjera) en estos mismos territorios.

3. Devaluar su singularidad y su cooficialidad. Relegarla al rango de segunda lengua, o lengua menor y residual.

4. Asociar la protección y promoción del catalán a una supuesta voluntad pancatalanista, de corte autoritario, que limita o ataca la libertad individual e impide el desarrollo del Estado entorpeciendo su armonización y regulación sostenible.

5. Vincular el uso del catalán (y otras lenguas oficiales) como un gasto superfluo e innecesario. Y más, en tiempos de crisis. El debate agrio y agresivo sobre su uso en algunos debates en el Senado es una buena prueba de ello.

6. Identificar el catalán con el nacionalismo (y el secesionismo), deslizando paralelismos de simple y burda manipulación política.

7. Interpretar la promoción y protección del catalán como parte de un proceso de laminación sistemática de las libertades individuales, y como el instrumento de adoctrinamiento sectario. La escuela pública y los medios de comunicación públicos (que muchas veces dan pie a ello) serían las herramientas de este proceso masivo de pensamiento único. En este sentido, combatir al catalán es combatir por la libertad y la democracia.

8. Arrinconar al PSOE en la defensa “cantonal” de la lengua o de la identidad territorial (de Catalunya, por ejemplo), limitando y cuestionando su capacidad de partido con visión de Estado. Identificar la España plural con la España débil (e insostenible).

9. Destruir la imagen del PSOE como partido con visión de Estado, capaz de vertebrarlo (y de gobernarlo). Asociar su defensa de la diversidad, como síntoma de debilidad política y falta de criterio institucional. Los socialistas atrapados en el marco mental del PP.

10. Españolizar España, con el castellano como ariete. La lengua común secuestrada por una ideología de parte. Y las lenguas propias, la amenaza a combatir o limitar.

Lo explicaba, con meridiana claridad, el expresidente José María Aznar en una entrevista publicada este domingo: la izquierda está "completamente desarticulada", sumida en "el taifismo" y sin "proyecto coherente", y los nacionalismos se han "convertido al secesionismo", de manera que, a su juicio, "lo único que queda con capacidad de vertebración es el Partido Popular".

Mientras, el ministro que antes fue sociólogo va tensando la cuerda y midiendo las reacciones. O provocándolas, con afinada puntería. Esta vez, sí: con acierto y precisión. Justo cuando empezaban a aflorar algunos pequeños síntomas de distensión institucional entre los líderes y los gobiernos de Catalunya y España (que permitieran pensar en un reset político general de la vida política española), Wert -y quien le dirija- se ha encargado de dinamitarlos con la pólvora más potente: la de la convivencia lingüística y la identidad de Catalunya.

¿Quién tiene tanto poder como para hacer algo así?


(Fuente de la fotografía: Efe)

 

 

Hay 58 Comentarios

Nivel de ANÁLISIS:
Enric Juliana: "El catalanismo es hoy una mayoría sentimental con graves dificultades de operatividad política. La política de Estado no está hecha para los catalanes". El Gobierno lo sabe y por eso contraataca [CiU débil]. Después de las elecciones ya no hacen falta vídeos propagandísticos [vergonzantes] sobre lo mucho que me gusta Cataluña http://www.publico.es/espana/444554/el-pp-se-hace-dos-videos-para-echar-flores-a-catalunya -algo parecido a la nueva mentira sobre bajar las pensiones que se hace en este contexto, y no antes].

Poner a un tertuliano de ministro... eso desmiente definitivamente la pretendida prudencia de Rajoy. Es un kamikaze de baja intensidad.
En fin, dios los cría y ellos se juntan. Esto de los fronteristas y los españolistas es como lo de netanyahu y hamas.

Artículo imprescindible pero ¿por qué seguimos siendo tan inocentes?, ¿o acaso no se ha escrito hasta la nausea que este gobierno estaba aprovechando la crisis económica para hacer una CONTRAREFORMA [Sanidad, Educación, Justicia]?. Y por favor, vale ya de decir que si Rajoy está al tanto y deja hacer etc. ¿El Presidente del Gobierno [sin palabra], va a estar al margen de una estrategia de esta dimensión?, venga ya!.
Otra cosa "sobre la continencia expresiva del ministro", que era una simple pose para situarse como torna en las mejores tertulias del Grupo PRISA, cadena Ser, CUATRO, y tener línea directa en EL PAÍS [para defender una pretendida pluralidad siempre tiene que haber alguien de derechas y en la casa gustan los moderados -que en este caso era un travestido-].
Nivel de análisis, DONDE NOS ENCONTRAMOS:
Enric Juliana: "las elecciones catalanas las ha ganado el status quo español. El PP sigue teniendo control del tablero.

Me da la sensación de que lo último que necesitan el PP y el gobierno de España es un ministro estrella, sonriente a más no poder, desafiante, con propuestas difíciles de defender en los tiempos que corren.

Qué inoportuna es la proposición de ley para proteger al castellano. Justo cuando los nacionalistas catalanes de CiU están lamiéndose las heridas tras el batacazo de las elecciones.

El que calla otorga. Así que está claro, Rajoy está de acuerdo con todo esto, y es más, los que están detrás de Rajoy también. Son mecanismos del poder lanzar a los "perros" a que ladren mientras ellos se quedan detrás, intocables, impólutos. Y hay una tendencia entre los "gobernados" a pensar que la cúpula es más inteligente que todo eso, que realmente no se entera, que está muy lejos de las mezquindades, pero se equivocan. El dueño del perro es el que lo suelta, el que tira de la cuerda o la afloja.

A que intereses se debe este cambio de panorama. La polémica está servida, volvemos a la España en blanco y negro. Qué se pretende con estos cambios tan radicales, poner a los españoles enfrentados?, a río revuelto ganancia de pescadores. La situación la pintan calva, es lo que dicen.

La solución es tan fácil como que cada padre elija la lengua oficial que quiere para sus hijos en la escuela. ¿Por qué tienen tanto miedo a la libertad PSOE, PP y CiU? ¡Qué manía en controlar a la gente! Todo lo demás son fuegos de artificio. Libertad de elección de lengua en las escuelas, y se acabó el problema. Sin imposiciones a nadie. Pero claro... todos quieren controlar al de enfrente.

Fantástico artículo. Pero mientras el catalán, su cultura y su lengua, se han convertido en diana del españolismo más radical, el gallego ha sido dinamitado desde dentro y fuera. Debemos defender nuestras singularidades lingüísticas y culturales respetando y conociendo las ajenas. A muchos políticos no les faltará formación académica o profesional, pero desde luego muchos carecen de un espectro cultural más amplio al no haber salido nunca de España. Triste país.

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Sobre el autor

es asesor de
comunicación y consultor político.
Profesor en los másters de comunicación
política de distintas universidades.
Autor, entre otros, de los libros: Políticas.
Mujeres protagonistas de un poder
diferenciado’ (2008), Filopolítica:
filosofía para la política (2011)
o La política vigilada (2011).
www.gutierrez-rubi.es

Sobre el blog

Hago mía esta cita: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo.” James Baldwin

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